Introducción: La Dieta y la Salud Cardiovascular
Es bien sabido que la alimentación desempeña un papel fundamental en el riesgo de enfermedades cardiovasculares (ECV). La alimentación desempeña un papel importante en la etiología de las enfermedades cardiovasculares y, como factor de riesgo modificable, es el objetivo de muchas estrategias de prevención. Recientemente, las dietas veganas han ganado popularidad y es necesario resumir la evidencia de los ensayos clínicos existentes sobre su potencial en la prevención de las EC.
Existe una creciente evidencia científica demostrando que seguir una alimentación centrada en alimentos de origen vegetal e integral es una muy buena estrategia en la prevención de enfermedades crónicas, especialmente la cardiovascular, la diabetes, la obesidad, los síndromes metabólicos y diversos tipos de enfermedades autoinmunes y cáncer.
Definición de Patrones Alimentarios Basados en Plantas
La alimentación vegana, vegetariana y la pescovegetariana cumplen con ciertas características, pero conviene describir con claridad las diferencias entre ellas:
- Vegetariano: Excluye la carne y el pescado. Incluye los lácteos y los huevos. El nombre más correcto sería ovolactovegetariano.
- Vegano: Excluye todo alimento de origen animal, esto es, carne, pescado, huevos, lácteos y productos derivados de las abejas, como el polen y la miel.
- Pescovegetariano: Excluyen todos los alimentos de origen animal (huevos, lácteos, carne), a excepción del pescado.
Una alimentación basada en plantas bien planificada solo aporta beneficios a la salud.
Evidencia de Revisiones Sistemáticas y Meta-análisis
Resultados de la Revisión Cochrane
Se buscaron estudios médicos en bases de datos clave (Registro Cochrane central de ensayos controlados (CENTRAL), MEDLINE, Embase, Web of Science Core Collection, ClinicalTrials.gov) hasta febrero de 2020 y se encontraron 13 ensayos controlados aleatorizados (ECA) (en 38 artículos) que cumplieron los criterios de inclusión. Se seleccionaron ECA en adultos sanos y adultos en alto riesgo de EC (prevención primaria) y en aquellos con EC establecida (prevención secundaria).
La intervención podía ser asesoramiento alimentario, provisión de alimentos pertinentes o ambos. El grupo de comparación no recibió ninguna intervención, recibió una intervención mínima u otra intervención alimentaria. Los desenlaces incluyeron eventos clínicos y factores de riesgo de EC.
La revisión concluye que actualmente no hay información sobre los efectos de una alimentación vegana en la aparición de enfermedades cardiovasculares. No hubo evidencia de certeza moderada de pequeñas reducciones en los niveles de lípidos con la dieta vegana en comparación con ninguna intervención o una intervención mínima en personas sin enfermedad. Los ligeros cambios en los niveles de lipoproteínas de alta densidad (HDL) y triglicéridos con la dieta vegana van en la dirección opuesta a la esperada. No hubo evidencia de un efecto de la intervención alimentaria vegana sobre la presión arterial.
Para las personas que ya presentaban una enfermedad cardiovascular, hubo muy poca información, ya que solo un ensayo cumplía los criterios. En la actualidad no hay información suficiente para establecer conclusiones sobre los efectos de las intervenciones alimentarias veganas sobre los factores de riesgo de EC. Cuatro ensayos informaron acerca de los efectos secundarios de la dieta, que fueron leves o no hubo.
La mayoría de los estudios tuvieron limitaciones en cuanto al diseño, por lo que la evidencia se debe interpretar con precaución. El número total de personas que participaron en los estudios fue demasiado pequeño para descartar la posibilidad de hallazgos fortuitos, y demasiado pequeño para captar cualquier diferencia en el efecto en las medidas.

Beneficios Generales en Riesgo Cardiovascular
Se observa de manera consistente que las dietas vegetarianas, incluidas las dietas totalmente veganas, se asocian con menor riesgo de incidencia de enfermedad cardiaca isquémica (RR: 0.85 (0.79, 0.92) y mortalidad por enfermedad cardiovascular (HR: 0.92 (0.85, 0.99) comparado con dietas no vegetarianas.
En pacientes con mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, el cambio de dieta a una dieta basada en vegetales se asocia con reducciones significativas del colesterol de lipoproteínas de baja densidad (LDL), la hemoglobina glucosilada (HbA1c) y el peso corporal de media. Este es el resultado de un metanálisis de 29 estudios (20 de ellos aleatorizados prospectivamente) que incluyó un total de 1.878 participantes, publicado en JAMA Network Open en 2023. Tras una media de seis meses, la dieta vegetariana consiguió una reducción del colesterol LDL de 6,6 mg/dl de media, una reducción de la HbA1c del 0,24 % de media y una reducción del peso corporal de 3,4 kg de media. Las diferencias antes y después de la intervención fueron estadísticamente significativas. La presión arterial sistólica disminuyó una media de 0,1 mm Hg, una diferencia no significativa. Los efectos fueron más pronunciados en sujetos con diabetes de tipo 2 y alto riesgo cardiovascular.
