Historia y Tipos del Tartán Escocés: Un Legado Textil

De todas las tendencias clave que conviven este otoño/invierno, destaca la presencia del color y la vuelta de los estampados más clásicos. Estampados que, como el tartán escocés, llevan años encasillados en un fondo de armario básico y que, sin embargo, esta temporada adquieren una importancia superior. Este icónico patrón es mucho más que un elemento 'grunge' con el que elevar cualquiera de tus looks.

Orígenes y Naturaleza del Tejido Tartán

Esquema de cómo se entrelazan los hilos para formar un patrón de tartán

Si se piensa en estampados de invierno, seguramente "los cuadros escoceses" sean de los primeros en venir a la cabeza. Sin embargo, y de la misma forma que llamarlos así es poco riguroso y desacertado, originalmente el tartán no es un estampado, sino un tejido milenario. La tela estilo escocés es un tipo de tejido con dibujo de cuadros y líneas estampadas de anchos y colores diferentes.

El primer registro que se tiene de este legendario tejido de lana es de entre los años 3 y 4 d.C. Efectivamente, es un tejido y no un estampado. Este patrón no era otra cosa que el resultado del entrelazado de la lana (previamente teñida) en diferentes colores. En su forma original, el tartán era en realidad una manta que los 'highlanders' (escoceses de las Tierras Altas) usaban para resguardarse del frío.

Hay evidencias históricas que demuestran la existencia remota del tartán fuera de Escocia, con ejemplos salpicados por todo el globo. Desde culturas de centroeuropa en la Edad de Hierro hasta algunas zonas de China, donde se encontraron telas similares en la vestimenta de algunas momias. El ejemplo más antiguo hallado en tierras británicas data del año 250 d.C., el llamado tartán Falkirk, un sencillo diseño de cuadros que se consideraba propio de las clases bajas.

Un poco más tarde, en el siglo XVIII, este derivó en lo que hoy conocemos como kilt, una falda clave en el armario masculino en Escocia desde ese momento. El tartán, normalmente de lana, presenta un estampado geométrico resultado de la combinación de diferentes rayas verticales y horizontales, entrecruzadas para dar lugar a un entramado de cuadros conocido con el nombre de sett. Quizá, el diseño más representativo a la hora de visualizar este dibujo geométrico sea la falda escocesa o kilt, una prenda tradicional masculina reservada hoy en día a las grandes ocasiones.

Antiguamente, los colores empleados eran muy limitados ya que la lana se teñía con tintes naturales procedentes de plantas como el musgo o frutos como las bayas. Esto ocasionó diferencias en la vestimenta en función de la zona geográfica. Entre los habitantes de las Tierras Altas se popularizaron unas tonalidades u otras, dependiendo de las materias primas disponibles en cada lugar para el proceso de teñido.

De la Prohibición a Símbolo Nacional

Un Estampado Prohibido y su Legado

Ilustración de un 'highlander' escocés con vestimenta de tartán

El tartán con el dibujo de cuadros tal y como lo conocemos empezó a ganar peso en las Highlands de Escocia a finales del siglo XVI. A lo largo del siglo posterior, los habitantes de las islas del norte de Escocia se vestían también con diferentes tipos de tartán, no existía un estilo uniformado.

Sin embargo, en el siglo XVIII, el tartán adquirió connotaciones políticas y antes de que pudiera erigirse como un símbolo demasiado poderoso, fue prohibido. La simbología atribuida al tartán ha estado en constante transformación, aunque nunca ha dejado de tener cierta carga política. Los clanes escoceses que apoyaban la causa jacobita (el movimiento político que buscaba la restauración en el trono de Inglaterra, Irlanda y Escocia del rey Jacobo II y sus descendientes) vestían con tartán. Esto hizo que el estampado quedara vinculado a esta causa.

Tras la derrota final de los jacobitas en Culloden en 1746, la vestimenta tradicional de las Highlands, que reflejaba el ambiente rural de la región, quedó prohibida por Inglaterra. Concretamente, mediante un tratado al que llamaron 'Dress Act of 1746'. Entre las prendas prohibidas se encontraban el phillabeg (falda escocesa pequeña), los trews (calzas de tartán) y las gabardinas con motivos de tartán. El uso del tartán se limitó a los regimientos de las Tierras Altas del ejército británico.

