El Salmón Contra la Corriente: Un Símbolo de Propósito y Resistencia

Si hay un hecho conocido acerca del salmón, aparte de ser sabroso, es que en época de cría sale del mar y sube el río contra corriente para volver al lugar donde nació a tener sus crías. Este ciclo es realizado por, al menos, un 90% de los salmones, según estudios científicos.

El Fascinante Viaje del Salmón

Estos peces nacen en el río y permanecen en agua dulce mientras son pequeños. Luego, en la juventud, migran al océano donde crecen y llegan a la madurez. Cuando se acerca el período de reproducción, los salmones emprenden el viaje de vuelta hacia el río, nadando contra la corriente.

Ilustración del ciclo de vida del salmón, desde el río al océano y de vuelta

En el lugar de nacimiento, las hembras ponen los huevos y los machos los fertilizan. Es impresionante cómo el pez salmón nada en contra de la corriente del río para poder volver a su lugar de origen, tiene que pasar torrentes que son extremadamente rápidos, y no puede permitirse ni siquiera un descanso, ya que al hacerlo la corriente del río lo arrastraría invariablemente. Algunos estudios revelan que esto es logrado gracias al buen olfato que poseen. Otra cosa curiosa del salmón es que luego de desovar muchos de ellos mueren. Son pocos los que pueden realizar este ciclo más de una vez.

El Salmón como Metáfora de Vida

En el vasto y misterioso río de la vida, todos somos como peces nadando hacia nuestro destino. En la travesía del salmón, vemos ese claro ejemplo; su lucha contra la corriente para llegar a su hogar, a su propósito. El salmón es un símbolo poderoso de esfuerzo, determinación y propósito. Nacido en aguas tranquilas, se aventura al océano, solo para regresar contra la corriente, enfrentando obstáculos y depredadores.

Los instintos de los animales pueden ser usados para que los seres humanos -que razonamos- podamos aprender de ellos. Como el salmón, la pasividad solo nos llevaría a ser arrastrados hacia donde no queremos ir. Desde el mismo momento en que aparecen las dudas en el camino de nuestra fe, corremos serios riesgos de ser llevados por la corriente del mundo. Cuando llegamos a este mundo lo hacemos de una forma pura y libre de inhibiciones, pero a medida que crecemos, la sociedad nos inculca un camino, casi único para todos nosotros, que a menudo no se alinea con nuestros anhelos y sueños personales.

PERSEVERANCIA: EL PODER DE NUNCA RENDIRSE

Las Corrientes de la Sociedad Posmoderna

A veces todo parece tan «normal y rutinario» que la corriente nos arrastra y nos volvemos reflejo de una cultura que dista mucho del modelo que se espera de nosotros. Vivir en sociedad implica de forma inevitable verse influenciado por los juicios y la presión de grupo. Cuando esto ocurre, nos desconectamos de nuestra esencia, misión y vocación y vagamos sin rumbo, persiguiendo unos objetivos que no son los nuestros.

Avance Tecnológico: Una Herramienta de Doble Filo

Un ejemplo de elementos que pueden ser utilizados para el avance son los desarrollos tecnológicos, sin precedentes en la historia, que la posmodernidad ha traído consigo. Computadoras, Internet, satélites, telefonía móvil, etc., han llegado para facilitar los negocios, las comunicaciones y las relaciones interpersonales, acortando tiempo y distancia. Aunque muchos piensen que la tecnología es una «herramienta del diablo» por el mal uso que se le ha dado, en sí esta no es un problema, sino una herramienta. Los avances tecnológicos son instrumentos que hoy día facilitan la transmisión y ayudan en el ministerio social.

Lo Instantáneo y Efímero: Desconexión del Propósito

Junto con el avance tecnológico, también se percibe un cambio en las tendencias de valores. Si la Modernidad veía el futuro de una manera esperanzada, el siglo presente puede caracterizarse como un «cementerio de esperanzas, como fin de las utopías». El efecto de la muerte de las ideologías conlleva la pérdida del sentido de dirección, lo que se traduce en una actitud de disfrute del momento presente, sin aplazar las satisfacciones. A partir de esta ideología «sin mañana», nace una generación de lo instantáneo y lo efímero. Mientras que la Modernidad valoraba la calidad y buscaba producir y conseguir productos que durasen, hoy, para que algo sea efectivo, debe poder recibirse en forma instantánea, sin importar su duración. Lamentablemente, este tipo de mensaje no se utiliza solo para lo material, sino también en el plano de las relaciones interpersonales.

