El alumnado de Psicología de 2º de Bachillerato del IES Cantabria quiere compartir la inspiradora historia de dos mujeres excepcionales: Helen Keller y Anne Sullivan.
Helen Keller: La niña que conquistó el mundo a pesar de la oscuridad
Helen Keller nació el 27 de junio de 1880, en Tuscumbia, Alabama. Fue hija de Arthur H. Keller y Kate Adams. A los diecinueve meses de edad, una gravísima enfermedad, posiblemente escarlatina, sarampión o meningitis, le provocó la pérdida total de la visión y la audición, dejándola también sin habla. Esta incapacidad para comunicarse desde temprana edad fue traumática para Helen y su familia, lo que la convirtió en una niña prácticamente incontrolable, con frecuentes ataques de ira y un sufrimiento insostenible. Nadie esperaba que Helen pudiese llevar una vida normal.
A pesar de las dificultades, Helen no se desanimaba fácilmente. Pronto comenzó a descubrir el mundo usando sus otros sentidos. Tocaba, olía y sentía las manos de otras personas para "ver" lo que estaban haciendo e imitaba sus movimientos. Inventó 60 signos diferentes que le servían para comunicarse con su familia. Sin embargo, su impotencia de no poder comunicarse plenamente hizo que su frustración aumentara con la edad, convirtiéndose en una persona salvaje, revoltosa y muy agresiva.
La acomodada y apacible vida de los Keller se había truncado repentinamente. La familia, desesperada, buscó ayuda. Inspirada por la historia de Laura Bridgman, otra persona sordociega que había recibido educación con éxito en el Instituto Perkins para Ciegos, la madre de Helen, Kate Adams, envió a su hija a Baltimore. Allí, Alexander Graham Bell, el inventor del teléfono y experto en niños sordos, les recomendó el Instituto Perkins. El Instituto les ofreció una posibilidad que les resultó más atractiva que dejar a Helen allí: que una joven profesora se trasladase a Alabama con la familia. Y así llegó Anna Sullivan a la vida de Helen Keller, tres meses antes de que cumpliese los siete años.

Anne Sullivan: La maestra que abrió las puertas del conocimiento
Anne Sullivan nació el 4 de abril de 1866 en un barrio de Queens, Nueva York. Su infancia estuvo marcada por la pobreza y la enfermedad. Sus padres habían huido de Irlanda tras la hambruna de la patata. Su madre falleció de tuberculosis cuando Anna sólo tenía siete años y ella y su hermano Jimmy acabaron recluidos en una institución para niños desamparados. Poco después Jimmy falleció también de tuberculosis y Anna sufrió un tracoma, una infección ocular que la dejó casi ciega. Esto la llevó a la Escuela Perkins para los Ciegos, donde se graduó con honores, convirtiéndose en una de sus alumnas más destacadas y, posteriormente, en una de sus profesoras más influyentes.
Anne Sullivan llegó a la casa de Helen en marzo de 1887. "El día más notable de mi vida", escribiría Keller en su libro "La historia de mi vida". El entorno en el que se había criado Anna Sullivan era mucho más modesto que el de los Keller. Lo primero que solicitó fue que ambas viviesen apartadas para romper el círculo vicioso entre Helen y sus padres y frenar los constantes chantajes emocionales de la niña. Una vez solas, Sullivan comenzó a desarrollar un método educativo que consistía en hacer que Helen tocase un objeto para después deletrear su nombre sobre la palma de su mano, en un intento de hacerle comprender que cada cosa tenía un nombre.
El primer paso de Anne fue comunicarse con Helen venciendo su agresividad con fuerza y paciencia. El siguiente paso fue enseñarle el alfabeto manual. Anne la ponía en contacto con los objetos y le deletreaba en la mano las palabras. Así comenzó a animarse y cada cosa que encontraba la agarraba y preguntaba a Anne cómo se llamaba. Anne preparó a su alumna con nuevas palabras e ideas que necesitaría para enseñarle a hablar.
El gran avance de Keller en la comunicación llegó un día, cuando tras pasear cerca de una fuente, Anne colocó la mano de Helen bajo el agua mientras deletreaba sobre ella la palabra "agua". De pronto, aquella primera palabra infantil brotó en ella como el líquido de la propia fuente: "Agua". "De golpe el misterio del lenguaje me fue revelado", escribiría sobre aquel momento. Aquel día, Helen aprendió más palabras: madre, padre, hermana, maestra… por primera vez se acostó deseando que amaneciese cuanto antes.