Dado que muchos participantes ya habían recibido asesoramiento dietético estándar antes de la intervención, los datos sugieren que la recomendación de una dieta vegetariana tiene un efecto mayor que una dieta mixta. Sin embargo, la calidad de los alimentos (preparación fresca frente a alimentos procesados industrialmente) también es importante, al igual que otros factores como el ejercicio y la restricción calórica.
Estudios Clave sobre Dietas Basadas en Plantas y Salud Cardiovascular
El Pionero Estudio de Dean Ornish
Uno de los médicos pioneros en demostrar cómo una alimentación basada en plantas resulta extremadamente útil en el manejo de la enfermedad cardiovascular es Dean Ornish, catedrático de la Universidad de San Francisco. En 1998, se publicó en el Journal of American Medical Association (JAMA) un ensayo clínico randomizado, con una duración de 5 años, en el que participaron 48 pacientes con enfermedad coronaria entre moderada y severa.
Los participantes fueron divididos en un grupo control (que no modificó su estilo de vida y alimentación) y un grupo experimental, en el que siguieron una alimentación vegetariana basada en alimentos enteros (verduras, legumbres, frutos secos, frutas), practicaron ejercicio aeróbico, dejaron de fumar y asistieron a terapias de manejo del estrés. Tras cinco años, se vio cómo los participantes del grupo experimental no solo no empeoraron, sino que mejoraron, ya que el diámetro de las placas formadas en sus arterias disminuyó considerablemente (se estimó un 7,9% de mejora). Mientras que en el grupo control, que no adoptó estos cambios, presentaron un diámetro aumentado de las placas en las arterias y experimentaron un empeoramiento del 27,7% en esos cinco años. Además, los accidentes cardiovasculares fueron significativamente menores en el grupo experimental que en el control.
Este ensayo clínico, conocido como "The Lifestyle Heart trial", ha sido uno de los más importantes y pioneros estudios demostrando el efecto positivo de la alimentación basada en plantas y un estilo de vida saludable en el tratamiento y prevención de la enfermedad coronaria.

Estudio EPIC-Oxford: Riesgo de Infarto y Accidente Cerebrovascular
El proyecto EPIC-Oxford es un estudio de investigación iniciado hace más de 20 años en Gran Bretaña que incluye más de 65.000 personas. El 30% de estos participantes son vegetarianos, y de ellos, una pequeña proporción son veganos. Este proyecto tiene como objetivo estudiar la relación entre dieta, otros factores del estilo de vida y el riesgo de desarrollar diversas enfermedades.
En este estudio, los vegetarianos y veganos fueron analizados en el mismo grupo porque la incidencia de infartos del corazón y de infartos cerebrales en veganos fue tan baja que los números eran insuficientes para analizarlos por separado. Un hallazgo relevante del estudio EPIC-Oxford, publicado en el British Medical Journal en 2019, indicó que las dietas veganas y vegetarianas reducen el riesgo de sufrir enfermedades coronarias, pero pueden aumentar el de accidentes cerebrovasculares (ACV).
Los veganos y vegetarianos tuvieron 10 casos menos de enfermedades coronarias cada 1.000 personas, en comparación con personas que consumían carne, pero tres casos más de accidentes cerebrovasculares. El análisis reveló que los pescovegetarianos tenían un 13% menos de riesgo de sufrir enfermedad coronaria que los consumidores de carne, mientras que los vegetarianos y veganos tenían un 22% menos de riesgo. Sin embargo, aquellos que seguían una dieta basada en vegetales tenían un 20% más de riesgo de desarrollar accidentes cerebrovasculares.
Cabe destacar que la alimentación vegetariana y la vegana no son iguales, y el consumo de huevos y productos lácteos puede influir. Por ejemplo, en esta población los vegetarianos comían mucho más queso que los no vegetarianos, y el queso es fuente de sal, grasa saturada y colesterol. Aun así, el grupo global de vegetarianos y veganos tenía mejores indicadores de salud: menos sobrepeso, menos hipertensión y diabetes y necesitaban menos medicación. Globalmente, el beneficio en la reducción del riesgo cardiovascular excedía el posible aumento de casos de infarto cerebral.
El estudio EPIC-Oxford es observacional, lo que significa que establece asociaciones, no vínculos de causa-efecto directos. Es posible que la conexión no esté relacionada directamente con la dieta, sino con otros aspectos del estilo de vida o que las dietas veganas y vegetarianas hayan evolucionado significativamente desde la recolección inicial de datos (entre 1993 y 2001).
