Guía Completa para el Cultivo de Acelgas con Abono Natural

La acelga es una planta bianual de ciclo largo, que no forma raíz ni fruto comestibles. Pertenece a la familia de las quenopodiáceas, al igual que la remolacha, pero se distingue por su notable desarrollo de hojas. La acelga puede cultivarse durante todo el año, a excepción de los periodos invernales intensos. Sus hojas constituyen la parte comestible y son grandes, de forma oval tirando hacia acorazonada; posee un pecíolo o penca ancho y largo que se prolonga en el limbo. El color de sus hojas varía, según las variedades, entre verde oscuro fuerte y verde claro.

Esquema de las partes de una planta de acelga, mostrando la raíz, tallo y hojas.

Características Ambientales Ideales para la Acelga

La acelga es una planta de clima templado que vegeta bien con temperaturas medias, aunque los cambios bruscos de temperatura le son perjudiciales. Si las temperaturas bajas siguen a las elevadas, pueden provocar que la planta se suba a flor, iniciando su segundo periodo de desarrollo. La planta se hiela con temperaturas inferiores a -5ºC y detiene su desarrollo cuando bajan de 5ºC. Para su desarrollo vegetativo, las temperaturas óptimas se encuentran entre 15 y 25ºC, con un rango de 6ºC a 27-33ºC. Las temperaturas de germinación ideales oscilan entre 18 y 22ºC, con mínimas de 5ºC y máximas de 30-35ºC.

En cuanto a la luminosidad, la acelga no requiere mucha luz, ya que un exceso de esta junto a un aumento de temperatura son perjudiciales. La humedad relativa recomendada para cultivos en invernadero está entre el 60 y 90%. En algunas regiones tropicales y subtropicales, la acelga se desarrolla bien en zonas altas, pudiendo comportarse como perenne debido a la ausencia de un invierno marcado.

Preparación del Suelo y Fertilización para el Cultivo de Acelgas

El suelo es un factor crucial para el óptimo desarrollo de la acelga, influyendo directamente en el color, sabor y crecimiento de la planta. Los tipos de suelo a los que mejor se adapta son el franco-arenoso y el franco-arcilloso. Es fundamental evitar suelos bajos y encharcados para prevenir problemas. La acelga necesita suelos de consistencia media, vegetando mejor cuando la textura tiende a arcillosa que arenosa. Requiere suelos profundos, permeables, con gran poder de absorción y ricos en materia orgánica en estado de humificación.

Se recomienda realizar un análisis de suelos para determinar su estado y las necesidades específicas de elementos a agregar. Es un cultivo que soporta muy bien la salinidad del suelo, resistiendo a cloruros y sulfatos, aunque no tanto al carbonato sódico. Prefiere suelos algo alcalinos, con un pH óptimo de 7.2, vegetando en buenas condiciones en el rango de 5.5 a 8; los suelos ácidos no son tolerados.

Abonado Básico y Materia Orgánica

Previamente al cultivo, y de acuerdo con el estado del suelo, es muy conveniente la incorporación de materia orgánica. Las opciones incluyen:

  • Estiércol vacuno: hasta 80 ton./ha.
  • Estiércol de ave: 40 ton./ha.
  • Humus de lombriz: 5 ton./ha.

Se debe realizar una labor profunda al suelo, y si se aporta estiércol o compost, se aprovechará esta labor para enterrarlo. Después de cada cosecha, es recomendable agregar abundante abono orgánico para reponer nutrientes.

Para ayudar a fertilizar el suelo, se pueden añadir harina de sangre, de plumas y de semillas de algodón. La composta de estiércol es otra forma económica de fertilizar el suelo, siendo aconsejable añadirla antes de plantar las acelgas. Ocasionalmente, se puede añadir fertilizante 14-14-14 siguiendo las instrucciones del paquete, aunque el enfoque principal debe ser el abono natural.

Requerimientos Nutricionales Específicos

Los requerimientos de nitrógeno son elevados desde que la planta comienza su rápido crecimiento hasta el final del cultivo. Las necesidades de potasio también son elevadas a lo largo de todo el ciclo. En el abonado de cobertera, con riego por gravedad, es común aplicar 10 g/m² de nitrato potásico después de cada riego, sin rebasar los 50 g/m² en el total de las aplicaciones. Esta dosis puede aumentarse hasta 100 g/m² cuando la recolección se hace por corte periódico de hojas, abonando después de cada corte.