La educación de Helen Keller: Un camino de aprendizaje y descubrimiento
Lo que vivió Helen tras aquella catarsis no fue más sencillo, pero sí muy gozoso para una niña ávida de conocimiento. Gracias al esfuerzo de Sullivan, que diseñó unas cartulinas con relieves, Keller empezó a leer y un nuevo mundo se abrió para ella. Matemáticas, zoología, botánica, historia, griego, francés, alemán, latín... ningún saber esquivaba su interés. Era una lectora voraz. Gracias al sistema Braille pudo imbuirse en la obra de Homero, Kipling y Shakespeare. Pero también tenía aficiones "físicas" como la natación, el piragüismo, el senderismo o el teatro. Nada le era ajeno y siempre buscaba nuevos retos.
Una vez abordada con éxito la lectura, se propuso recuperar el habla y pronunció sus primeras palabras gracias al método de otra ilustre profesora de la Institución Perkins, Sarah Fuller: "Me tomaba la mano, que pasaba ligeramente sobre su rostro, haciéndome palpar las posiciones de su lengua y de sus labios, mientras que ella profería un sonido simple articulado". Tras once lecciones pronunció su primera frase: "Hace calor". Bromeó con el hecho de que sólo Sarah Fuller y Anna Sullivan la entendieron, pero aquel era un paso inimaginable para aquella niña que parecía condenada a una vida de aislamiento.
A los diecinueve meses de vida, Helen Keller sufrió una grave enfermedad que le provocó la pérdida total de la visión y la audición. A pesar de su discapacidad, Keller se convirtió en una escritora, oradora y activista política estadounidense. Recibió una educación especial de lectura y escritura de Anne Mansfield Sullivan, del Instituto Perkins para ciegos. En el año 1900 fue aceptada en la Universidad de Radcliffe, en la que se graduó con todos los honores cuatro años después, convirtiéndose en la primera persona sordociega en obtener un título de grado.
Trabajó en la Comisión de ciegos de Massachusetts y dio conferencias por todo el mundo. Finalizada la II Guerra Mundial, visitó a los veteranos heridos en los hospitales de Estados Unidos y dio conferencias en Europa en apoyo de los disminuidos físicos. Fue miembro del Industrial Workers of the World, promovió el sufragio femenino, los derechos de los trabajadores, el socialismo y otras causas relacionadas con la izquierda, además de ser una figura activa de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles.
Keller se convirtió en una oradora y autora de fama mundial, y fue considerada a la vez una ferviente defensora de las personas con discapacidad. Mantuvo una postura pacifista a lo largo de su vida y tocó en sus escritos temas controvertidos. Se le atribuye a Keller el haber introducido y popularizado al akita en Estados Unidos. En 1964, Helen fue galardonada con la Medalla Presidencial de la Libertad, el más alto premio para personas civiles otorgada por el presidente de los Estados Unidos Lyndon Johnson. Falleció el 1 de junio de 1968, convirtiéndose en un ejemplo de superación incontestable.
Un Milagro para Helen Keller Trailer Español
El legado de Helen Keller y Anne Sullivan
La historia de Helen Keller y Anne Sullivan dio la vuelta al mundo, demostrando que los imposibles no existen y que todo, con esfuerzo y trabajo, se puede lograr. Gracias a Anne, Helen, una niña sorda, muda y ciega, pudo leer, escribir, hablar y entender el mundo y a las demás personas, en una época en la que esto parecía imposible.
La vida de Helen Keller fue objeto de una película, "Lo inconquistable" (1954), y de una obra de teatro, "El milagro de Ana Sullivan" (1960), que posteriormente se adaptó al cine. La película "El milagro de Ana Sullivan" (1962), dirigida por Arthur Penn, protagonizada por Anne Bancroft como Sullivan y Patty Duke como Keller, ambas ganadoras del Oscar por sus interpretaciones, narra la conmovedora historia de su relación y el increíble progreso de Helen.
La educación de personas discapacitadas es un pilar fundamental para la sociedad. La adaptación y la inclusión, con entornos de enseñanza con profesores, educadores sociales y personas expertas preparadas para tratar a estas personas con métodos de aprendizaje específicos e innovadores, son la mejor opción. La tecnología actual, con avances en extremidades ortopédicas, implantes cocleares y aplicaciones que convierten textos en voz y viceversa, permite que las personas con limitaciones físicas puedan aprender y vivir con relativa independencia, haciendo de la inclusión una realidad.