Fundada en 1914 como una pequeña fábrica de cecinas, Cecinas Llanquihue, hoy en su cuarta generación de la familia Mödinger, se ha consolidado como líder del segmento súper premium en la X Región. La empresa presenta su portafolio de productos de alta gama, Origen, manteniendo una profunda conexión con el sur de Chile y sus raíces históricas. Con más de 100 años de trayectoria, la compañía respalda y avala un compromiso inquebrantable con el pueblo chileno, destacando por su convicción de que la calidad del producto comienza en la calidad de sus ingredientes.
Origen de una Tradición Centenaria
Los Inicios y la Familia Mödinger
La historia de la familia Mödinger en Chile se remonta a 1852, cuando llegaron desde Strümpfelbach, junto a otras familias alemanas que arribaron al sur de Chile. Provenientes del sur de Alemania, viajaron buscando un mejor vivir. Johanna Friderike Idler y Johann Michael Mödinger dejaron atrás su tierra natal en búsqueda de mejores oportunidades para su familia. Se instalaron en lejanas tierras del sur de Chile, en el sector La Laja, con ayuda del gobierno de aquel entonces. Tras permanecer un tiempo en ese lugar, decidieron trasladarse a Los Riscos, camino a Ensenada, zona donde comenzó a prosperar la faena agrícola y la crianza de ganado.
La huella de la primera generación de la familia Mödinger es el esfuerzo y sacrificio, que dieron sus frutos. Los ahorros de la familia alcanzaron para adquirir un par de cabezas de ganado, los que fueron destinados a proveer alimentos al grupo familiar. Más tarde, Lorenzo Mödinger Bohle, nieto de Johann, comenzó a trabajar en la creación de lo que llegaría a ser una gran empresa familiar. La empresa propiamente vio la luz en 1914, cuando la familia comenzó como un pequeño negocio de carne, que luego se transformó en una fábrica de embutidos, Cecinas Llanquihue. Lorenzo se trasladó junto a su esposa Teresa Leichtle y sus diez hijos a la ciudad de Llanquihue, donde se reinventaron y abrieron una segunda sucursal de la carnicería.

Resiliencia ante la Adversidad
El negocio no repuntaría hasta mucho después, cuando ya había pasado a manos de sus hijos tras la muerte de Lorenzo Mödinger en 1935. Sus hijos Juana de 16 años y Ewaldo de 15 años tuvieron que hacerse cargo del negocio familiar. Ewaldo tuvo que ausentarse debido a que tenía que realizar su servicio militar, quedando Juanita sola al mando del negocio. Para esta familia, empezar, levantarse y partir de cero fue su lema. En su historia, la empresa enfrentó muchas adversidades.
En 1943 la historia les deparó uno de sus mayores desafíos: una madrugada un voraz incendio en el ahumador de cecinas destruyó todo a su paso, llevándose consigo las instalaciones del negocio y la casa familiar que albergó tanto cariño y sacrificio. Con el apoyo de la comunidad, se sobrepusieron a la adversidad, lo que les brindó la posibilidad de obtener un gran sueño: el deseo de crear la primera fábrica de Cecinas Llanquihue. El domingo 22 de mayo de 1960, el destino les tuvo una nueva prueba. Un devastador terremoto grado 9.6 en escala de Richter destruyó gran parte de la zona sur de Chile. La fábrica de la familia Mödinger no fue la excepción. Hernán Mödinger, gerente comercial de Cecinas Llanquihue, rememoró que "yo tengo recuerdo de la carnicería antes del terremoto del sesenta. Ahí estaba siempre la tía Juanita ayudando a atender y en la caja con don Ewaldo y mi papá que era Arnoldo. Entre los tres trabajando más varios colaboradores atendiendo al público." Tras estas dificultades enfrentadas, la empresa decidió no detenerse y seguir con su misión.
La trayectoria de Cecinas Llanquihue para Víctor | Familias con Historia
La Filosofía de Producción: Calidad desde el Origen
Integración Vertical y Selección de Materia Prima
Cecinas Llanquihue optó por mantener su convicción histórica: la calidad del producto comienza en la calidad de sus ingredientes. Este enfoque ha sido clave para su éxito. En el caso del vacuno, la empresa cuenta con un nivel de integración poco habitual en la industria, ya que participa activamente en el proceso de engorda y selección de los animales. Esto asegura trazabilidad, calidad y consistencia desde el origen, dado que la empresa cuenta con ganado y campos propios. Hoy este negocio está integrado verticalmente, desde el proceso de la crianza de los animales en praderas propias, hasta la distribución de los productos en el punto de venta.
La Línea Origen: Alta Gama y Excelencia en Ingredientes
La línea Origen rinde homenaje al legado de Cecinas Llanquihue y se posiciona en el escalón de productos súper premium gracias a la dupla receta-materia prima. Se trata de una línea de salchichas, longanizas y chorizos elaborados exclusivamente con carne, manteniendo la histórica combinación de cerdo y vacuno que distingue a la marca. En el caso específico de Origen, se expresa con un atributo único en la industria: el uso de 100% carne de vacuno Angus. Estos productos representan una vuelta consciente a las recetas, procesos y sabores que han acompañado a la marca por más de un siglo, adaptados a los estándares actuales, pero fieles a esa esencia de cuando las recetas se transmitían de generación en generación. Este enfoque ha sido clave para que los propios consumidores eligieran a la Salchicha Origen como Producto del Año en la categoría salchichas hace pocas semanas.

