La Psicología de la Relación entre Abuelos y Nietos

En los últimos tiempos, la sociedad ha experimentado cambios que han llevado a analizar en profundidad las relaciones familiares. La relación entre abuelos y nietos ha causado un gran interés para los investigadores en las últimas décadas, debido a la trascendencia que tienen los abuelos en la vida de sus nietos, creándose entre ellos una relación especial que no se establece con ningún otro miembro de la unidad familiar.

La familia puede ser entendida como un conjunto o sistema estructurado con lazos y relaciones afectivas. Sus miembros comparten metas, objetivos y proyectos comunes, creando una unidad que permite el reparto de funciones y responsabilidades. Un cambio en una de las partes repercute en las demás. A consecuencia de los cambios sufridos en la sociedad, los abuelos han adquirido una gran importancia en las relaciones familiares, concretamente en la relación con sus nietos.

El Rol Fundamental de los Abuelos

Los abuelos son personas muy importantes para los niños y las niñas. En ocasiones se ocupan de su cuidado, y otras ayudan a los padres y madres en algunas tareas del día a día, como irles a buscar al colegio o pasar una tarde con ellos. Los abuelos suelen vivir la relación con sus nietos de forma más libre y tranquila que los padres, puesto que ya tienen experiencia.

Los beneficios que aportan los abuelos a sus nietos dependen del tiempo que pasen con ellos y del grado de implicación que exista. Suelen ser momentos de ocio y, en ocasiones, por motivos laborales de los padres, las labores se pueden ampliar y se convierten en co-cuidadores de los nietos.

Foto de abuelos cuidando a sus nietos en un parque

Guardianes de la Historia y la Sabiduría

Los abuelos son como los guardianes de la historia familiar y cultural y pueden transmitírsela a sus nietos. Además, les enseñan tradiciones de la familia y los niños y niñas disfrutarán aprendiendo cosas con ellos. A los abuelos les encanta contar sus anécdotas y hablar de los padres cuando eran pequeños. La experiencia y sabiduría de los abuelos son una fuente inagotable de enseñanzas y de aprendizajes para niños y niñas.

Con los abuelos, los más pequeños tendrán la oportunidad de adquirir conocimientos prácticos y habilidades útiles para cualquier momento de la vida. Pueden ser cosas sencillas como aprender a cocinar platos fáciles, ir a la compra, o hacer labores del hogar. Los niños podrán desarrollar su pensamiento crítico y su curiosidad a través de conversaciones y anécdotas con sus abuelos.

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Vínculos Emocionales y Bienestar Psicológico

Entre abuelos y nietos se suelen crear lazos emocionales únicos y muy fuertes que permanecen durante toda la vida. Cuando el niño o niña tiene una preocupación o un problema, puede encontrar en sus abuelos un refugio emocional y una confianza que le haga sentirse tranquilo. Además, la relación con los abuelos tendrá un impacto positivo en el desarrollo de habilidades sociales y emocionales de los más pequeños.

Cada vez más estudios demuestran y confirman que la relación entre abuelos y nietos es positiva para ambas partes. Hay investigaciones que apuntan que el hecho de tener una relación satisfactoria con los nietos reduce en los abuelos el riesgo de padecer depresión. Los nietos, por su parte, se benefician de esa relación que les influye en su bienestar psicológico, no solo en la infancia sino también en la edad adulta. Las relaciones afectivas que establecemos en la infancia con nuestras figuras de apego quedan interiorizadas y configuran la imagen que tenemos de nosotros mismos y nuestra forma de relacionarnos con los demás en la vida adulta.

Beneficios Mutuos de la Interacción

En la relación de los nietos con los abuelos, los beneficios son mutuos. Los nietos logran que sus abuelos recuperen la vitalidad, vean que tienen un sentido en la vida y se sientan útiles. Muchos padres, por diversas circunstancias, recurren a los abuelos para conseguir ayuda con sus hijos e hijas. Esto supone que los abuelos sientan que tienen una importancia para sus hijos e hijas, así como para los nietos.

También pueden tener una función de mediadores en los conflictos entre padres y nietos, de forma que acerquen posturas, escuchen a ambas partes y traten de alcanzar soluciones. Los nietos pueden ayudar mucho a sus abuelos a estar en contacto con las nuevas tecnologías, aprender a utilizarlas o conocer tendencias que se producen en la actualidad.

Infografía: Beneficios de la relación abuelo-nieto para ambas partes

Tipos de Roles de los Abuelos

Se han identificado diferentes estilos o tipos de roles que pueden asumir los abuelos:

  • Formal: No son cuidadores primarios, pero cuidan de forma habitual a sus nietos.
  • Buscador de diversión: Abuelos más orientados hacia el ocio y la diversión.
  • Reserva de sabiduría familiar: Transmisores de conocimiento y experiencia.
  • Padre sustituto: Asumen un rol más parental en ausencia o incapacidad de los padres.
  • Figura distante: Mantienen una menor implicación o contacto.

Los abuelos tienen un rol relevante en nuestra sociedad y sirven como modelo para sus nietos, representando la conexión con el pasado y la historia de la familia. Una de las formas más importantes de aprendizaje es el que realizamos por observación. Los nietos son testigos de la conducta de sus abuelos y pueden terminar imitando sus gestos, expresiones y formas de actuar, especialmente si existe un componente de admiración.

Factores que Influyen en la Relación

La relación entre abuelos y nietos mejorará cuanto más tiempo pasen juntos, fomentando un contacto frecuente. Es importante que los abuelos aprendan a crear un ambiente positivo sin quejas o reproches, salvo las correcciones necesarias para que los niños y niñas aprendan. Los abuelos pueden hacer multitud de actividades con sus nietos dependiendo de su edad. Por ejemplo, si son niños o niñas más pequeños, pueden ir al parque para que jueguen o acudir a una obra de teatro infantil.

