Cheesecake con Mermelada: Historia, Variedades y Recetas

La cheesecake o tarta de queso es uno de los postres más populares del mundo. Son pocas las personas que no se rinden ante una porción del divino cheesecake, gracias a su contraste entre la suave acidez del queso crema y la dulzura de su base. Su versatilidad permite acompañarla con diversas cubiertas, siendo la mermelada una de las más clásicas y deliciosas.

Tarta de queso con cobertura de mermelada de frutos rojos

Los Orígenes Milenarios del Cheesecake

Aunque muchos piensan que la cheesecake proviene de Nueva York, la realidad es que su origen se dio hace miles de años, en la antigua Grecia y el Imperio Romano. El cheesecake que consumimos hoy nació en la Antigua Grecia hace más de 4.000 años.

Antigua Grecia y Roma

En aquella época, el pastel de queso era alimento y fuente de energía para los primeros atletas de los Juegos Olímpicos. A partir del año 230 d.C. se le atribuye la primera receta de tarta de queso a un escritor ateniense, donde incluía queso triturado con miel y harina, esto era calentado en una ollita de cobre y se dejaba enfriar para luego servir.

La Expansión por Europa

Cuando Grecia fue conquistada por los romanos, estos modificaron la receta y la llevaron al resto de países de Europa. Posteriormente, con la extensión del Imperio Romano, el cheesecake se extendió a los demás países, y a partir de allí la receta se fue modificando y nacieron varias versiones de acuerdo con sus propias tradiciones culinarias particulares. Cada país fue adaptando la receta original según sus gustos y tradiciones.

La Era Moderna y el Nacimiento del Queso Crema

El Papel de Estados Unidos

Este postre de origen griego, que luego se unió a los romanos, se popularizó en Estados Unidos. A principios del siglo XIX se incorporó el queso crema a la receta cuando un fabricante quesero de Nueva York, William Lawrer de Chester, intentaba reproducir una variedad de queso francés, el Neufchâtel. Por casualidad, terminó obteniendo un queso suave y cremoso.

Philadelphia y Kraft

Este queso, que años más tarde distribuyó bajo el nombre de Philadelphia, se hizo conocido en todo el mundo. En 1921 en Nueva York, James Kraft creó un nuevo queso pasteurizado y cremoso, comprando la marca. Este postre terminó siendo el más utilizado en la confitería, dando origen al famoso New York Cheesecake. Desde entonces, el cheesecake es todo un icono para los neoyorquinos y para el resto del mundo.

Tipos de Cheesecake: Horno o Sin Horno

La tarta de queso ha evolucionado en preparación en todos los países del mundo, ya que cada región tiene su manera de prepararla y componerla. Lo curioso es que, si bien todos tienen una receta para este tipo de pastel, básicamente existen dos formas de prepararlo:

  • Cuando la receta incluye huevos, el pastel se cocina en el horno.
  • Cuando no incluye huevos, se puede hacer sin horno utilizando diferentes ingredientes y prescindiendo de los huevos.

El ingrediente principal de este tipo de tarta es el queso crema, que se enriquece con huevos, azúcar y esencias que van desde el café al chocolate o el limón. La cobertura ofrece una gran variedad de opciones; puede ser de mermelada de fresa, frutos rojos, mango, o incluso una crema como lemon curd, vainilla y queso, o chocolate.

Cheesecake de Maracuyá LA FRUTA DE LA PASIÓN | KWA

Receta de Cheesecake Horneado "Anti-grietas" con Mermelada

La experiencia en repostería demuestra que, aunque la práctica hace al maestro, la humedad durante el horneado es clave para evitar grietas. Muchos cocineros hornean sus tartas de queso al baño María o acompañadas de un recipiente con agua en la base del horno para asegurar una textura suave y jugosa. Esta versión "anti-grietas" incorpora ese descubrimiento.

Ingredientes

  • Galletas María (100 g)
  • Mantequilla fundida (50 g)
  • Queso crema (queso fresco para untar) (450 g)
  • Yogur griego (100 g)
  • 2 huevos
  • Zumo de limón
  • Azúcar (250 g)
  • Harina (45 g)
  • Mermelada (la de tu preferencia, para la cubierta)
  • Esencia de vainilla (opcional)
  • Leche (opcional, para el relleno)

Preparación de la Base

  1. Para elaborar la cheesecake, se necesita un molde antiadherente con paredes desmontables y papel de hornear o papel encerado para cubrir la base. Se puede usar un molde de 17 x 7 cm o de 18 cm de diámetro.
  2. Precalentamos el horno a 180 ºC.
  3. Forramos la base del molde con el papel de horno y pulverizamos las galletas María en un robot.
  4. Mezclamos las galletas molidas con la mantequilla fundida y amasamos brevemente hasta obtener una mezcla arenosa.
  5. Cubrimos con esta mezcla todo el fondo forrado del molde, presionamos para que la masa se adhiera bien y se forme una base plana de galletas. Enfriar.

Preparación del Relleno

  1. Antes de preparar la tarta, habremos sacado de la nevera con una hora de antelación la leche, los huevos, el queso crema y la mantequilla.
  2. Cuando la base de galletas se haya enfriado, continuamos con la preparación. Precalentamos el horno a 180ºC e introducimos 1 o 2 recipientes con agua en la base del horno (por debajo de la rejilla de hornear).
  3. Agregamos la leche y el azúcar en un tazón y removemos con unas varillas hasta disolver el azúcar.
  4. Adicionamos el queso crema con la vainilla y batimos suavemente, incorporamos los huevos de uno en uno y finalizamos con el zumo de limón.
  5. Vertemos la masa en el molde con la base de galletas.

