La acelga (Beta vulgaris L. var. vulgaris, también conocida como Beta vulgaris var. cicla) es una hortaliza de hoja que pertenece a la familia Amarantáceas, siendo uno de los cultivos más antiguos conocidos, con referencias que datan de la época de Aristóteles. Esta planta, originaria de la región mediterránea y del norte de África, se valora por sus hojas y sus pencas, a diferencia de otras especies de su familia como la remolacha o betarraga que se cultivan por sus raíces.
Se caracteriza por ser una planta bianual, aunque en la mayoría de los cultivos se maneja como anual para aprovechar sus hojas. Sus hojas son grandes, con un color verde intenso y nervaduras marcadas, mientras que los pecíolos (tallos de las hojas) son gruesos y pueden presentar colores variados, desde blanco hasta rojo o amarillo, dependiendo de la variedad. Las acelgas son muy valoradas tanto por sus pencas como por sus hojas verdes, que son completamente comestibles y muy sabrosas. Si bien la penca suele ser de color blanco, existen variedades de acelgas de colores, como las rojas, amarillas o moradas, que también aportan un toque decorativo al jardín o huerto ornamental.
A pesar de ser a menudo olvidada en la cocina, la acelga es una verdura resistente y una excelente opción para quienes disfrutan de las verduras de hoja verde. Si te gustan las espinacas, te animamos a probar a cultivar tus propias acelgas, ya que su sabor es similar, ligeramente dulce y azucarado. A diferencia de la espinaca, que es más sensible al calor y prefiere climas fríos para su desarrollo óptimo, la acelga es más resistente a temperaturas elevadas, aunque su sabor puede volverse ligeramente amargo si se expone a demasiado calor.

Propiedades Nutricionales y Beneficios para la Salud
El consumo regular de acelga no solo aporta un delicioso sabor a tus platillos, sino también una gran variedad de beneficios para la salud gracias a su impresionante perfil nutricional. Es una verdura con bajo contenido calórico (aproximadamente 38 calorías por una porción normal de 200 gramos) y un gran valor nutricional.
La acelga tiene un elevado contenido de fibra y es muy rica en vitaminas y minerales. Destaca como una rica fuente de vitamina B (B1, B3, B5, B6, B9) y Omega 3. En una porción de 200 gramos, la acelga aporta el 27% del potasio, el 30% de calcio, el 50% del hierro (incluso más que la espinaca), el 50% del magnesio, el 100% de la vitamina C, el 25% de la vitamina E y el 66% de la vitamina A que nuestro organismo necesita diariamente, además de un aporte cercano al 10% de proteínas. Los alimentos de origen vegetal como la acelga contienen una gran cantidad de proteínas de mayor calidad y más fáciles de digerir, asimilar y absorber.
Variedades Comunes
La acelga es una planta de tallo (penca) ancho y grueso, con hojas que pueden alcanzar los 30 centímetros de largo. Sus hojas y pencas son las partes comestibles y por las que se cultiva. Las variedades más cultivadas incluyen:
- Amarilla de Lyon: Caracterizada por su hoja verde y penca ancha de color amarillo.
- Niza: Posee hoja verde oscuro y penca ancha de color blanco.
Condiciones Ideales para el Cultivo
Para asegurar un desarrollo óptimo de la acelga, es fundamental considerar sus preferencias de clima, suelo, luz y humedad.
Clima y Temperatura
La acelga es un cultivo bastante rústico que se adapta muy bien a todo tipo de climas y soporta bien las condiciones adversas. Sin embargo, tiene preferencia por el clima templado. La temperatura ideal para su crecimiento oscila entre 15-18°C. Aunque resiste heladas leves y el frío cuando las hojas no están muy desarrolladas, las temperaturas superiores detienen su crecimiento y producen hojas amargas. La acelga es sensible a las bajas temperaturas, y con valores inferiores a 5 °C, su crecimiento se paraliza. El frío extremo por debajo de -5 °C puede congelar y dañar las hojas.
