Esta riquísima Focaccia tiene tomates cherry, romero fresco, aceite de oliva y sal en escamas. Es crocante por fuera pero suave y aireada por dentro, ideal para servir con una tabla de quesos y fiambres o para acompañar pastas, sopas o ensaladas. Este es uno de los panes más fáciles de hacer y lo mejor de todo, es que no lleva amasado.
Si nunca hicieron pan, les recomiendo que se animen a hacer esta receta, ¡es siempre un éxito! Me gusta mucho preparar una focaccia cuando voy a recibir amigos en casa, es algo que a todo el mundo le gusta y queda rico con cualquier acompañamiento. Los toppings para este pan son muy variados, pero les dejo esta versión con ingredientes clásicos que sale buenísima.

Focaccia con Tomates Cherry y Romero
¿Qué es la Focaccia?
La focaccia es uno de los panes "planos" más divinos y populares de la gastronomía italiana, aunque no es exactamente plana, sino más bien gruesa y muy esponjosa. Mi receta de focaccia con tomates cherry, cebollas o chalotas y romero fresco, no solo te transportará a Italia, sino que te hará quedar de maravilla cada vez que la sirvas.
La primera vez que comí focaccia fue en una tienda de conveniencia en una estación de gasolina yendo de Milán a Venecia. Me sorprendieron aquellos enormes panes esponjosos, que ofrecían rellenos con toda clase de delicias. Así me almorcé mi focaccia rellena con rúcula, mozzarella, y berenjenas y pimentones asados con aceite oliva, y seguí mi viaje por la autostrada A4 rumbo a Venecia. Han pasado más de tres décadas desde aquel descubrimiento y todavía recuerdo ese pan que estaba aromatizado con orégano y tenía aceitunas negras en la costra y me recordó a aquellas mini pizzas que vendían en las panaderías venezolanas.
Orígenes de la Focaccia
La focaccia es prima de la pizza y es uno de los panes italianos más antiguos. Según Britannica, las primeras focaccias, preparadas por los etruscos, no tenían levadura y se hacían con harina, agua y sal. La masa se ponía sobre una laja piedra que a su vez se calentaba sobre cenizas ardientes. Con el tiempo, sin perder su simplicidad, la focaccia fue enriquecida con otros ingredientes incluyendo aceite de oliva y hierbas aromáticas frescas o secas. Algunos llaman a la focaccia la «pizza genovesa» pues se hizo popular en Génova, la capital de Liguria, al noroeste de Italia.
Diferencias entre Focaccia y Pizza
Aunque a la focaccia se le refiere como un tipo de pan plano y se hornea en bandejas planas, lo cierto es que es mucho más gruesa que una pizza y un flatbread. Pero además del grosor de la focaccia, hay otros elementos que la diferencian de la pizza.

Hidratación de la Masa
La masa de la focaccia es lo que en panadería se conoce como una masa de alta hidratación. Por cada 100 gramos de harina se usan 70 u 80 gramos de agua. La masa de la pizza, en cambio, es de baja hidratación: por cada 100 gramos de harina se requieren unos 30-35 gramos de agua. Es precisamente esa alta hidratación la que hace que la de la focaccia sea una masa pegajosa y suelta. También esa hidratación contribuye a la textura final que es esponjosa, ligera, con una miga abierta con grandes alveolos y con una corteza crujiente.
Proceso de Amasado
Mientras la masa de pizza se amasa muy bien, para la masa de la focaccia solo se mezclan los ingredientes y se dejan reposar para luego hacer los pliegues. Eso hace que sea una masa sin complicaciones.
Importancia de los Toppings
A diferencia de la pizza, en la que los toppings, incluyendo la salsa de tomate y el queso mozzarella, entre otros, son lo más importante, en una focaccia el pan manda. Basta un buen aceite de oliva y sal gorda para alcanzar la gloria.
¿Por qué te encantará esta Focaccia?
Son muchas las razones por las que te encantará esta focaccia:
- No hay que amasarla y se hace prácticamente sola.
- Hacer los pliegues a la masa es el mejor antiestrés del mundo, lo mismo que cuando la extiendes en la bandeja metiéndole los dedos.
- Dependiendo del tiempo del que dispongas, puedes hacerla el mismo día, o hacer la fermentación en frío (dentro del refrigerador) de 12 a 24 horas, para lograr un pan más robusto y saludable.
- Puedes ponerle los toppings que te gusten o que tengas a mano. Cuando se trata de focaccias, el cielo es el límite.
- Puedes comerla sola o rellenarla, te prometo que esta focaccia es una maravilla para hacer los más deliciosos emparedados.
