La "sopa de letras" financiera: Entendiendo los mercados de crédito

Durante los últimos años, economistas, periodistas e interesados en la economía han utilizado la expresión “sopa de letras” para referirse a la diversidad de productos que se compran, venden, prestan y revenden en los mercados financieros. Esta denominación para los variados y exóticos valores financieros está justificada al observar la prensa especializada, donde es común encontrar acrónimos como ABS, MBS, CDO, CDS, CBDC, NFT, entre otros.

Como parte de la comunidad universitaria de la UNAM, comprometida con la divulgación de la ciencia, nuestro objetivo es transmitir de manera sencilla los desarrollos en el área financiera. Resulta menester descifrar qué significa esta “sopa de letras”, analizando la cambiante estructura económica en la que se insertan, sus motivaciones, usos y las repercusiones para la vida de miles de millones de personas que, incluso sin participar directamente en los mercados financieros, se ven afectadas por ellos.

Esquema explicativo de la titulización: de la originación de créditos a la venta de títulos en los mercados financieros

El impacto global de las crisis financieras

Cuando hablamos de afectaciones a “miles de millones de personas”, no es una exageración. De acuerdo con datos del Banco Mundial, para el año 2008 -cuando estalló la Gran Crisis Financiera Internacional (GCFI)-, la población mundial superaba los 6.9 miles de millones de personas. Diez años después, el World Economic Outlook del Fondo Monetario Internacional (2018) estimó que el impacto de la crisis alcanzó a por lo menos 180 países, incluyendo economías avanzadas, emergentes y de ingresos bajos. Esto causó, entre otras afectaciones, el declive de la actividad económica mundial medida a través del PIB.

Tras una década de este evento, el 85% de dichos países continuaban operando por debajo de sus niveles productivos previos a la crisis, tan solo dos años antes de que surgiera una nueva debacle económica a causa de la pandemia de COVID-19. El epicentro de aquel panorama de crisis fue el sistema financiero de los Estados Unidos y su lógica globalizadora de riesgos basada en esta sopa de letras financiera.

La primera crisis financiera moderna en el mundo globalizado | DW Documental

¿Qué es la sopa de letras financiera?

Se trata de una serie de acrónimos provenientes del inglés utilizados para referirse a diversos valores financieros, diseñados para favorecer su mención, memorización e incluso, en ocasiones, para generar confusión. Un componente principal son los ABS (Asset Based Securities), o valores financieros respaldados por activos; en lenguaje sencillo, se trata de una promesa de pago que se puede intercambiar en los mercados financieros tanto locales como internacionales.

Antecedentes y el fin de la convertibilidad

El surgimiento de esta sopa de letras se puede rastrear en los cambios estructurales de las décadas de los setenta y ochenta. El fin de la convertibilidad del dólar estadounidense en oro fue un cambio fundamental, pues desligó definitivamente las monedas del mundo de su contenido en metales preciosos. A partir de entonces, quedó claro que el único respaldo para la emisión de dinero es la confianza, o dinero fiat, y que las promesas de pago futuras (deudas a plazo) han acompañado a la humanidad desde que existe el intercambio comercial.

La transformación del modelo bancario: De la originación a la distribución

Hacia inicios de la década de 1970, y con el avance tecnológico de la informática y el internet, surgieron las finanzas estructuradas. El modelo bancario cambió drásticamente: ya no se trataba solo de originar créditos y retenerlos hasta su vencimiento, sino de aplicar la lógica de “originar para distribuir”. Esta práctica consiste en otorgar créditos -hipotecarios, automotrices o tarjetas de crédito-, empaquetarlos con ayuda de intermediarios y venderlos en los mercados financieros como nuevos papeles comerciables.

Este proceso de titulización (securitization) crea valores respaldados por activos de deuda que representan flujos de efectivo constantes. Es un plato suculento para grandes bancos e inversionistas que cobran comisiones por la apertura, empaquetamiento y venta de estos créditos. Sin embargo, es un platillo con un alto contenido de riesgo, el cual se distribuye entre los compradores de estos títulos en todo el mundo. Un riesgo capaz de colapsar la economía, tal como ocurrió en 2008 con el desplome de los MBS (valores respaldados por hipotecas).

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