Receta de Pasta con Salsa de Pollo

Si combinamos dos de los ingredientes más exitosos que son la pasta y el pollo, el resultado es una combinación que seguro que sale bien. La pasta cremosa con pollo es la receta perfecta para una cena entre semana o para un almuerzo rápido.

El resultado es un plato sabroso y cremoso que, sin duda, se convertirá en tu receta de pasta favorita.

Preparación del Pollo: La Clave del Sabor

Para esta pasta cremosa con pollo, vamos a empezar por la preparación del pollo. Lograr que tu pollo quede dorado y jugoso es clave para el éxito del plato. Para ello, es importante precalentar la sartén a temperatura media-alta antes de agregar el pollo.

Consejos para un Pollo Dorado y Jugoso

  • Para una cocción más rápida y uniforme, puedes aplanar ligeramente las pechugas de pollo con un mazo de cocina. Si son muy gruesas, córtalas por la mitad horizontalmente antes de aplanarlas.
  • La pechuga de pollo se puede cortar de manera horizontal para obtener dos porciones delgadas que se cocinan de manera más pareja en la sartén.
  • Puedes marinar el pollo en jugo de limón, orégano, sal y pimienta. Idealmente, marínalo por al menos 5 minutos mientras picas la cebolla, rallas el ajo y preparas el resto de los ingredientes, o hasta por 2 horas si tienes tiempo.
  • Sazona el pollo con sal y pimienta negra molida.
  • Cuando el aceite esté caliente, coloca el pollo en la sartén y cocínalo hasta que esté dorado por ambos lados y bien cocido. Al ser delgado, cocínalo aproximadamente 3 minutos por lado para evitar que se seque. Ten en cuenta que no debes mover mucho el pollo para que pueda dorarse contra la sartén.
  • Retira el pollo de la sartén y déjalo enfriar durante unos minutos, luego córtalo en tiras o rodajas y resérvalo.
Esquema de cómo aplanar y cortar la pechuga de pollo para cocinarla uniformemente

Receta Principal: Pasta Cremosa con Pollo

Esta es la receta ideal para una pasta cremosa y reconfortante.

Ingredientes Base

  • Pechuga de pollo (preparada según los consejos anteriores)
  • Pasta corta o larga (cocida al dente)
  • Aceite de oliva o mantequilla
  • Cebolla y ajo finamente picados
  • Pimiento rojo (opcional)
  • Tomates secos (opcional)
  • Condimento italiano (opcional)
  • Caldo de pollo o agua
  • Crema de leche (nata) o leche evaporada
  • Queso parmesano (o Grana Padano / Parmigiano Reggiano)
  • Sal y pimienta negra molida
  • Agua de cocción de la pasta

Pasos de Preparación

  1. En una olla grande, hierve agua con sal. Agrega la pasta y cocina hasta que esté al dente. Escurre la pasta y mézclala con un poco de mantequilla para que no se pegue. Reserva un poco del agua de cocción de la pasta.
  2. En la misma sartén donde cocinaste el pollo (aprovechando el sabor que dejó), baja la temperatura a media y añade un poco más de aceite o mantequilla si es necesario. Agrega la cebolla finamente picada y cocina hasta que se ablande, huela dulce y esté ligeramente dorada.
  3. Si usas, agrega el pimiento rojo y cocina hasta que esté casi blando.
  4. Añade el ajo y saltea por 30 segundos a 1 minuto, mezclando constantemente para evitar que se queme. Si usas, incorpora los tomates secos y el condimento italiano, y revuelve durante aproximadamente 1 minuto.
  5. Si deseas espesar la salsa con un roux, agrega una cucharada de mantequilla y una cucharada de harina a la sartén y mezcla bien.
  6. Desglasa la sartén con el caldo (o agua), raspando el fondo para soltar los trozos que se hayan pegado. Agrega el líquido de a pocos, mezclando entre cada adición. Al inicio, puede formar una pasta espesa que se irá soltando a medida que añades más líquido. Asegúrate de usar el líquido para raspar los pedacitos dorados que pueda tener la base de la sartén para aprovechar todo el sabor.
  7. Regresa la sartén al fuego medio, agrega la crema (o leche evaporada) y el queso parmesano rallado. Mezcla para incorporar todo. Deja que la mezcla hierva a fuego lento durante 2 minutos.
  8. Corrige el nivel de sal y pimienta.
  9. Corta el pollo en tiras o rodajas (que teníamos reservado) y agrégalo a la salsa junto con la pasta cocida. Vierte un poco del agua de cocción de la pasta para que se una bien y la salsa tenga la textura deseada.

