El cabo de Hornos (del neerlandés: Kaap Hoorn, ‘cabo Hoorn’, por la ciudad homónima ubicada en la provincia de Holanda Septentrional) es el más meridional de la isla de Hornos y del archipiélago de Tierra del Fuego.

Ubicación Geográfica y Soberanía
El Cabo de Hornos está ubicado en la zona austral de Chile y es tradicionalmente considerado el punto más meridional de América -aunque, en realidad, este corresponde al islote Águila en las islas Diego Ramírez, también pertenecientes a Chile-.
El nombre «cabo de Hornos» proviene del neerlandés Kaap Hoorn, ‘cabo Hoorn’, en honor a la ciudad homónima neerlandesa ubicada en la provincia de Holanda Septentrional o, quizás, por su forma de cuerno (hoorn en neerlandés).
El cabo de Hornos es el punto más austral de la tierra asociada tradicionalmente a Sudamérica. El cabo de Hornos marca el límite norte del Pasaje de Drake o Paso Drake, el tramo de mar que separa Sudamérica de la Antártica.
El terreno carece por completo de árboles y está cubierto por hierba debido a las frecuentes precipitaciones.
El cabo es considerado normalmente como el extremo austral de América del Sur, lo que rigurosamente es incorrecto. Cabo Froward es el punto más austral de la masa continental de América en sí, es decir, unido directamente al resto del continente, sin cruzar brazos de mar.
Cabo de Hornos es el punto más austral de la tierra asociada tradicionalmente a América, ya que allí terminan las islas costeras. En su acepción común, la zona continental incluye también las islas pequeñas situadas a corta distancia de la costa, pero no las que están separadas por brazos de mar importantes.
El Islote Águila, en las islas Diego Ramírez (Chile) -notablemente separadas del archipiélago fueguino-, es el punto más austral de la placa continental de Sudamérica. Desde una perspectiva científica, el continente también incluye las islas vinculadas a las placas continentales.
El cabo de Hornos se encuentra dentro de las aguas territoriales de Chile, país que ejerce efectivamente soberanía sobre la isla. El cabo además está ubicado en el parque nacional Cabo de Hornos, administrado por la Conaf, que abarca una superficie de 63 093 hectáreas.
Ya en 1822, en la Constitución Política del Estado de Chile, se señalaba: «El territorio de Chile conoce por límites: al Sur, el Cabo de Hornos; al Norte, el despoblado de Atacama; al Este, los Andes; al Oeste, el mar Pacífico.
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Condiciones Climáticas y Meteorológicas
El clima de la región es generalmente frío debido a su latitud austral.
Un estudio realizado entre 1882 y 1883 estableció una precipitación anual de 1357 milímetros y una temperatura anual promedio de 5,2 °C.
En la actualidad, las mediciones meteorológicas de Ushuaia (Argentina), ubicada 146 kilómetros al norte, registran en verano (enero y febrero) temperaturas en el rango de los 5 °C y los 14 °C, mientras que en invierno (julio y agosto) las temperaturas varían entre los 4 °C a −2 °C.
Las precipitaciones son altas a lo largo del año: en la estación meteorológica de las islas Diego Ramírez, ubicadas en el Pasaje de Drake, 109 kilómetros al suroeste, muestra una concentración de lluvias en marzo con un promedio de 137,4 milímetros, mientras en octubre se presenta la menor tasa con un promedio de 93,7 milímetros.
La Armada de Chile ha dotado a la alcaldía de mar de modernos equipos que permiten transmitir por Internet y en tiempo real los datos meteorológicos del lugar que interesan a los navegantes, tales como presión barométrica, temperatura, humedad relativa, dirección e intensidad del viento, estado del mar y altura de las olas. Todo lo anterior es procesado por el Servicio Meteorológico de la Armada de Chile, que emite por Internet la carta sinóptica y el pronóstico meteorológico para las áreas marítimas de todo Chile.
Las condiciones del viento son generalmente severas, principalmente en invierno.

Historia de la Navegación y Descubrimiento
Primeros Avistamientos y Expediciones
En 1525, el marino español Francisco de Hoces, integrante de la expedición de García Jofre de Loaísa, al mando de la carabela San Lesmes, se encontró con un temporal cuando trataba de cruzar el estrecho de Magallanes, lo que le obligó a viajar hasta los 55° de latitud sur. Así, se convirtió en el descubridor del paso al sur del cabo de Hornos (según la Real Academia de la Historia, hoy totalmente descartado), en el extremo meridional del continente, anticipándose en más de medio siglo al pirata inglés Francis Drake.
