A la luz de las investigaciones actuales, que integran estudios anatómicos, histología, ecocardiografía y resonancia magnética, la concepción estructural clásica del corazón resulta insuficiente para explicar su mecánica. Es imprescindible comprender la anatomía interna del miocardio, entendiendo que su estructura determina directamente su función.

El modelo del miocardio como músculo único
Las investigaciones recientes definen al miocardio como un músculo único que adopta una conformación espacial espiralada. Este músculo se inserta en sus extremos en un núcleo osteo-condroide-tendinoso denominado fulcro cardíaco. Esta disposición delimita dos cavidades: una izquierda de geometría elipsoide y una derecha de conformación semilunar.
A diferencia de la visión histórica, donde el ápex se consideraba un simple fondo de saco muscular homogéneo, el concepto actual revela una estructura helicoidal. Al girar a nivel del ápex, el miocardio adopta una geometría en espiral que, en dicho punto, carece prácticamente de músculo.
Anatomía y estructura del ápex
El ápex, conformado exclusivamente por el ventrículo izquierdo, es la zona donde el segmento descendente se transforma en ascendente. En este desplazamiento, las fibras pasan de ser subepicárdicas a subendocárdicas, constituyendo una espiral de capas musculares imbricadas que delimitan un túnel virtual.
- Adelgazamiento extremo: A nivel del ápex, se observa un adelgazamiento del 90% en comparación con el miocardio contiguo.
- Composición: El fondo de saco apexiano no posee casi plano muscular; está tapizado por dentro por el endocardio y por fuera por el epicardio, un hecho comprobable mediante transiluminación.
- Refuerzo muscular: Solo existen fibras remanentes del remolino muscular que actúan como un delgado refuerzo.

Dinámica funcional: Sístole y succión
La lazada apexiana actúa como un fuelle que se acorta durante la sístole y se alarga en la fase protodiastólica (succión). Este proceso facilita la traslación de la base cardíaca hacia la punta. Es fundamental notar que:
- El ápex permanece prácticamente inmóvil durante el ciclo cardíaco.
- Es la base del corazón la que realiza los desplazamientos de descenso y ascenso.
- El movimiento de la sangre contra el fondo de saco al final de la sístole genera la sensación de "choque" que se percibe en la parrilla costal.
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Implicaciones clínicas y quirúrgicas
La zona apexiana, junto con la pared anterior, es un sitio frecuente de generación de aneurismas ventriculares. Histológicamente, estas formaciones carecen de capa muscular y presentan una pared de tejido fibroelástico. En la cirugía de reconstrucción elipsoidal del ventrículo izquierdo, el conocimiento de esta anatomía permite realizar incisiones en la pared avascular, evitando daños en el sistema arterial y permitiendo un refuerzo efectivo mediante la técnica de solapa.
En conclusión, el ápex debe considerarse un túnel con borde muscular uniforme que, en condiciones normales, posee un mecanismo esfinteriano capaz de soportar la presión intracavitaria retrógrada que se produce durante la expulsión sanguínea.