Prepárate para una aventura culinaria inolvidable en la mística isla de Chiloé. Te invitamos a un tour gastronómico que te sumergirá en los sabores y tradiciones de este archipiélago mágico. No solo deleitarás tu paladar con la frescura de sus productos, sino que también tendrás la oportunidad única de aprender a preparar el icónico curanto al hoyo.

El Proceso del Curanto al Hoyo
Desde la recolección de mariscos frescos hasta la disposición de las carnes y verduras sobre piedras calientes, serás parte de todo el proceso. Descubrirás los secretos de esta centenaria cocción bajo tierra, una experiencia que va más allá de lo culinario, conectándote con la cultura y el ingenio chilote.
La actividad comienza temprano por la mañana, usualmente entre las 8 AM y las 18 PM. Al llegar a las 10 de la mañana a un restorán familiar en Cucao, ya habían comenzado con la preparación del curanto. En el patio, se observaba un particular montículo de tierra, que señalaba el lugar donde se estaba cocinando esta tradicional comida.

El método consiste en encender fuego en un pozo excavado en la tierra y calentar piedras hasta que alcancen una temperatura considerable. Una vez listas, se colocan los alimentos, previamente envueltos en hojas de nalca, y se tapa todo con tierra, creando un horno natural.
Las horas pasaban mientras la comida se cocinaba lentamente, y el hambre crecía entre los comensales. Cerca de las dos de la tarde, se llamó a todos para destapar el curanto. La temperatura de la tierra y las hojas era sorprendentemente alta, lo que demostraba la efectividad del método de cocción.
El Degustación y la Conexión Cultural
Una vez destapado el curanto, las cocineras comenzaron a servir los platos. El menú incluía una variedad de mariscos, carne de vaca, cerdo, pollo y papas, junto con otros ingredientes no identificados. Los comensales, cerca de 20 personas, se ubicaron en mesas compartidas para disfrutar de la comida.
Los primeros bocados tenían un distintivo gusto a tierra, que gradualmente se iba acostumbrando al paladar. Las cocineras, muy acostumbradas al calor del proceso, servían la comida con destreza, mientras los comensales intentaban acercarse a los alimentos calientes.

Durante la comida, uno de los miembros más jóvenes de la familia local tomó una guitarra y comenzó a tocar. La melodía, una canción tradicional chilena que muchos reconocieron, creó una atmósfera única. El canto colectivo se unió a la degustación, transformando el almuerzo en un momento de profunda conexión.
La experiencia, que comenzó como una comida pintoresca, evolucionó hacia un ritual cargado de sentimiento y armonía. La unión de los comensales, compartiendo la música y la comida, reflejó el espíritu de comunidad y la esencia de la cultura chilota.
Dosis Cultural - Capítulo 22 "El curanto"
Si te quedaste con las ganas, puedes escuchar el tema original de la canción que se interpretó.
¿Te animas a probar hacer Curanto al hoyo en el patio de tu casa?