Impacto Ambiental y Regulatorio de la Salmonicultura Intensiva

La **salmonicultura**, una rama de la acuicultura dedicada al cultivo intensivo de salmónidos (como salmón atlántico, trucha arcoíris y salmón coho), se ha convertido en una actividad económica predominante, especialmente en Chile, el segundo mayor productor mundial de salmón. Sin embargo, su desarrollo ha estado marcado por una serie de impactos ambientales significativos y una constante controversia regulatoria.

Infografía: Visión general de la industria salmonera en Chile y sus impactos

Marco Regulatorio y Elusión Ambiental

El **Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA)**, que entró en vigencia el 3 de abril de 1997, exige que los centros que produzcan más de 35 toneladas de salmones o modifiquen su proyecto original por sobre esa cantidad, deben evaluar sus impactos ambientales. A pesar de esta regulación, la investigación ha constatado una elusión sistemática del SEIA por parte de algunas empresas.

Un ejemplo notorio es Aquachile, brazo salmonero de Agrosuper, que registra 30 ciclos productivos con más de 73 mil toneladas cosechadas por sobre lo autorizado originalmente en 9 centros distintos. Esta situación es aún más grave por ocurrir dentro del Parque Nacional Isla Magdalena (2) y la Reserva Nacional Las Guaitecas (7) en la región de Aysén. Tras revisar los antecedentes legales de más de 400 centros de cultivo de salmones ubicados al interior de áreas protegidas, esta investigación constató que dicha elusión al SEIA se replica en otros nueve centros de cultivo, todos ellos propiedad de Aquachile.

De estos nueve centros de cultivo cuyas operaciones se encontrarían en elusión, todos estaban en trámite al momento de entrar en vigencia el SEIA en abril de 1997. Si bien una interpretación inicial de las autoridades, como la Subpesca y la SSFFAA, permitió a estos centros eludir la exigencia legal de evaluar el impacto ambiental de sus actividades, esta fue posteriormente declarada ilegal por la Contraloría General de la República (CGR) a través del Dictamen N°21270N01, publicado en junio de 2001.

Sin embargo, esta interpretación no eximió a las empresas de realizar una evaluación si efectuaban modificaciones significativas a sus proyectos técnicos, lo que se traduce en producir 35 toneladas por encima de lo establecido, según la Ley 19.300 Sobre Bases Generales del Medio Ambiente y su reglamento. La Subpesca es la encargada de autorizar la siembra de salmones en los centros de engorda, y la cantidad de peces a sembrar debe respetar el límite de producción establecido en sus Resoluciones de Calificación Ambiental (RCA) o, en su defecto, en los proyectos técnicos (PT) para los centros sin RCA.

La Subpesca ha interpretado que la producción programada en los proyectos técnicos no constituye un nivel máximo de producción, considerándola ilimitada, un criterio reafirmado por el subsecretario de Pesca y Acuicultura, Julio Salas, en marzo de 2025. Esta postura, sin embargo, no se condice con el historial productivo de los centros de cultivo, donde los primeros ciclos de ocho de los nueve centros de Aquachile nunca superaron el umbral establecido, evidenciando que esa cifra operó como un límite máximo y no un mínimo.

La Superintendencia del Medio Ambiente (SMA), consultada sobre el estado de las denuncias, señaló que se ha solicitado información a Sernapesca respecto de la producción histórica de los centros, ya que la SMA cuenta con datos a partir de 2021. Sobre la fiscalización de otros posibles casos de elusión, la SMA indicó que sus líneas de investigación se enmarcan en los tipos infraccionales dispuestos en el artículo 35 de la Ley N°21.417.

Mapa de concesiones salmoneras y áreas protegidas en la región de Aysén

Consecuencias Ecológicas de la Salmonicultura

La industria salmonera en Chile, por más de 20 años, ha priorizado las ganancias económicas sobre la protección ambiental, lo que ha derivado en graves daños ambientales y sociales. Entre 1990 y 1996, antes de la entrada en vigencia del SEIA, la industria cosechaba 93.000 toneladas de peces en promedio cada año, muy por debajo de las 999.000 toneladas que promedió el último septenio (2018-2024), lo que ilustra la intensificación de la actividad.

Contaminación del Fondo Marino y Reducción de Oxígeno

La ubicación de centros de cultivo en fiordos y canales patagónicos, como el Seno Canalad o el Fiordo Comau, donde el intercambio de agua es limitado, favorece la acumulación de materia orgánica. Según Romanet Seguel-Rojas Mánquez, oceanógrafa especializada en fiordos y canales de la Patagonia chilena, en estas condiciones, la renovación del agua puede tardar semanas o meses, lo que lleva a la acumulación de sedimentos ricos en carbono y nitrógeno en el fondo marino.

