Los mitos urbanos son expresiones típicas de la sociedad con una gran influencia sobre la población y, por lo tanto, definitivos en la toma de decisiones. Esto lo pudimos apreciar con gran preocupación durante la pandemia, en especial con las vacunas. Estas fueron objeto de discusión, dando lugar a diferentes mitos: “chips implantados por el gobierno”, “reacciones adversas y fatales”, “modificación del ADN”, etc.
Desde una perspectiva cultural, se puede afirmar que esto es doblemente cierto para los latinos, quienes son muy susceptibles a este tipo de creencias, ya que en esta región es común que lo mágico y lo real se combinen. Por ejemplo, de acuerdo con las tradiciones familiares, el suelo se considera una fuente inagotable de temibles enfermedades, lo que lleva a la creencia de que un latino jamás se atrevería a salir descalzo.
Por otro lado, el consumo de alcohol es un rasgo de identidad cultural común en muchas partes del mundo. Un evento social sin una bebida alcohólica es inconcebible para muchas personas. De hecho, el consumo promedio de alcohol en Latinoamérica y el Caribe supera por 2,2 litros el consumo promedio mundial (Moreno, 2015). En Europa, los países con mayor consumo de alcohol en promedio (en orden creciente) son: Francia, España, Alemania y República Checa, con un promedio de 13.10 litros per cápita (Hannah Ritchie, 2018).
El punto en el cual los mitos urbanos y el consumo de alcohol coinciden se da en un fruto: la sandía (patilla o melón de agua, como se le conoce en Colombia, Venezuela y algunos países antillanos). Existen muchos mitos asociados al consumo de alcohol, que van desde soluciones extrañas para la resaca hasta supuestos efectos específicos para determinadas bebidas alcohólicas. En Colombia, por ejemplo, se dice que el consumo de ron aumenta la libido en las mujeres, y el caso de la sandía es un mito ampliamente conocido.
El Mito de la Sandía y el Alcohol
Este mito reza que el consumo de alcohol y sandía al mismo tiempo puede tener consecuencias fatales (Soho, 2021). Algunas versiones mencionan que lo realmente fatal es comer sandía poco tiempo después de haber bebido (Riera, 2014).

Análisis de Componentes de la Sandía
Para desmentir o confirmar este mito, sería necesario establecer las sustancias presentes en este fruto y su posible toxicidad.
Composición General de la Sandía
La sustancia que se encuentra en mayor cantidad en la sandía (en lo que a la pulpa respecta) es el agua (94.47%), seguida por los carbohidratos (4.23%) y, por último, las proteínas, fibras y minerales (1.1%) (Olayinka & Etejere, 2018). En principio, esto no da ninguna pista sobre posibles sustancias tóxicas en la sandía, por lo que habría que analizar las sustancias que se encuentran en menor cantidad.
Carotenoides: Licopeno
Las sustancias responsables del color de la pulpa en la sandía son los carotenoides, en especial el licopeno, el carotenoide más abundante en promedio para la sandía (Nkoana et al., 2021). El licopeno no ha demostrado ser tóxico; de hecho, tiene una alta capacidad antioxidante, lo cual es un indicador positivo para la salud (Bojórquez et al., 2013).
Ácidos Grasos y Orgánicos
Las bebidas alcohólicas son principalmente mezclas de etanol y agua, sustancias con alta polaridad. Para que el mito sea cierto, la sustancia mortal debería ser soluble en esta mezcla, es decir, tener una polaridad relativamente elevada.
- Ácidos Grasos: En la sandía, los ácidos grasos más representativos son el ácido linolénico (63.37%), oleico (16.42%) y palmítico (10.60%) (Nkoana et al., 2021). Al no ser polares, no podrían ser solubles en bebidas alcohólicas como vodka, tequila o ron, por lo que se descartan como posibles sustancias tóxicas.
- Ácidos Orgánicos: Los ácidos orgánicos presentes en mayor cantidad son el ácido cítrico y el ácido málico. Estas sustancias son polares y podrían disolverse fácilmente en una bebida alcohólica, pero ninguna es tóxica. De hecho, estos ácidos están presentes en muchas otras frutas.
