Características y Cultivo de la Cebolla

La cebolla (Allium cepa), integrante de la familia Alliaceae, es originaria de las regiones montañosas de Turquía, Irán, Afganistán y Pakistán. Su diseminación se produjo hace muchos siglos, con evidencias de su cultivo en zonas aledañas que datan de 3.200 años a.C. Actualmente, la producción global alcanza los 65 millones de toneladas, siendo China el país con la mayor superficie cultivada, aproximadamente un millón de hectáreas. La cebolla es una de las hortalizas que tradicionalmente exporta Chile, aunque los volúmenes exportados y los precios experimentan fluctuaciones anuales, con una notoria tendencia al alza en el valor de la tonelada exportada. El cultivo comercial de cebolla es muy atractivo para los agricultores por sus numerosas aplicaciones en la industria alimentaria y su mantenimiento más sencillo respecto a otros cultivos. No obstante, el éxito del cultivo de cebollas y la satisfacción de la demanda del mercado dependen de la obtención constante de un rendimiento de alta calidad. Para ello, es necesario seleccionar la variedad adecuada para su zona y encontrar un terreno que ofrezca unas condiciones de crecimiento óptimas.

Mapa mundial de zonas de cultivo de cebolla

Características Botánicas y Requerimientos Climáticos

Fases de Desarrollo y Raíces

La cebolla es una planta bianual. Su fase vegetativa o de producción de bulbos transcurre durante el primer año, mientras que la fase reproductiva o de producción de semillas se da en el segundo año. Una característica relevante para su cultivo es que sus raíces son muy poco ramificadas, carecen de pelos radicales y alcanzan su mayor volumen en los primeros 15 cm de suelo.

Inducción y Formación del Bulbo

Para la inducción del bulbo, la cebolla requiere temperaturas inferiores a 10ºC. Sin embargo, para su formación y crecimiento, la temperatura debe aumentar progresivamente hasta alcanzar los 25ºC. Si las plantas están poco desarrolladas cuando esto ocurre, se producirán bulbos pequeños, lo que sucede al retrasar la fecha de plantación.

Clima, Temperatura y Fotoperíodo

La cebolla no requiere mucho calor para crecer, pero su desarrollo se verá afectado si no recibe suficiente sol. El cultivo de cebolla se establece en zonas de climas templados y cálidos con humedades relativas bajas. La cebolla crece principalmente entre los 15 y los 30 grados Celsius, siendo su temperatura óptima los 25 grados. La temperatura óptima de germinación se sitúa entre los 5 y 8 grados, y una vez establecida, la planta resiste bien las heladas tardías. Este cultivo es bastante resistente y tolera temperaturas frías, incluidas las heladas suaves. No obstante, si la temperatura desciende por debajo de los -6°C durante una ola de frío, es recomendable cubrir el lecho con mantillo o tela. Aunque el cultivo puede soportar temperaturas bajo cero, las plántulas crecerán mucho más despacio con una temperatura del aire inferior a +4°C y una temperatura del suelo inferior a +13°C. Además de temperaturas suaves y cálidas, el cultivo de cebolla requiere de un fotoperíodo largo (horas de sol), por lo que se recomienda establecer el cultivo de cebolla en los meses de primavera y verano, dependiendo de la zona geográfica. La cebolla necesita seis horas diarias de luz solar directa para crecer bien; el tiempo nublado durante la temporada de crecimiento ralentiza el desarrollo de los bulbos.

Cebolla de Bulbo

Requerimientos del Suelo

Tipos de Suelo y pH

La cebolla se adapta a una gran variedad de suelos, desde aquellos con un contenido considerable de arena hasta suelos muy pesados, incluso de aptitud arrocera. No obstante, el mejor rendimiento se logra con un suelo de tipo franco arcilloso, con buen contenido de materia orgánica y un pH cercano a la neutralidad (6,5-7,5). Existen muchas variedades de cebolla que se adaptan bien a diferentes climas y suelos. Sin embargo, el cultivo de cebolla debe realizarse en suelos profundos, de textura franca, con un buen contenido de materia orgánica que airee el suelo, evitando los suelos pesados y compactados debido a la presencia de arcillas. El pH óptimo para el cultivo de cebolla es ligeramente ácido (6-7).

Retención de Humedad y Drenaje

Debido a su enraizamiento superficial, la cebolla requiere suelos con una buena retención de humedad, pero con buen drenaje y una profundidad mínima de 50 cm. Este cultivo prefiere suelos francos ricos en materia orgánica, aunque también puede crecer en campos arenosos o arcillosos. Para mantener el suelo arenoso uniformemente húmedo, será necesario regar y abonar con mayor intensidad. Para mejorar la estructura de los suelos arcillosos y arenosos, se recomienda enmendarlos con materia orgánica envejecida.