Otros estudios previos y más recientes han encontrado que el riesgo de infarto cerebral es similar entre vegetarianos y no vegetarianos, o bien es menor en personas vegetarianas. El más reciente, realizado en monjes budistas de Taiwán, mostró que aquellos que llevaban una dieta vegetariana tuvieron entre un 50 y un 75% menos de riesgo de presentar infarto cerebral comparado con los no vegetarianos.
En resumen, la mayoría de estudios muestran que las personas que no comen carne tienen igual o menos riesgo de tener infarto cerebral que aquellas que comen carne; la mayoría de estudios muestran que comer carne roja, en sí mismo, es un factor de riesgo para padecer un infarto cerebral. Y hasta ahora todos los estudios han mostrado que no comer carne reduce, entre un 20 y un 30%, el riesgo de tener infarto de miocardio y otros problemas cardiovasculares, que son la primera causa de muerte en España.
Estudios de los Adventistas del Séptimo Día
Los estudios epidemiológicos realizados por la Universidad de Loma Linda (California) sobre Adventistas del Séptimo Día, que suelen seguir este tipo de alimentación por razones religiosas, han comparado la incidencia de diabetes, enfermedad cardiovascular, cáncer, etc., entre vegetarianos, veganos, pescovegetarianos y omnívoros.
En uno de los estudios realizados, publicado en 2013 en el JAMA, se vio que aquellos que seguían una alimentación vegetariana, vegana o pescovegetariana presentaban tasas de mortalidad significativamente menores que los no vegetarianos. Los que presentaron menor riesgo de enfermedad cardiovascular fueron los pescovegetarianos, seguido de los vegetarianos y los veganos. En los tres tipos de patrones alimentarios, se vio menor riesgo de enfermedad cardiovascular.
En otro estudio del Adventist Health Study, se analizaron los factores de riesgo cardiovascular en vegetarianos, pescovegetarianos y veganos, en comparación con los omnívoros. Se observó que los participantes que seguían este tipo de alimentación presentaban una menor presión arterial y menores niveles de colesterol, entre otros marcadores de riesgo cardiovascular, en comparación con los consumidores de carne, lo que sugiere el papel cardioprotector de una dieta basada en alimentos de origen vegetal.
En el estudio EPIC-Oxford también se vio que los veganos y vegetarianos tenían menor riesgo de muerte y hospitalización por enfermedad isquémica cardiaca. En concreto, se observó que veganos y vegetarianos tenían un 32% menos riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular, en comparación con los consumidores de carne.
Una revisión sistemática y meta-análisis de 8 estudios prospectivos en Adventistas del Séptimo Día, mostró que las dietas vegetarianas estaban asociadas a un 40% menos riesgo de enfermedad coronaria y un 29% menos riesgo de enfermedades cardiovasculares, en comparación con los no vegetarianos. Además, una reciente revisión sistemática y meta-análisis de 86 estudios transversales y 10 estudios prospectivos de cohorte reveló un significativo efecto protector de la dieta vegetariana contra la incidencia y mortalidad por cardiopatía isquémica. La reducción del riesgo se estimó en un 25% en comparación con los no vegetarianos.
EL PODER de una dieta Basada en plantas (2024)
Mecanismos Cardioprotectores de una Alimentación Vegetal
Impacto en Factores de Riesgo
Las razones por las que estos tipos de alimentación pueden ayudar en la prevención y también en el tratamiento de la enfermedad cardiovascular son diversas. Uno de los motivos es que los veganos, pescovegetarianos y vegetarianos suelen presentar un índice de masa corporal menor que los no vegetarianos. Se está estudiando cómo las alimentaciones vegana y vegetariana, saludables y bien diseñadas, podrían estar indicadas en la pérdida de peso.
En un ensayo clínico randomizado de 2017 en Nueva Zelanda, participantes con obesidad o sobrepeso y condiciones como diabetes, hipertensión, enfermedad cardiovascular o hipercolesterolemia, fueron divididos en un grupo de intervención (dieta basada en plantas y alimentos integrales) y un grupo control (dieta convencional). Se observó que el grupo de intervención tuvo mayor reducción del colesterol y de peso, sintiéndose más saciados y encontrando más fácil seguir la dieta.
Además, una dieta saludable basada en plantas puede ayudar a mejorar la sensibilidad a la insulina y reducir los niveles de colesterol, especialmente el LDL, y también el peso, como demostraron Neal Barnard y su equipo en un ensayo clínico randomizado realizado en pacientes diabéticos.
