El salmón del Atlántico (Salmo salar) representa una de las especies de mayor importancia económica en la industria acuícola global, destacando su producción en países como Chile y Noruega. La rentabilidad y sostenibilidad de este cultivo dependen estrechamente de la eficiencia en el manejo nutricional, sector que puede representar hasta el 60% de los costos operacionales totales.

Optimización de la alimentación en sistemas RAS
Actualmente, las prácticas de alimentación se basan en tablas de crecimiento que consideran el tamaño del pez y la temperatura del agua. No obstante, la dependencia exclusiva de estimaciones de biomasa y tablas comerciales suele derivar en imprecisiones, provocando frecuentemente una sobrealimentación.
En el contexto de los sistemas de recirculación (RAS), la precisión nutricional es crítica, ya que estos sistemas requieren un manejo riguroso de los efluentes y una alta eficiencia de costos. La modelización matemática surge como una solución prometedora para refinar los aportes nutricionales, considerando que diversos estudios han analizado el rendimiento comparativo de dietas con distintos perfiles de proteínas y lípidos.
Indicadores clave de eficiencia productiva (KPIs)
Para la toma de decisiones al pie del estanque, es fundamental comprender y monitorear ciertos indicadores técnicos que reflejan el estado del cultivo:
- FCR (Coeficiente de Conversión Alimenticia): Mide cuánta comida necesitan los peces para ganar un kilo de biomasa. Un valor cercano o inferior a 1 es el objetivo ideal, indicando una alta eficiencia.
- SGR (Tasa de Crecimiento Específico): Evalúa la velocidad de crecimiento diario en relación con el peso corporal.
- SFR (Tasa de Alimentación Específica): Define el porcentaje del peso corporal que el pez consume diariamente.

Gestión de frecuencias y regímenes de alimentación
Una estrategia común en la industria, especialmente en la fase de parr, es la entrega frecuente de alimento (hasta 24 raciones al día). Sin embargo, investigaciones sugieren que reducir esta frecuencia, ajustándola a la capacidad gástrica real del pez, puede optimizar los resultados:
- Reducción de residuos: Un suministro excesivo y constante genera alimento no consumido que se deposita en el fondo, impactando negativamente en la calidad del agua.
- Conducta alimenticia: Ajustar la frecuencia basándose en el apetito observado permite una mejor distribución del recurso.
- Impacto en calidad: Estudios han demostrado que el grado de saciedad influye significativamente en parámetros de la carne como la concentración de vitamina E, la firmeza (niveles de colágeno) y la pérdida de líquidos post-mortem.
Consideraciones técnicas y de calidad
El uso de dietas con altas concentraciones energéticas (menor proteína y mayores lípidos) ha demostrado beneficios significativos en el crecimiento (WGR y SGR) al permitir el ahorro de proteínas. Además, el manejo del régimen de alimentación -por ejemplo, mediante la restricción al 80% de la saciedad en comparación con la alimentación a saciedad total (100%)- puede influir en la textura y las propiedades de retención de agua en el filete de salmón, siendo factores determinantes para el procesamiento posterior del producto.