Posteriormente, las bacterias que descomponen esta materia consumen grandes cantidades de oxígeno, incrementando la demanda biológica de oxígeno (DBO) y provocando condiciones de **hipoxia o anoxia**. En ambientes sin oxígeno, se liberan compuestos tóxicos como sulfuro de hidrógeno (H₂S), amonio (NH₄⁺) y metano, que son altamente perjudiciales para peces y fauna bentónica. Esta situación ha causado "zonas de mar muertas" donde la vida ya no es posible, un resultado de más de 20 años de estas prácticas.

Monitoreos científicos de 2023 y 2024 en el Fiordo Comau, por ejemplo, han revelado una disminución de la biodiversidad y del oxígeno disuelto, atribuible a la presencia de la industria salmonera.

Esquema: Acumulación de materia orgánica y proceso de hipoxia en fondos marinos afectados por salmonicultura

Uso de Químicos, Antibióticos y Alimentos Contaminantes

Los salmones en cautiverio son alimentados con *pellets* que, además de harina de pescado proveniente de pesca silvestre, contienen pesticidas, colorantes, fungicidas y otros químicos para mejorar la producción. Una gran parte de estas píldoras no es consumida y cae al fondo del mar. Adicionalmente, a cada salmón se le inyecta una cantidad exorbitante de antibióticos, hasta 5 mil veces más que lo utilizado en Noruega. Finalmente, los desechos generados por los peces, que contienen los químicos suministrados, también se acumulan en el fondo marino.

Este sistema de cultivo intensivo, con salmones apretujados (el doble de lo permitido en Europa) en balsas jaulas sin suficiente separación, requiere un alto uso de químicos y antibióticos, generando múltiples desechos que contaminan las aguas y fondos marinos.

Infografía: Componentes de los pellets de salmón y destino de los desechos en la acuicultura

Escapes de Salmones y sus Efectos en Especies Nativas

Otro problema grave son los escapes de salmones de sus jaulas. Según un informe de la ONG Terram, los escapes en Chile representan el 1.5% de la producción, equivalente a más de 9 mil toneladas al año, aunque algunos estudios sugieren que este porcentaje podría llegar al 5%. Aunque la ley exige planes de recaptura, estos a menudo no tienen éxito.

El salmón es una especie agresiva no-nativa y carnívora que, al escapar, compite con los peces locales por alimento y hábitat, y les transmite enfermedades debido a las altas concentraciones de antibióticos que se utilizan en su desarrollo. Un ejemplo masivo ocurrió en 2018, cuando 600.000 ejemplares escaparon de un centro de cultivo de Marine Harvest. En la Región de Los Lagos, el centro “Caicura” de Salmones Blumar S.A. sufrió un masivo escape de salmones en el Seno de Reloncaví debido a fuertes vientos, con la caída de 16 de sus 18 jaulas.

Existen muy pocos estudios en Chile sobre el impacto de la fuga de salmones en los ecosistemas, pero se anticipa que el consumo de especies nativas y el traspaso de enfermedades son solo algunos de los efectos directos de estos grandes depredadores. El Dr. Alejandro Perez-Matus señala que estas industrias transforman el paisaje, creando "trampas ecológicas" y hábitats de baja calidad.

Chile: escapan cientos de miles de salmones tratados con antibióticos

Floraciones Algales Nocivas (FAN) y Mareas Rojas

En mayo, las costas chilenas fueron afectadas por una **marea roja** más dañina que nunca, un fenómeno natural de proliferación de microalgas. Este evento causó varamientos de ballenas, calamares, sardinas y aves, y también afectó a los salmones en cautiverio, generando pérdidas millonarias para la industria. La mortalidad fue tal que la autoridad marítima autorizó arrojar 9 mil toneladas de salmón muerto al mar.

Aunque la industria y el gobierno atribuyeron la marea roja al fenómeno de El Niño y el calentamiento climático, científicos aseguran que las salmoneras son en gran medida responsables por someter al mar a sus malas prácticas durante años. En abril de 2021, las heces de los peces y el alimento no consumido en el Fiordo Comau habrían contribuido a un gran afloramiento de microalgas de la especie Heterosigma akashiwo, evidenciando la “falta de protocolos” de las salmoneras. Doris Soto, del INCAR, había anticipado este fenómeno un año antes del desastre. Entre 2019 y 2025, Sernapesca ha detectado anaerobiosis (falta de oxígeno) en varios informes de fiscalización, uno de ellos un mes antes del desastre de 2021.

Foto: Masiva marea roja con peces muertos en las costas del sur de Chile

Impacto en Áreas Protegidas y Zonas Sensibles

La investigación constató que, a menos de 1,5 millas náuticas del límite de la porción marina del Parque Nacional Isla Magdalena, existen 43 concesiones salmoneras, de las cuales 28 pertenecen a filiales de Aquachile.