Curcubacitinas
Otro grupo de sustancias interesantes en la pulpa de la sandía se conocen como curcubacitinas, pertenecientes a la familia de frutos Cucurbitaceae. Inicialmente, estas moléculas tienen un rol defensivo contra insectos, pero su toxicidad para los seres humanos es muy baja. Se han reportado casos muy leves de intoxicación (náuseas y problemas estomacales) en Francia, pero no fueron fatales y ocurrieron tras el consumo de calabaza procesada, no de sandía cruda (Assouly, 2018). Además, muchos tipos de curcubacitinas en la sandía han demostrado capacidad para inhibir líneas de células cancerosas, lo que indica un potencial beneficio para la salud (Duangmano et al., 2012; El-Senduny et al., 2016; Touihri-Barakati et al., 2017; Alsayari et al., 2018).

Sustancias Presentes en las Semillas de Sandía
Las semillas de sandía contienen una gran cantidad de compuestos llamados "anti-nutrientes", cuya función está asociada a la absorción de nutrientes (Akande et al., 2010).
- Ácido Fítico: Mejora la bioabsorción de minerales y, debido a su capacidad para unirse a metales, se considera un antioxidante. Si bien niveles muy altos en el organismo pueden generar deficiencias de minerales a largo plazo (Petry et al., 2010), no puede tener consecuencias fatales.
- Oxalatos: Están relacionados con la bioabsorción del calcio y el magnesio, ya que pueden unirse a metales en su forma iónica para ser transportados con mayor facilidad (Akande et al., 2010).
- Saponinas: Son responsables de sabores astringentes y han demostrado tener una actividad "hipocolesterolémica", es decir, ayudan a controlar los niveles de colesterol (Mohan et al., 2015). La sapogenina, su estructura base, podría ser soluble en bebidas alcohólicas debido a su naturaleza hidrofílica, pero no hay reportes de efectos adversos a la salud.
Por lo tanto, ni las saponinas ni los oxalatos podrían generar un efecto tóxico si se combinan con una bebida alcohólica.
Glucósidos Cianogénicos y el Riesgo de Toxicidad
Las sustancias que sí han demostrado ser peligrosas por su capacidad de producir una sustancia muy tóxica son los glucósidos cianogénicos. Estos se forman por la unión entre un grupo nitrilo y un carbohidrato. La toxicidad se genera al romperse la pared celular (lo cual puede favorecerse al triturar o fermentar la semilla), permitiendo que los glucósidos cianogénicos entren en contacto con enzimas que produzcan ácido cianhídrico (Bolarinwa et al., 2016).
Dado que los grupos "OH" en los carbohidratos de estas sustancias son puntos polares que favorecen la interacción con el agua, los glucósidos cianogénicos son solubles en una bebida alcohólica. Sin embargo, para que este mito fuera cierto, se necesitarían cantidades extremadamente grandes de semillas de sandía.
Cálculo de Toxicidad
Considerando:
- Un ser humano de peso promedio (80 Kg).
- La dosis letal de cianuro para un humano promedio (0.5 mg/Kg) (Burns et al., 2012).
- La concentración de glucósidos cianogénicos en las semillas de sandía (0.79 mg/100 g de semilla) (Egbuonu, 2015).
- Un peso promedio de semilla de sandía (0.2 g).
- La cantidad máxima de semillas en una sandía promedio (150).
Se calcula que, para que este mito fuera cierto, una persona debería consumir las semillas de aproximadamente 169 sandías, molerlas y/o fermentarlas, y luego ingerir toda esta masa junto con una bebida alcohólica. Esto demuestra que la probabilidad de intoxicación por esta vía es increíblemente baja.
TU SALUD NOS IMPORTA - ¿Por qué la sandía es buena para ti?
Conclusión: El Mito es Falso
Se puede concluir que este mito es, sin lugar a dudas, falso. La sandía es, de hecho, un perfecto acompañante del alcohol y se puede usar para preparar una gran variedad de cócteles (Graham, 2021).
Dado el componente experimental de la química y la sana curiosidad científica, cabe plantearse probar cada uno de estos cócteles sin preocuparse por ningún efecto nocivo a corto o medio plazo, exceptuando, quizás, una fuerte resaca.
Sobre el autor: Daniel Arias Ramírez es investigador en química en el Instituto de Investigaciones Científicas INICIEN de la Fundación Universitaria Juan de Castellanos (Tunja, Boyacá, Colombia).