Para el maestro fileteador Ricardo Gómez, el fileteado no es solo una técnica, sino una filosofía: "Si para Discépolo el tango es una emoción triste que se baila, el filete es una emoción alegre que se pinta". Esta máxima es compartida por Silvia Dotta, una reconocida artista de Vicente López cuyo trabajo ha trascendido fronteras, llegando incluso a manos de figuras internacionales como Jimmy Fallon, a través de un mate fileteado obsequiado por el productor Bizarrap.

El origen y la esencia del fileteado
El fileteado porteño es una expresión de arte popular que nació en Buenos Aires a fines del siglo XIX y principios del XX. Surgió casi por casualidad, impulsado por el gran flujo migratorio -especialmente de italianos y algunos franceses- que llegó a la Argentina. Estos inmigrantes comenzaron a decorar los carros de reparto con ornamentos y colores brillantes como símbolo de prosperidad.
Por definición etimológica, el filete es una "línea fina para adornar dibujos", y filetear es "adornar con filetes". En 2015, este arte fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, consolidándose como una de las manifestaciones que mejor representa la identidad de la ciudad junto al tango.
El camino de Silvia Dotta: de la actuación al pincel
La historia de Silvia Dotta es un testimonio de reinvención. Aunque siempre tuvo inclinaciones artísticas, su carrera inicial estuvo marcada por el dibujo, el diseño gráfico y, fundamentalmente, la actuación. Durante 16 años, Silvia se dedicó a la enseñanza de teatro y a la interpretación, sintiéndose realizada en muchos aspectos de su vida personal y familiar, pero con una cuenta pendiente en el ámbito profesional.
Fue a los 40 años, tras mudarse a su casa definitiva en Villa Martelli, cuando el destino la cruzó con el fileteado. "A los pocos días de haberme mudado, conocí a mis vecinos, Fredy y Susana de León. Cuando Susana vio un objeto fileteado que me habían regalado, me dijo que lo había hecho ella". Ese encuentro fue la señal que Silvia esperaba para iniciar su formación técnica, que luego perfeccionó con maestros como Marcelo Sainz, José Espinosa y Adrián Clara.

Conexión con las raíces y el oficio
La elección de este oficio tuvo un significado más profundo al descubrir su propia historia familiar. Su bisabuelo, Angelo Dotta, fue letrista y pintor de carteles en Italia hacia 1880. "Sentí eso como un lugar de pertenencia para mí", confiesa la artista. Esta conexión con sus antepasados, sumada a la disciplina del oficio, transformó su vocación en una carrera profesional consolidada.
Silvia destaca que el fileteado requiere de una personalidad particular: "El fileteador es muy perfeccionista y obsesivo. Esos aspectos, que podrían ser negativos en otras áreas, aquí aportan la pulcritud, el detalle y la precisión necesarios".
Trabajo, dedicación y visión
- Producción diaria: Silvia trabaja en su taller personal al menos ocho horas al día, realizando objetos por encargo como mates, termos y chapas decorativas.
- Alcance internacional: Su obra ha llegado a países como Estados Unidos, Inglaterra, España y Francia, donde los argentinos residentes buscan en el fileteado un vínculo con su cultura.
- Proyectos públicos: En 2022, participó en el proyecto Universo Abasto, realizando una intervención artística sobre el pavimento de más de 500 metros de longitud en la Ciudad de Buenos Aires.
Historias del filete: Silvia Dotta - Fileteadora
Un mensaje de inspiración
La trayectoria de Silvia Dotta desafía el mito de que después de los 40 años es tarde para empezar algo desde cero. Su experiencia invita a no limitarse y a seguir los sueños, sin importar la edad. "Me pone muy contenta pensar que, si la salud me acompaña, voy a poder filetear hasta el último día de mi vida", concluye.
Para quienes deseen incursionar en este arte, su consejo es directo: "Que se atrevan a aprender. Es un hermoso oficio. Con paciencia, todos podemos realizarlo".