El Fiordo Comau, en la región de Los Lagos, es un ejemplo de ecosistema altamente vulnerable. Con 24 centros de cultivo en sus 45 kilómetros de extensión, la bióloga marina Vreni Häussermann asegura que Comau “no es apto para la salmonicultura” y está muy dañado. Este lugar es considerado un laboratorio natural por su alta biodiversidad, albergando una gran variedad de especies, incluyendo el coral de agua fría *Desmophyllum dianthus* a poca profundidad. Los bancos de corales de esta especie forman "bosques" que son cruciales para la vida marina, y que son especialmente raros en los fiordos patagónicos.

La baja renovación de agua del fiordo con el océano agrava la situación, ya que impide la disolución de las grandes cantidades de sustancias químicas y nutrientes emitidas por la salmonicultura. El biólogo marino Juan Pablo Espinoza ha observado una menor biodiversidad en el fiordo que en su boca, y el consumo de oxígeno por microorganismos que descomponen la materia orgánica de las redes jaula, lo que tiene implicaciones a largo plazo.

Foto: Bancos de coral Desmophyllum dianthus en el Fiordo Comau, un ecosistema vulnerable

La Sostenibilidad de la Industria en Entredicho

Muchos expertos afirman que la salmonicultura en Chile "nunca será sostenible" porque requiere mucha más proteína de la que genera. Para producir un kilo de salmón, se requiere alrededor de 5 kilos de pesca silvestre para alimentación, ya que el salmón es una especie introducida y carnívora.

Años de malas prácticas por parte de las empresas y la falta de control gubernamental han resultado en graves daños ambientales y consecuencias sociales, como la crisis social en la Isla Grande de Chiloé, generada en gran parte por la intensiva industria del salmón. En Chile, los proyectos de salmonicultura son admitidos mediante meras declaraciones juradas, en lugar de estudios de impacto ambiental completos que permitan identificar y gestionar adecuadamente sus posibles impactos negativos, a pesar del gran riesgo que implican para los ecosistemas.

Además, a pesar de que la ley indica lo contrario, en Chile no se han realizado estudios sobre la capacidad de carga del océano, lagos y ríos para albergar la cantidad de salmones que se cultivan.

Expansión y Desafíos Futuros

La industria salmonera, lejos de aprender de sus errores, busca expandirse a zonas nuevas de "aguas prístinas" que aún no han sido contaminadas, como la región patagónica de Magallanes y Aysén, donde aproximadamente 3.100 solicitudes esperan confirmación, algunas incluso en lugares declarados de conservación prioritaria.

Esta amenaza de expansión coincide con intentos de relocalizar centros de cultivo contaminados a zonas limpias y de debilitar las normas sanitarias, buscando disminuir costos y aumentar la competitividad. Desde Greenpeace, se ha iniciado una campaña para exigir al gobierno que incluya las aguas de la Reserva Nacional Kawésqar dentro del Parque Nacional.

Esta situación ha generado el rechazo de comunidades costeras e indígenas, como la comunidad Kawesqar de Puerto Edén, que denuncian que estos cambios no pueden realizarse sin consulta, ya que atentan contra los derechos humanos de los pueblos indígenas y contaminan territorios ancestrales. El Grupo de Trabajo por los Derechos Colectivos del Pueblo Mapuche (GTDCPM) ha enfatizado que cualquier nueva instalación o relocalización debe someterse a la legislación ambiental, sanitaria y a la consulta indígena, en cumplimiento del Convenio 169 de la OIT.

Científicos, líderes indígenas y de organizaciones sociales plantean la necesidad de que la salmonicultura salga de las áreas protegidas. Vreni Häussermann, por ejemplo, ha propuesto la planificación espacial para la instalación de centros de cultivo y sugiere la adopción de sistemas cerrados, en lugar de las balsas jaulas, para evitar la fuga de antibióticos y químicos. Hasta el INCAR ha señalado la necesidad de cambios en los métodos de producción.

Foto: Pescadores artesanales y líderes comunitarios protestando contra la expansión salmonera

Llamado a la Acción y Conciencia Ciudadana

La Patagonia chilena es una zona de alta relevancia crítica para la preservación de especies y ecosistemas globales, albergando 32 especies de cetáceos y cerca del 50% de las aves marinas registradas en Chile. Proteger estos ecosistemas completos y funcionales contribuye a la estabilidad marina y permite estudiar los impactos específicos de la industria.

Más allá de la regulación estatal, el rol de ciudadanos y consumidores es crucial. Al elegir productos con un origen sostenible, se puede evitar que la industria del salmón continúe transformando áreas marinas en zonas muertas. La comunidad científica, como Juan Pablo Espinoza y Vreni Häussermann, continúa realizando estudios independientes para aportar información sobre la importancia de proteger estos lugares. Es vital el resguardo de las áreas protegidas, no solo para su conservación sino también para establecer zonas de comparación que permitan evaluar de manera más precisa los impactos de la salmonicultura.

Se recomienda evaluar anualmente los antecedentes de escape, los métodos de recaptura y los riesgos asociados a la introgresión genética, ectoparásitos y enfermedades virales en poblaciones silvestres.

tags: #una #rapia #vacia #contamida #igual #que