- Se conserva fresca y maravillosamente bien por varios días, aunque la verdad es que es tan sabrosa que en mi casa vuela no más sale del horno.
Ingredientes Clave
Para hacer esta focaccia vas a necesitar los siguientes ingredientes:
- Harina para pan
- Levadura
- Sal
- Miel
- Aceite de oliva virgen extra
- Romero fresco
- Chalotas
- Tomates cherry
Cómo Preparar Focaccia
Hacer focaccia es muy fácil y los pasos se detallan a continuación:
Focaccia Súper Fácil (SIN AMASAR) 😏
Preparación de la Masa
- Pesa todos los ingredientes incluyendo el agua.
- Pon los ingredientes secos: harina panadera, levadura y sal, en un tazón grande y mezcla con un mezclador danés o un batidor de acero.
- Agrega el resto de los ingredientes: agua templada, aceite de oliva y miel, y mezcla nuevamente. La idea es que la harina se integre con los ingredientes líquidos. No hay que amasar.
- Deja que la masa repose, tapada con papel film plástico, una hora.
- Humedece tus dedos con agua para evitar que la masa se pegue y hazle pliegues sobre sí misma dentro del mismo bol, de seis a ocho veces o hasta que la masa se tense y ya no estire más.
- Deja reposar la masa tapada por media hora.
- Con los dedos húmedos, hazle cuatro pliegues sobre sí misma, cubre y deja reposar 30 minutos. Repite este proceso cuatro veces más, siempre dejando reposar la masa tapada por intervalos de 30 minutos y haciendo los cuatro pliegues.
En este punto, decide si vas a hacer la fermentación a temperatura ambiente, o en frío.
Fermentación de la Masa
Fermentación en Frío
Si optas por una fermentación lenta en frío, rocía la masa con un poco de aceite de oliva, cúbrela con film plástico y refrigérala de 12 a 24 horas. El resultado de esta fermentación será una masa más robusta, de sabor sin igual y más complejo.
Transcurrido el tiempo de fermentación en nevera, vierte la masa en una bandeja de 9×13 pulgadas (22×33 centímetros), cubierta con papel pergamino (papel de horno) con abundante aceite de oliva. Haz dos pliegues y volteála de manera que los pliegues queden boca abajo. Cubre con film plástico y deja que la masa duplique su tamaño a temperatura ambiente.
Fermentación a Temperatura Ambiente
Si optas por la fermentación «rápida» a temperatura ambiente, vierte la masa sobre una bandeja de horno de 9×13 pulgadas (22×33 centímetros) cubierta con papel pergamino y abundante aceite de oliva. Dobla la masa sobre sí misma y pon los dobleces boca abajo. Rocía con más aceite de oliva. Deja reposar la masa, cubierta con film plástico, hasta que doble su tamaño.
El tiempo de fermentación dependerá, entre otros factores, de la temperatura ambiente. A mayor temperatura, más rápida la fermentación. A menor temperatura ambiente, más lenta la fermentación. Si tu temperatura ambiente es baja, digamos de 22°C hacia abajo, busca un lugar cálido (el horno apagado, con la luz encendida y la puerta cerrada, por ejemplo).
Preparación Final de la Focaccia
En este punto y ya con la masa en la bandeja, humedece tus dedos con agua y húndelos en la masa, haciendo hoyos y extendiendo la masa a lo largo de la bandeja. Distribuye esta emulsión uniformemente sobre la focaccia y espolvorea con un poco de sal gorda (como hojuelas de sal Maldon).
Agrega más aceite de oliva y por último los tomates cherry (cortados al medio) y el romero fresco. Nuevamente presiona con los dedos para que los tomates queden un poco hundidos en la masa y con aceite.
Horneado
- Para un resultado óptimo, precalienta el horno y una piedra de pizza a 230°C (450°F) por al menos 30 minutos.
- Lleva la bandeja con la focaccia al horno y ponla sobre la piedra de pizza precalentada y hornea por 25-30 minutos.
- Si ves que la parte de arriba se está dorando demasiado, pon otra bandeja en la rejilla superior del horno, o cubre con papel de aluminio.
- Tu focaccia está lista cuando la temperatura interna del pan alcance los 93°C (200°F).
- Retira del horno y deja reposar sobre una rejilla metálica por unos 15 minutos o hasta que se enfríe totalmente.