En la etapa de pre-siembra o pre-trasplante, es beneficioso intervenir el suelo con abonos orgánicos y órgano-minerales a base de Agrogel®, una gelatina hidrolizada para uso agrícola con alto contenido de nitrógeno y carbono orgánicos. Estos fertilizantes son respetuosos con el medio ambiente, ya que el nitrógeno no está sujeto a pérdidas por lixiviación y volatilización, reduciendo así los residuos económicos. La complejación de otros meso y microelementos a la matriz proteica permite una transferencia progresiva y modulada, completamente natural, que prolonga la disponibilidad de fósforo, potasio, hierro y azufre para las plantas, limitando los fenómenos de inmovilización en el suelo.

Infografía sobre los nutrientes esenciales para la acelga y fuentes de abono orgánico.

Siembra y Propagación de la Acelga

Las acelgas pueden plantarse desde semillas o comprar plántulas en un esqueje. Si se desea una mejor adaptación al jardín, lo ideal es plantarlas desde la semilla en un recipiente de esquejes y trasplantarlas al suelo cuando alcancen una altura de doce a quince centímetros. Para ello, se ponen las semillas a germinar en macetitas o esquejes con tierra fértil libre de insectos o moho, manteniendo la tierra húmeda sin empapar las semillas. Una vez que las plántulas alcanzan la altura recomendada, se trasplantan al suelo o a una maceta más grande. Antes del trasplante, se debe humedecer bien la planta. Es crucial trasplantar las raíces con toda la tierra, evitando retirarla o romper las raíces. Simplemente se hace un agujero en el suelo del tamaño de la bola de raíces, se planta la acelga y se riega inmediatamente.

En la siembra directa, se utilizan de 2 a 3 gramos de semilla por metro cuadrado, distribuyéndolas a una profundidad de 1.5 a 2 cm. La distancia de siembra entre hileras es de 30 a 40 cm, y entre plantas de 20 a 30 cm. Después se cubre con una capa de tierra y se realiza un riego suave para estimular la germinación.

Métodos de Cultivo

Según la forma de recolección de la acelga, la preparación del suelo y el método de siembra pueden variar:

  • Si la recolección se hace por corte de hojas, se puede cultivar en caballón o en era. Los caballones tendrán una separación de 40 a 50 cm.
  • Cuando se recolecta por plantas enteras, es preferible cultivar en eras.

En invernadero, es común germinar las semillas en semilleros y repicar las plantas cuando tienen cuatro o cinco hojas. Esto permite trasladar las plantas al terreno definitivo con un mes de adelanto respecto a la siembra directa. Las semillas de acelga tardan entre 7 y 9 días en nacer, con temperaturas diurnas de 25ºC y nocturnas de 15ºC. Los marcos de plantación más empleados son de 7 plantas por metro cuadrado.

Si la siembra se realiza directamente en el suelo, cuando las plantas tienen 3 o 4 hojas, se ralea cada golpe de siembra, dejando una sola planta. Las plantas eliminadas deben cortarse con navaja, cuchillo o tijera para evitar desarraigar la planta que permanece.

Variedades de Acelga

Existen diversas variedades de acelga adaptadas a diferentes condiciones y preferencias:

  • Lucullus
  • Penca Blanca
  • Verde Común
  • Taibyo
  • Kasumi
  • Amarilla de Lyon: Hojas grandes y onduladas de color verde amarillo muy claro. Penca blanca pura, de hasta 10 cm de ancho, con producción abundante y resistencia a la subida a flor.
  • Verde con Penca Blanca Bressane: Hojas muy onduladas de color verde oscuro. Pencas muy blancas y anchas (hasta 15 cm). Es una planta muy vigorosa que requiere un marco de plantación amplio.

Cuidados Culturales y Riego

La limpieza del cultivo es fundamental, realizándose de forma manual con azada. Se recomienda remover el suelo con frecuencia. Durante los primeros estadios de la planta, se realizan labores para eliminar las malas hierbas. En plantas más adultas, esta operación se sustituye por una escarda manual o química para mantener el suelo limpio. Si se acolcha el suelo, estas labores solo se realizarán antes de su instalación.

Manejo del Riego

El riego es esencial para el crecimiento de las acelgas, ya que prefieren suelos constantemente húmedos. Un riego regular promueve el desarrollo abundante de hojas tiernas, pero es importante evitar el encharcamiento, asegurando un buen drenaje.

  • En verano, el riego se efectúa hasta seis veces al día.
  • En invierno, se riega dos veces al día.

El sistema de riego más utilizado es por aspersión. En temporadas de sequía o mucho calor, las acelgas deben recibir de 1 a 1.5 pulgadas de agua cada semana. Para conservar la humedad, se puede utilizar mantillo, hojarasca o paja de trigo muy molidas. Esta protección, además de retener la humedad, ayuda a prevenir enfermedades y mantiene la planta limpia.