Es importante evitar cambios bruscos de temperatura. Si la planta ha estado expuesta a un periodo templado y soleado y, de repente, la temperatura baja drásticamente, tenderá a florecer (espigarse). De igual forma, es recomendable evitar los meses de más calor en la siembra, ya que las altas temperaturas pueden inducir la floración prematura, lo que amarga las hojas y las hace menos aptas para el consumo.
Suelo
Las acelgas prosperan mejor en suelos profundos, frescos y ricos en materia orgánica. Les gustan los suelos medianamente arcillosos que mantienen mejor la humedad, en lugar de los suelos demasiado arenosos. Es fundamental que el suelo sea permeable para evitar el encharcamiento, ya que la acelga desarrolla una raíz grande que puede alcanzar hasta 90 cm de profundidad en busca de minerales. El suelo ideal debe tener un pH cercano a 7.0, aunque pueden tolerar ligeros contenidos de sal y rangos de pH entre 6.0 y 7.5.
Se recomienda realizar una labor profunda al suelo y, si se aporta estiércol bien madurado o humus de lombriz, aprovechar esa labor para incorporarlo, lo que favorecerá el cultivo.

Luz
La luminosidad es esencial para el cultivo de acelgas, ya que necesitan buena luz diariamente. Sin embargo, es importante evitar la luz solar directa excesiva o prolongada, especialmente en verano. Aunque pueden crecer bajo el sol directo, toleran bastante bien la semisombra.
Humedad Ambiental
La humedad relativa debe mantenerse entre 60-90%. Si es inferior al 60% con calor, se deben aumentar los riegos y la humedad ambiental. En cambio, una humedad superior al 90% requiere mejor ventilación para prevenir la aparición de hongos.
Métodos de Siembra
La acelga puede sembrarse durante todo el año, aunque se recomienda evitar los meses de verano intenso. Generalmente, se puede cultivar en primavera y otoño. Existen dos métodos principales de siembra:
C5N HUERTA: cómo sembrar ACELGA
1. Siembra Directa en el Terreno
Este método es ideal para climas cálidos y suelos bien preparados, y para producciones extensivas que aprovechan mejor el espacio y reducen el estrés por trasplante.
- Preparación del terreno: Se realiza una labranza de 20-30 cm de profundidad, incorporando materia orgánica bien descompuesta. Se recomienda realizar una labor profunda al suelo y, si se aporta estiércol, aprovechar esa labor para enterrarlo.
- Momento de siembra: Se puede sembrar directamente en el suelo al final del invierno, al inicio de la primavera o a finales del verano. La plantación de la acelga se hace de forma directa y a chorrillo, en la parte alta de su surco, o a voleo.
- Profundidad y espaciado: Las semillas deben enterrarse a 1 a 2.5 cm de profundidad. Se recomienda colocar 2 a 4 semillas por golpe.
- Marco de plantación:
- En surcos o hileras separadas de 40 a 60 cm.
- Dejar una distancia de 25 a 40 cm entre plantas en la misma hilera para que puedan desarrollarse adecuadamente.
- Cantidad de semillas: Aproximadamente 60-90 semillas por gramo. Se estiman 3-5 kg de semillas por hectárea para siembra directa.
- Riego inicial: Una vez sembradas, se deben regar bien para asentar las semillas.
- Raleo: Cuando las plántulas desarrollen 4-6 hojas verdaderas (15-20 días después de germinadas) o alcancen unos 12 cm de altura, se realiza el raleo, dejando solo la planta más fuerte por sitio para asegurar un crecimiento óptimo. Si germina más de una acelga por agujero, se debe dejar solo una.
- Métodos alternativos: Se pueden plantar sobre caballones, una técnica también usada para cultivar tomates.
2. Siembra en Semillero para Trasplante
Este método es recomendado para climas fríos o si se desea un crecimiento más uniforme, ya que permite un mejor control del crecimiento inicial de la planta.
- Semillero: Utilizar charolas de germinación con cavidades de 3-4 cm de diámetro y 5-7 cm de profundidad, o bandejas/macetas con un sustrato liviano y bien drenado. El volumen debe ser suficiente para el desarrollo inicial de las raíces pivotantes.
