Este Pollo a la miel y mostaza es una auténtica pasada de sabor, una receta sencilla y espectacular que gusta a todo el mundo. Se prepara en un momento con ingredientes que se suelen tener en casa, resultando en un plato muy económico, perfecto tanto para el día a día como para sorprender a los tuyos.

Ingredientes para 4 personas
- 600 g de pollo
- 250 ml de caldo de pollo
- 1 vaso de vino blanco
- 1 cebolla
- 1 cucharada sopera de miel
- 1 cucharada sopera de mostaza
- Aceite de oliva
- Sal y pimienta
Preparación paso a paso
Paso 1: Preparación del pollo
Salpimenta las piezas de pollo por ambas caras. Si utilizas contramuslos sin piel ni hueso, busca una receta rápida que te saque de un apuro sin renunciar al gran sabor.
Paso 2: Marcado del pollo
Pon un buen chorro de aceite de oliva en una sartén al fuego. Marca el pollo por la parte de la piel. Cocínalo tapado, ya que salpica mucho, hasta que esté dorado por ambos lados. Retira el pollo a un plato una vez dorado.

Paso 3: Cocción de la cebolla y elaboración de la salsa
En el mismo aceite de la sartén, cocina la cebolla picada finamente a fuego medio hasta que empiece a dorarse. Añade el vino blanco y deja que reduzca el alcohol. Incorpora la mostaza y la miel, removiendo bien. Finalmente, añade el caldo de pollo.
Paso 4: Cocinado del pollo en la salsa
Vuelve a incorporar los trozos de pollo a la sartén con la salsa. Tapa y deja cocinar durante 20 a 30 minutos, o hasta que el pollo esté bien cocido y tierno. Si buscas una versión un poco más ligera, esta preparación con vino y caldo es ideal, a diferencia de otras que incluyen nata (crema de leche).
Pollo al horno con miel y mostaza ¡Una receta fácil y deliciosa!
Paso 5: Preparación de la guarnición
Mientras el pollo se cocina, puedes preparar la guarnición. Las patatas fritas en dados son una opción clásica y deliciosa. También puedes optar por verduras salteadas, pimientos fritos o un puré de patatas.
Paso 6: Integración de la guarnición
Justo antes de servir, puedes juntar las patatas (o la guarnición elegida) en la sartén donde se ha cocinado el pollo para que se impregnen bien con la deliciosa salsa de miel y mostaza.
Consejos y Variaciones
La versatilidad de esta receta permite presentarla con la guarnición que prefieras. La combinación de la mostaza, con su toque ácido y potente, y la miel, que aporta dulzor y suavidad, crea un contraste excepcional. Para equilibrar la salsa, se puede añadir un toque de vinagre.
Si buscas espesar la salsa, puedes usar maicena disuelta en agua, lo que dará un resultado inmediato. Otra opción es añadir un poco de nata para cocinar (crema de leche), aunque la versión con vino y caldo es más ligera.
La clave para un sabor óptimo reside en utilizar miel y mostaza de buena calidad. Si asas el pollo, es recomendable no retirar la piel, ya que al tostarse carameliza con la miel y la mostaza, aportando un sabor adicional muy apreciado.

Este plato es ideal para tomar con arroz blanco, puré de papas o patatas a la crema gratinadas. Una variación interesante es añadir 3 cucharadas de mermelada de piña a la salsa para darle cuerpo y un toque cítrico.