En la época estival, ante el intenso sol, es aconsejable utilizar mallas media sombra de 50%.

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Control Natural de Plagas y Enfermedades

Las acelgas son generalmente resistentes a plagas y enfermedades, pero ocasionalmente pueden verse afectadas. Es fundamental mantener el cultivo libre de malezas y realizar una limpieza periférica para evitar ataques de insectos chupadores que transmiten enfermedades virósicas como el mosaico, que pueden aniquilar el cultivo.

En el control de plagas y enfermedades, es recomendable consultar con técnicos y aplicar defensivos agrícolas autorizados. Sin embargo, existen soluciones naturales que pueden fortalecer las plantas y prevenir problemas:

Abonos y Preparados Naturales con Propiedades Fitosanitarias

  • Compost, fertilizantes verdes, asociación y rotación de cultivos: Estas prácticas contribuyen a la salud del suelo y la resistencia de las plantas.
  • Maceración de ortigas: Es un excelente fungicida y repelente de insectos, además de potenciar las plantas. Para prepararlo, se mezclan un kilo de ortigas frescas con 10 litros de agua en un recipiente no metálico. Se tapa con un trapo y se mezcla diariamente. A los 3-4 días se obtiene la maceración. Después de la fermentación (filtrando y guardando en botellas en un lugar oscuro y fresco por hasta 3 meses), se puede usar para pulverizar las hojas por la mañana (para uso estimulante) o regar el tallo por la tarde. Se recomienda usar agua libre de cloro.
  • Abono de cola de caballo: Es un regenerador celular y potente fungicida. Ayuda a las plantas a recuperarse de heridas y previene hongos. Se puede aplicar cada 15 días, desde marzo hasta finales de verano, preferiblemente al anochecer.
  • Ajo: Actúa como un gran insecticida, fungicida y bactericida. Es ideal para plantar entre otras verduras (como árboles, tomates, zanahorias, fresas o alubias) para una excelente asociación que ayuda a evitar enfermedades y plagas. También se puede preparar un extracto para pulverizar.
  • Cebolla: Además de ser fungicida y bactericida, enriquece la tierra con potasio, calcio, hierro y vitaminas. Se puede preparar un preparado mezclando con agua.
  • Otros fertilizantes beneficiosos: Los abonos de helecho o hiedra también son útiles. La hiedra, en particular, puede usarse como un insecticida similar al jabón potásico, mezclándola con agua y dejándola fermentar.

En el caso de plagas como escarabajos, cochinillas, gusanos y orugas, o enfermedades como las manchas foliares Cercospora (manchas grises con bordes morados), estas soluciones naturales pueden ser de gran ayuda en un manejo integrado de plagas.

Para aplicaciones foliares y fertirrigación, se pueden utilizar abonos a base de Gelamin® y bioestimulantes de origen vegetal del programa Viridem®. Estas matrices exclusivas, obtenidas mediante hidrólisis enzimática y extracción en CO2 Supercrítico, poseen altos contenidos de nitrógeno orgánico y aminoácidos predominantemente levógiros. Extraen eficazmente moléculas con acción bioestimulante como triacontanol, vitaminas y compuestos fenólicos. Los aminoácidos, el nitrógeno y otros elementos de rápida absorción, junto con los compuestos bioestimulantes, promueven la nutrición, alivian el estrés y mejoran la calidad del producto final.

Cosecha y Conservación de la Acelga

Las acelgas están listas para cosechar entre dos y tres meses después de la siembra. Para asegurar un suministro continuo de hojas frescas, se recomienda cortar solo las hojas exteriores, sin arrancar toda la planta. De este modo, la planta seguirá produciendo nuevas hojas, ofreciendo una fuente constante de verduras frescas durante varios meses. La cosecha se puede realizar semanalmente por un periodo mínimo de seis meses.

El rendimiento del cultivo puede alcanzar entre 35 y 45 ton./ha.

Las hojas cortadas de la acelga suelen mantenerse frescas solo por unos días, mientras que la planta entera dura un poco más. Para su conservación, es importante guardar la acelga en la nevera. Otra opción es congelarla para usarla más adelante.

Cultivo de Acelgas en Invierno

Las acelgas son resistentes a las heladas ligeras y moderadas, lo que permite extender la cosecha hasta los meses de invierno, e incluso más allá en inviernos suaves. Son de las hortalizas que mejor toleran los climas, creciendo tanto en climas cálidos como fríos, y no requieren cuidados muy especiales. Además de ser nutritivas, son muy vistosas en el jardín.

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