- Sustrato: El sustrato ideal debe ser una mezcla ligera, como 70% turba y 30% perlita, o composta y perlita, manteniéndose constantemente húmedo pero no encharcado.
- Siembra: Se colocan 2-3 semillas por cavidad a 1 cm de profundidad (o 2.5 cm según otras fuentes). Se cubren ligeramente las semillas y se riega bien.
- Germinación: Las semillas comenzarán a germinar entre 7-15 días después de la siembra. La temperatura óptima de germinación es de 20°C, con un rango de 8°C (mínima) a 30°C (máxima). El poder germinativo de las semillas es de aproximadamente 4 años.
- Trasplante: Cuando las plántulas alcancen 8-10 cm de altura (aproximadamente 3-4 semanas), se realiza el trasplante al terreno definitivo, seleccionando solo la planta más vigorosa de cada celda. Antes del trasplante, se debe realizar una buena preparación del suelo. Para el trasplante en campo, se estiman 3-4 kg de semillas por hectárea.
3. Cultivo en Macetas y Contenedores
Si prefieres el cultivo en macetas o jardineras, las acelgas también son una excelente opción. Dado que la planta alcanza un tamaño considerable y tiene un sistema de raíces extenso, los recipientes deben tener al menos 20-25 litros de capacidad (o un mínimo de 22 litros según algunos datos).

Cultivo Hidropónico de Acelga
El cultivo de acelga por hidroponía es una excelente alternativa para obtener producciones más rápidas, eficientes y de mayor calidad. Requiere un control preciso de la solución nutritiva.
1. Cultivo en Sustrato Hidropónico
- Sustrato: La mezcla ideal de sustrato debe contener 70% fibra de coco (para retención de humedad y aireación), 20% perlita (mejorando drenaje) y 10% vermiculita (retención de nutrientes).
- Contenedores: Las bolsas de cultivo de 8-12 litros son ideales, sembrando una sola planta por contenedor para evitar competencia.
- Siembra: La siembra debe hacerse a 1-2 cm de profundidad, colocando dos semillas y conservando la más fuerte.
- Espaciado: Mantener 25-30 cm entre plantas y un riego constante sin encharcar (2-3 veces/día en calor) son claves para obtener hojas grandes en 50-60 días.
2. Técnica NFT (Nutrient Film Technique)
- Se recomienda utilizar tubos de PVC o polipropileno con un diámetro mínimo de 3-4 pulgadas (7.5-10 cm).
3. Sistema de Raíz Flotante
Este sistema es ideal para el cultivo de acelga. Para su implementación:
- Se requieren contenedores con una altura mínima de 15 cm.
- Una placa de unicel de una pulgada de grosor con orificios de 5 cm de diámetro para sembrar cada planta.
- Se recomienda una densidad de 16 plantas por metro cuadrado, con una separación de 25 cm entre ellas.
- Es clave controlar que la temperatura de la solución se mantenga entre 18-22°C, con un pH de 5.8-6.3 y conductividad eléctrica de 1.6-2.0 mS/cm.
- Este método acelera el crecimiento, permitiendo cosechas en 40-50 días con hojas más grandes y tiernas, aumentando la producción hasta un 30% frente a otros sistemas.
4. Control de la Solución Nutritiva
El control preciso de la solución nutritiva para hortalizas es fundamental: si la Conductividad Eléctrica (CE) es menor a 1.5 mS/cm, aumente nutrientes; si supera 3 mS/cm, diluya con agua. La canaleta hidropónica instalada adecuadamente puede ayudar a recuperar agua y solución nutritiva.
Cuidados Culturales
Para un cultivo exitoso de acelgas, es fundamental prestar atención a varios cuidados a lo largo de su ciclo de vida.