El 'Dress Act of 1746' estuvo en vigor hasta 1782, año en que por fin dicha ley fue derogada. Pero para entonces el tartán ya se había limitado casi en exclusiva al ejército. En ese momento, volvió a convertirse en símbolo nacional.

El Renacimiento y la Identificación con Clanes

La derogación de la prohibición en 1782 cambió el tartán para siempre. Para la llegada del siglo XIX, los tartanes ya asociaban a las personas con diferentes regiones y distritos a lo largo del país. Dado que los tintes químicos no existían, los artesanos de cada región conseguían sus propios patrones a partir de los medios y recursos locales disponibles. Es decir, que el dibujo y los colores resultantes eran producto de tintes naturales disponibles en cada área y, por lo tanto, no pertenecían a una sola familia, sino a un pueblo, aldea o distrito concreto.

En la segunda mitad del siglo XIX esto cambió y, para ese momento, el tartán ya sí estaba directamente relacionado con familias y clanes. Con el objetivo de recopilar y organizar todos los tipos de tartán existentes (cada uno de los clanes de Escocia tiene el suyo propio), en 2009 se creó el Scottish Register of Tartans (Registro escocés de tartanes), donde cada diseñador puede registrar de manera oficial sus creaciones.

La Realeza Británica y su Idilio con el Tartán

El Tartán en la Época Victoriana y Eduardiana

Fotografía antigua de la Reina Victoria y el Príncipe Alberto en Balmoral

Pasaron varias décadas hasta que el tartán se popularizó definitivamente. Todo ocurrió en 1822, cuando el rey Jorge IV visitó Escocia en un viaje oficial celebrado con gran pompa, ya que fue la primera vez en 171 años que un soberano reinante visitaba el país. Y lo hizo vestido con tartán, como refleja el retrato que el pintor escocés David Wilkie hizo de él, ataviado con un kilt. Desde entonces, el tartán formó parte del traje nacional de Escocia, no solo en las Tierras Altas y los clanes.

El idilio de la realeza con el tartán se estrechó con la reina Victoria de Inglaterra y su marido, el príncipe Alberto. En 1848, el matrimonio adquirió en Escocia el castillo de Balmoral y decoraron el interior con telas de tartán, presentes en alfombras y cortinas. Incluso, el príncipe consorte Alberto diseñó en 1853 un tartán específico en tonos grises, bautizado como tartán Balmoral.

Durante los reinados de Victoria y, posteriormente, de su hijo Eduardo VII, el tartán escocés pasó de ser símbolo exclusivo de familias y clanes a formar parte también del armario femenino. Si bien las mujeres escocesas seguían luciendo el que correspondía con su familia, clan o distrito, el resto del Reino Unido se apropió del mismo, sin distinción de colores y patrones. Tanto es así que no tardó en convertirse también en símbolo 'royal', gracias al gusto de la familia real británica por dicho tejido 'highlander'.

De hecho, la última vez que se vio a un miembro de la realeza lucirlo fue, precisamente, a la reina Isabel II, días antes de su fallecimiento. Curiosamente, en su última aparición pública antes de morir, celebrada en su querido castillo de Balmoral, la reina Isabel II lució una falda con este estampado ideado por su tatarabuelo. La monarca pasó sus últimas horas en el castillo de Aberdeen y, al igual que el resto de los empleados del mismo, lucía una falda con el patrón asociado al Balmoral y, por lo tanto, a la corona.

Tipos de Tartán Asociados a la Corona

Ilustración o fotografía del estampado

El patrón grisáceo con líneas rojas, obra del Príncipe Albert, no es el único tartán de origen escocés que la corona británica ha hecho suyo. El estampado 'Príncipe de Gales' es un ejemplo. Este tipo de tartán fue creado por la Condesa de Seafield, Caroline Stuart. Esta miembro de la aristocracia escocesa residía en Glen Urquhart, valle al cual pertenecía dicho tartán (en realidad llamado 'Glen Check' o 'Seafield Tartan') hasta que Eduardo VII lo popularizó en el mundo entero bajo su firma.

Además de este, hay otro tipo de tartán directamente asociado a la monarquía británica y es el denominado 'Royal Stewart Tartan'. Este es, de hecho, uno de los más famosos y que la corona británica actual lleva sin parar desde hace años. Y sí, la actual Princesa de Gales, Kate Middleton, se ha convertido en una de sus más reconocidas embajadoras. Su dibujo o sett apareció por primera vez en 1831. Técnicamente, solo podía usarse con consentimiento expreso de Isabel de Inglaterra.