"Consumo, luego existo": El Hedonismo y Consumismo

Una consecuencia inmediata de lo efímero e instantáneo es el abandono de las normas morales tradicionales. Sin estas normas, lo importante es «la valoración del propio placer por encima de todo». En las amistades, el hedonismo reina, observándose un incremento del factor conveniencia y egocentrismo por encima del afecto y el compañerismo. Lo que realmente le interesa al ser posmoderno es el deleite y el placer; «pasarla bien» es su ideal. Para ello, concentra todas sus fuerzas en la realización personal, basándose en el hedonismo y, por consiguiente, en el consumismo. Si antes la frase célebre era: «Pienso, luego existo», hoy la frase de turno es: «Consumo, luego existo». No hay valores absolutos que restrinjan la búsqueda del placer; lo que prima es lo que haga al individuo sentirse bien.

La Llamada a Nadar Contra la Corriente

Como el salmón que hace su recorrido contra corriente para volver a su hogar para procrear, necesitamos examinarnos y volver a la fuente para evaluar si hay cosas que necesitamos cambiar. Si no nos percatamos, podríamos ser arrastrados por la corriente del día a día.

En el ámbito espiritual, Dios quiere tener una relación voluntaria y profunda con los seres humanos. Él respeta el libre albedrío y no quiere presionar a nadie para que obedezca sus leyes. Nuestra meta principal es el Reino de Dios, y para ello, tenemos que ir contracorriente:

  • Guardando el día sábado cuando casi todos guardan el domingo.
  • Guardando las fiestas santas de Dios, mientras que casi todos guardan la Navidad, el Año Nuevo y todas las fiestas que nada tienen que ver con la Biblia.
  • Guardando los Diez Mandamientos, mientras que todos infringen las leyes de Dios por inercia, simplemente porque todos pecan.
  • Diciendo la verdad, aunque casi todos mienten.
  • Defendiendo el matrimonio de un hombre y una mujer hasta la muerte, aunque muchos se burlan de estos conceptos “anticuados”.

Ya casi nadie se detiene a pensar si acaso lo que hacen está en contra de Dios y de sus leyes. Es más, Dios y sus leyes son ahora una burla para la mayoría de las personas en el mundo. La castidad, por ejemplo, no es un sacrificio en vano; es comprender que el amor va más allá de un contacto físico, que el amor verdadero existe y que todo lo soporta.

El Coraje de Elegir Nuestro Camino

Debido a su propio temperamento y a sus experiencias vitales, algunas personas se sienten más motivadas a seguir su propio camino. De esta forma desafían las reglas y se niegan a someterse a lo que otros han planeado para ellos. Quienes se arriesgan a ir contra la corriente se encuentran con la falta de apoyo y aliento de sus más allegados. A pesar de todo, cada uno de nosotros tiene un propósito y una vocación única. No es lógico encorsetar nuestras vidas en una sola opción común a todos los seres humanos.

Seguir la corriente nos abocará, tarde o temprano, a un gran sentimiento de frustración e insatisfacción. Por ello, te recomiendo que reúnas el coraje para escuchar tus propios deseos y perseguir tus propias metas. Olvida lo que otros esperan de ti y pregúntate qué es lo que tú quieres. Si deseas dedicarte a una profesión poco común, acalla la voz del miedo e inténtalo. Si amas viajar, busca la forma de hacerlo tanto como puedas. Elige de una forma totalmente libre tus gustos, tu estética, tus intereses y tu personalidad.

Por todo el esfuerzo que el salmón hace al ir contra la corriente del río en la búsqueda de su destino, su carne es quizá la más musculosa y apreciada entre los peces. Nosotros también debemos tomar una decisión como el salmón: ¿qué queremos? ¿Cuál camino deseamos? Levanta la mirada, lo mejor está por venir, no te conformes, vamos como el salmón, a nadar a contracorriente. Aprúebate tú por aquellos que no lo hacen, confía tú en ti por los que no son capaces de creer, encomienda tu camino a Dios y lucha con coraje por tus sueños.

«No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino» (Lucas 12:32).

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