En septiembre de 1578, Francis Drake, durante su circunnavegación al planeta, cruzó el estrecho de Magallanes en dirección del océano Pacífico. Antes de continuar hacia el norte, una tormenta lo hizo detener su viaje y regresar hacia el sur de la Tierra del Fuego. La extensión de aguas que Drake encontró le hicieron suponer que la Tierra del Fuego no era un nuevo continente como se creía hasta ese momento, sino una isla.
El Descubrimiento Oficial del Cabo
A principios del siglo XVII, la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales mantenía el monopolio sobre todo el comercio neerlandés que utilizaba las vías del estrecho y del cabo de Buena Esperanza, las dos únicas rutas conocidas que comunicaban a Occidente con el Lejano Oriente.
Intentando buscar una ruta alternativa para sortear el monopolio, el comerciante hugonote francés Isaac Le Maire decidió buscar un paso al sur del estrecho de Magallanes que uniera los océanos Pacífico y Atlántico, basado en la hipótesis de Drake. Para ello financió una expedición marítima para la que contrató a los capitanes de alta mar Willem y a su hermano Jan Schouten para que armaran una expedición de dos naves, el Eendracht y el Hoorn, las que zarparon del puerto de Texel, con la autorización del príncipe Mauricio de Nassau, el 14 de junio de 1615. El Hoorn sufrió un accidente y se incendió en las costas de la Patagonia, pero el 29 de enero de 1616, el Eendracht entró a un paso marítimo (conocido actualmente como estrecho de Le Maire) y, tras varios días de navegación, divisaron tierra hacia el sur. El cabo que avistaron fue denominado «Kaap Hoorn» en honor a los patrocinadores del viaje. En ese momento, el cabo descubierto fue considerado como el extremo austral de Tierra del Fuego.
Exploraciones Posteriores
Robert Fitz Roy, comandante del HMS Beagle, desembarcó en la isla Hornos en abril de 1830 y luego de efectuar las observaciones necesarias para su trabajo hidrográfico, el día 20 de abril, enterró en su cima un testimonio de su paso por la isla. Este testimonio fue encontrado a fines de 1989 por el capitán de navío Christián De Bonnaffos Gándara de la Armada de Chile.

Peligros y Desafíos de la Navegación
Durante siglos, el cabo de Hornos fue uno de los hitos de las rutas comerciales de navegación de embarcaciones a vela, pese a que las aguas en torno a él son particularmente peligrosas, debido a sus fuertes vientos y oleaje y la presencia de icebergs.
En el extremo meridional de Sudamérica existen diversas rutas potenciales de navegación. El mayor es el estrecho de Magallanes, que separa a Tierra del Fuego del continente. El estrecho es un largo pero angosto pasaje muy utilizado antes del descubrimiento del cabo.
En la época de la navegación a la vela, todas estas rutas eran reconocidamente peligrosas debido a los traicioneros williwaws -repentinas ráfagas de vientos catabáticos que pueden voltear algunas naves casi sin aviso-. A esto se suma la estrechez en los pasos, aumentando el riesgo de las naves de chocar contra los roqueríos costeros. Por estas causas, hay una gran cantidad de naufragios en la zona.
Las amplias aguas del paso Drake, ubicado al sur del cabo de Hornos, con una anchura de aproximadamente 650 kilómetros, también presentan severas dificultades para la navegación principalmente debido a sus fuertes vientos y oleaje. El océano Glacial Antártico u «océano Austral» se extiende al sur del paralelo 60ºS.
Los vientos que prevalecen en las latitudes bajo los 40ºS pueden moverse de oeste a este alrededor del planeta debido a la inexistencia casi absoluta de tierra, por lo que esta zona recibe el título de los «cuarenta rugientes», seguidos por los «cincuenta furiosos» y los aún más violentos vientos de los «sesenta aulladores». Los fuertes vientos del océano del Sur provocan a su vez altas olas, las cuales pueden alcanzar grandes dimensiones al rodear el planeta sin encontrar obstáculos terrestres. Sin embargo, en la zona del cabo de Hornos, estas encuentran una zona de aguas poco profundas, lo que provoca que las olas sean más cortas y más empinadas, acrecentando el riesgo para los navegantes.
Los vientos predominantes crean particulares problemas para las embarcaciones que intentan rodear el Cabo en sentido contrario, es decir, de este a oeste. Finalmente, los hielos son también un importante obstáculo para los marinos al descender la latitud 40º. A pesar de que el límite de la banquisa pasa a bastante distancia del cabo de Hornos, los icebergs siguen siendo importantes peligros para las naves.
Todos estos factores han convertido al cabo de Hornos, probablemente, en el paso marino más peligroso de la Tierra.