Preparación del Suelo y Rotación de Cultivos

Previa a la siembra del cultivo de cebolla, se debe trabajar el suelo para descompactarlo, airearlo y dejarlo bien fino, permitiendo una siembra sin terrones de tierra que impidan un buen crecimiento. Es fundamental tener en cuenta que la parte comestible del cultivo es el bulbo, y por lo tanto, necesita que el suelo esté bien aireado para poder crecer según las dimensiones de cada variedad. Un factor importante al planificar el cultivo es la implementación de una buena rotación de cultivos, evitando la monopolización de los campos con cebolla año tras año. De esta forma, se asegura el máximo rendimiento del suelo y el cultivo, así como la prevención de posibles enfermedades radiculares.

Siembra y Material de Plantación

Germinación de la Semilla

La semilla de cebolla es capaz de germinar en un amplio rango de temperatura (5 a 25ºC). La temperatura óptima de germinación está entre los 5 y 8 grados Celsius.

Métodos de Siembra

Bajo las condiciones agroclimáticas de la zona centro sur de Chile, es aconsejable establecer el cultivo por medio de almácigo y trasplante. El almácigo puede hacerse directamente en el suelo, sembrando en mesas de 1 metro de ancho con hileras transversales, separadas entre 8 y 10 cm. Esto permite realizar controles de malezas manuales de forma más eficiente y que las plantas se desarrollen más adecuadamente. La dosis de semilla recomendada, para lograr una buena población de plantas, es de 10 gramos por metro cuadrado. Los requerimientos de almácigo para plantar 1 hectárea de cebolla son aproximadamente 300 metros cuadrados. Una vez que las plantas han alcanzado un estado de 3-4 hojas, 15 cm de altura y un grosor de 0,8 cm, están listas para ser trasplantadas. El tamaño adecuado de la planta es muy significativo para el resultado final del cultivo. Las plantas se distribuyen en un sistema de doble hilera sobre camellones separados 50 cm.

Materiales de Plantación

Para el cultivo de cebolla, se puede utilizar uno de los siguientes tres materiales de plantación:

  • Semillas: Esta opción ofrece una gama más amplia de variedades de cultivo con el menor coste. No obstante, el cultivo a partir de semillas es especialmente difícil, ya que muchos agricultores experimentan problemas con su germinación irregular. Para obtener cosechas uniformes, se recomienda sembrar las semillas en interior 10-12 semanas antes de trasplantarlas. El mejor momento para sembrar directamente las semillas de cebolla es a principios de primavera, justo después de que la tierra esté trabajable en las regiones de cultivo más frías, y a finales de invierno o incluso en otoño en las regiones más cálidas. Cuando se cultiva a partir de semillas, las temperaturas que oscilan entre +8°C y +30°C promueven mayores tasas de germinación y una mayor proporción de plántulas normales.
  • Microbulbos: Son pequeños bulbos cultivados a partir de semillas en la temporada anterior. Aunque son fáciles de cultivar, son propensos a la brotación, sobre todo si su diámetro supera los 2,5 cm. La selección de variedades es menor y su coste es superior al de las semillas.
  • Trasplantes: Los agricultores suelen adquirir trasplantes (plántulas latentes del grosor de un lápiz) de los proveedores de semillas. En comparación con los microbulbos, los trasplantes ofrecen una selección de variedades más amplia, sufren menos espigado y tienen un rendimiento más constante. Para plantar los trasplantes, es necesario esperar a que la temperatura del suelo alcance los +10˚C, lo que ocurre entre 4 y 6 semanas antes de la última helada primaveral.

Profundidad y Densidad de Siembra

La distancia recomendada para la siembra de cebolla bajo tierra es de 15-25 cm entre plantas, mientras que la distancia entre hileras es de 0,6 a 0,9 m. En el caso de la siembra en lechos elevados, los límites de espaciado son menores: 15 cm entre plantas y 0,6 m entre hileras. Una menor distancia en el cultivo produce más bulbos y un mayor rendimiento total, pero los bulbos individuales serán más pequeños. Respecto a la profundidad de siembra de la cebolla, procure que sea de unos 2,5 cm. Si se plantan a demasiada profundidad, la cebolla no puede formar bulbos correctamente, lo que resulta en bulbos más pequeños y deformes.

