Desde hacía ya algún tiempo, existía el deseo de preparar una pizza con gulas, marcando una incursión en los sabores marinos. Aunque se han explorado pocas recetas con toques marítimos, como una pizza con bacalao o alguna con anchoas, la preferencia siempre se ha inclinado por ingredientes del interior. No obstante, las gulas, incluso las congeladas, pueden considerarse un producto con un toque marino.
Para esta ocasión, se han creado dos variaciones de esta pizza, con dos objetivos principales. El primero es probar diferentes bases para la pizza, preparando una versión con bechamel y otra con tomate. La segunda razón es experimentar con el momento de añadir las gulas al horno, ya sea al principio o casi al final, buscando también la aprobación de paladares exigentes.

Ingredientes para preparar la Pizza de Calabacín y Gulas
- Masa para pizza
- Un poco de salsa de tomate natural o un poco de bechamel
- Queso brie
- 10-15 rodajas finas de calabacín
- 50 gramos de gulas congeladas
- Unas hojas de perejil
- 10 pistachos
- Aceite de oliva virgen extra
- Queso parmesano
Preparación de la Pizza con Gulas y Calabacín
Paso 1: Preparación del Calabacín
Antes de nada, y como un paso que aplica para ambas versiones de pizza, es necesario pasar el calabacín por la sartén durante un par de minutos. Este proceso ayuda a que el calabacín pierda un poco de humedad, contribuyendo a que la pizza final quede más crujiente. Este es uno de los trucos fundamentales para lograr mejores pizzas.
Paso 2: Prehorneado de la Masa
A continuación, se prepara la masa de la pizza, dándole la forma deseada. Posteriormente, se introduce al horno para un prehorneado de 1-2 minutos a 250ºC. Esto permite que la masa pierda humedad y adquiera una textura más tostada.
Paso 3: Elección de la Base y Montaje
Una vez retirada la masa del horno, es el momento de decidir si se utilizará la base de tomate o la base de bechamel. Ambas opciones han demostrado ser válidas, por lo que la elección queda a gusto personal. Cabe destacar que la salsa de tomate simplifica el proceso al evitar la elaboración de la bechamel.
Seguidamente, se extiende el queso brie por encima de la base elegida, y sobre este se coloca el calabacín previamente preparado. El orden de estos ingredientes es crucial: si se invierte, el queso cubriría el calabacín, afectando tanto la presentación como la cocción del calabacín, que podría no cocinarse adecuadamente.
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Paso 4: Adición de las Gulas y Toques Finales
El último paso involucra la adición de las gulas, con la opción de incorporarlas al principio o justo al final del horneado. Si se colocan las gulas al principio, teniéndolas casi 5 minutos en el horno a 250ºC, se consigue que estas se tuesten, ideal para quienes buscan un toque más crujiente en la pizza. Por el contrario, si se desea una pizza más jugosa, las gulas deben añadirse cuando le quede aproximadamente un minuto o menos de cocción.
Una vez sacada la pizza del horno, se le añade un pesto elaborado con pistachos, perejil y aceite de oliva virgen extra. Para finalizar, un poco de queso parmesano rallado para decorar siempre aporta un buen toque.
Resultados y Variaciones
Se experimentaron dos versiones principales de esta pizza:
- La primera versión se preparó con bechamel, las gulas se cocinaron en el horno durante cinco minutos, y se añadió pesto de pistachos y perejil.
- La segunda versión llevó salsa de tomate, las gulas se cocinaron en el horno solo un minuto, y se omitió el pesto.
Estas variaciones permiten apreciar cómo pequeños cambios en la base y el tiempo de cocción de ciertos ingredientes pueden alterar significativamente la textura y el sabor final de la pizza.
