Cuando el médico nos receta medicamentos, solemos preguntarle si pueden interactuar con otros que estemos tomando o a qué hora hay que tomarlos. Sin embargo, no suele pasarnos por la cabeza consultar si lo que comemos puede alterar de alguna manera su efecto. Cada persona puede asimilar de forma algo distinta los medicamentos y, además, su eficacia puede verse alterada dependiendo de cómo y con qué se tomen.
El consumo de ciertos alimentos puede alterar la forma en que el organismo responde y asimila los principios activos de determinados fármacos. Aquilino García, vocal nacional de Alimentación del CGCOF, explica que “las interacciones entre fármacos y alimentos pueden provocar, en el mejor de los casos, beneficio terapéutico y, en el peor, toxicidad por parte del medicamento e ineficacia terapéutica”. Los medicamentos, por su parte, también pueden alterar la asimilación de los alimentos por parte del organismo, como señala Guillermo Bargues, vocal de Nutrición Comunitaria del Colegio Oficial de Dietistas de la Comunitat Valenciana (CODiNuCoVa): “Los fármacos pueden influir en la ingesta de los alimentos de distintas maneras: la digestión de sus nutrientes, la absorción, la distribución, el metabolismo, la función, el catabolismo y la excreción”.
Un documento del Ministerio de Sanidad elaborado en 2011 advierte que las interacciones entre medicamentos y alimentos pueden producir efectos negativos en la seguridad y eficacia del tratamiento farmacológico, así como en el estado nutricional del paciente. Estas interacciones pueden prevenirse mediante una actuación conjunta de un equipo de profesionales sanitarios.

La Importancia de Conocer las Interacciones
Es habitual preguntar al médico o farmacéutico si un nuevo medicamento recetado podría interactuar con otros que ya se estén tomando, pero no tanto sobre los alimentos potencialmente problemáticos. Bethanne Brown, profesora de Práctica Farmacéutica en la Facultad de Farmacia James L. Winkle de la Universidad de Cincinnati, señala que "es un tema que no aparece en el radar de muchas personas, ni tampoco en el de muchos médicos".
Es especialmente importante que los adultos mayores sean conscientes de las posibles interacciones entre los alimentos y los medicamentos, al igual que los grupos de población con un riesgo de interacciones más elevado. En algunos casos, el consumo de un alimento específico puede hacer que un medicamento concreto sea menos eficaz o aumentar su concentración en la sangre. En otros, la combinación podría desencadenar efectos secundarios negativos o incluso peligrosos. Los fármacos que deben mantener una concentración sostenida en sangre para ser eficaces son particularmente sensibles a estas interacciones. Por ello, es crucial preguntar siempre al médico o farmacéutico si hay algún alimento que pueda interactuar con los medicamentos que se toman.
Yogur y Lácteos en Relación con los Antibióticos
Una de las dudas más habituales es si los antibióticos deben tomarse con el estómago lleno o vacío. En el caso de la azitromicina, por ejemplo, se especifica que “los comprimidos se pueden tomar con o sin comida”. Sin embargo, existen consideraciones importantes respecto a los lácteos y el yogur.
Cuando los Lácteos Pueden Reducir la Eficacia de los Antibióticos
El calcio presente en los lácteos puede facilitar la formación de unos compuestos llamados quelatos, que frenan la absorción del medicamento. Aquilino García matiza que esta recomendación no es extensible a todos los antiinfecciosos, “sino que sólo es necesario seguir esta pauta en el caso de las tetraciclinas y las quinolonas, ya que la ingesta de estos antibióticos junto a estos alimentos puede producir una disminución de la biodisponibilidad del fármaco”. Un estudio de la Universidad de Ziauddin en Pakistán encontró que los productos lácteos provocan una disminución importante de los efectos de antibióticos como la ciprofloxacina y tetraciclinas, lo que retrasa la erradicación de infecciones. Esto sucede porque los lácteos contienen calcio y magnesio, que disminuyen la absorción de los antibióticos. Por lo tanto, se recomienda evitar tomar leche o yogur junto con estos antibióticos.
El contenido graso de los lácteos también influye: los productos muy ricos en grasas hacen que el estómago se vacíe más lentamente, lo que provocará que el antibiótico tarde más tiempo del esperado en hacer efecto. Sin embargo, hay excepciones: los fármacos elaborados a base de griseofulvina (usada para controlar infecciones por hongos) se disuelven fácilmente en grasas. En ese caso, es beneficioso que el antibiótico se acompañe de una preparación culinaria con alto contenido graso.
