Si te gustan los platos con contraste de sabor dulce y salado, el melón con jamón se convertirá en uno de tus favoritos. Cuando llega el verano, y con él, el calor, nos suelen apetecer recetas refrescantes. Además de ser refrescante, con este plato conseguiremos un interesante contraste de sabores. Por un lado el melón nos aporta ese toque dulce y fresco, y por otro lado el jamón nos dará el contraste de sabor salado. Juntos hacen una combinación muy buena.
El éxito de este plato está en la calidad de los ingredientes; un buen melón en su punto es fundamental. Yo soy muy fan del melón piel de sapo, pero el galia también está riquísimo, así que lo importante no es si ponemos uno u otro, sino que esté maduro y dulce. Respecto al jamón, te recomiendo que compres uno que no sea demasiado salado. El jamón lo podemos adaptar a nuestro bolsillo y tampoco volvernos locos, aunque si queremos poner un ibérico nadie va a protestar.
Ya se sabe que el melón con jamón de original tiene poco y que incluso hay quienes podrían pensar que ya ha pasado de moda, pero yo pienso todo lo contrario. Regresar a los sabores de siempre y a las combinaciones sencillas es disfrutar de lo mejor de la cocina sin complicarse demasiado, sabiendo además que el resultado será satisfactorio. Eso sí, no conviene dejar que esta receta tan sencilla se “haga sola”; si cuidamos los ingredientes y la presentación, ayudaremos a que resulte un éxito y nuestro paladar lo agradecerá.

Orígenes e Historia del Plato
La historia más aceptada habla de que el melón con jamón, ese plato de las navidades de nuestra infancia, es un plato nacido en la Emilia-Romagna, cuna no solo de los mejores melones, sino del afamado jamón crudo, el prosciutto di Parma. Y la historia también cuenta que se usaba combinar esta fruta dulce con finísimas rodajas de salame como acompañamiento, o algunos de los maravillosos ahumados traídos de Westfalia.
El melón amarillo con su carne anaranjada es el conocido Cantelupo, pueblo cabecera de la región de donde es originario. A los papas los sacaron a escobazos de Roma y se terminaron instalando en Avignon, y sus santidades se llevaron cocineros y productos de todo tipo para su exilio. Allí fue a parar este melón. Los franceses se enamoraron de esta variedad y la llamaron Canteloup, razón por la cual, no pocos desinformados creen que es originario de alguna región gala.
Para entender el origen de este plato, primero hay que conocer al protagonista más antiguo: el melón. Originario de África, aunque con ancestros también en Persia e India, ya se cultivaba en el Antiguo Egipto hace más de 4.000 años. Los griegos y romanos también se rindieron a sus encantos, aunque entonces no era tan dulce como lo conocemos hoy. Durante el Renacimiento, el melón ya se consumía en banquetes cortesanos y, para el siglo XVII, su popularidad se había extendido por buena parte de Europa. En Francia incluso se plantaba en los jardines de los palacios reales. Pero si hablamos del melón tal y como lo tenemos en la cabeza -piel de sapo, dulce, fresco y jugoso-, hay que mirar hacia España. Este tipo de melón se ha cultivado desde hace siglos en La Mancha, y es una de las frutas más representativas del verano español. De hecho, no es raro que en muchos hogares se use una parte importante del frigorífico para enfriar melones si el río no pasa cerca.
Si el melón tiene historia, el jamón tampoco se queda atrás. Desde la época romana ya se curaban patas de cerdo en la península ibérica. De hecho, Catón el Viejo ya hablaba de las excelencias del jamón hispano. Pero no es hasta el siglo XIII cuando se empieza a consolidar la fama del jamón ibérico. Con los años, su proceso de elaboración se perfecciona y se convierte en un emblema gastronómico de España.
Aquí entra la leyenda… o más bien el pragmatismo de nuestras abuelas. Aunque no hay una fecha exacta del primer matrimonio entre melón y jamón, se sospecha que surgió a mediados del siglo XX, en plena época de invención culinaria doméstica. La lógica detrás del plato es impecable: dulce + salado = placer absoluto. Pero además, el melón refresca y equilibra la grasa del jamón. Rápidamente, el plato se convirtió en un clásico de los veranos españoles. Se servía en bodas, bautizos, comuniones… y en esos veranos eternos en casa de los abuelos. Si había invitados, melón con jamón; si había calor, melón con jamón; si no sabías qué poner: melón con jamón.
En Italia existe un plato similar, el prosciutto e melone, que se sirve sobre todo en verano como antipasto.
Variedades y Presentaciones
Respecto al jamón, te recomiendo que compres uno que no sea demasiado salado. El jamón lo podemos adaptar a nuestro bolsillo y tampoco volvernos locos, aunque si queremos poner un ibérico nadie va a protestar. El melón, como ya se ha mencionado, varía entre tipos como el piel de sapo o el galia, siendo el factor clave que esté maduro y dulce.
Otro punto a tener en cuenta a la hora de preparar melón con jamón es la presentación. Si lo presentamos así en rodajas o en taquitos envuelto con el jamón, ya estará perfecto. En mi caso, he optado por hacer brochetas de bocado para que quede más vistoso, pero lo puedes presentar como más te guste, por ejemplo haciendo bolas de melón o, si no te quieres complicar, también puedes presentar la rodaja de melón con el jamón aparte.

