La salsa de tomate, también conocida como salsa roja, es una salsa o pasta elaborada principalmente a partir de la pulpa de tomates. A esta base se le añaden diversos ingredientes, que varían significativamente según el tipo particular de salsa y el país en que sea elaborada.

Variantes Regionales e Ingredientes
La composición de la salsa de tomate puede diferir enormemente. En el caso de México, es común añadir chiles rojos, cilantro, cebolla, vinagre y sal. En contraste, en España e Italia, se suele incorporar una fritura de ajo, albahaca, sal, aceite y varias especias.
Terminología y Distinciones Globales
La salsa de tomate hoy en día puede adquirirse envasada en múltiples formas. Conviene saber que en otros países, tales como Australia, Nueva Zelanda, India y Gran Bretaña, el término "tomato sauce" se refiere mayormente al condimento azucarado a base de tomates denominado kétchup. En estos países, las salsas hechas con tomate para otros usos se denominan "salsas para pastas", "salsa de pollo", etc., dependiendo de su aplicación.
Esta distinción también se observa en algunos países latinoamericanos como Costa Rica, Colombia, Ecuador y Venezuela, donde el nombre "salsa de tomate" hace alusión exclusivamente al kétchup. A las demás salsas hechas con tomate se les denomina "Tomattina", "salsa para pastas", "salsa para pizza", entre otros.
Métodos de Preparación
Elaboración Tradicional en México
En México, la salsa acompaña en general a todos los alimentos. Existe una gran cantidad de salsas de jitomate o rojas, generalmente picantes, que se preparan en cantidades suficientes para un día o dos. Los ingredientes imprescindibles para estas salsas son el tomate rojo o jitomate, el chile y sal. Casi siempre se usan además cebolla, ajo y cilantro.
Una técnica de preparación tradicional es la salsa asada: los tomates y chiles (y en su caso el ajo) se asan sobre un comal al fuego hasta que se quema la cáscara del tomate y la pulpa se cuece.
Proceso de Elaboración Industrial
En la industria envasadora, la elaboración de la salsa del tomate implica extraer la pulpa de los tomates muy maduros. Sin embargo, en la industria, a veces se emplean tomates verdes y por esta razón añaden azúcar con la intención de eliminar el sabor ácido. Se suele echarle harina, porque es un ingrediente principal de la salsa del tomate, incluso más que agregar el tomate mismo, para espesar.
El proceso también incluye hacer un sofrito de verdura que puede incluir pimiento y ajo. Se suele cocer todo junto, el sofrito y la pulpa de los tomates, durante unas horas hasta que la salsa se vaya reduciendo de volumen a las dos terceras partes.
Aplicaciones Culinarias Globales
El empleo de la salsa de tomate es vasto y variado, sirviendo como base de partida para la elaboración de otras salsas, como puede ser la salsa boloñesa, la zíngara o la salsa golf española, entre otras.
- Algunas gastronomías del mundo emplean la salsa de tomate con gran intensidad. De esta forma, en la cocina Griega, se emplea especiada con canela, así como acompañada de otras especias griegas.
- La cocina italiana, por su parte, utiliza esta salsa y sus variantes en los platos de pasta, siendo un componente fundamental de su identidad culinaria.