Evolución y Modernización de los Procesos
Desarrollo Industrial y Tecnológico
Después del terremoto de 1960, la carnicería se fue modernizando con equipos de frío y con electricidad, pues al comienzo no había electricidad y los trabajos se hacían a pulso y serrucho. La luz eléctrica fue un gran avance para el negocio, ya que los productos se mantenían aislados de la contaminación con mosquiteros antes de su llegada. La intención de cumplir el sueño familiar y surgir ante la adversidad fueron mayores. Con un prestigio ya construido, debido a la excelente calidad y al delicioso sabor de sus productos, los tres hermanos, Juanita, Ewaldo y Arnoldo, se enfrentaron a una demanda que creció a gran velocidad.
A fines del siglo pasado se construyó la nueva carnicería, la cual se mantiene por más de 20 años con altos estándares de calidad y con vitrinas refrigeradas donde se exhiben todos los productos, tanto cárnicos como de cecinas. Hernán Mödinger cree que la clave es trabajar unidos, atentos a los cambios y apoyados por las nuevas tecnologías. Lo que no ha variado son las recetas, que se mantienen en forma clásica, lo que les ha permitido mantenerse vigentes en el mercado. La base de las Cecinas Llanquihue es la proteína animal, lo que le da confianza al consumidor.

Capacidad Productiva y Logística
Debido a este explosivo crecimiento, se fueron incorporando nuevas generaciones de la familia, aportando renovados conocimientos a la empresa. Su producción alcanza las siete mil toneladas al año y cuenta con un parque industrial en la ciudad de Llanquihue, de 22 mil m². En 1995 ingresó el primer representante de la cuarta generación familiar, Rodrigo Gallardo. En 2002 se construyó el edificio corporativo, un nuevo hito para la tradición y la constancia de esta empresa. Esta amplia edificación alberga actualmente a 585 trabajadores. Hernán Mödinger recordó que "se hizo siempre con proyecciones, fue una idea de nuestro primo Claudio Gallardo, apoyado por todos nosotros, donde siempre se proyectó un futuro crecimiento de la empresa." Se sumó un gran centro de distribución en Santiago para contribuir al desempeño logístico de la empresa. "Y eso se está viendo en los días de hoy, que hay una gran demanda de estos productos y se ve que fue bien proyectada, con todas las áreas de producción y de despacho y cámaras de frío." La proyección a futuro se visualiza con un crecimiento aproximado de un 5% anual.
En el marco de la celebración del sexto aniversario de la Asociación de Empresas Familiares, la familia Mödinger, dueña de Cecinas Llanquihue, fue premiada como la familia empresaria del año 2014, un reconocimiento a su trayectoria y gestión.
Sostenibilidad y Compromiso con el Futuro
Producción Responsable y Huella Ambiental
El desafío de la familia Mödinger es permanecer en el tiempo, teniendo como norte la integración de los aspectos de sostenibilidad en sus procesos. Para lo que llevan años trabajando, logrando ser una empresa que utiliza energías renovables y es amigable con el medio ambiente. Tienen como compromiso reducir su huella de carbono, pensando en la carbono neutralidad que se ha puesto como horizonte país el año 2030.

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