La tragedia parecía inminente para las 233 personas a bordo del avión de Ural Airlines que se accidentó en Rusia. Sin embargo, la sangre fría de los pilotos evitó un desenlace fatal, logrando un aterrizaje forzoso en un campo de maíz.
Los pilotos, aclamados en su país por su hazaña, recibieron la condecoración "Héroe de Rusia" por parte del presidente Vladimir Putin. El Airbus A321, cargado de combustible tras despegar del aeropuerto Zhukovsky de Moscú, se encontró con una bandada de gaviotas que fueron absorbidas por sus motores, provocando la pérdida de potencia en ambas turbinas.

El incidente y los procedimientos de emergencia
Este suceso ha sido comparado en Rusia con el "Milagro en el Hudson", ocurrido en 2009 cuando un Airbus A320 aterrizó de manera segura en el río Hudson tras un incidente similar con aves. El avión ruso, con 226 pasajeros y siete tripulantes, se dirigía a Simferopol, en Crimea.
El capitán Damir Yusupov relató que, tras el apagado del primer motor, se intentó regresar al aeropuerto con el segundo. Sin embargo, al perder potencia también el segundo motor, el avión comenzó a descender rápidamente. A pesar de los esfuerzos por ganar altura, el tiempo era insuficiente. Según Flightradar, el A321 solo había alcanzado los 243 metros de altitud.
"Planeé llegar a una cierta altura, mantenerla, descubrir la falla del motor, tomar la decisión correcta, resolverlo todo. Pero resultó que realmente no había tiempo", indicó el capitán Yusupov.
El capitán Yusupov y su copiloto, Georgi Murzin, tomaron la decisión de apagar el suministro de combustible a los motores y dirigir el avión hacia un campo de maíz, sin desplegar el tren de aterrizaje para evitar romper los tanques de combustible con posibles residuos en el aire. El aterrizaje se produjo menos de dos minutos después del despegue.
Yusupov, a pesar de ser elogiado, afirmó: "Realmente no me siento como un héroe. No estaba asustado... Hice lo que tenía que hacer, salvé el avión, a los pasajeros, la tripulación".

Aterrizaje "de manual" y evacuación
Yuri Sytnik, considerado uno de los mejores pilotos de Rusia, calificó la maniobra como un "aterrizaje de manual", destacando que la tripulación apagó los motores, descendió el avión sin problemas y aterrizó primero con la sección de cola para controlar la velocidad.
El gobernador de Sverdlovsk, Yevgeny Kuyvashev, elogió las "habilidades fantásticas y cabeza fría" de la tripulación, calificándolos de "héroes".
Los pasajeros fueron evacuados a través de toboganes de emergencia y se les indicó alejarse rápidamente del avión. Un niño de 11 años relató el pánico inicial al observar humo, pero la rápida actuación de una azafata les guió a un lugar seguro.
Aproximadamente 70 pasajeros recibieron atención médica por contusiones debido a la dureza del aterrizaje, y solo una mujer requirió hospitalización. La cosecha de maíz actuó como un amortiguador, y su humedad evitó la ignición por las chispas.
El peligro de las colisiones con aves en la aviación
Este incidente pone de relieve el riesgo de las colisiones con aves en la aviación. En Rusia, se registraron 411 incidentes en 2015 y 1.021 en 2018. En el Reino Unido, los datos de la Autoridad de Aviación Civil (CAA) muestran 1.835 casos en 2016 y 1.380 en 2012.
El aumento de estos incidentes podría estar relacionado con el crecimiento del tráfico aéreo. Se ha señalado la proximidad de un vertedero de basura a 2 km del aeropuerto de Zhukovsky, aunque otras fuentes indican que el vertedero más cercano se encuentra a 14 km.

Los aeropuertos emplean diversas medidas para mitigar este riesgo, como espantapájaros, luces brillantes, camiones de bomberos con sirenas, cañones de ruido y chorros de agua. La CAA también menciona el mantenimiento del césped del aeropuerto para reducir hábitats de vida silvestre.
Según la CAA, entre 2012 y 2016, hubo entre cuatro y cinco colisiones confirmadas de aves por cada 10.000 movimientos de aeronaves. Las gaviotas fueron las aves más involucradas, seguidas por las golondrinas. Las especies que causan mayor daño son el cisne mudo y el ganso canadiense.
Comparación con el "Milagro en el Hudson"
Si bien ambos incidentes involucraron colisiones con aves y fallo de motores, existen diferencias clave entre el aterrizaje ruso y el "Milagro en el Hudson".
Las 155 personas a bordo del A320 estadounidense fueron rescatadas por embarcaciones cercanas con escasas lesiones graves. En el caso ruso, el final también fue feliz, con solo heridos leves.
Una diferencia notable es la experiencia de los pilotos. El piloto del vuelo de US Airways, Chesley Sullenberger, tenía 57 años y 30 años de experiencia, además de haber volado aviones de combate. Los pilotos rusos, aunque graduados con honores de una universidad de aviación civil, tenían menos experiencia general. El capitán Yusupov, por ejemplo, se unió a Ural Airlines en 2013 a los 33 años, tras haber trabajado como abogado.
Otro factor es el tiempo de reacción. El avión de US Airways había ascendido a 975 metros antes del incidente con las aves, tres veces más alto que el A321 ruso. En ambos casos, hubo sitios seguros cercanos para el aterrizaje: un campo de maíz y el río Hudson.
Avión con más de 200 pasajeros aterrizó en una plantación de maíz en Rusia
Otro aterrizaje de emergencia en campo de maíz en Argentina
Un incidente similar ocurrió en Argentina, donde un avión ejecutivo con nueve personas a bordo aterrizó de emergencia en un campo de maíz cerca de Comandante Nicanor Otamendi, a pocos kilómetros de Mar del Plata. La aeronave, un Cessna 560XL Citation Excel, sufrió una falla en ambos motores.
El avión había despegado del aeropuerto de San Fernando y se dirigía a la estancia La Venancia. Tras la falla de los motores, el piloto decidió aterrizar en un campo de maíz, aprovechando que el terreno estaba blando debido a la lluvia, lo que amortiguó el golpe. Milagrosamente, no se registraron heridos.
Los ocupantes del avión, incluidos los propietarios de la estancia, resultaron ilesos. Uno de los pasajeros, José López Carballedo, es un empresario que ya había sobrevivido a otros dos accidentes aéreos. La aeronave, valuada en 5 millones de dólares, había sido recientemente adquirida y se encontraba en proceso de verificación de su funcionamiento.
El piloto relató haber intentado mantener la nariz del avión elevada durante todo el descenso. Los pasajeros se percataron de la gravedad de la situación cuando se apagó la computadora de vuelo y cayeron las máscaras de oxígeno. El campo de maíz fue el primer claro que el piloto pudo divisar en medio del temporal.