Los alfajores representan uno de los dulces chilenos más queridos y tradicionales. La masa de estos alfajores sigue la receta familiar clásica, consolidándose como una de las galletas más emblemáticas de Chile.
La Preparación de la Masa para Alfajores
Para lograr que los alfajores queden crocantes y no chiclosos, es fundamental inhibir la formación de gluten en la harina. Esto se consigue añadiendo a la masa algún líquido como jugo de naranja o alcohol (aguardiente o pisco). La cantidad de este líquido debe ser la justa para obtener la consistencia deseada.
Una técnica recomendada para trabajar la masa, similar a la utilizada para las tapas de torta milhojas, es estirarla directamente sobre la lata de hornear. Se recomienda usar un poco de harina para facilitar el proceso. Una vez estirada, se cortan las tapas, se pinchan y se colocan directamente en el horno.
En ocasiones, especialmente en climas secos o si las yemas de los huevos son pequeñas, la masa puede requerir un poco más de líquido para unirse correctamente. En estos casos, se puede añadir leche o agua, una cucharadita a la vez, hasta alcanzar la consistencia adecuada.
En Chile, el manjar (dulce de leche) utilizado para rellenar los alfajores posee un sabor más intenso y caramelizado en comparación con el de otros países.

Consejos para un Horneado Perfecto
Lograr alfajores deliciosos requiere atención a los detalles. Uno de los errores comunes es hornear las tapas en exceso, lo que resulta en galletas demasiado duras.
- Evitar el dorado excesivo: No dejes que las tapitas se doren demasiado para mantener su textura tierna.
- Almacenamiento: Una vez horneados y fríos, guarda los alfajores en un recipiente hermético para conservar su frescura.
Un alfajor con tapas demasiado gruesas puede resultar pesado, por lo que es importante buscar el equilibrio en el grosor de la masa.
Los Alfajores y su Contexto Cultural
A pesar de la influencia de nuevas tendencias gastronómicas, los alfajores mantienen su popularidad. Su arraigo se remonta a siglos atrás, cuando el manjar era considerado un tesoro culinario. Ya en los conventos coloniales se preparaban dulces que hoy nos resultan familiares.
Los alfajores comenzaron a popularizarse como obsequio en festividades religiosas, matrimonios y fiestas patrias. Lo interesante es que cada región y cada familia ha aportado su toque personal, creando una diversidad de versiones.
Tradicionalmente, estos dulces eran vendidos por las llamadas ‘palomitas’, mujeres vestidas de blanco que anunciaban la venta de dulces frescos en zonas como Melipilla, Curacaví o La Ligua.

Variedad de Dulces Chilenos Relacionados
La repostería chilena ofrece una rica variedad de dulces, entre los cuales se encuentran preparaciones similares o relacionadas con los alfajores:
Alfajores
Se componen de dos tapas de masa de hojarasca unidas por una generosa capa de manjar, y algunos se cubren con betún blanco.
Calzones Rotos
Una preparación invernal tradicional, cuya masa se corta en forma rectangular con un agujero central por donde se dobla la masa.
Camotillos
Dulce elaborado con puré de camote y azúcar, con forma alargada y una capa exterior delgada y crujiente tras el secado.
Cuchuflís
Barquillos gruesos rellenos de manjar blanco, con versiones recientes cubiertas de chocolate. Existe también la torta de cuchuflís, popular en cumpleaños infantiles.
Es importante diferenciar los cuchuflís tradicionales de masa de barquillo, doraditos y muy crujientes (a menudo hechos artesanalmente), de aquellos hechos con masa más blanda y sin crocancia.
Chilenitos
Dulces tradicionales con una masa base de harina y yemas, rellenos de manjar blanco (a veces con nueces), o dulce de alcayota con nueces, huevo mol y puré de lúcuma. Se finalizan con un merengue italiano secado al horno.
Existen chilenitos en diversas formas: pepas o príncipes (con forma similar a un plátano), alfajores cubiertos de betún, barquitas rellenas y cubiertas de betún, entre otros.
Chumbeque
Empanaditas rellenas de pera o alcayota.
Empolvados
Similares a esponjosos alfajores de bizcochuelo, son muy tradicionales en la repostería chilena. Se rellenan con manjar y se espolvorean con azúcar flor.
Mote con Huesillos
Considerado un híbrido entre postre y bebida, se prepara con el cocimiento de duraznos secos, azúcar y a veces chancaca, al que se le añade mote de trigo cocido.
Palmeras
Un clásico pastel playero hecho de masa de hojaldre con miel o azúcar para darle crocancia. Es una redondela delgada de masa que solo es deliciosa cuando está muy fresca y crocante.
Pan de Huevo
Otro pastel playero que está desapareciendo y es difícil de encontrar.
San Estanislao
Confites cuadrados con base de manjar con almendras seco, cubiertos de fondant y decorados con grageas de colores. Son dulces casi en extinción, aunque pueden encontrarse en algunas bodas.
Sopaipilla
Masa frita que se consume sola, con pebre o ají. Las sopaipillas ‘pasadas’ se sumergen en salsa de chancaca. Su origen se atribuye a la influencia morisca, derivando del término árabe 'sopaipa'. La receta clásica de la zona central incluye zapallo en la masa.
Tablillas de Navidad
No se proporciona información detallada sobre este dulce en el texto.
Tortas Curicanas
Creadas en 1870 por doña Cristobalina Montero, son tortas de hojarasca rellenas con manjar, alcayota, nueces y almendras. Su fama regional las ha convertido en un símbolo de Curicó.
Torta de Mil Hojas
No se proporciona información detallada sobre este dulce en el texto.
Torta de Panqueques
Se preparan capas de masa de panqueque en moldes especiales (redondos con un pequeño borde) y se cocinan al horno. Se rellenan con mermeladas con un toque de acidez, como la de naranjas.