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Experiencias de Navegantes
Justo antes de las ocho en punto (cuando a esta latitud comienza el ocaso) [...] corrimos a cubierta y encontramos una enorme nube negra acercándose hacia nosotros desde el sudoeste, oscureciendo completamente el cielo. "¡Aquí viene el cabo de Hornos!" dijo el capitán y nosotros apenas tuvimos tiempo para arriar las velas antes de que llegáramos. En pocos momentos, el mar se endureció como nunca antes lo habíamos visto y nuestro pequeño buque [...] se zambulló en él y toda la parte delantera estaba cubierta por agua; el mar entraba a través de la proa [...] intentando mojar todo sobre la cubierta. En los drenajes, el agua llegaba hasta la cintura de un hombre. Nosotros saltamos arriba y enrollamos doblemente las velas principales y aseguramos las restantes, ajustándolas todas. Pero eso no bastaba; el barco se esforzaba para superar el embate del mar, mientras el temporal empeoraba.
21 de diciembre.- Se hace a la vela el Beagle, y al día siguiente, gracias a una hermosa brisa del este, nos acercamos a las Barnevelts pasando por delante de las inmensas rocas que forman el cabo Deceit, y a eso de las tres doblamos el cabo de Hornos, batido por las tempestades. La tarde está admirablemente tranquila y nos deja gozar del grandioso espectáculo que ofrecen las islas inmediatas. Pero parece que el cabo de Hornos exige que le paguemos su tributo, y antes de cerrar la noche nos envía una espantosa tempestad, que nos sopla precisamente de cara. Nos vemos obligados a ganar alta mar, y al aproximarnos de nuevo a tierra al día siguiente, percibimos este famoso promontorio, y ahora con todos los caracteres que le distinguen, esto es, envuelto en brumas y rodeado de un verdadero huracán de viento y agua. Inmensas nubes negras oscurecen el cielo, las sacudidas del viento y granizo nos asaetean con tan ruda violencia, que el capitán se decide a guarecerse, si es posible, en Wigwan Cove. Es éste un excelente puertecillo situado a poca distancia del cabo de Hornos; y allí echamos el ancla precisamente el día de Nochebuena.
El marino y escritor francés Bernard Moitessier, quien realizó dos importantes viajes en la zona, también escribió algunas memorias. Basado en su primer viaje junto a su esposa Françoise, escribió Cabo de Hornos: la ruta lógica (Cap Horn à la voile, 1967), y posteriormente escribió La larga ruta (La Longue Route, 1971), cuando viajó sin acompañantes.
La pequeña nube sobre la luna se movió hacia la derecha. Miré. Allí está, tan cerca, a no más de 10 millas de distancia y justo bajo la Luna. Y no hay nada más excepto el cielo y la luna jugando con el cabo de Hornos. Miré. Apenas podía creerlo. Tan pequeña y tan grande.
Las costas occidentales de la Tierra del Fuego se desgranan en numerosas islas, entre las cuales culebrean canales misteriosos que van a perderse allá en el fin del mundo, en "La Sepultura del Diablo".

Declive y Resurgimiento de la Ruta Marítima
Desde el siglo XVIII hasta principios del siglo XX, el cabo de Hornos fue parte de la ruta mercante por la que circulaba la mayor parte del comercio mundial. Los barcos cruzaban el Cabo cargando algodón, granos y oro desde Australia hacia Europa, al igual que gran parte de los productos del Lejano Oriente.
Con la apertura del canal de Panamá en agosto de 1914 en América Central y de los ferrocarriles transcontinentales en Norteamérica, el uso de la ruta del cabo de Hornos decayó notablemente.
A pesar de la apertura de los canales de Panamá y de Suez, el cabo de Hornos se mantiene como una de las formas más rápidas de dar la vuelta al mundo y su uso para rutas marítimas recreacionales de larga distancia ha crecido constantemente. En la actualidad, existen diversas regatas y carreras de yates que utilizan la antigua ruta del cabo de Hornos.
La primera en establecerse fue la Sunday Times Golden Globe Race, en la que participaban solamente un miembro por tripulación; esta regata inspiró a la actual Around Alone que circunnavega el planeta con detenciones, y la Vendée Globe que lo hace sin paradas. Ambas son para un único competidor y se realizan cada cuatro años. La Volvo Ocean Race es una carrera con tripulación y diversas detenciones a lo largo de la antigua ruta de navegación mercante y que también se realiza cada cuatro años. El Trofeo Julio Verne es un premio a la circunnavegación a la Tierra más rápida para cualquier tipo de navegación sin ningún tipo de restricción.
El cabo de Hornos se mantiene como uno de los principales peligros para la navegación deportiva. Un ejemplo de esto fue el accidente que sufrieron Miles y Beryl Smeeton, quienes intentaron rodear el Cabo en su yate Tzu Hang, el cual fue golpeado por una ola gigante al acercarse a la costa, volcándose repetidas veces. Ambos sobrevivieron y lograron reparar el barco en un puerto chileno, tras lo cual intentaron nuevamente realizar la hazaña.