En general, estos estudios muestran cómo una alimentación vegana y vegetariana saludable presenta menos colesterol, mayor sensibilidad a la insulina, menor presión arterial, menos obesidad y sobrepeso, lo cual se traduce en un menor riesgo de enfermedad cardiovascular.
Componentes Cardioprotectores Clave
Los efectos cardioprotectores de este tipo de alimentación no solo se deben a la exclusión de ciertos alimentos de origen animal asociados con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, especialmente la carne roja y procesada, sino también a los alimentos protectores que se incluyen. Es decir, una dieta vegana, pescovegetariana o vegetariana saludable está basada en alimentos de origen vegetal e integral, esto es: verduras, legumbres, frutos secos, granos enteros (avena, quinoa, arroz integral, etc.), frutas enteras, semillas oleaginosas (como las de lino y girasol) y aceites vírgenes, dándole especial énfasis al de oliva virgen extra. Todos estos grupos de alimentos, por su riqueza en fitoquímicos (carotenoides, flavonoides), fibras fermentables y fitoesteroles, ejercen una acción cardioprotectora.
Legumbres
Aparte de ser una excelente fuente de proteína vegetal, las legumbres contienen una buena variedad de fitoquímicos, como lignanos, polifenoles (antocianinas, rutina, isoflavonas). Además, son ricas en fitoesteroles y fibras fermentables (galactooligosacáridos y almidón resistente), las cuales ejercen una acción prebiótica en nuestra microbiota intestinal. Estas características parecen ser las principales razones por las que el consumo de legumbres está asociado a un menor riesgo de enfermedad cardiovascular, diabetes, cáncer y mortalidad por cualquier causa.
Granos Integrales
Un buen número de estudios prospectivos ha demostrado que el consumo de granos integrales está asociado a un menor riesgo de enfermedad cardiovascular, así como cáncer y mortalidad por toda causa. En ensayos clínicos randomizados, se obtienen resultados similares. Un meta-análisis y revisión sistemática de 24 ensayos clínicos, concluyó que el consumo de granos enteros en sustitución de los refinados, reducía el colesterol LDL. El grano entero que más ayudaba a reducir el colesterol era la avena.
En otra revisión sistemática y meta-análisis de ensayos clínicos randomizados, se vio que el consumo de granos enteros estaba asociado a menores niveles de diversos marcadores inflamatorios, por lo que los investigadores concluyeron que su consumo podría ayudar a mejorar la inflamación sistémica. Además, en un ensayo clínico randomizado, se observó que los participantes que consumieron granos integrales disminuyeron de forma significativa su presión arterial, un mecanismo clave en la prevención de la enfermedad cardiovascular. Esta reducción de presión arterial podría suponer un 15% menos de incidencia de enfermedad coronaria y un 25% menos de ictus.
Estos efectos cardioprotectores se deben, principalmente, a su elevado contenido en fibra, tanto soluble como insoluble. Aquellos que contienen una buena cantidad de fibra soluble fermentable, como la avena (rica en betaglucanos), son especialmente recomendables, ya que ejercen una acción prebiótica estimulando la producción de ácidos grasos de cadena corta por las bacterias intestinales. Además, los granos enteros son una buena fuente de fitoquímicos, péptidos bioactivos (como la lunasina y péptidos inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina) y fitoesteroles. Estos compuestos, junto con la fibra, son los principales responsables de los efectos beneficiosos de los granos integrales.

Consideraciones Importantes para Dietas Basadas en Plantas
Más allá de la dieta que uno elija, lo importante es que sea variada y bien planificada. Es crucial que quienes siguen dietas veganas o vegetarianas se aseguren de consumir suficiente cantidad de ciertos nutrientes. Por ejemplo, la gente que come normalmente carne, lácteos y pescado suele tener suficiente vitamina B12, necesaria para la salud de la sangre y el sistema nervioso. Sin embargo, los veganos pueden sufrir deficiencias, aunque la vitamina B12 esté presente en alimentos como cereales fortificados para el desayuno y el extracto de levadura para untar. El hierro es también más difícil de absorber de los alimentos vegetarianos.
La calidad de los alimentos, priorizando la preparación fresca frente a los alimentos procesados industrialmente, es fundamental para una dieta saludable basada en plantas. Otros factores como el ejercicio y la restricción calórica también complementan los beneficios de la dieta.
Relevancia Global de las Enfermedades Cardiovasculares
Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades cardiovasculares provocan 17,5 de los 56 millones de fallecimientos anuales (31 %) y, por tanto, son la causa más frecuente de muerte en todo el mundo. También en España, las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte, con el 26 % del total de fallecimientos. La mayoría de las personas que sufren un infarto de miocardio tenían previamente al menos un factor de riesgo cardiovascular.