Nutrición y Fertilización

Generalidades

Debido a las características de su raíz, la cebolla necesita altas concentraciones de fertilizante en la solución del suelo para dirigir la difusión hacia la superficie radical, a una tasa suficiente que satisfaga la demanda potencial. Es importante tener en cuenta que la planta de cebolla aprovecha solo entre un 30 y un 40% de lo aplicado. La cebolla en crecimiento es un alimento pesado y requiere abundante fertilizante nitrogenado. Antes de realizar cualquier aplicación de abonado en el cultivo de cebolla, se recomienda realizar periódicamente un análisis del suelo para determinar qué nutrientes son necesarios y cuáles están en exceso. El abonado y la fertilización son claves para la producción y el rendimiento al final del cultivo.

Tabla de requerimientos nutricionales de la cebolla
Necesidades de fertilizante para el cultivo de cebolla
Nutriente Cantidad (lb/acre) Cantidad (kg/ha)
Nitrógeno (N) 54-89 60-100
Fósforo (P) 22-36 25-45
Potasio (K) 40-71 45-80

Nitrógeno (N)

El nitrógeno es clave para que el cultivo se establezca correctamente en las primeras semanas de crecimiento, justo antes de que el bulbo empiece a crecer. Se calcula que una producción media de cebollas necesita 2,5 kg de nitrógeno por tonelada de cebolla. La cebolla es uno de los cultivos más difíciles de satisfacer de forma eficiente con respecto al nitrógeno; las dosis necesarias para un alto rendimiento dejan una cantidad considerable de N residual en el suelo a la cosecha. Tanto la población de plantas como el tamaño de estas disminuyen si se aplica una alta dosis de N al comienzo del cultivo, por lo que es necesario parcializar las aplicaciones. Idealmente, la fertilización de la cebolla debe realizarse 2-3 semanas después de la plantación, esparciendo fertilizante nitrogenado a 15 cm del cultivo y regándolas posteriormente. Si el suelo es ácido, aplique nitrato cálcico 15,5-0-0; si es alcalino, aplique sulfato amónico 21-0-0. Repita el proceso de abonar el cultivo de cebolla cada 2-3 semanas hasta que los bulbos empiecen a desarrollarse.

Fósforo (P)

El fósforo es el encargado de que la cebolla desarrolle un buen sistema radicular, sobre todo en parcelas de producción en secano. Se calcula que una producción media de cebollas necesita 1,5 kg de fósforo por tonelada de cebolla.

Potasio (K)

El potasio es el mineral que confiere turgencia y estabilidad tanto al tallo de la planta de cebolla como a la conservación posterior de las cebollas secas. Indicaciones generales señalan que cuando el análisis de suelo muestre valores por debajo de 100 ppm, se debería aplicar una dosis de 100-150 kg/ha de K2O, considerando una eficiencia del 50-60% para los fertilizantes potásicos. Se calcula que una producción media de cebollas necesita 3,5 kg de potasio por tonelada de cebolla.

Materia Orgánica

El cultivo de cebolla necesita un suelo aireado y descompactado. La aplicación de restos vegetales es muy interesante y se recomienda tener un mínimo del 1% de materia orgánica en el suelo (alrededor de 10 tn/ha año). Esto ayuda a descompactar el suelo y aporta minerales como nitrógeno, fósforo, potasio y otros micronutrientes indispensables para el cultivo.

Manejo del Riego

Necesidades Hídricas y Frecuencia

La cebolla necesita riegos frecuentes y ligeros. Se debe regar cuando el cultivo ha agotado alrededor del 25% del agua disponible en los primeros 30 cm de suelo. Ante cualquier déficit de humedad, la tasa de crecimiento disminuye notoriamente. Mantener una humedad uniforme en el suelo reduce la incidencia de bulbos dobles. El cultivo de cebolla es poco exigente en agua, aunque necesita riego de soporte durante la formación y crecimiento de la planta. Después de la siembra o plantación, es muy recomendable regar para que se establezca el máximo de plantas posibles. Una vez que el cultivo se ha implementado, necesita riegos cada 3-4 días, dependiendo de la zona, las precipitaciones y la evapotranspiración. Las necesidades de agua de la cebolla varían en función de la etapa de crecimiento del cultivo, las condiciones de crecimiento y los métodos de riego. Debido a sus raíces poco profundas, la cebolla en crecimiento necesita una hidratación constante para crecer sana, aproximadamente 25 mm de agua por semana. Para obtener un rendimiento elevado, es especialmente importante suministrar suficiente agua durante la etapa vegetativa, antes de que comience la producción de los bulbos. El cultivo de cebolla que acaba de empezar a crecer y el que crece en suelos arenosos debe regarse con más frecuencia que una vez por semana.

