Historia y Legado de la Antigua Cárcel de Concepción (El Manzano)

La antigua cárcel de Concepción, conocida popularmente como El Manzano, ha sido un lugar de gran relevancia histórica para la región. Su estructura, que hoy es objeto de demolición, albergó a numerosos individuos y fue escenario de importantes acontecimientos a lo largo de su existencia. La remoción de este edificio abre paso a un nuevo capítulo para la ciudad, pero no sin antes recordar su compleja historia y el significado que tuvo para muchos.

Esquema o fotografía del proceso de demolición de una estructura antigua

Demolición y Transición

El proceso de demolición de la antigua cárcel ha avanzado a un ritmo considerable. Según señaló el secretario regional del MOP, René Carvajal, "en solo un par de semanas de trabajo ya estamos sobre un 65% de demolición de lo que era la antigua cárcel". Este progreso superó las expectativas iniciales, con la empresa encargada operando con una flota de once máquinas, incluyendo retroexcavadoras, camiones aljibe y camiones de carga. El coronel Christian Alveal, director regional de Gendarmería, ha remarcado la importancia de la historia detrás de esta estructura que hoy se desarma para la construcción de un nuevo centro penitenciario.

Arte y Resistencia desde el Encierro

Dentro de los muros de la Cárcel de Concepción, la creatividad y la expresión humana no cesaron, incluso en condiciones de reclusión. Algunos prisioneros encontraron en el trabajo manual una forma de sobrellevar su situación y mantener un vínculo con el mundo exterior.

Objetos Confeccionados por Prisioneros

  • Un par de aros tallados en madera con forma de paloma, con broches metálicos, son testimonio de la habilidad y el ingenio de los reclusos.
  • El bolsón escolar de cuero fue confeccionado por Helmuth Goecke Sariego durante su reclusión en la Cárcel de Concepción en 1975. El prisionero, médico general de zona en Tomé, fue detenido y llevado primero a la Isla Quiriquina para luego ser trasladado a esta cárcel. Allí, comenzó a realizar trabajos en cuero, tales como zapatos y carteras, además de algunos dibujos. El bolsón lo creó para su hija Ximena cuando ella ingresó a primero básico en la Escuela N°1 de Bellavista en Tomé. Su hija recuerda el gusto de su padre por el trabajo manual y lo imagina "concentrado y silencioso trabajando con cuidado con sus materiales".
  • Una cartera de cuero, también confeccionada por Helmuth Goecke Sariego durante el mismo período, fue hecha para su esposa, María Ximena Saavedra. Presentaba broches elaborados con monedas antiguas de $1, grabadas con las iniciales MXS de su mujer. Posteriormente, su hija la utilizó mientras estudiaba en la universidad y la ha conservado hasta la actualidad.
  • Un tallado en hueso con la figura de Manuel Rodríguez a caballo y la reseña "Aun Tenemos Patria Ciudadanos" fue realizado por el preso político Mario Rivera Silva en la misma cárcel de Concepción.
  • Un trofeo en hueso, confeccionado en 1987 por presos políticos recluidos, fue creado para un Campeonato deportivo por la "Unidad".
Fotografía de algunos de los objetos artesanales hechos por prisioneros (aros, bolsón, cartera)

Casos de Violaciones a los Derechos Humanos

La Cárcel de Concepción también figura prominentemente en los registros de violaciones a los derechos humanos ocurridas en Chile. La ministra en visita extraordinaria para causas de esta naturaleza de la Corte de Apelaciones de Concepción, Yolanda Méndez Mardones, ha dictado autos de procesamiento en contra de ex funcionarios por su responsabilidad en graves delitos.

Caso Armando Eugenio Aburto Hermosilla

La ministra Méndez Mardones dictó auto de procesamiento contra un ex coronel de Carabineros por los delitos de secuestro con grave daño y aplicación de tormentos. Estos hechos fueron perpetrados a partir del 13 de julio de 1974 contra Armando Eugenio Aburto Hermosilla, trabajador de la Compañía de Acero del Pacífico SA, planta Huachipato.

En la madrugada del 13 de julio de 1974, Armando Eugenio Aburto Hermosilla, de 39 años, fue detenido en su domicilio en calle Bulnes de Concepción. Un grupo de agentes del CIRE (Centro de Inteligencia Regional), bajo el mando de José Francisco Puga Pascua (fallecido), irrumpió en su casa. Le ordenaron entregar documentos del Partido Comunista y, al no poseerlos, fue detenido.

La estructura del CIRE, dirigida por el Jefe de la Tercera División de Ejército y el Jefe de la Segunda Zona Naval, incluía funcionarios de diversas instituciones, entre ellos integrantes del SICAR (Servicio de Inteligencia de Carabineros). El Jefe de Operaciones del SICAR era el entonces capitán Sergio Arévalo Cid, quien encomendaba investigaciones y realizaba detenciones.

