La esencia de la chilenidad: reflexiones sobre el baile y la identidad

La visión de Gabriela Mistral sobre Chile

Al intentar definir la esencia de nuestra identidad, Gabriela Mistral seleccionó nueve elementos fundamentales que, a su juicio, representan lo mejor de Chile. Esta lista, aunque abierta a debate, comienza con elementos geográficos ineludibles: la cordillera y el mar. A partir de ellos, la poetisa deriva la identidad del chileno, argumentando que todos poseemos una dualidad inherente: somos mineros y navegantes.

Mapa esquemático que representa la geografía chilena, destacando la cordillera de los Andes y la costa del Pacífico como ejes de la identidad nacional.

Otros elementos mencionados por Mistral incluyen las alamedas, la vegetación autóctona como las araucarias y algarrobos, así como la riqueza agrícola centrada en frutas como manzanas, peras, duraznos y damascos. Asimismo, la autora destaca los archipiélagos y las artesanías, con especial atención a los choapinos mapuches, cuyas tonalidades reflejan la tierra misma.

La sicología del chileno: entre el oficio y la costumbre

Si bien existe una aspiración a la minería y la navegación, la realidad histórica muestra matices distintos. A menudo, más que grandes mineros, el país ha contado con pirquineros: expertos en la búsqueda de recursos en terrenos difíciles y constructores de estructuras ingeniosas. Esta condición refleja una sicología que se equilibra entre dos polos: la tierra y el agua.

En el plano cotidiano, el olor de Chile es, para muchos, el olor del durazno y del huesillo. Esta "esencia centrina" es la que ha sido retratada por figuras como Pablo de Rokha y Raúl Ruiz, alejándose de las visiones más turísticas o edulcoradas. No fabricamos lujos orientales ni perfectas alfombras persas, pero poseemos una identidad marcada por la cotidianidad del choapino y el consumo de nuestros frutos tradicionales.

La cueca: baile, combate y dionisíaco

La esencia de la cueca, particularmente en su ejecución masculina, guarda una analogía sorprendente con el combate. Un ejemplo histórico citado es la pelea de 1940 entre Arturo Godoy y Joe Louis, donde el estilo de pelea "agachado" y mañoso del púgil iquiqueño evoca el espíritu de la danza nacional. La cueca, en sus diversas variantes -chilota, nortina, brava o centrina-, siempre se realiza desde abajo, con la astucia del que espera el momento preciso para asestar el golpe.

Así cuenta la Historia 44 - La cueca, danza nacional de Chile

La naturaleza profana de la danza

La oficialización de la cueca en 1979 ha generado una brecha entre la danza institucional y su raíz popular. Históricamente, la cueca ha estado vinculada a contextos mucho más viscerales y, a menudo, asociados al influjo del alcohol, funcionando como una danza dionisíaca. Esta naturaleza "diabólica" y festiva se manifiesta incluso en contextos luctuosos; un ejemplo clásico es la "fiesta del angelito", descrita en crónicas del siglo XIX como una celebración donde el dolor se mezclaba con la irreverencia de una cueca ejecutada con fervor.

El poeta Miguel Naranjo señalaba que el gran conflicto de la cueca es que "se presta para el hueveo". Esta ambivalencia, capturada también en el cine por Patricio Kaulen en Largo viaje, demuestra que la cueca no es solo un baile, sino una expresión compleja de la vida y la muerte, donde cada paso lleva consigo la marca de una identidad que se resiste a ser simplemente decorativa.

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