Métodos de Riego

El sistema de riego más usado es por surcos, y se debe aplicar de forma que el agua no llegue al cuello de las plantas. Es recomendable el riego por goteo o por cintas, sobre todo en condiciones de escasez de agua. El riego por goteo y la microaspersión en el cultivo de cebolla reducen considerablemente el consumo de agua y mejoran, al mismo tiempo, la calidad de la cosecha.

Final del Riego

¿Cuándo hay que dejar de regar? Cuando las puntas se doblan y caen, indicador de que los bulbos están maduros, es el momento de dejar de regar (7-14 días antes de la cosecha). Al final del cultivo, se debe restringir el riego para evitar encharcamientos y podredumbres.

Control de Malezas, Plagas y Enfermedades

Control de Malezas

La cebolla es un cultivo mal competidor, por lo que las malezas la afectan en cualquier estado de desarrollo, ocasionándole daño económico. Es fundamental identificar las malezas presentes para definir la estrategia de control a seguir. Existe una serie de herbicidas que pueden ser utilizados en un cultivo de cebollas, pero no todos controlan con la misma eficiencia todas las especies de malezas. Además, también es importante considerar las características del suelo y la disponibilidad de agua, para definir no solo el producto a usar, sino también las dosis que se emplearán. En general, se utilizan herbicidas residuales o suelo-activos, que se aplican aproximadamente 20 días después de la plantación, una vez que la planta ha retomado su crecimiento. La maleza no solo priva al cultivo de agua y otros nutrientes vitales, sino que también proporciona un hogar para diversas plagas y enfermedades, por lo que su control es una parte esencial en el manejo del cultivo de cebolla. Los agricultores pueden eliminar eficazmente la maleza en las primeras etapas de crecimiento del cultivo sin herbicidas.

Enfermedades

Las infecciones fúngicas y bacterianas son responsables de la gran mayoría de las enfermedades de la cebolla, sobre todo durante los períodos lluviosos. Las enfermedades, que suelen empezar en las hojas, pueden dificultar el crecimiento del bulbo y reducir la producción si no se controlan. Las infecciones que aparecen más tarde en la temporada de cultivo pueden dañar los bulbos, con las consiguientes pérdidas de almacenamiento. Para minimizar los daños y reducir el uso de fungicidas químicos, es crucial identificar las enfermedades en una fase temprana.

Plagas

Las inspecciones regulares ayudan a detectar algunas de las plagas más nocivas antes de que causen daños. En concreto, se debe prestar atención a:

  • Tisanópteros: Como resultado de su alimentación, las hojas dañadas adquieren un tono plateado y muestran manchas visibles. Para evitar su propagación, ya que a menudo pasan el invierno entre la maleza y los residuos de los cultivos, es importante limpiar la zona de cultivo de cualquier residuo.
  • Gusanos de la cebolla: Estos insectos se alimentan de los bulbos, provocando su putrefacción durante el almacenamiento. Como esta plaga se alimenta de materia orgánica parcialmente descompuesta, solo se debe enmendar el suelo con materiales bien descompuestos.

Manejo Integrado

La rotación de cultivos es una práctica cultural que ayuda a combatir muchas plagas y enfermedades. Los agricultores pueden interrumpir los ciclos de vida de las plagas y enfermedades rotando este cultivo con otros diferentes. La herramienta EOSDA Crop Monitoring cuenta con funciones como Riesgo de enfermedad y Exploración que pueden ayudar a los productores de alimentos en esta tarea de detección temprana. Además, su función de Rotación de cultivos permite diseñar, aplicar y analizar programas de rotación en múltiples campos a lo largo de varios años. Para la planificación del riego, la función Registro de actividad de EOSDA Crop Monitoring permite gestionar tareas programadas y finalizadas, y planificar gastos. También ofrece acceso a datos meteorológicos específicos y mapas de vegetación para optimizar la aplicación de fertilizantes.

Ejemplo de mapa de vegetación para aplicación de fertilizantes

Cosecha, Curado y Almacenamiento

Madurez de Cosecha

La planta que alcanza la madurez de cosecha se distingue porque el follaje se dobla a nivel del cuello de forma natural. Cuando se visualizan las primeras plantas dobladas, se debe suspender el riego. La cosecha se inicia cuando el 70-80% de las plantas se han doblado.

