La Importancia de la Higiene Umbilical en Neonatos
La onfaloflebitis, definida como la inflamación de la vena umbilical en terneros, es una señal de alerta sobre el manejo de la higiene en la granja. La causa principal de esta condición es un proceso inadecuado de desinfección y curación del ombligo. La onfaloflebitis puede agravar el estado de salud del animal, ya que facilita la aparición de infecciones bacterianas secundarias.
La falta de desinfección del ombligo inmediatamente después del parto, o una desinfección defectuosa o inadecuada, son las causas directas de la onfaloflebitis. Según el médico veterinario Gabriel Calderón, la desinfección del ombligo tras el nacimiento es fundamental para el inicio de una crianza exitosa de terneros.

Método Correcto de Desinfección Umbilical
La forma correcta de desinfección implica sumergir completamente el muñón umbilical en una botella de boca ancha. El médico veterinario Calderón enfatiza que, en general, el cordón umbilical no debe ser recortado o arrancado, sino dejado tal como está después del parto. La desinfección se realiza mediante un masaje vigoroso con una tintura desinfectante, cubriendo todo su recorrido hasta su origen en el vientre del ternero.
Se desaconseja cortar o rasgar el cordón umbilical, así como inyectar soluciones a través de él. Calderón explica que, a excepción de la extremidad distal del ombligo si está pisoteada o muy sucia, cortar el cordón umbilical es innecesario y no aporta beneficios. La vasoconstricción presente en la extremidad del cordón inmediatamente después del parto actúa como una barrera importante contra la entrada de microorganismos. Al cortar el tejido aún vital, se pierde esta protección y, si los instrumentos no están en condiciones apropiadas, se puede propiciar la entrada de agentes bacterianos. La experiencia indica que es preferible dejar el cordón intacto durante la desinfección, a menos que el extremo esté macerado, sucio o pisoteado.
Factores Predisponentes y Consecuencias de la Onfalitis
Además de la causa directa, existen factores predisponentes o de riesgo. El ambiente donde ocurre el parto es crucial, ya que la patología se agrava cuando los animales se agrupan en corrales de parto con malas condiciones de mantenimiento o durante épocas de inclemencias climáticas que afecten negativamente la higiene ambiental.
Las consecuencias de la onfaloflebitis varían en gravedad. La complicación más leve es la formación de abscesos locales, que no suponen riesgo de mortalidad pero requieren tratamiento medicamentoso, drenaje y limpieza del área. Sin embargo, los abscesos pueden ser una causa frecuente de mortalidad en terneros que pasa desapercibida clínicamente.
Un ombligo mal desinfectado o sin desinfectar puede ser el origen de problemas muy graves, como la septicemia por E. coli. Otra complicación común y grave derivada de una desinfección insatisfactoria es la poliartritis, que consiste en la inflamación e infección de varias articulaciones, tanto en miembros anteriores como posteriores. La infección se establece en estas articulaciones vía hematogénica tras entrar por el ombligo. El pronóstico dependerá de la bacteria involucrada, el número de articulaciones afectadas y la rapidez del diagnóstico y tratamiento.

Tratamiento y Prevención con Yodo
El tratamiento de la onfaloflebitis en terneros generalmente requiere el uso de antibióticos. Medicamentos formulados con sulfadoxina y trimetoprima pueden combatir tanto las infecciones bacterianas primarias como las secundarias.
La onfaloflebitis y sus consecuencias pueden evitarse fácilmente mediante un manejo y una higiene correctos del ombligo. El uso de yodo en el ombligo de cualquier animal recién nacido en la granja es una práctica fundamental para prevenir el "mal de ombligo". El ombligo del neonato es un conducto hueco que se comunica directamente con la cavidad abdominal y el hígado del animal. Permanece húmedo varios días después del nacimiento, facilitando la entrada de bacterias, especialmente si el animal nace en condiciones insalubres. La Escherichia coli es una bacteria común que puede ingresar fácilmente por un ombligo húmedo.
La mayoría de los criadores no notan los síntomas de la enfermedad hasta la tercera semana de vida, cuando las coyunturas del animal se presentan calientes, hinchadas, llenas de pus y dolorosas. Sin embargo, el mal puede manifestarse entre los tres y cinco días de vida, resultando en la muerte del neonato por lo que parece ser un caso de "scours" o diarrea, causado por la E. coli. Los animales que sobreviven las etapas tempranas del "Mal-de-Ombligo" suelen crecer mal, mostrarse deprimidos y pueden morir posteriormente, a menudo con abscesos internos causados por E. coli en el hígado, riñones, abdomen u otros tejidos corporales.
Aplicación y Concentración del Yodo
Para prevenir el mal de ombligo, se recomienda usar una tintura de yodo al 7%, aplicándola al ombligo poco después del nacimiento. El yodo puede aplicarse sumergiendo el ombligo en un frasco que lo contenga, o mediante un rocío que cubra bien el ombligo. Si se utiliza un frasco para tratar a varios animales, es importante desechar y reemplazar el yodo después de usarlo en tres animales, ya que pierde su eficacia rápidamente. Es fundamental usar yodo en concentración de 7% porque actúa más rápido para secar el ombligo húmedo.