Sustitutos y Variaciones
Además de las dos opciones de fermentado antes mencionadas, estas son algunas de las sustituciones y variaciones que acepta esta receta:
- Puedes usar levadura fresca en lugar de levadura instantánea (granulada), en cuyo caso hay que tener en cuenta que el radio es de 1:3; es decir, que cada gramo de levadura seca equivale a tres gramos de levadura fresca. Entonces, en lugar de tres gramos de levadura seca, vas a necesitar 9 gramos de levadura fresca.
- Puedes sustituir la miel con la misma cantidad de azúcar. También, si lo prefieres, puedes omitir el edulcorante en tu focaccia casera.
- Puedes enriquecer la harina para pan o harina de fuerza con un poco de harina de trigo integral, por ejemplo, 70-80% de harina panadera y 30-20% de harina integral.
Cómo Servir y Conservar la Focaccia
Maridajes y Rellenos
Esta focaccia puedes comerla sola, como si del pan que acompaña la comida se tratara. A mí me encanta también en el desayuno y la merienda. Pero además puedes hacer sándwiches con los rellenos de tu preferencia. En lo personal me gusta rellenarla con combinaciones que tengan rúcula, tomates, pimientos o berenjenas asadas, o pesto, mozzarella o burrata, y prosciutto o mortadela.
Conservación y Duración
Aunque siempre nos la comemos el mismo día, lo cierto es que esta focaccia se mantiene muy bien a temperatura ambiente por tres o cuatro días dentro de una bolsa de papel que luego pones en una bolsa plástica. Además, congela perfecto, pero eso sí: te recomiendo congelarla una vez que, al sacarla del horno, alcance la temperatura ambiente. En este caso, envuélvela muy bien en film plástico, guárdala en un recipiente hermético y lleva al congelador. Dura hasta seis meses congelada.
Cuando la quieras consumir, el día anterior la pasas del congelador a la nevera y antes de comerla le das un golpe de horno (10 minutos a 175°C (350°F), en un horno sin precalentar).
Aprovechar la Focaccia "Vieja"
¿Qué hago si mi focaccia se endurece y se pone vieja? Si tu focaccia se pone vieja, córtala en cubos y hornea por 10 minutos en un horno precalentado a 175°C (350°F): obtendrás los croutones más divinos del mundo.
Pan Rápido con Tomates Cherry y Romero
Los panes rápidos son salvadores absolutos, ¡no requieren leudado ni amasado, y sus variantes son infinitas! El pan rápido crece gracias a la acción del polvo de hornear, que es un leudante químico. Los panes clásicos usan levadura o masa madre, que básicamente son la misma cosa pero en diferentes estados.
Los panes rápidos no requieren amasado, en cambio los clásicos necesitan un buen amasado para que la harina desarrolle su gluten. Los panes rápidos no necesitan un tiempo de leudado ni temperaturas óptimas para crecer. De hecho, lo que precisan es el horno precalentado y listo para recibir la masa apenas terminamos de mezclarla. En resumidas cuentas, un pan rápido es una excelente opción para preparar una receta estilo panificada sin tanto alboroto.

Receta de Pan Rápido con Tomates Cherry, Romero y Oliva
La receta de hoy, un pan rápido con tomates cherry, romero y oliva, es perfecto para llevar de picnic, a la playa, para una merienda compartida, o disfrutar recién hecho calentito.
- Precalentar el horno a 220ºC.
- Entibiar la leche en el microondas y agregarle el limón para que se corte.
- Tamizar la harina con la sal y el polvo de hornear.
- Agregar el romero picado, los tomates cherry en mitades y el queso parmesano rallado.
- Hacer un agujero en el centro de la harina y verter ahí la leche y el aceite de oliva. Mezclar bien.
Variaciones de Toppings
Esta receta no solo tiene que hacerse con tomates cherry y romero. La masa es tan versátil que puede usarse como prefieran, empleando los ingredientes que tienen a mano o con lo que más les guste. Los tomates cherry se pueden sustituir por aceitunas verdes o negras, u otras verduras que aporten humedad.
Tomates Confitados como Acompañamiento
Estos tomates confitados son de lo más resultones y ya he perdido la cuenta de las veces que los he hecho. Son un excelente complemento para cualquier pan o plato.

- Mientras el horno se calienta, pon los tomates sobre la bandeja de horno y añade el aceite, el azúcar y el vinagre balsámico.
- Lava la naranja y rállala (acuérdate de no rallar la parte blanca). Añádela a los tomates y mezcla bien.
- Hornea durante 10-12 minutos, moviendo de vez en cuando.
- Espolvorea con romero, sal y pimienta negra recién molida.
Los puedes poner en botes de cristal, cubriendo los huecos con aceite de oliva virgen extra y dejando un par de centímetros antes de que se llene del todo el tarro y tapa bien.