Horneado y Enfriado: El Secreto de la Humedad

  1. Horneamos la tarta a 180ºC durante 20 minutos.
  2. Luego bajamos la temperatura a 160ºC y horneamos por 50 minutos más (sin abrir el horno). La cheesecake debe adquirir un bonito color dorado, la consistencia al finalizar el horneado será un poco más firme que la de un flan.
  3. Al terminar de hornear la tarta, la dejamos enfriar sin desmoldar dentro del horno con la puerta un poco entreabierta.

Notas importantes para el horneado:

En ningún momento debemos sacar la tarta caliente del horno; pues este postre es muy sensible a los cambios bruscos de temperaturas y también se puede agrietar mientras se enfría. Si se hornea la tarta en un horno fijo (sin bandeja giratoria), se recomienda vigilar los últimos 10 minutos de cocción, ya que la cheesecake podría cocinarse y dorarse más rápido al recibir el calor directo sobre un mismo punto.

Preparación de la Cubierta de Mermelada

  1. Cuando la cheesecake esté completamente fría, procedemos a desmoldarla y a decorarla.
  2. Antes de retirar el molde, se recomienda pasar un cuchillo fino por el borde de la tarta.
  3. Seguidamente, adicionamos la mermelada en un cazo pequeño, la calentamos a fuego suave por 1 o 2 minutos para que se torne líquida y manejable.
  4. Con la ayuda de una cuchara, extendemos una capa de mermelada tibia sobre la tarta y la dejamos enfriar durante 5-10 minutos en refrigeración hasta que la cubierta se vuelva densa.
  5. Para servir, cortar un trozo y decorar con toffee, mermelada y frutos rojos si se desea.

Cheesecake Frío o Sin Horno con Mermelada de Frutos Rojos

Preparar una cheesecake con textura cremosa y un sabor profesional no requiere de habilidades de experto. El secreto está en la técnica de mezclado y, sobre todo, en el tiempo de refrigeración, ya que esta es una receta sin horno. Esta cheesecake con mermelada de zarzamora cumple todos los requisitos de una tarta fácil y deliciosa.

Lo más importante en esta tarta fría es utilizar una buena mermelada, porque será la que le dé sabor a nuestra cheesecake. La versión con frutos rojos es un clásico que nunca falla, ideal para impresionar en cualquier ocasión.

Cheesecake sin horno con salsa de frutos rojos

Ingredientes

  • Galletas dulces
  • Mantequilla derretida
  • Gelatina sin sabor (1 sobre)
  • Agua fría (50 ml)
  • Queso crema
  • Azúcar
  • Esencia de vainilla
  • Crema doble (nata para montar)
  • Frutos rojos (para la salsa)
  • Azúcar (2 cucharadas, para la salsa)
  • Jugo de limón (para la salsa)
  • Canela en polvo (opcional, para la base)
  • Leche (para disolver la gelatina)

Preparación de la Base de Galletas

  1. Tritura las galletas dulces hasta que queden como un polvo grueso, usando un robot de cocina o golpeándolas con un rodillo.
  2. Pasa las galletas a un bol, añade la canela en polvo (opcional, para un toque diferente) y remueve.
  3. Mezcla las galletas con la mantequilla derretida hasta integrar por completo. Cuando tengas una mezcla compacta, pásala al molde desmontable.
  4. Reparte y presiona con firmeza para que quede bien lisa y ajustada, formando una base compacta y uniforme. Lleva la base a la heladera para que se afirme.

Elaboración del Relleno Cremoso (el secreto de la textura)

  1. Hidrata el sobre de gelatina sin sabor en los 50 ml de agua fría durante 5 minutos. Luego, disuélvela por completo calentándola suavemente (a baño María o en el microondas durante pocos segundos).
  2. Calienta la leche en una cazuela. Cuando empiece a humear (sin que llegue a hervir), echa la gelatina hidratada y mezcla con unas varillas hasta que se deshaga.
  3. En un bol grande, bate el queso crema con el azúcar y la esencia de vainilla hasta obtener una crema lisa y sin grumos.
  4. En otro recipiente, bate la crema doble hasta que espume ligeramente (punto medio).
  5. Incorpora la crema batida a la mezcla de queso con movimientos envolventes para no bajarla.
  6. Finalmente, agrega la gelatina disuelta en la leche y mézclala con suavidad hasta que esté perfectamente integrada.

Ensamblado y Refrigeración

  1. Vierte el relleno de cheesecake sobre la base de galletas que tenías en la heladera. Alisa la superficie con una espátula.
  2. Lleva el molde nuevamente a la heladera. ¡El reposo es fundamental! La tarta debe conservarse en la nevera.

Preparación de la Salsa de Frutos Rojos

  1. Reserva 3 o 4 cucharadas de la mermelada para la decoración. El resto, échalo en la cazuela con la leche y el queso del relleno (si usas mermelada en el relleno) o prepara la salsa aparte.
  2. Para la cobertura, coloca los frutos rojos, las dos cucharadas de azúcar y el jugo de limón en una cacerola. Cocina a fuego suave durante 5-7 minutos, revolviendo, hasta que los frutos se ablanden y suelten sus jugos, formando una salsa.
  3. Retira del fuego y deja que se enfríe por completo.
  4. Calienta en el microondas la mermelada que hayas reservado para decoración. Es importante que la mermelada para la decoración esté caliente, ya que así será más sencillo darle forma.

El Reposo para la Textura Perfecta

Para lograr la textura firme y cremosa característica de una buena cheesecake, esta debe reposar en la heladera por un mínimo de 4 horas o, idealmente, hasta el día siguiente. Una vez cuajado, desmolda con cuidado (si es necesario, retoca los bordes con una espátula caliente). Cubre con la salsa de frutos rojos fría o la mermelada tibia y ¡listo!

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