El Tartán como Expresión Contracultural

De Símbolo Real a Anti-Sistema

Fotografía de Vivienne Westwood con prendas de tartán

Dada su fuerte asociación con la monarquía británica, y al aire de exclusividad que este empezó a inspirar, los jóvenes descontentos con la clase dominante decidieron apropiarse del mismo. Durante siglos, el tartán ha estado vinculado al ejército escocés y a la realeza, un nexo responsable de la percepción de esta tela como símbolo de conservadurismo. Esta imagen cambió de forma radical en la década de los setenta gracias a la irrupción de los movimientos contraculturales que cuestionaban el orden establecido.

Diseñadores como Vivienne Westwood se apropiaron del tartán y sacudieron su significado previo para convertirlo en un símbolo antisistema. Tanto es así que desde finales de los años 70, y hasta el principio de los 2000, el tartán escocés pasó a ser un símbolo 'punk'. Los punkis, incluidos los atuendos de los Sex Pistols diseñados por Vivienne Westwood, llevaban tartán "como una peineta al establishment", reconociendo su poder político.

En una broma del destino, años más tarde la ex primera ministra británica Theresa May vestiría un traje de tartán de Vivienne Westwood, bautizado por la prensa como su traje de la suerte, ya que solía llevarlo en ocasiones de gran trascendencia política. Los Sex Pistols lo integraron en su indumentaria, atravesado con imperdibles y combinado con cazadoras rematadas con tachuelas y botas de estética militar, ofreciendo una imagen provocadora muy alejada del estilo british.

Paradójicamente, aunque el punk censuraba el consumismo, el tartán se convirtió en tendencia y las ventas se multiplicaron entre los jóvenes que codiciaban emular esa estética rompedora.

Influencia en la Moda Joven

Mientras tanto, y en contraposición con este hecho, la Princesa Diana era una de sus más fieles embajadoras. Lo llevó de mil y una formas (no solo el 'Royal Stewart Tartan') durante toda su vida. De hecho, 25 años después de su muerte, ella es una de las responsables de que hoy el tartán escocés sea un tejido de lo más preciado por los diseñadores y de lo más codiciado en el 'street style'.

Aquella imagen transgresora se ha recuperado de manera recurrente entre los iconos alumbrados por las nuevas generaciones. En los noventa, Kurt Cobain hizo del look desaliñado un estilo en sí mismo y resucitó el interés por las zapatillas Converse y las camisas de cuadros en clave grunge. En sus primeros años como cantante, Avril Lavigne también se vestía con faldas, pantalones y vestidos de tartán rojo. Incluso Miley Cyrus tuvo su época fan. Sin olvidar el videoclip de "Yo perreo sola", donde Bad Bunny se contonea vestido con un kilt con cinturón de cuero (aunque el tartán también se deja ver en sus redes sociales).

El Tartán en la Moda Contemporánea

Diseñadores y Pasarelas

Pasarela de moda con diseños que incorporan tartán

Hoy en día el tartán no solo se puede ver en cualquier ceremonia escocesa, sino también sobre la pasarela. Son muchos los diseñadores que, inspirados por su historia, lo han incluido (y lo seguirán incluyendo) en sus colecciones. Destaca la contribución de Alexander McQueen. El recordado diseñador volvió a dotar de protagonismo al estampado a finales del siglo pasado y comienzos del XXI. En su controvertido desfile 'Highland Rape', celebrado en 1995, se inspiró en la ocupación del ejército británico en las Tierras Altas escocesas durante los siglos XVIII y XIX y el uso del tartán fue una de las claves de la colección. Apostó por esta tela para confeccionar prendas tan icónicas como la falda de tiro (muy) bajo que temporadas después se multiplicó en las calles.

Hablamos también de Vivienne Westwood y de Burberry. Estos dos últimos cuentan, de hecho, con su propio patrón. En el caso de Burberry, se trata de una reinterpretación del icónico tartán llamado 'Pride Of Scotland'. En lo que al de McQueen respecta, el diseñador apostó por el tejido perteneciente al clan de su familia, residente en la concurrida Isla de Skye. La sastrería de Thom Browne también suele jugar con el tartán y, de hecho, el diseñador estadounidense tiene un diseño registrado en tonos grises y azul marino.

