En el sector de La Chimba, uno de los núcleos de pobreza más emblemáticos de la ciudad minera de Antofagasta, en Chile, confluyen simultáneamente la crisis habitacional, la migratoria y la medioambiental. Esta zona, donde residen más de 7.000 personas, se caracteriza por la expansión de barrios informales que amenazan la cercana Reserva Nacional La Chimba, un área de gran biodiversidad. Ambos escenarios, las chabolas y el área protegida, se encuentran bajo amenaza constante por quemas ilegales originadas en el antiguo vertedero municipal, que operó durante seis décadas.
En medio de este complejo panorama, han surgido los barrios transitorios como una alternativa para abordar la precariedad. Estos barrios son concebidos como un espacio donde las familias pueden residir de manera más segura mientras esperan la entrega de una vivienda definitiva por parte del Estado, usualmente en un plazo de cinco años.

El Modelo de Barrio Transitorio en La Chimba
Uno de los barrios transitorios en La Chimba es Luz Divina VII, gestionado por la organización Campamento de Ideas y el Servicio de Vivienda y Urbanización (Serviu). Para acceder a estas viviendas, los inquilinos deben presentar documentación regularizada y firmar un comodato, un contrato que les otorga el uso temporal de la vivienda. Estas casas, inicialmente de 3x6 metros con dos habitaciones y un patio trasero, fueron entregadas sin baño. Se caracterizan por un reglamento de convivencia rígido, diseñado para preparar a las familias provenientes de diversas realidades socioculturales a respetar a sus vecinos y a convivir armónicamente, evitando conflictos comunes en asentamientos informales como ruidos, fiestas o acumulación de basura.
La administradora de Luz Divina VII, Marisel Reyes, señala que "pasaba mucho que cuando salían de un campamento directo a las soluciones habitacionales había mucho conflicto por ruidos, fiestas, basura…". El barrio transitorio busca mitigar estas problemáticas.
A diferencia de los asentamientos informales, donde existe el riesgo de desalojo, los barrios transitorios ofrecen una mayor seguridad habitacional. Sin embargo, no todas las familias optan por este modelo. Alejandrina Guerrero y Jorge Rodríguez, residentes de La Chimba desde hace 10 años, han construido su propia vivienda con múltiples espacios y hasta árboles, y no desean trasladarse a un barrio transitorio, ya que Jorge Rodríguez, soldador, teme perder su taller.

Contexto Social y Habitacional en Antofagasta
La región de Antofagasta ha experimentado un aumento significativo en el número de familias que viven en asentamientos o campamentos. Según el Catastro Nacional de Campamentos 2022-2023 de TECHO Chile, la región aumentó un 75% las familias en asentamientos en el último año, duplicando el incremento nacional. Pasaron de 7.300 a 12.800 familias. A nivel nacional, casi 114.000 hogares, un tercio de ellos migrantes, residen en sitios con servicios básicos deficientes.
El presidente Gabriel Boric ha informado sobre los avances del Plan de Emergencia Habitacional, que busca entregar 260.000 viviendas durante su mandato. Ya se han entregado 60.222 y 131.077 están en construcción. Antofagasta será incorporada en 2025 al Plan Ciudades Justas, enfocado en la gestión del suelo público y el desarrollo de conjuntos urbano-habitacionales.

Desafíos de Infraestructura y Servicios en La Chimba
La Chimba enfrenta serios desafíos en cuanto a acceso a servicios básicos. El consultorio de salud atiende a un máximo de 10 personas diarias, y el sistema de transporte público es limitado, finalizando su ruta a las 19:00 horas. El acceso al agua potable es un problema recurrente, dependiendo de camiones aljibes cuya agua a menudo no es apta para el consumo y debe ser comprada en bidones. Una familia de cuatro personas puede gastar hasta 60 dólares mensuales en agua potable.
Sin embargo, se han logrado avances importantes. Tras negociaciones, las viviendas del barrio transitorio contarán con acceso a agua potable. La conexión a la red eléctrica funciona, aunque la luminaria nocturna es deficiente. La problemática de la basura en el interior del barrio ha sido resuelta gracias a la colaboración comunitaria y donaciones, erradicando microbasurales y estableciendo un punto limpio.
Marisel Reyes destaca la erradicación de los microbasurales: "Era un microbasural de toda la ciudad delante de nosotros. Eso duró hasta hace unos cuatro meses atrás, que lo logramos erradicar gracias a un trabajo en unión con todas las dirigentes de los otros campamentos".

El Problema del Antiguo Vertedero
Un problema persistente y de mayor envergadura es el del antiguo vertedero municipal, que operó durante seis décadas. A pesar de su cierre y entierro de desechos hace tres años, la falta de cercado ha permitido la acumulación de nuevos escombros. Las quemas ilegales continúan, algunas provocadas para la extracción y comercialización de material ferroso, generando un fuerte olor ácido y aire contaminado.
Por orden de la Corte Suprema, el alcalde de Antofagasta, Jonathan Velásquez, ha presentado un Plan de Cierre definitivo para el exvertedero, que incluye la construcción de un muro, seguridad con vigilancia y control de vectores y emanaciones. El municipio tiene hasta el 6 de junio para licitar los servicios de seguridad y el cierre perimetral.

Empoderamiento y Capacitación en La Chimba
A pesar de las dificultades, los barrios transitorios también se han convertido en espacios de empoderamiento y desarrollo. El Centro de Formación La Chimba ofrece capacitación en oficios básicos enfocados en el autoempleo, como carpintería, gasfitería, soldadura, electricidad, peluquería, corte y confección, y gastronomía. Estos oficios son seleccionados por su demanda en el mercado, accesibilidad de aprendizaje y potencial para el ejercicio independiente.
Los cursos son gratuitos, con atención personalizada y se imparten en horario vespertino. Los profesores son pobladores que trabajan en sus oficios. Los estudiantes reciben un bono de movilización semanal por asistencia y al finalizar el curso se llevan las herramientas utilizadas, como certificado de sus habilidades. Durante la formación, los participantes contribuyen con servicios a la comunidad.
Además, se implementan programas de emprendimiento y alfabetización digital para mujeres, mayoritariamente jefas de hogar, impartidos en el cibercafé comunitario. Estos programas buscan dotarlas de herramientas para que, al acceder a una vivienda definitiva, puedan desarrollar sus microemprendimientos.
En 2022, la Fundación Recrea evaluó el Modelo de Intervención Barrio Transitorio (MIBT) en La Chimba. La investigación, bajo la metodología de evaluación realista, buscó comprender la fórmula de éxito del modelo (Contexto + Mecanismo = Resultado). Los resultados indican que la intervención genera una vida con menos vulneración de derechos, promueve el sentido de pertenencia comunitaria y la inserción en el sistema de protección social.