El yodo no solo desinfecta, sino que, de manera más importante, seca el cordón umbilical, dificultando la entrada de bacterias móviles al cuerpo. Aunque la desinfección es útil, el ombligo puede volver a contaminarse si el animal se echa en condiciones insalubres. Se suele recomendar cortar el cordón umbilical si es largo y se arrastra por la suciedad, para permitir que el yodo penetre mejor y seque el interior del ombligo más rápidamente. Si se opta por cortar el cordón, se debe esperar a que el tejido deje de pulsar y asegurar que no se corte a menos de dos pulgadas del cuerpo.
Día de desinfección del ombligo de uno de sus terneros recién nacidos
Consideraciones sobre el Corte del Cordón y Alternativas
Aunque algunos recomiendan cortar el cordón umbilical, se plantea la cuestión de si esta práctica es siempre necesaria o beneficiosa. La infección del ombligo ocurre después del nacimiento del becerro y suele ser consecuencia de malas condiciones de higiene al momento del parto, deficiencias inmunitarias o debilidad del neonato. La cantidad de inmunoglobulinas que el becerro requiere es directamente proporcional al número de microorganismos a los que está expuesto.
Frecuentemente se presentan masas umbilicales, que pueden incluir hernias y abscesos. La onfalitis se manifiesta como inflamación en el ombligo y la región contigua, común en becerros de 2 a 5 días de edad. La onfaloflebitis implica la inflamación de las venas umbilicales, con posible desarrollo de abscesos que pueden migrar al hígado. La persistencia del uraco ocurre cuando la vejiga se mantiene conectada al ombligo después del nacimiento. La artritis séptica es una enfermedad en la que bacterias migran a las articulaciones, causando inflamación y cojeras, y es común cuando la desinfección del ombligo es deficiente.
La limpieza es primordial en el cuidado de las crías recién nacidas. El cordón umbilical, aunque vital durante la gestación, se convierte en un peligro para la salud después del nacimiento. Los ombligos húmedos son un caldo de cultivo para bacterias dañinas, proporcionando una vía directa al torrente sanguíneo. Las infecciones navales pueden ser localizadas o llevar a septicemia.
Prácticas Recomendadas y Productos para el Cuidado Umbilical
Sumergir los ombligos es fundamental para prevenir infecciones. Para evitar la contaminación de los recipientes de inmersión, se pueden utilizar vasos de papel desechables de un solo uso, llenándolos con una pequeña cantidad de solución, sumergiendo el ombligo y desechando el vaso. La limpieza es clave independientemente del producto utilizado, pero es especialmente importante con productos a base de yodo, ya que la materia orgánica reduce su eficacia.
Aunque la inmersión puede requerir más producto, se prefiere sobre la pulverización para una cobertura más completa de las superficies internas del ombligo. Sumergir los ombligos es una parte importante del cuidado, pero debe complementarse con la limpieza de las áreas de alojamiento y la ingesta rápida de calostro de alta calidad.
Al seleccionar una solución para el ombligo, se deben considerar tres propiedades cruciales: desinfección (con un ingrediente activo en concentración suficiente), secado (promover la cicatrización) y tinte (para asegurar la aplicación consistente y oportuna). La tintura de yodo al 7% tiene propiedades antibacterianas y antifúngicas, pero su adquisición puede ser complicada. Muchas soluciones a base de yodo contienen menos del 1% de yodo, y no está claro si poseen el mismo poder desinfectante. Se recomienda usar productos diseñados específicamente para el cuidado umbilical, evitando las lociones para pezones.
El cuidado del ombligo del recién nacido es de gran importancia y, si no se realiza correctamente, puede resultar en la muerte del animal en los primeros días de vida o incluso determinar su descarte. Las estructuras anatómicas del ombligo incluyen arterias, venas y el uraco. Las infecciones locales se manifiestan como inflamación y calor en la zona umbilical, sin fiebre generalizada. La onfalitis es la inflamación de la zona, que puede presentar descargas purulentas. La onfaloflebitis, al alcanzar las venas umbilicales, puede generar abscesos que migran al hígado. La persistencia del uraco y la artritis séptica son otras complicaciones graves.
Para evitar infecciones, se deben utilizar productos adecuados para la desinfección y secado del ombligo. En caso de dudas o problemas, se recomienda consultar con profesionales veterinarios.
Existe debate sobre la concentración y método de aplicación de la tintura de yodo. Algunos profesionales consideran que concentraciones muy altas pueden ser cáusticas e irritantes para el tejido interno del canal umbilical. Se sugiere que inmersiones diarias del ombligo en tintura de yodo al 12% durante los primeros días de vida, previo corte si es necesario, son suficientes. Sin embargo, se cuestiona el uso de concentraciones tan elevadas en veterinaria en comparación con las de uso humano. Otras alternativas mencionadas incluyen el alcohol absoluto y la clorhexidina, aunque esta última carece del poder secante del yodo. La dilución de yodo povidona es una opción si no se dispone de tintura de yodo.
La mayoría de los expertos coinciden en que la tintura de yodo o yodados son efectivos porque desinfectan y secan el ombligo rápidamente. Se recomienda repetir la desinfección del ombligo 2-3 veces en las primeras 24 horas para asegurar la eliminación de contaminantes y promover un secado más rápido. La inmersión completa del cordón en la solución desinfectante es preferible a la inyección de la misma. El uso de matagusanos o larvicidas no es la primera opción para curar el ombligo, a menos que haya presencia de larvas.