Cómo Salvar un Bizcocho Dorado por Fuera y Crudo por Dentro

El olor que desprende el bizcocho que estás horneando inunda toda tu casa, estás impaciente por verlo y degustarlo, llega la hora de retirarlo del horno y dejar que se enfríe. Pero, al momento de desmoldarlo y cortarlo, ¡sorpresa!, el bizcocho ha quedado crudo por dentro y de repente sientes que todo el dinero y tiempo invertido en esa receta no ha servido para nada. No te preocupes si alguna vez te ha sucedido; es un problema bastante recurrente. Pero eso no significa que debas tirarlo a la basura, ya que puedes haber cometido varios errores que hayan provocado que no se hornee adecuadamente.

En la mayoría de los casos, cuando un bizcocho se queda crudo por dentro no suele ser por una receta errónea, sino por haber seguido los pasos equivocados o, sin darnos cuenta, no haber calculado correctamente las cantidades. A continuación, te explicamos cómo arreglar un bizcocho crudo para que no vuelva a ocurrir, descubriendo por qué te queda el bizcocho crudo por dentro para evitar que vuelva a suceder.

Bizcocho crudo por dentro y dorado por fuera cortado a la mitad

¿Por Qué el Bizcocho Queda Crudo por Dentro y Dorado por Fuera?

Muchas son las recetas que nos indican la temperatura a la que debemos activar el horno para proceder a hornearlo; sin embargo, muchas son también las que no especifican este dato, llevándonos a experimentar y obtener un bizcocho crudo por dentro. Son varias las causas por las que puede quedarnos un bizcocho crudo por dentro, principalmente relacionadas con el horno y la técnica de horneado.

La Temperatura del Horno

La temperatura es el principal motivo de por qué queda el bizcocho crudo por dentro, ya que no se ha elegido bien la temperatura adecuada, siendo habitual poner una más elevada. Es importante poner la temperatura indicada en la receta para que no se dore mucho por fuera y evitar que quede crudo por dentro. Muy sencillo, la temperatura ideal es de 170-180 ºC, ni más ni menos, tanto para hornear un queque como para lograr que quede esponjoso.

Así mismo, cabe destacar que no todos los hornos alcanzan la temperatura de la misma forma, ni llegan a los grados programados, por lo que resulta fundamental conocer el electrodoméstico con el que estamos trabajando y probar hasta llegar a la temperatura óptima. Cuando la superficie está poniéndose dura y parece que está empezando a quemarse, suele ser por un problema de la temperatura del horno que está demasiado alta.

La Función de Horneado

Los grados no son el único factor a tener en cuenta cuando se trata de programar el horno, puesto que la función que escojamos juega un papel crucial. Para que el bizcocho suba correctamente y no quede crudo, debemos precalentar el horno con calor arriba y abajo, pero cocer el queque solo con calor abajo. De esta forma, el bizcocho crecerá desde abajo, se cocinará por dentro adecuadamente y no quedará ninguna parte cruda.

Al mantener durante todo el horneado el calor arriba y abajo, lo que estamos haciendo es cocinar el bizcocho por fuera, generando una costra dura que impide que el interior se cocine. Únicamente cuando queden 10 minutos para finalizar la cocción podremos activar el calor arriba si queremos que la parte superior nos quede dorada.

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La Posición del Molde

La posición dentro del horno, junto con la temperatura, es otro factor que influye en que el bizcocho se quede crudo por dentro. La elección de la mejor ubicación dependerá de si el horno desprende calor por abajo y por arriba. Y es que no es lo mismo colocarlo muy alto que más abajo. Lo más adecuado es siempre situar el molde con la masa del bizcocho en la zona intermedia del horno. Un consejo que hay que seguir principalmente cuando el horno produce calor por arriba porque es lo que más lo quemaría por fuera y lo dejaría crudo por dentro.

El Tamaño y Tipo de Molde

Seleccionar un molde adecuado a las cantidades de los ingredientes es fundamental para conseguir que suba correctamente. Si optamos por un molde demasiado grande, el resultado será un bizcocho compacto, bajo y nada esponjoso, mientras que si escogemos uno muy pequeño es posible que encontremos masa del bizcocho fuera del molde y la torta hundida en el centro, quedando cruda por dentro.

En general, las recetas de bizcochos acostumbran a estar pensadas para moldes medios, de unos 20-25 cm de diámetro. Para que te hagas una idea, un bizcocho con un molde de tamaño medio suele llevar unos 250 gramos de harina, mientras que un queque para un molde pequeño la mitad. Para bizcochos sencillos, capas de layer cakes, y de este estilo, se recomiendan los moldes redondos o cuadrados de metal.

