Cocinar pasta con pollo es una opción ganadora en cualquier hogar. Se trata de un plato completo, que combina en una sola preparación hidratos de carbono, proteínas y, si lo deseamos, el aporte vitamínico de las verduras. Esta receta, acompañada de una deliciosa salsa de textura suave y cremosa, resulta irresistible tanto para adultos como para los más pequeños, siendo perfecta para un almuerzo rápido o una cena nutritiva entre semana.

Ingredientes necesarios
Para preparar esta receta, necesitaremos los siguientes ingredientes básicos:
- 350 g de pasta fresca (tipo tagliatelle o la de tu preferencia).
- 1 pechuga de pollo entera (limpia y seca).
- Media cebolla picada finamente.
- Dientes de ajo picados al gusto.
- 20 g de harina y una cucharada de mantequilla (para el roux).
- 250 ml de caldo de pollo y 325 ml de leche (o crema de leche).
- Queso rallado (parmesano, mozzarella o Grana Padano).
- Sal, pimienta, perejil fresco y aceite de oliva virgen extra.
Preparación paso a paso
1. Preparación y dorado del pollo
Comenzamos limpiando la pechuga y fileteándola en trozos ligeramente gruesos para asegurar que queden jugosos por dentro. Salpimentamos por ambas caras. En una cazuela con un buen chorro de aceite de oliva muy caliente, marcamos el pollo a fuego medio-fuerte hasta que esté dorado por el exterior. Una vez listo, lo retiramos, dejamos templar y cortamos en tiras o tacos.
2. Elaboración de la salsa cremosa
En la misma cazuela donde marcamos el pollo, aprovechando los jugos, añadimos la cebolla y el ajo picados finamente. Cocinamos a fuego suave hasta que estén tiernos. Incorporamos la harina, removemos durante dos minutos y vertemos poco a poco el caldo de pollo y la leche, usando unas varillas para evitar grumos. Cocinamos a fuego lento hasta que la salsa espese ligeramente y añadimos el perejil fresco.

3. Cocción de la pasta y toque final
Coceremos la pasta en abundante agua con sal, siguiendo las indicaciones del fabricante para que quede al dente. Una vez cocida, la incorporamos directamente a la cazuela de la salsa. Añadimos el pollo troceado, mezclamos bien para que la pasta se impregne de la crema y rectificamos el punto de sal. Si la salsa queda muy espesa, podemos añadir un poco del agua de cocción de la pasta para ajustar la textura.
Consejos para un resultado perfecto
- El punto del pollo: Precalentar bien la sartén antes de añadir la carne es clave para que quede dorada y jugosa sin necesidad de una cocción prolongada que la reseque.
- Consistencia: Recuerda que la salsa se asentará y ganará espesor al enfriarse ligeramente. Si decides dejar porciones para otro día, añade un poco más de líquido antes de refrigerar (se conserva bien hasta 5 días).
- Personalización: Puedes sustituir el pollo por pavo, conejo o incluso pescado sin espinas. También puedes añadir vegetales como calabacín troceado, zanahoria o pimientos para aumentar el valor nutricional del plato.
- Calidad del queso: Usar un buen queso, como un Parmigiano Reggiano auténtico, elevará el sabor final del plato considerablemente.