Variabilidad en las Relaciones

No es lo mismo un abuelo que los dos abuelos, ni cuatro abuelos o solo dos o solo uno. Cada variable tiene unas connotaciones diferentes que hacen variar ese microespacio. Tampoco es lo mismo que esos abuelos vivan en la misma ciudad o pueblo que los nietos, o distantes y lejanos en espacio y tiempo. No es igual que ambos abuelos tengan salud o no la tengan, gocen de buen carácter o estén todo el día peleándose. Hay diferencias significativas si tienen una u otra cultura, incluso si son cristianos con cierto nivel de práctica o si son “dejados” sin ninguna práctica trascendente.

Sorprendentemente, los estudios intrafamiliares sugieren que no es lo mismo ser abuelos de nietos de hija que de nietos de hijo. Los nietos con abuelos se crían de diferente manera que si no los tienen. La llegada del primer nieto, el bebé-nieto, tiene connotaciones muy marcadas y sutiles: estimula en nosotros sentimientos encontrados en muchas ocasiones y diversos fantasmas en otras.

Desafíos y Equilibrios

El aumento en la expectativa de vida de la población se ha vinculado con más oportunidades y necesidades de interacción, apoyo e influencia entre los integrantes de la familia de diferentes generaciones. Sin embargo, en los últimos años estamos asistiendo a un incremento progresivo de la necesidad de abandonar el lugar de origen por motivos académicos, laborales o familiares. Este hecho provoca que cada vez sea más frecuente formar una familia nuclear lejos de la familia de origen, con el distanciamiento que ello conlleva. Esta nueva circunstancia puede hacer que se pierda una oportunidad de cariño y contacto con la familia extensa.

Imagen de un mapa con líneas que representan distancia familiar

Los abuelos pueden suponer una figura unificadora en tiempos de crisis o distanciamiento y son los encargados de la transmisión y conservación de los valores familiares. Encuestas recientes informan de que la mitad de los abuelos dan de comer o cenar varios días a la semana a sus hijos y nietos, uno de cada tres les ayuda económicamente y uno de cada diez les ha acogido en casa. Indudablemente, es un apoyo que realizan con mucho cariño, pero que supone una responsabilidad que en ocasiones puede resultar difícil, incluso agotadora.

El Papel Educativo y los Límites

El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define la palabra abuelo como «padre o madre de los padres de una persona». Por tanto, nuestros abuelos son los padres de nuestros padres y no los nuestros. Esta afirmación tan obvia puede servir para recordarnos que ejercer las funciones parentales sigue siendo algo que no corresponde a los abuelos. Hay ciertos aspectos de la educación, como el establecimiento de límites y normas (generalmente los más difíciles), que siguen siendo competencia exclusiva de los padres.

La misión adulta y serena de los abuelos es mejorar la evolución de los nietos con disciplina y esfuerzo, cuyas pautas están dictadas por el buen sentido común de sus padres. Esta dosis afectiva que reparten los abuelos, hace de filtro para evitar trastornos del comportamiento, aumenta la autoestima y hace que los niños se sientan más seguros a la hora de superar la frustración. El equilibrio familiar mejora gracias a esta aportación gratuita y desinteresada.

No es cierto que los nietos deseen a los abuelos porque estos les permiten todo. Los niños no son tontos y saben y perciben con claridad que sus abuelos les quieren, les permiten las cosas sin tantas normas -a veces absurdas, neuróticas y perfeccionistas- y consiguen más cosas los abuelos que sus padres. Prohíben menos y están casi siempre más atentos y solícitos a sus deseos de tiempo y amor.

Nuestros nietos pueden, sin dramatizar, realizar una serie de tareas que sus padres no les permiten: ir al parque, ducharse en más tiempo, prepararse solos la merienda, cambiar el turno, dar un rodeo cuando salen del cole y explorar otros caminos. Esto es algo «de premio», que los abuelos permiten y hacen más agradable su estancia, pero no es mimar por mimar. Si un abuelo es perfeccionista, celoso, escrupuloso, autoritario, gruñón, exigente y agresivo, toda la magia se pierde, y su papel es meramente un espejo del padre de la criatura.

Mantener el Vínculo Familiar

Los abuelos cumplen un rol de cohesión familiar imprescindible. Son los mantenedores de la unión de la familia, ya que el ámbito familiar no se reduce a las relaciones paterno-filiales. Resultan claves para mantener y alimentar la unidad familiar en las fiestas importantes, en los cumpleaños y en las efemérides que tanta alegría dan a los nietos. En muchos otros casos, recae en ellos el cuidado de los nietos, que deben hacer con dedicación y ternura, reforzando el esquema que los padres les indican.

La mejor manera de transmitir valores y tradiciones es a través del ejemplo y las historias. Contar anécdotas familiares, enseñar canciones o preparar juntos recetas tradicionales mantiene vivas las raíces familiares de forma natural. Es importante que los abuelos compartan su experiencia sin imponerla, dejando que los nietos decidan cómo integrarla en su vida.

Para evitar conflictos, somos nosotros los abuelos quienes, por nuestra edad, sabiduría y prudencia, bañada con mucho amor a nuestros nietos, debemos acceder para que los vínculos afectivos no se rompan ni se oxiden. Sin embargo, dedicar casi las veinticuatro horas a los nietos, no solo no es de recibo, sino que además no es una pauta que mejore el desarrollo y el bienestar de los mismos. Ayudar, favorecer, acompañar en momentos puntuales es una labor de abuelos; sustituir nunca será nuestra misión.

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