Tras su detención, Aburto Hermosilla fue encapuchado y trasladado a las dependencias de la Tercera División de Ejército, en calle Castellón con O'Higgins, en el centro de Concepción. Allí lo recluyeron en un gimnasio con cerca de 70 personas detenidas. Para interrogarlo, fue llevado a una oficina, donde lo desnudaron y le aplicaron descargas eléctricas en las zonas más sensibles del cuerpo (orejas, pezones, genitales) con un instrumento y un conductor eléctrico. Las sesiones de tortura, que se repetían cada dos horas, duraron cinco días. Una radio a todo volumen buscaba ahogar sus gritos y desorientarlo. También le aplicaron el método de tortura conocido como 'teléfono', golpeándole fuertemente los oídos con ambas manos cuando intentaba dormitar.

Según antecedentes del Tercer Juzgado Militar de Concepción, Aburto Hermosilla fue detenido el 13 de julio de 1974 junto a otras nueve personas. Tras su declaración indagatoria, fue ingresado a la Cárcel Pública de Concepción el 19 de julio de 1974. Posteriormente, la causa fue suspendida, y los inculpados fueron "dejados en libertad" pero a disposición de la DINA, siendo detenidos en otros recintos.

Armando Aburto Hermosilla permaneció prisionero hasta el 8 de abril de 1975, sufriendo torturas y apremios ilegítimos en varios lugares de reclusión: Cuartel General de la III División del Ejército, Cárcel Pública de Concepción, Campo de Prisioneros de Isla Quiriquina en Talcahuano y, finalmente, de vuelta en la Cárcel Pública de Concepción.

La ministra Méndez Mardones, en su resolución, enfatiza que estos ilícitos son "delitos de lesa humanidad" debido a que fueron "perpetrados en un contexto de violaciones graves, masivas y sistemáticas a los Derechos Humanos de las personas detenidas, verificadas por agentes del Estado". Estos agentes disponían de "todos los medios materiales y económicos para llevar a cabo una política estatal de exclusión, hostigamiento, persecución y/o exterminio de ciudadanos" señalados como opositores al régimen militar.

El procesado Sergio Arévalo Cid, actualmente recluido en el Centro de Cumplimiento Penitenciario de Punta Peuco por otros delitos de derechos humanos, será notificado de este nuevo procesamiento en su contra.

Informe Especial: La tortura en Chile | #Chile50

Caso Rubén Darío Oñate Alarcón

La ministra Méndez también dictó auto de procesamiento en contra de tres ex oficiales de la Armada por los delitos de secuestro con grave daño y aplicación de tormentos al soldador de ASMAR (Astilleros y Maestranzas de la Armada), Rubén Darío Oñate Alarcón. Estos hechos se perpetraron en octubre de 1973, en Talcahuano e Isla Quiriquina.

En la resolución (causa rol 13-2018, cuaderno O), fueron procesados los ex oficiales navales Luis Eduardo Kohler Herrera, José Raúl Cáceres González y Julio Humberto Salvador Alarcón Saavedra, en calidad de coautores de delitos de lesa humanidad. El trabajador estuvo detenido en el Fuerte Borgoño, la Base Naval de Talcahuano y la Isla Quiriquina.

La investigación judicial acreditó que Rubén Darío Oñate Alarcón, soldador de ASMAR de 30 años, fue detenido el 20 de octubre de 1973, cerca de las 12:00 horas, mientras trabajaba horas extras en un buque. Un Capitán lo escoltó hasta la entrada de ASMAR, donde el entonces Capitán de Corbeta de la Marina, Luis Eduardo Kohler Herrera, le propinó un culatazo en el pecho y otro en la ceja derecha sin razón aparente. Luego, dio la orden de subirlo boca abajo a una camioneta tipo jeep, con soldados colocando sus botas contra su cuello. En esas condiciones, fue trasladado al Fuerte Borgoño, en la península de Tumbes.

En el Fuerte Borgoño, el prisionero Rubén Oñate fue interrogado sobre una supuesta visita a Cuba. Al considerar que mentía, fue brutalmente golpeado. Posteriormente, lo sacaron al exterior y lo hicieron correr por un camino inclinado, mientras agentes lo pateaban y una camioneta pasaba por encima de sus piernas a la altura de las rodillas. También fue sometido al 'submarino', sumergiendo su cabeza en agua con barro en una laguna y en otras ocasiones en un tambor con aguas servidas, orina y materia fecal, además de seguir siendo golpeado tras ser reanimado.

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