Errores en la Preparación de la Masa

  • Temperatura de los ingredientes: Cabe destacar la importancia de utilizar todos los ingredientes a temperatura ambiente. Si alguno de ellos está demasiado frío o, por contra, muy caliente, puede perturbar la homogeneidad de la masa y evitar que coja el aire y cuerpo que necesita.
  • Mezclado de la harina y levadura: Si no sigues un orden, ni la pasas por el colador junto con los polvos de hornear, ¡error! La harina siempre se debe mezclar con la levadura química, tamizar e integrar al final utilizando una cuchara de madera o espátula, y haciendo movimientos envolventes suaves. Al tamizar la harina, aireamos el producto y proporcionamos a la masa un extra de suavidad, es por ello que saltarnos este paso puede llevar a obtener un bizcocho compacto o crudo.
  • Tipo de harina: ¡Claramente sí! Las mejores harinas para hornear bizcochos y evitar que queden crudos por dentro o poco esponjosos son aquellas denominadas "suaves", es decir, con un porcentaje menor de gluten.
  • Incorporación de los huevos: Los huevos deben estar a temperatura ambiente. Si se usan huevos enteros, añádelos de uno en uno, batiendo con energía para airear la masa. Si se separan claras y yemas, las claras deben batirse a punto de nieve y añadirse justo antes que la harina. El aire es clave para un bizcocho esponjoso.
  • Exceso de levadura: No creas que por más levadura en tus bizcochos te va a subir más; puede tener el efecto contrario, incluso puede darle un sabor malísimo, metálico. Respeta siempre las cantidades y mídelas muy bien.

Abrir el Horno Antes de Tiempo

Uno de los errores más comunes que llevan a obtener un bizcocho crudo por dentro o hundido en el centro es abrir el horno antes de tiempo. La levadura química, o polvos de hornear, se activa con el calor del horno, y al abrirlo cuando todavía no ha finalizado su trabajo la cadena de calor se rompe y, por ende, el bizcocho no sigue subiendo adecuadamente. Lo ideal es no abrir el horno durante los primeros 30 minutos (o los 2/3 del tiempo de cocción).

Soluciones Inmediatas para un Bizcocho Crudo por Dentro

Si tu bizcocho está crudo por dentro, hay varias cosas que puedes hacer para salvarlo. ¡Que no cunda el pánico! No todo está perdido; hay solución.

Volver a Hornear y Proteger con Papel de Aluminio

Si el bizcocho aún está crudo en el centro pero ya está tomando color en los bordes, puedes volver a ponerlo en el horno. Cubre la superficie con papel de aluminio para evitar que se queme por fuera; este papel actuará como una capa protectora mientras se termina de hacer por dentro.

Reduce la temperatura del horno (alrededor de 150-170 °C) para permitir que se cocine de manera más uniforme. Hornéalo por unos minutos más y ve revisando de vez en cuando hasta que al insertar un palillo en el centro, este salga limpio.

Ajustar la Temperatura y Posición

Si el exterior del bizcocho se está cocinando demasiado rápido mientras el centro permanece crudo, reduce la temperatura del horno. Aunque hayas puesto la que se indica en la receta, puede que no sea la más conveniente en función del horno que tengamos. Lo mejor es bajarla entre cinco y diez grados.

Además de la temperatura, es fundamental colocar el bizcocho bien dentro del horno para que no quede crudo, ya que bien colocado recibirá el calor de forma proporcional. Para ello, puedes bajar el molde con el bizcocho a la parte de abajo del horno para que se siga horneando, protegiéndolo también con papel de aluminio. Baja la temperatura del horno, sobre todo, la de la zona superior, siempre que se tenga esta opción.

Bizcocho cubierto con papel de aluminio en el horno

Recuperar un Bizcocho Muy Dorado/Quemado

Si después de poner en práctica todos estos consejos el bizcocho se ha quemado mucho por fuera y por dentro ha quedado crudo, todavía queda una alternativa para recuperarlo. La clave está en quitar toda la zona quemada o que está excesivamente dorada y dejar la parte menos quemada y, sobre todo, la cruda de dentro.

Esta masa es la que se tiene que poner nuevamente en otro molde para hornearla de nuevo, pero seleccionando siempre una temperatura baja y vigilando el bizcocho cada 5 minutos para que no se queme de nuevo, lo que no significa estar abriendo la puerta del horno cada vez porque entonces puede que el bizcocho no suba. Si se hace bien, tendrás un bizcocho más pequeño del que inicialmente querías preparar, pero lo podrás comer sin notar ningún cambio en el sabor.

Consejos Adicionales para Evitar Problemas

Utilizar un Termómetro de Horno

Uno de los principales problemas al hornear un bizcocho es la temperatura, y es complicado controlarla, ya que muchas veces aunque creas que tu horno está a la temperatura que marca, puede que no. Cómprate un termómetro de horno para saber cuál es la temperatura real en tu electrodoméstico.

Comprobar la Cocción con el Palillo

Una técnica infalible para saber si el bizcocho está bien hecho es pincharlo con un cuchillo o un palillo en el centro. Si este sale limpio, sin migas húmedas adheridas, el bizcocho está listo. Si sale manchado, debemos hornearlo un poco más.

Precalentar el Horno Correctamente

Siempre es importante respetar las temperaturas del horno y nunca introducir tu masa en hornos que no estén precalentados. Recuerda que la temperatura debe ser constante y que oscila normalmente según el tipo de bizcocho entre 160º y 180º máximo.

Controlar la Actividad de la Levadura

La levadura química (o polvo de hornear) tiene un truco muy sencillo para comprobar si sigue activa antes de usarla en tu bizcocho. Si burbujea y hace espuma inmediatamente al contacto con agua, ¡está perfecta! Guárdala bien cerrada, ya que la humedad y el aire son sus mayores enemigos.

Adaptar Tiempos y Temperaturas

Cada horno es diferente, y la cocción puede variar dependiendo de la receta y el tipo de bizcocho. Ajusta el tiempo y la temperatura de cocción según las características de tu horno y la receta que estés utilizando. Vigila el bizcocho cada poco tiempo mientras se sigue horneando para evitar que se queme, pero sin abrir la puerta constantemente.

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