Para estar seguro, lo mejor es tomar el medicamento una o dos horas antes de consumir un jugo enriquecido con calcio, un cereal enriquecido, o una barrita o bebida energética ricas en nutrientes, o esperar tres horas después de consumir la comida o la bebida para ingerir el medicamento.

Yogur y Probióticos: ¿Ayudan a Recuperar la Flora Intestinal?
Muchos antibióticos destruyen parte de la flora bacteriana propia del intestino, un grupo de bacterias beneficiosas para el organismo que evitan el sobrecrecimiento de microorganismos nocivos capaces de ocasionar diarrea, una reacción adversa frecuente al tomar antibióticos. Los alimentos probióticos, como los yogures, que contienen lactobacilos, son capaces de facilitar el crecimiento de esos microorganismos beneficiosos y de tener un efecto favorable en la diarrea inducida por antibióticos. El suministro de antibióticos suele durar 7 días, y durante esa semana es aconsejable consumir abundante yogur con lactobacillus para recuperar la flora intestinal y vaginal.
Según José Antonio Uranga, biólogo e investigador de la Universidad Rey Juan Carlos, “con los tratamientos antibióticos, y más si son prolongados, pueden dañar nuestra flora bacteriana, por lo que cualquier complemento como los probióticos puede ayudar a regenerarla y evitar una proliferación excesiva de bacterias perjudiciales”.
La evidencia sobre si el yogur ayuda durante el tratamiento con antibióticos es limitada. Una recopilación de evidencia científica hasta 2013 encontró que dos de cuatro ensayos clínicos mostraron resultados significativos en la reducción de la diarrea asociada a antibióticos, mientras que otros dos no fueron estadísticamente significativos. Una revisión sistemática y metaanálisis más reciente (2015) encontró que los estudios sobre este asunto son muy diferentes entre sí y que el consumo de yogur no muestra un efecto consistente a la hora de reducir este tipo de diarrea.
No obstante, una revisión de Cochrane de diciembre de 2015 sí encontró suficientes evidencias de que dosis controladas de ciertas bacterias probióticas (Lactobacillus rhamnosus y Saccharomyces boulardi) podrían prevenir este tipo de diarrea en niños. Beatriz Robles, tecnóloga de alimentos y dietista-nutricionista, precisa que las dosis diarias de estas bacterias probióticas para las que se ve un beneficio son muy altas, de unos cinco mil millones de UFC (unidades formadoras de colonias), mientras que en un yogur hay por norma unas 10 o hasta 100 millones de UFC. Además, estas dos bacterias concretamente no se encuentran habitualmente en los yogures comerciales. En estos casos, la recomendación es atender a lo que indique el médico, que conocerá qué antibiótico se está recetando y qué tipo de yogur o probiótico es recomendable, si es que se recomienda alguno.
Todo lo que necesitas saber sobre PROBIÓTICOS
Interacciones con Otros Grupos de Medicamentos Comunes
Anticoagulantes y Vitamina K
Los anticoagulantes, como la warfarina (Coumadin®, Jantoven®), se recetan a quienes tienen una arritmia persistente (fibrilación auricular), han sufrido una trombosis venosa o una embolia pulmonar, o a quienes se les ha implantado una válvula. La vitamina K es responsable de la coagulación de la sangre, por lo que su consumo puede alterar la función de estos fármacos. Es necesario evitar consumir espinacas, coles de Bruselas, acelgas, perejil, brócoli, col, berza, algas y otras hortalizas de hoja verde, así como ciertos aceites vegetales ricos en vitamina K.
También hay que ser prudentes al añadir ajo, cebolla y jengibre a los platos. Algunos expertos aconsejan a las personas que toman warfarina que sean muy constantes en la cantidad de vitamina K que consumen y eviten grandes cantidades de una sola vez. Los suplementos de cúrcuma, harpagofito, boldo, cardo mariano y las plantas medicinales para la circulación sanguínea tienen interacciones con Sintrom (un medicamento anticoagulante).
Antidepresivos (IMAO) y Tiramina
Si se han recetado antidepresivos del tipo Inhibidores de la Monoaminooxidasa (IMAO), conviene evitar los quesos fuertes y chocolate, ya que contienen tiramina. Juntos, pueden provocar una hipertensión muy alta. Tampoco interesan las carnes procesadas, los pescados ahumados, algunas cervezas, el vino tinto, las frutas secas, la soja (y su salsa), las conservas y los fermentados. Un artículo menciona que alimentos como vinos, licores, quesos añejos y cervezas de malta, pueden contener tiramina, y su consumo con IMAO (isocarboxazida, fenelzina, selegilina y tranilcipromina) puede tener efectos secundarios graves como crisis hipertensivas severas.
