El fenómeno de las parrilladas bailables y la cultura del fuego

Desde antes de la crisis pandémico-social, estos espacios estaban transitando el camino para llegar a convertirse en el recuerdo de fiestas de otros tiempos. De a poco, los cambios de hábitos a la hora de salir y divertirse fuera, el progresivo aislamiento y la fragmentación social, se convirtieron en el hándicap por superar para una manera de comer y gozar de espíritu comunitario por donde se le mire.

Fotografía de una parrillada clásica chilena con brasas encendidas y música en vivo

El desafío de la supervivencia en el entorno urbano

La presión inmobiliaria también ha hecho lo suyo. ¿Quién podría abrir una parrillada bailable hoy en el centro de la ciudad más allá de quienes todavía se aventuran a sostener el formato? Resulta difícil hacerse de un espacio para por lo menos unas 200 personas, con orquesta, grupo folclórico, animador, uno que otro humorista o personaje similar; una cartelera que haga juego con una cocina bien alejada de la vanguardia gastronómica de estos tiempos -y de los anteriores-, basada en rumas de carne de vacuno, de pollo, de chancho con sus respectivos interiores, crepitando abundantes sobre parrillitas de fierro calentadas a pura brasa.

Tras la crisis sanitaria, acaso la prueba de sobrevivencia más intensa en toda la historia de la cocina pública, este formato sigue acompañando con chilenidad urbana por ya 45 años. La fecha es clave: 1978 fue el año donde se terminaron cinco años de toque de queda, permitiendo el nacimiento de instituciones como Los Adobes de Argomedo y la reinvención de lugares emblemáticos como Los Buenos Muchachos, que pasó de ser una chanchería al epicentro del comer-bailar-gozar.

SANTIAGO DE CHILE de 1907 a 1969 Recopilación de ANTIGUOS videos VARIOS A COLOR 🎥 Historia siglo XX

Los Buenos Muchachos: un pilar de la tradición

El formato consiguió sobrevivir como lo hacen las creaciones nacidas desde la necesidad popular y sigue siendo el puntal de la fiesta para multitudes. A pasos de la Plaza Brasil y del Parque Quinta Normal, “Los Buenos Muchachos de Cumming” es mucho más que un restaurant; es una fiesta de sabor, música y tradición que lleva desde los años 60 haciendo historia.

Conocido por sus inolvidables “Parrilladas Bailables”, este clásico ofrece una experiencia única donde se canta, se baila y se disfruta en grupo. En este espacio, cada plato es un homenaje a nuestra identidad, incluyendo opciones como:

  • Vacuno
  • Pollo
  • Chorizo
  • Longaniza
  • Chunchules

La experiencia del fuego: El concepto de BAK’

Más allá de la tradición bailable, el fuego se ha transformado en un espectáculo gastronómico de vanguardia. En BAK’, el fuego no es solo un elemento, es una experiencia. Desde el primer chisporroteo hasta la última llama, cada corte, cada platillo y cada momento que vivimos en nuestra parrilla es un espectáculo único.

Infografía que explica los diferentes tipos de cortes de carne y su cocción sobre brasas

El show de las brasas

Desde que entras a BAK’, el calor de las brasas, el aroma que llena el aire y el sonido de la carne al contacto con el fuego te preparan para algo especial. Nuestro asado no es solo una parrillada, es un show de fuego donde cada ingrediente se cocina con precisión, respeto y pasión. Los cortes destacados incluyen:

Corte de carne Características
New Zealand Lamb Rack Corte premium con cocción precisa
Filet Mignon Wagyu Jack’s Creek Calidad superior en cada bocado
Bone-In Short Rib Pieza grande, cocida lentamente con adobo negro

Lo que realmente distingue a este concepto es la magia del fuego. La parrilla en vivo, el sonido de las llamas y el espectáculo visual de los fuegos que danzan mientras se cocinan tus cortes favoritos crean una atmósfera inigualable. Además, la mixología en BAK’ es un arte, ofreciendo cócteles que complementan esta vivencia sensorial, convirtiendo la comida en una energía que te hará regresar una y otra vez.

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