El cuadro escocés derivado de los tejidos tartán se extiende así a todos los ámbitos de la moda. Este motivo ha ido incorporándose a tejidos de diferentes sectores y tecnologías, convirtiéndose en un diseño clásico y versátil que se adapta a todas las temporadas y sectores de la moda. Esta doble vertiente del tartán, que incluye pasarela y el prêt-à-porter, se ve en las colecciones de Dior, Ralph Lauren, Chanel y en las propuestas de diseñadores nacionales como Eñaut Barruetabeña y Cyrana.

El tartán también ha invadido el panorama de los accesorios, rindiendo homenaje al estilo college o preppy, con firmas como Laia Alen apostando por este estampado en sus creaciones.

Versatilidad y Presencia Global

El Tartán en la moda de Edimburgo. un buen regalo escocés

En la actualidad, el eclecticismo es tal que el concepto de tendencia a veces parece vacío de significado y en este contexto el tartán ha dejado clara su versatilidad. Se ha colado en los looks de estilo colegial vistos en el desfile de otoño/invierno de Miu Miu (dos piezas de tartán combinado con bailarinas y calcetines altos), en los vestidos de Alta Costura de Dior para la temporada actual o en los abrigos de doble estampado vistos en Roberto Cavalli.

Hoy en día, el tartán se ha adaptado sorprendentemente a los vientos cambiantes de la política y la moda. De la ropa de trabajo a los souvenirs para turistas, de los clanes a las pasarelas y, ahora, a una exposición museística. No hace falta ir a Escocia para ver tartán, esta prenda de estilo perdurable ha florecido en otros lugares, sin dejar de ser un símbolo de Escocia. No solo representa la identidad escocesa, sino también la japonesa, refiriéndose tanto al estilo callejero japonés como a los looks de pasarela. De hecho, el tartán es tan popular en Japón que el país acogió una gran exposición museística sobre él años antes que Escocia.

Desde las recientes colecciones de Saint Laurent y Kenzo hasta las vanguardistas boutiques de Harajuku (Tokio), pasando por una película ganadora de un Oscar, el tartán está omnipresente en la pasarela, la calle y la pantalla. No es solo un símbolo escocés: el tartán de la hoja de arce es un símbolo nacional oficial de Canadá, tan canadiense como el himno nacional, la bandera y el castor.

Hoy, el tartán sigue evolucionando para afrontar nuevos retos, entre ellos el del impacto medioambiental de la moda. Prickly Thistle describe a su equipo como "rebeldes del tartán" por su enfoque empresarial, que pretende hacer frente a la moda rápida y centrarse en la sostenibilidad. La fábrica textil de Highland confecciona prendas a medida pensadas para durar para siempre. Para animar a los compradores a comprar menos, su colección principal solo se pone a la venta cuatro veces al año, ligada a la sostenibilidad de fibras naturales como la lana, que son duraderas y requieren menos lavados.

Tipos de Tartán Populares Hoy

Tabla comparativa de diferentes patrones de tartán con sus nombres

Los tipos de tartán más populares a día de hoy son, por un lado, el Royal Stewart. Esta tela en color rojo y verde es la más conocida, se asocia a la casa real Stewart y fue el tartán personal de la reina Isabel II. Por otro lado, encontramos el Black Watch, en verde oscuro y azul marino. Nació como el tartán oficial de la unidad militar Guardia Negra, pero a día de hoy su uso se ha democratizado.

Además, durante la Primera Guerra Mundial, Burberry imprime su particular tartán beige, negro, rojo y blanco en el interior de los trench que llevaban los altos rangos del ejército británico. Hollywood y el film noir harían que a partir de entonces tanto la gabardina como el tartán conquistaran la gran pantalla.

Su historia centenaria es tan rica como las múltiples reinterpretaciones que esta tela de dibujo geométrico ha experimentado a lo largo de los años. El tartán es "todo lo que representa todo el tiempo", y ha perdurado como diseño y fuente de inspiración porque tiene esa tensión, esa capacidad de evocar tanto lo tradicional como lo subversivo, afirmando a veces la identidad escocesa y ridiculizándola.

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