Riego
Las acelgas requieren de abundante agua para que la tierra esté siempre húmeda, aunque es crucial evitar los encharcamientos. Es una planta sensible a las sequías. El riego debe ser ligero y frecuente para mantener una humedad constante en el suelo. Durante los meses más calurosos del año, el terreno o sustrato deberá regarse con más frecuencia. Un riego abundante es especialmente importante durante los primeros ocho días después de la plantación, ya que este riego inicial es crucial para que se establezcan bien.
Abonado y Fertilización
Si incorporamos humus de lombriz o estiércol bien madurado, se favorecerá el cultivo de la acelga. Antes del trasplante, se recomienda realizar una buena preparación del suelo. Después del trasplante, se pueden aplicar 2.5 kg/m² de composta o bocashi para enriquecer el suelo. Es aconsejable utilizar un fertilizante ecológico líquido cada 10 días, rico en nitrógeno y potasio, o añadir fertilizante cada 4 a 6 semanas para un crecimiento óptimo. Además, si se cultiva en macetas, se debe fertilizar una vez al mes con un abono rico en nitrógeno. Como la acelga tiene un ciclo largo, es necesario reforzar el abonado cada cierto tiempo.
Aclareo y Raleo
Si se realiza la siembra directa, el aclareo (o raleo) es un paso importante. Se debe aclarar cuando las plantas tengan unos 12 cm de altura o cuando desarrollen 4-6 hojas verdaderas (15-20 días después de germinadas). El raleo consiste en dejar solo la planta más fuerte por sitio para asegurar que cada acelga tenga suficiente espacio y recursos para crecer.
Manejo de la Floración (Espigado)
Una de las condiciones clave para el cultivo es evitar cambios bruscos de temperatura. Si la planta está expuesta a un periodo templado y soleado y, de repente, la temperatura baja drásticamente, o si las temperaturas de verano son muy elevadas, tenderá a florecer o espigarse. Cuando la planta espiga, las hojas se vuelven más amargas y no se suelen consumir.
Si se desea recolectar semillas, se debe tener precaución cuando la planta eche el tallo y se espigue. Se recomienda cortarlo antes de que tire sus semillas para evitar que se autosemille de forma descontrolada en la zona de cultivo. Para la recolección de semillas, cuando los tallos estén llenos de bolitas parecidas a flores pequeñas (que son los frutos), y estén totalmente marrones y secos, se puede cubrir la planta con una bolsa de plástico grande atada al tallo. Luego, se arranca la planta para colgarla boca abajo a la sombra. Una vez seca, las semillas se recogen y se guardan herméticamente en un lugar muy seco para evitar hongos.
Otras consideraciones
Mantener el soporte bien cavado, suelto, oxigenado y bien formado para poder regar bien. Es cardar las competidoras silvestres (malas hierbas) para evitar la competencia por nutrientes.
Cosecha
La acelga se puede cosechar de forma continua y escalonada, lo que permite disfrutar de una cosecha prolongada y abundante. El tiempo desde la siembra hasta que las acelgas alcanzan un tamaño adecuado para cosechar es aproximadamente entre dos meses y dos meses y medio (55 a 60 días después de la siembra).

Existen dos maneras principales de recolectar las acelgas:
- Recolección hoja por hoja: Consiste en cortar las hojas más desarrolladas, empezando desde fuera de la planta hacia dentro, dejando las hojas más pequeñas para que continúen su desarrollo. Este método es ideal cuando la penca ha crecido lo suficiente, permitiendo que la planta siga produciendo nuevas hojas. Se pueden cosechar hasta seis hojas por planta, realizando el corte a 2 cm sobre el sustrato. Después de cortar las hojas y pencas necesarias, se recomienda regar y, si es necesario, abonar ligeramente. Cuando se desea aprovechar principalmente las hojas, la recolección se realiza más temprano, cuando el tamaño de estas es pequeño o mediano.
- Corte de la planta entera: Si se prefiere, también se puede cortar toda la planta a unos cuatro centímetros del suelo. Cuando se desea aprovechar la penca de la acelga, se debe esperar a que la planta se desarrolle más y recolectarla cuando las hojas estén totalmente desarrolladas.
