Cómo preparar semillas de sésamo para el consumo

Las semillas de sésamo, también conocidas como ajonjolí, son semillas comestibles provenientes de la planta Sesamum indicum. Originarias de la India y África, estas pequeñas semillas, de entre dos y tres milímetros de longitud, son de forma ovalada y plana, y pueden presentar colores que van del blanco al negro, dependiendo de la variedad. Su consumo se ha extendido globalmente, integrándose en diversas cocinas, desde la japonesa hasta la mediterránea, y se han ganado un lugar en la gastronomía no solo como un toque exótico o decorativo, sino como un ingrediente fundamental por sus propiedades nutricionales y versatilidad culinaria.

Históricamente, el sésamo fue domesticado en la costa oriental de África y el valle del Nilo, siendo adoptado por los egipcios como un referente gastronómico. Desde allí, se expandió por Oriente Medio y llegó a Europa a través de rutas comerciales fenicias, griegas y romanas. La planta Sesamum indicum prospera en latitudes tropicales y subtropicales, requiriendo temperaturas entre 20º y 30º, buena exposición solar y suelos con una humedad equilibrada, aunque tolera la sequía.

Frutos inmaduros de la Sesamum indicum.

Valor nutricional de las semillas de sésamo

Las semillas de sésamo son un alimento altamente energético, con aproximadamente 562 kilocalorías por cada 100 gramos. Su composición se divide principalmente en grasas (entre el 50% y el 60%), proteínas (alrededor del 19%) y carbohidratos (aproximadamente 10%). Las grasas son mayoritariamente insaturadas, incluyendo ácidos grasos monoinsaturados como el oleico (presente también en el aceite de oliva) y poliinsaturados como el linoleico (omega-6) y el alfa-linolénico (omega-3).

Además de su contenido graso y proteico, las semillas de sésamo son una fuente excepcional de minerales. Destacan el magnesio, esencial para el funcionamiento muscular y óseo; el hierro, crucial para la formación de hemoglobina; el zinc, importante para el sistema inmunitario; el calcio, vital para huesos y dientes; el potasio, que ayuda a regular la presión arterial; y el fósforo, involucrado en la formación ósea y el metabolismo energético.

En cuanto a vitaminas, el sésamo aporta tiamina (vitamina B1), importante para el metabolismo celular, folatos (vitamina B9), esenciales durante el embarazo, niacina (vitamina B3), y vitamina E, un potente antioxidante. También contienen componentes bioactivos como la sesamina y el sesamol, conocidos por sus propiedades antioxidantes.

Técnicas de preparación y consumo

La preparación de las semillas de sésamo para el consumo puede variar, buscando optimizar la asimilación de sus nutrientes y mejorar su sabor y textura. Las técnicas culinarias deben favorecer la asimilación de los nutrientes deseados, sin destruir o eliminar componentes valiosos ni generar reacciones químicas desfavorables, como puede ocurrir al tostar excesivamente las semillas oleaginosas.

Tostado de semillas de sésamo

El tostado es una de las técnicas más comunes para realzar el sabor y la textura de las semillas de sésamo. Al tostarse, su sabor se acentúa, recordando a las pipas de girasol y las nueces, y se vuelven considerablemente más crujientes. Sin embargo, es crucial dominar el fuego para evitar que los nutrientes se dañen o que las semillas se quemen, generando compuestos tóxicos.

Para tostar las semillas de sésamo, se recomienda usar un wok o una sartén caliente sin aceite. Se añade el sésamo y se tuesta a fuego constante, moviendo continuamente para asegurar una cocción uniforme. Si las semillas explotan y saltan espontáneamente, el fuego es demasiado intenso. Una vez tostadas, se retiran inmediatamente y se extienden sobre papel de cocina para que se enfríen completamente.

El sésamo dorado, integral o completo, es el más utilizado en la cocina natural. Se puede tostar ligeramente, procurando que no cambie de color ni humee. Las semillas de girasol o calabaza pueden seguir un procedimiento similar, pero es importante tener en cuenta sus características particulares: las de girasol no explotan ni se hinchan de forma visible al tostarse, y las de calabaza pueden tostarse sin lavar previamente para evitar que la tela externa se desprenda.

Sartén con semillas de sésamo tostándose.

Consumo en crudo y "activación"

Existe un debate sobre si es mejor tostar o consumir las semillas de sésamo crudas. Algunos modelos alimentarios recomiendan consumirlas crudas y "activadas" mediante un remojo que inicia el proceso de germinación. Este proceso multiplica las propiedades de las semillas, especialmente la actividad enzimática. Posteriormente, se deshidratan a baja temperatura, no superando los 42ºC.

Las semillas de sésamo crudas se pueden utilizar espolvoreadas o añadidas como sazón en platos como ensaladas, pastas, arroces o sobre salteados de verduras. No requieren saltearse con aceite, ya que ellas mismas desprenden su grasa natural. En este caso, el fuego debe ser medio o bajo para evitar que se quemen.

Otras formas de consumo

Las semillas de sésamo son increíblemente versátiles y pueden integrarse en la dieta de múltiples maneras:

  • Enteras: Crudas o tostadas, espolvoreadas sobre ensaladas, yogures, cremas de verduras, batidos, o como parte de masas para pan, galletas y repostería.
  • Molidas o en pasta (Tahini): El sésamo molido da lugar al tahini, una pasta untuosa que se utiliza como aderezo, en hummus, salsas o como sustituto de aceite o mantequilla en preparaciones dulces y saladas. El tahini puede ser integral, blanco o negro, variando su sabor y color según las semillas utilizadas.
  • Aceite de sésamo: Obtenido por prensado mecánico, el aceite de sésamo es muy apreciado en la cocina oriental. Se recomienda su consumo en crudo para aprovechar sus nutrientes y evitar su deterioro por calor, ya que tiene un punto de humo relativamente bajo (alrededor de 170º).
  • Harina de sésamo: Aporta un sabor particular a la repostería.
  • Gomasio: Un condimento japonés y macrobiótico que consiste en semillas de sésamo tostadas y molidas mezcladas con sal marina o del Himalaya.
  • Leche de sésamo: Una bebida vegetal elaborada triturando semillas de sésamo con agua, rica en calcio orgánico, ácidos grasos esenciales, vitaminas y minerales.
Preparación de tahini casero.

Usos culinarios del sésamo

La versatilidad de las semillas de sésamo las hace aptas para una amplia gama de preparaciones culinarias:

  • Repostería: En masas para panes, bizcochos, galletas, barritas energéticas, o como cobertura decorativa.
  • Platos salados: Incorporadas en ensaladas, pastas, arroces, salteados de verduras, platos fríos, maki, sushi, poke bowls, y como condimento en carnes y pescados.
  • Salsas y aderezos: El tahini es la base de muchas salsas, como el hummus, y el aceite de sésamo aporta un toque oriental a vinagretas.
  • Quesos: Para rebozar o complementar quesos como el halloumi.
  • Panadería: Como cobertura en panes, bollos y productos de panadería, y en la elaboración de panes de semillas.

Ejemplos de recetas que utilizan sésamo incluyen barritas de sésamo, miel y cítricos; queso halloumi a la parrilla con miel y sésamo; ensalada de repollo con salsa de sésamo; galletas de plátano y sésamo; tortas con sésamo y anís; tallarines de calabacín con sésamo; panecillos espirales rellenos de queso y sésamo; y una gran variedad de platos de inspiración asiática como gyozas, chow mein, pollo teriyaki, katsu curry, japchae, gimbap, y poke bowls.

Como hacer SALSA TAHINE / Receta Fácil

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