Curado

La condición esencial para un buen curado es que el lugar esté seco y que no exista riesgo de lluvias en ese período. Es fundamental evitar los golpes de sol, por lo que se recomienda cubrir los bulbos con el follaje durante este proceso, que dura de 7 a 10 días, dependiendo del clima. Se pueden hacer pilas con el follaje hacia afuera, o hilerar los bulbos en el surco cubriéndose con el follaje del bulbo vecino.

Faenado

Posteriormente al curado, y antes de almacenar los bulbos o de comercializarlos de inmediato, se les prepara con una labor que se denomina faenado. Esta consiste en cortar el falso tallo, dejándolo de 2 cm, eliminar las raíces, retirar catáfilas sucias y dañadas, y clasificar por tamaño.

Condiciones de Almacenamiento

Los períodos de guarda descritos para cada variedad se cumplen siempre y cuando las condiciones de almacenaje sean óptimas y el curado se haya realizado correctamente. Las condiciones óptimas de almacenaje son 0ºC de temperatura y una humedad relativa del 60%. Esto se logra bajo condiciones controladas, lo que no es frecuente de encontrar en Chile.

Selección de Variedades y Adaptación Regional

Importancia de la Selección

Existe una gran cantidad de variedades que se adaptan a diferentes condiciones climáticas. Desde hace años se introducen variedades mejoradas al país, pero en su mayoría han fracasado o han sido descontinuadas por las empresas productoras, debido a la gran sensibilidad del cultivo al ambiente. Esto ha determinado que sea más adecuada la selección de las variedades que por años se han cultivado en las diferentes regiones del país. Los cambios en la duración del día son la clave para la formación del bulbo. Por ello, las variedades de cebolla se clasifican según la relación entre la cantidad de luz diurna recibida y la iniciación del bulbo. Dado que la duración del día varía con la latitud, es importante elegir aquellas variedades compatibles con la región de cultivo.

Clasificación por Fotoperíodo

Se pueden encontrar diversas variedades de cebolla para su cultivo dentro de cada categoría:

  • Día corto: Los bulbos se forman cuando los días tienen 10-12 horas de luz. Estas variedades crecen bien en climas meridionales (latitudes de 25-35 grados), lo que permite cosechar antes de que llegue el calor del verano. Las regiones septentrionales no son ideales para el cultivo de cebollas de día corto, ya que sus bulbos se forman demasiado pronto para producir un bulbo de tamaño decente. Algunos ejemplos son Stuttgarter, White Bermuda, Georgia Sweet, Sweet Red, Red Burgundy, White Granex, Hybrid Yellow Granex y Southern Belle.
  • Día medio (día neutro): Las plantas de esta categoría comienzan la formación de bulbos cuando los días tienen entre 12-14 horas de luz. Las condiciones ideales para el cultivo de cebollas de día neutro coinciden con las de las variedades de día corto y largo (latitudes de 32-42 grados). Crecen bien en la mayor parte de EE.UU., excepto en los estados más meridionales. Las variedades de día neutro incluyen Candy, Sweet Red, Cimarron, Red Stockton y Super Star.
  • Día largo: Estas variedades de cebolla inician los bulbos cuando los días tienen entre 14 y 16 horas de luz. Por eso son las que más rinden en las regiones septentrionales (latitudes de 37 a 47 grados). Algunas variedades populares de día largo son White Sweet Spanish, Yellow Sweet Spanish, Walla Walla Sweet, Aisa Craig, Southport Red Globe, Rossa Di Milano y Norstar.

Ejemplos de Variedades y Adaptación Regional

Cada grupo de variedades se siembra en diferente época, de acuerdo a sus requerimientos y zona de cultivo. Por ejemplo, las variedades tempranas se siembran (almácigo) entre el 15 de enero y el 15 de febrero para cosecharse en octubre, siempre que sea en la zona norte. En la zona centro-sur, si se siembran en esa fecha, emitirán tallo floral anticipadamente, no lográndose el objetivo de cosecha temprana. Lo mismo ocurre con las variedades intermedias, que en la zona centro-norte se siembran entre fines de marzo y comienzos de mayo. En el valle regado de la zona centro sur de Chile, es habitual que las variedades de cebolla de guarda que se comercializan en el país inicien el proceso de maduración preferentemente en marzo. Esto conlleva a que una gran proporción de bulbos no logre madurar adecuadamente, viéndose afectada su capacidad de guarda y, por ende, su comercialización. Una variedad es la Reca, de maduración temprana, bulbo de tamaño medio, esférico, color dorado y resistente a la brotación en almacenaje.

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