La acelga es una hortaliza muy generosa; con los cuidados adecuados, es posible tener una planta de acelga produciendo con sabor impecable durante 3 a 4 años sin necesidad de arrancarla de raíz.
Plagas y Enfermedades Comunes
Las acelgas son susceptibles a varias plagas y enfermedades. Es importante observar y vigilar posibles ataques, especialmente a final de verano y principios de otoño. Se recomienda utilizar métodos de control biológico y evitar los pesticidas químicos, sobre todo durante la floración, para proteger a los polinizadores. La ventilación adecuada con mallas anti-insectos también ayuda a prevenir.
Enfermedades
- Viruela: Se manifiesta con pequeñas manchas redondas de color amarillo-café en la superficie de las hojas. Puede prevenirse con bicarbonato, que actúa como fungicida.
- Virosis: Provoca un enrulamiento o deformación de los extremos de las hojas. Para prevenirla, es crucial controlar los insectos que puedan transmitirla, para lo cual se aconseja el uso de Jabón Potásico.
- Esclerotinia: Causa una pudrición blanda acuosa con abundante micelio blanco. Es un hongo que puede establecerse y destruir el cultivo. La alta humedad favorece su desarrollo, por lo que se debe evitar el riego por surcos y favorecer un drenaje adecuado.

Plagas
- Pulgón (Aphis fabae y Myzus persicae): Estos pequeños insectos de cuerpo globoso, de hasta 4 mm de longitud, chupan la savia de los tallos y hojas, causando deformaciones en las plantas. Pueden ser vectores de virus. Una forma de prevención es plantar rosales alrededor del huerto, ya que los pulgones se sienten atraídos por ellos. Si la plaga ya está presente, se recomienda usar Jabón Potásico junto con Aceite de Neem (NK). En Chile, existen depredadores naturales como las chinitas y la mosca de las flores (cuyas larvas se alimentan de pulgones).
- Caracol (Helix aspersa) y babosas: Estos moluscos gasterópodos prefieren climas húmedos. Se alimentan de las hojas, dejando grandes orificios. Su presencia se detecta por las líneas brillosas de baba. Para combatirlos, se puede enterrar un vaso con cerveza (tipo piscina) alrededor de las hortalizas, o usar una mezcla de 1 taza de agua, 1 cucharadita de azúcar, 1 cucharadita de harina y 1/2 cucharada de levadura. Otra opción es esparcir cáscaras de huevo trituradas, ceniza o sal alrededor de la planta, ya que actúan como barreras físicas.
- Gusanos voraces (larvas de mariposa): Abundan especialmente a final de verano y principios de otoño. Se alimentan de las hojas. Es importante vigilar la presencia de mariposas y sus larvas.

Asociación de Cultivos
La asociación de cultivos es una estrategia útil para mejorar el crecimiento de las plantas y el control de plagas:
- Buena asociación: La acelga se lleva muy bien con el apio, la lechuga, la cebolla, el repollo, los porotos verdes, los pimentones, los rabanitos, el tomate y la zanahoria.
- Mala asociación: Se debe evitar cultivar acelga junto al puerro, la espinaca y el espárrago.
Conservación de la Cosecha
Para disfrutar de las acelgas fuera de temporada, la congelación es un método efectivo: lava y seca bien las hojas, luego empácalas en porciones individuales o en bolsas herméticas, eliminando el aire. De esta manera, ultra congelada, la acelga dura mucho tiempo y no pierde sus cualidades nutricionales ni su sabor.
Consideraciones sobre las Semillas
Es fundamental asegurarse de que las semillas sean orgánicas, ya sean certificadas o provenientes de un guardador de semillas recomendado. Obtener malas semillas puede causar un severo daño al equilibrio del ecosistema y al éxito del cultivo.
Usos Culinarios
Además de simplemente hervida con patata, la acelga ofrece una gran versatilidad en la cocina. Queda perfecta rehogada con piñones y pasas, en tortillas, cremas, rellenos y muchas otras preparaciones, lo que la convierte en un ingrediente delicioso y nutritivo para tus platillos.