La secreción o flujo vaginal es una función fisiológica natural del cuerpo femenino, cuya tarea principal es mantener la vagina limpia, lubricada y protegida de infecciones. Sin embargo, los cambios en su color, consistencia o aroma pueden ser indicadores de diversas afecciones. Es fundamental aprender a diferenciar entre un flujo normal y aquel que sugiere un problema de salud.

¿Qué es el flujo vaginal normal?
La vagina posee un ecosistema específico, con un equilibrio único de secreciones y microorganismos. Aproximadamente el 90% de estos microorganismos son bacterias llamadas Lactobacillus, que mantienen el entorno ligeramente ácido. El flujo normal suele ser claro, inodoro o con un olor suave, y su consistencia varía desde transparente y elástico (como clara de huevo durante la ovulación) hasta espeso y pegajoso al finalizar el ciclo.
Causas del flujo amarillento o verdoso
Aunque el flujo puede adquirir un tono amarillento por razones benignas (como el contacto con el aire o restos de sangre post-menstrual), un flujo de color amarillo, verdoso o grisáceo puede ser un síntoma de alerta cuando se acompaña de otros malestares.
1. Vaginosis bacteriana
Es la causa más común de vaginitis. Se produce por un desequilibrio en las bacterias naturales de la vagina.
- Síntomas: Secreción fina, grisácea o amarillenta, a menudo con un fuerte olor a pescado, que puede intensificarse tras las relaciones sexuales.
- Consideración: No se considera una infección de transmisión sexual (ITS), aunque se asocia con la actividad sexual.
2. Tricomoniasis
Una infección de transmisión sexual causada por el parásito Trichomonas vaginalis.
- Síntomas: Flujo abundante, amarillo-verdoso, a veces espumoso o burbujeante, acompañado de picazón genital y dolor al orinar.
- Importancia: Debe ser tratada con antibióticos y requiere que la pareja sexual también reciba tratamiento.
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3. Otras infecciones (Clamidia y Gonorrea)
Estas ITS pueden presentar secreciones similares al pus o de colores variables (blanco, gris, amarillo). En ocasiones son asintomáticas, lo que subraya la importancia de realizar pruebas periódicas si se ha tenido una nueva pareja sexual.
Factores no infecciosos y otras causas
No siempre el flujo amarillo indica una infección. Otros factores incluyen:
- Productos químicos: Jabones perfumados, aerosoles femeninos, espermicidas o detergentes pueden irritar los tejidos.
- Síndrome genitourinario de la menopausia: La disminución de estrógenos causa adelgazamiento de las paredes vaginales, lo que puede provocar secreción y ardor.
- Objetos extraños: Un tampón olvidado o el uso prolongado de ciertos productos puede generar irritación y mal olor.
- Inflamación de glándulas: La presencia de bultos o "granitos" puede estar ligada a la inflamación de las glándulas de Bartholin o Skene.
Medidas de higiene y prevención
Para mantener la salud de la zona íntima, los especialistas recomiendan:
- Evitar las duchas vaginales: Estas alteran el pH natural y eliminan las bacterias beneficiosas.
- Higiene correcta: Limpiarse siempre de adelante hacia atrás después de usar el inodoro.
- Ropa adecuada: Preferir ropa interior de algodón y holgada, permitiendo la ventilación de la zona.
- Protección: Usar preservativos para reducir el riesgo de contraer o propagar infecciones.
¿Cuándo consultar a un profesional de la salud?
Es necesario acudir al ginecólogo si presenta:
- Secreción con olor fuerte o desagradable.
- Picazón intensa, enrojecimiento o ardor.
- Dolor pélvico o molestias al orinar.
- Fiebre o escalofríos.
- Si es la primera vez que experimenta una infección vaginal.
- Si los síntomas persisten después de un tratamiento de venta libre.