Recetas Detalladas
El melón con jamón también se ha reinventado. Y en las últimas décadas, sobre todo gracias a la cocina moderna, se ha transformado en versiones más sofisticadas: brochetas, carpaccios… y la estrella indiscutible: la crema fría de melón con jamón.
1. Crema Fría de Melón con Jamón Crujiente
Esta versión nace como una reinterpretación creativa. El melón se tritura hasta convertirse en una sopa suave y se sirve frío, al estilo gazpacho. Encima, se colocan virutas de jamón serrano o ibérico, a veces crujientes.
Ingredientes:
- Melón troceado (sin piel ni pipas)
- Hojas de hierbabuena
- Pizca de sal
- Jamón serrano en lonchas (para hacer crujiente)
Preparación:
- Ponemos en el vaso de la batidora el melón troceado, sin piel ni pipas.
- Añadimos las hojas de hierbabuena y una pizca de sal y trituramos hasta obtener una mezcla fina.
- Reservamos en la nevera hasta el momento de servir; debe estar muy frío.
- Para el jamón crujiente: Precalentamos el horno durante unos 10 minutos a 200 ºC.
- Cubrimos la bandeja del horno con papel de hornear, colocamos encima las lonchas de jamón estiradas y tapamos con otra lámina de papel.
- Horneamos entre 6 y 8 minutos.
- En el momento de servir, vertemos la crema fría en vasitos de chupitos y colocamos un trozo de jamón crujiente encima.
Preparación con Thermomix:
Colocar en el vaso el melón troceado, sin piel ni pipas, la sal y las hojas de hierbabuena.

2. Melón con Jamón y Vinagreta Dulce de Módena
Si queremos regarlo con apenas unas gotas de vinagreta dulce de Módena, entonces ya alcanzaremos un nivel celestial.
Ingredientes (6 raciones):
- 6 rodajas de melón
- 6 lonchas de jamón
- Vinagreta:
- 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharadita de miel
- 2 cucharadas de vinagre de Módena
- Pizca de sal
- Presentación: Hierbabuena fresca
Preparación:
- Para la vinagreta: Poner en un frasco pequeño de cristal con tapa todos los ingredientes de la vinagreta, tapar y agitar hasta emulsionar. (Opcional: rellenar un biberón de cocina).
- Cortar el melón y retirar la cáscara.
- Disponer sobre una fuente de servir.
- Envolver cada rodaja de melón en una loncha fina de jamón.
- Verter sobre cada rodaja envuelta en jamón unas gotas de vinagreta.
- Decorar la fuente con unas ramitas de hierbabuena y servir.
- Mantener en nevera hasta el momento de servir. Si va a ser mucho rato, conviene cubrir con film y salsear justo antes de servir.

3. Melón con Jamón Ibérico (Versión Sencilla)
La receta del melón con jamón parece fácil: como cortar una rodaja y ponerle una feta de jamón por arriba. Con la llegada del calor llegan las frutas de temporada y una es el melón. Con ella vamos a preparar uno de los mejores platos del verano.
Preparación:
- Pelamos y troceamos el melón, retirando las semillas y la corteza.
- Cortamos el melón en trozos de bocado.
- Encima de cada uno de los trozos de melón vamos a colocar un poco de jamón ibérico.
4. Crema de Melón y Aguacate con Jamón
Además, la receta admite muchas variaciones: con nata, con yogur, con aguacate para una versión sin lácteos, o incluso con un toque de jengibre o menta para los más atrevidos. Y como diría cualquier chef moderno, es «una deconstrucción» del clásico.
Ingredientes:
- Melón
- Aguacate
- Zumo de lima o limón
- Sal
- Pimienta
- Jamón (para decorar)
Preparación:
- Pelamos y troceamos el melón, retirando las semillas y la corteza.
- Colocamos el melón, el aguacate, el zumo de lima o limón, la sal y la pimienta en el vaso de una batidora.
- Trituramos todo hasta obtener una crema fina y homogénea.
- Mientras tanto, preparamos el jamón (corte fino o crujiente).
- Servimos la crema fría en el plato y decoramos con el jamón.