Estatinas y la Dieta
Si se toman estatinas, no conviene comer mucha fibra ni pomelo. Como esta pastilla conviene ingerirla con el estómago lleno, en esa comida no se debe incluir demasiada fibra. Por ejemplo, si se va a tomar mucha verdura, no se debe consumir pan integral. El consumo de cítricos como el pomelo puede inhibir una enzima necesaria para metabolizar adecuadamente el fármaco en el tracto intestinal, lo que puede tener consecuencias como un exceso del medicamento en sangre y un mayor riesgo de efectos secundarios.
Medicamentos para la Tiroides y Fármacos para la Insuficiencia Cardíaca
La levotiroxina, usada para tratar una glándula tiroidea poco activa, y la digoxina, para tratar la insuficiencia cardíaca, son dos fármacos que hay que evitar consumir junto a alimentos con alto contenido en fibra, así como con la soja y derivados, frutos secos como las nueces, café y zumos de frutas. La fibra alimentaria reduce la absorción de estos fármacos (en el caso de la digoxina, en torno al 5-10%), disminuyendo su biodisponibilidad y alterando su efectividad. Estudios demuestran que tomar levotiroxina con un desayuno muy rico en grasa puede reducir la absorción del fármaco en un 40%, y que una dieta rica en pan con mucha fibra puede interferir en su absorción.
La digoxina no conviene tomarla con regaliz negro, ya que este puede anular el beneficio del fármaco debido a la glicirricina, que puede desencadenar ritmos cardíacos anormales y presión arterial alta. El regaliz puede formar parte de caramelos, bebidas o chicles, por lo que es importante leer bien las etiquetas.
Analgésicos y Cafeína
Tiempo atrás no se aconsejaba tomar paracetamol (ni ácido acetilsalicílico) junto a un café, pero las investigaciones han demostrado que juntándolos se controla en menos tiempo el dolor muy intenso. Sin embargo, el problema surge cuando algunos laboratorios ya incluyen cafeína en el analgésico para una absorción más rápida. Si se toma aún más café sin saberlo, el fármaco puede pasar demasiado rápido por el sistema digestivo y eliminarse sin tener tiempo para actuar. El prospecto indicará si el comprimido ya lleva cafeína.
El café y la cafeína pueden alterar significativamente la absorción de diversos fármacos, disminuyendo tanto la absorción como el efecto. El café tampoco debe tomarse a la vez que los antipsicóticos como la clozapina (para esquizofrenia resistente), ya que su asimilación se reducirá un 50%.
En el caso del paracetamol, Aquilino García comenta que hay que evitar su toma conjunta especialmente con los alimentos ricos en hidratos de carbono y pectinas (manzana y pera, por ejemplo), para así asegurar que su efecto sea más rápido. Se recomienda no mezclarlos con bebidas gaseosas (agua, refrescos), ya que puede aumentar la concentración del medicamento.
Medicamentos para la Presión Arterial
Si se toman Inhibidores de la Enzima Convertidora de Angiotensina (IECA) para reducir la presión arterial con alimentos ricos en potasio, como las bananas, los aguacates, los tomates y los albaricoques secos, el nivel de potasio en el organismo podría elevarse, lo cual puede provocar arritmias cardíacas potencialmente peligrosas. Por eso es prudente limitar el consumo de alimentos ricos en potasio cuando se toma un IECA.
Para pacientes con medicamentos para el corazón, a menudo se aconseja vigilar el consumo de sal. Sin embargo, los especialistas recomiendan precaución al intercambiar la sal por un sustituto de sal, ya que estos pueden contener ingredientes que interactúan con la medicación.
Otros Fármacos y Alimentos Específicos
- Las proteínas: interfieren en la absorción de la L-DOPA, el tratamiento de la enfermedad de Parkinson.
- Las grasas: disminuyen la eficacia de medicamentos que se emplean en el tratamiento del sida (zidovudina, indinavir y didanosina).
- Los lácteos: además de con antibióticos, reducen la absorción y la eficacia de las penicilinas orales, y dificultan la absorción de los suplementos de hierro (cuando se prescribe en el tratamiento de anemias o en el embarazo) y de los laxantes que contengan magnesio. Sin embargo, el zumo de naranja aumenta la absorción de complementos de hierro.
El Impacto del Pomelo y Otros Cítricos
Ya sea la fruta completa o su jugo, el pomelo (toronja) es una de las bebidas principales que puede alterar la medicación. Presenta un compuesto llamado furanocumarina, el cual aumenta significativamente la acción de los medicamentos, con efectos secundarios que pueden ir desde problemas cardiovasculares, deterioro muscular, insuficiencia renal y coágulos sanguíneos. Pharmacy Times enlista medicamentos que no deben tomarse acompañados de jugo de toronja, incluyendo antibióticos, oncológicos, agentes cardiovasculares, inmunosupresores, agentes para el tracto urinario y medicamentos para el sistema nervioso central.
