Orígenes y formación del grupo en Alemania
Los orígenes de lo que hoy se conoce como Comunidad de Villa Baviera se remontan a mediados de los años 50, en la sufrida Alemania de la posguerra. La convergencia de amigos y conocidos, motivados por la idea de darle un sentido trascendente a sus vidas después del cataclismo vivido, con un incentivo cristiano más allá de las corrientes religiosas existentes, hizo que muy pronto se formara un grupo de pensamiento cristiano libre.
Esta organización incipiente empezó a visitar diferentes localidades de Alemania, organizando eventos juveniles al aire libre, acompañados de un mensaje cristiano simple y cautivador, donde se destacó como líder un carismático personaje llamado Paul Schäfer.

El liderazgo de Paul Schäfer Schneider
Paul Schäfer Schneider, un hombre que recién pasaba los 30 años, desde muy joven se relacionó con movimientos juveniles cristianos (CVJM). Sirvió en la Segunda Guerra Mundial como enfermero en el campo de batalla y, concluida esa etapa, volvió a dedicarse al trabajo social juvenil junto a renombrados personajes de la iglesia evangélica, como lo eran el párroco juvenil Johannes Busch y la Familia Bodelschwingh. Finalmente, logró dar forma a su propia congregación junto a un grupo de seguidores.
Traslado a Chile y establecimiento en Parral
Este grupo, integrado por personas de la más variada procedencia social, se formalizó a fines de la década de los 50 con el nombre de Private Soziale Mission e.V. Sin embargo, al poco andar, la proyección de la obra en Alemania se desvió, trasladándose a Chile en el año 1961. Frente al ofrecimiento del Embajador de Chile en Alemania, Arturo Maschke, y con el aval de organizaciones católicas, se gestionaron los trámites pertinentes para lograr un arribo sin contratiempos de este grupo de alemanes que, a esas alturas, contaba con más de 200 integrantes, entre hombres, mujeres y niños.
La propiedad adquirida en Alemania, junto a todas sus instalaciones recién construidas, fueron vendidas. Las familias integrantes del grupo liquidaron sus bienes particulares y aportaron al fondo común para financiar el traslado a Chile y la instalación en tierras tan lejanas y desconocidas para ese entonces. El hecho de que un grupo tan numeroso y variopinto cortara de raíz su relación con su tierra natal para aventurarse en una obra social en Sudamérica resulta tan impresionante como sorprendente.
La adquisición de "El Lavadero"
Los primeros en pisar tierras chilenas en 1961 fueron Paul Schäfer y Hermann Schmidt, un teólogo de Hamburgo y ex mayor de aviación en la Guerra. Recorrieron varias opciones de compra de terrenos para quedarse finalmente con un lote de 300 hectáreas de propiedad de la CORFO, llamado “El Lavadero” -debido al estero que lo recorre-, correspondiente a la gran Hacienda San Manuel a la altura de Parral, 40 km hacia la cordillera.
Este terreno venía recién de haber sido colonizado por un grupo de inmigrantes italianos, cuya organización se había desvirtuado, debido en parte a lo poco productivo del terreno, lo que incidió en un valor de compra al alcance del presupuesto de los alemanes. Una vez realizada la compra, se funda la Sociedad Benefactora y Educacional Dignidad en octubre de 1961.

Consolidación productiva y vida comunitaria
Los primeros en llegar desde Alemania fueron, en su mayoría, hombres profesionales recién titulados: técnicos en carpintería, mecánica, electricidad, panaderos y pintores, entre otros. Esto convirtió al grupo en especialmente eficiente y productivo, tanto así que en 1962 ya existían las instalaciones necesarias para albergar a las familias completas que eran trasladadas en buque desde Europa.
Debido al panorama precario, todos se involucraron en los trabajos de producción y construcción. No era raro apreciar a mujeres produciendo baldosas y limpiando campos, como tampoco a jóvenes realizando labores de ordeña de vacas y tala de árboles. Con el correr de los años, se proyectó un espíritu de trabajo y eficiencia nunca antes visto en la zona, lo que atrajo a la población rural local, que buscaba en ellos soluciones a problemas cotidianos, especialmente de salud.
Diversificación económica
El impacto social y modernizador se hizo notorio en la región. Algunas de las actividades que caracterizaron a la comunidad fueron:
- Alimentación: La elaboración de panes, kuchenes y embutidos por parte de profesionales alemanes alcanzó gran fama.
- Servicios agrícolas: Uso de máquinas trilladoras y el molino para apoyar a campesinos de Parral.
- Logística y construcción: Explotación de áridos con chancadoras ambulantes y servicios de flete con camiones propios.
Controversias y aislamiento
El grupo se vio enfrentado a su primera vicisitud mayor en 1966, cuando se acusó a Paul Schäfer de abuso sexual y restricciones a la libertad. Tras una investigación parlamentaria y judicial, los resultados exculparon a los alemanes, lo que llevó a Schäfer a consolidar un sistema de conducción más cerrado. Internamente, el grupo se aisló del mundo exterior y su forma de vida se tornó “especial”, lo que provocó que algunos integrantes retornaran a Alemania en desacuerdo con un sistema que priorizaba a la comunidad por encima de las aspiraciones individuales.