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Consejos Clave para una Pasta Perfecta

  • Pollo Dorado y Jugoso: Precalentar bien la sartén a temperatura media-alta antes de agregar el pollo es fundamental para que se dore y selle, manteniendo sus jugos.
  • Sazonar el Agua de la Cocción: Siempre agrega abundante sal al agua de la cocción de tu pasta. Esto le da sabor desde el interior.
  • Cocinar la Pasta Al Dente: Ten en cuenta que la pasta, después de cocinarla en agua, la vas a pasar a la sartén con la salsa y tendrá un par de minutos de cocción extra ahí mientras mezclas y ajustas la textura de la salsa.
  • Buen Queso Parmesano: El queso parmesano ayuda a unir la salsa y agrega un sabor excepcional. Usar una buena calidad de queso parmesano, o mejor aún, Grana Padano o Parmigiano Reggiano, llevará tu plato a otro nivel.
  • Usar Caldo de Pollo: Puedes usar caldo de pollo o agua para hacer la salsa. Si bien en el día a día usar agua está bien, el caldo de pollo intensifica el sabor.

Variaciones y Salsas Alternativas

La versatilidad del pollo en la pasta permite explorar diferentes tipos de salsas y adaptarse a tus preferencias.

Salsa de Tomate con Pollo (Tuco)

Esta es una opción clásica y reconfortante, conocida en muchas culturas como "tuco". Aquí te mostramos cómo preparar una rica salsa de tomate con pollo.

  1. En una olla profunda, sella el pollo en un poco de aceite hasta que se vea dorado por ambos lados. Puedes retirar el pollo y reservarlo para que no se seque, o dejarlo cocinar lentamente en la salsa, especialmente si usas muslos o contramuslos.
  2. En la misma olla, una vez que la cebolla esté transparente, agrega el tomate pelado y picado, junto con el puré de tomates.
  3. Añade una cucharadita de azúcar (si te interesa que no quede muy ácido) y el caldo. Revuelve y cocina tapado unos 45 minutos.
  4. Incorpora el pollo que tenías reservado y cocina 10 minutos más. El reposo de la salsa es importante para intensificar su sabor; no dejes de cocinarla mucho tiempo y, de ser posible, no te saltees el reposo.

Salsas Ligeras con Leche Evaporada

Si prefieres una opción más ligera que la crema de leche, puedes sustituirla por leche evaporada en tu salsa cremosa. La leche evaporada es mucho más ligera y aporta una textura cremosa similar.

Pasta con Pollo y Tocino en Salsa MAGGI® Delicias De Pollo A La Reina

Esta receta utiliza un sobre de condimento para una salsa blanca rápida y sabrosa, combinada con tocino.

Ingredientes

  • 10 tiras de tocino
  • 1 libra de filete de pechuga de pollo cortada en cubos
  • 4 dientes de ajo cortados finamente
  • 1 cebolla pequeña cortada finamente
  • 1 taza de leche
  • ½ taza de agua
  • 1 Sobre Delicias De Pollo A La Reina MAGGI®
  • 1 libra de pasta corta
  • Suficiente agua para cocinar la pasta

Preparación

  1. En una sartén, cocina el tocino hasta que esté dorado. Añade el pollo, el ajo, la cebolla y cocina por 7 minutos o hasta que el pollo esté completamente cocido.
  2. En la misma sartén, vierte la leche, el agua y el sobre de Delicias De Pollo A La Reina MAGGI®. Mezcla hasta incorporar. Cocina por 6 minutos o hasta que la salsa espese.
  3. En una cacerola, calienta el agua hasta que hierva. Añade la pasta y cocina hasta que esté al dente. Cuela la pasta y viértela en un tazón.
  4. Combina la pasta cocida con la salsa blanca.
  5. Sirve y disfruta.
Foto de pasta con pollo, tocino y salsa cremosa

Sugerencias de Acompañamiento y Conservación

Acompañamiento

Al ser un plato bastante completo, la pasta con salsa de pollo suele servirse como plato único. Sin embargo, puedes acompañarlo para balancear la comida:

  • Una ensalada de primero, como una ensalada mixta, una ensalada de salmón ahumado o una ensalada de aguacate.
  • Un entrante ligero, como unas gambas a la plancha.
  • Una pieza de fruta al final para equilibrar la comida.

Conservación para Otra Ocasión

Si te gusta cocinar más porciones para guardarlas para otro día de la semana, esta receta es ideal:

  • Para la porción que vas a refrigerar, agrégale más agua o caldo. Esto es porque cuando se enfría, la salsa se espesa. Con más líquido, la salsa se verá más líquida inicialmente, pero se recalentará a la perfección cuando llegue el momento.
  • Puedes mantener esta receta refrigerada por hasta 5 días.

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