El consumo de pomelo o de su jugo puede inhibir una enzima necesaria para el metabolismo de las estatinas, especialmente atorvastatina, lovastatina y simvastatina. También puede causar problemas al mezclarse con ansiolíticos como BuSpar y ciertos corticosteroides como Entocort EC y los comprimidos de Uceris (ambos budesonida). Si se está tomando un antagonista del calcio (otro tipo de medicamento para la hipertensión), el jugo de toronja puede quitarle eficacia al medicamento.
Algunos de los antihistamínicos de nueva generación, concretamente la fexofenadina (Allegra), también pueden interactuar con jugos ácidos, como el de manzana, el de naranja y el de toronja. Estos jugos ácidos podrían afectar la absorción y neutralizar el efecto de los antihistamínicos, impidiendo que funcionen correctamente. Además, los anticoagulantes como Coumadin® (warfarina) no deben ser tomados con ciertos jugos de frutas, incluyendo arándano y pomelo, ya que estos pueden aumentar los efectos del anticoagulante y el riesgo de sangrado.

Alcohol y Medicamentos
Si es cerveza, vino o licores, todas las bebidas alcohólicas utilizan la misma enzima que el cuerpo necesita para descomponer el acetaminofeno (paracetamol). El consumo diario de alcohol junto con paracetamol conlleva un riesgo a largo plazo de enfermedad renal y hepática. El alcohol debe ser evitado o su ingesta limitada mientras se usan medicamentos para el dolor.
Numerosos tipos de medicamentos -desde los antibióticos hasta los analgésicos- pueden interactuar con el alcohol y causar efectos secundarios que van desde desagradables hasta extremadamente peligrosos. Los adultos mayores tienen un riesgo particularmente alto de interacciones dañinas entre los medicamentos y el alcohol.
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Consideraciones Especiales para Niños y Población de Riesgo
Los tratamientos médicos pueden afectar la manera en que los niños digieren y absorben los alimentos. De la misma manera, lo que los niños comen puede influir en los efectos que los medicamentos tienen en el cuerpo. Por ejemplo, la griseofulvina, un medicamento antimicótico, se debe tomar con una comida grasosa para que sea absorbido adecuadamente. Los suplementos de hierro para la anemia se toman mejor con un ácido leve como el jugo de naranja; si se toman con leche, posiblemente no se absorberán bien.
Los medicamentos afectan la nutrición de cuatro formas principales:
- Pueden estimular o suprimir el apetito.
- Pueden alterar la cantidad de nutrientes que se absorben y la velocidad de la absorción.
- Afectan la manera en que el cuerpo descompone y utiliza los nutrientes.
- Pueden retrasar o acelerar la velocidad a la que los alimentos pasan a través del tracto digestivo.
Es especialmente importante que los adultos mayores sean conscientes de las posibles interacciones, y las personas con padecimientos crónicos deben cuidar su alimentación e incluso seguir una dieta especial para evitar problemas al combinar fármacos.
Recomendaciones Generales para Evitar Interacciones
En definitiva, es crucial ser muy prudente y leer atentamente las indicaciones del fármaco. Siempre pida a su pediatra, farmacéutico y otros especialistas que le expliquen si el medicamento se debe tomar con alimentos o con el estómago vacío. Además, averigüe si tomar el medicamento con un alimento específico, como un vaso de leche o jugo de toronja, puede hacer que el tratamiento sea menos o más efectivo, y pregunte qué alimentos, si los hay, se deben evitar durante el tratamiento.
Algunas plantas medicinales y suplementos también pueden generar interacciones. El hipérico o hierba de San Juan presenta muchísimas interacciones con medicamentos como antipsicóticos, benzodiacepinas, anticonceptivos y algunos antidepresivos, pudiendo aumentar o disminuir su eficacia. Conviene consultar al médico sobre el consumo de esta hierba si se van a recetar barbitúricos, antidepresivos, quimioterapia, inmunosupresores, anticonceptivos e incluso omeprazol. También hay que tener mucha precaución con el ginkgo biloba y el ginseng, especialmente antes de someterse a una operación quirúrgica, ya que podrían aumentar el riesgo de sangrado.
En el caso de estar en un tratamiento con antibióticos, antidepresivos, anticoagulantes o cualquier otro tipo de fármaco, es fundamental evitar combinaciones que puedan generar más problemas de salud en el organismo. Consulte siempre a su médico antes de realizar algún cambio en su dieta y evite automedicarse.