Beneficios y Usos de las Ollas de Barro para Preparar Cazuelas

Las cazuelas u ollas de barro son uno de los utensilios más antiguos y valorados en la cocina tradicional. Su uso no solo es una tradición ancestral, sino también una forma de potenciar el sabor, mejorar la cocción y, si se eligen correctamente, cuidar la salud. Gracias a sus propiedades naturales, el barro es uno de los materiales más valorados en la cocina rústica y de horno de leña.

Ollas de barro tradicionales en una cocina rústica

Preparación Inicial: El Curado de las Ollas de Barro

Si has adquirido una cazuela u olla de barro, antes de usarla, debes realizar unos sencillos pasos para que se cierren los poros y el barro resista al calor y a los cambios de temperatura. Este proceso de cómo se debe curar una olla de barro hará que tu nueva herramienta de cocina te dure por mucho tiempo.

La curación es un paso fundamental, esté esmaltada la olla o no. Es importante aplicar el calor de forma gradual para evitar los choques térmicos, que podrían agrietar la cazuela. Cada persona o fabricante tiene su propio método, que depende del tipo de barro y si está esmaltado o no, o parcialmente esmaltado. En muchos casos, el barro usado suele estar esmaltado o semi-esmaltado, y el curado consiste en remojar la olla, cazuela o el utensilio de barro que sea en agua al menos 12 horas antes de usarla por primera vez. Se sabrá que ha terminado de hacerlo cuando dejen de formarse burbujas. Si el utensilio tiene tapa, también es crucial curarla. Posteriormente, se debe secar muy bien con papel de cocina o un paño suave y dejarla boca abajo hasta que se seque totalmente.

Métodos Sencillos para Curar una Olla de Barro

  • Con agua, aceite o manteca: Sumerge la olla o cazuela de barro en agua por 24 horas. Pasado ese tiempo, ponla al fuego y, cuando esté caliente, con la ayuda de un trapo, embárrala por dentro con aceite comestible y/o manteca de cerdo. Ya estará lista para usarse.
  • Con agua hirviendo, aceite o manteca: Llena la cazuela de barro con agua y ponla a hervir. Deja que el agua se consuma totalmente y, con ayuda de un trapo, embárrala por dentro con aceite comestible y/o manteca de cerdo. Listo, ya podrás cocinar con ella.
  • Con vinagre y ajo: Sumerge durante toda la noche la olla de barro en agua fría. Al día siguiente, sécala muy bien con una toalla y frótale un diente de ajo por dentro y por fuera. Ponla en la estufa, agrega una taza de vinagre blanco, deja que hierva y retira el vinagre. Cuando esté totalmente fría, lávala como normalmente lo harías. Ya estará lista para usarse.
Infografía: Tres métodos principales para curar ollas de barro

Beneficios de Cocinar con Ollas de Barro

Cocinar en cazuelas de barro no solo es una tradición ancestral, sino una forma de potenciar el sabor, mejorar la cocción y cuidar la salud. Las cazuelas de barro cuentan con ciertas ventajas que las sitúan por encima de los recipientes metálicos.

Sabor y Textura Inigualables

Los alimentos cocinados en olla de barro se perciben como más sabrosos y, además, no se pegan. La porosidad del barro permite que se mantenga un grado de humedad constante y que las recetas queden muy jugosas, conservando un punto perfecto de humedad. Esto se traduce en un sabor y una textura superiores. El barro es un imprescindible en tu cocina, ya que confiere un sabor característico muy apreciado. Las ollas fabricadas en barro dan la posibilidad de cocinar alimentos que concentran todo su sabor y que, incluso, espesan mejor, resultando en menos agua y más sabor.

Esta mejora en el sabor puede deberse a la difusión uniforme del calor y un calor suave que crea una gran alquimia en la cocina. Los alimentos se cocinan mediante el calor radiante que irradia los lados de la olla. Al mismo tiempo, la comida también se cocina mediante el calor de convección del aire dentro de la olla, pero en un entorno muy diferente. Hay un alto grado de humedad, puesto que el vapor de agua no puede escapar de la olla tapada. Esto resulta en una temperatura de “bulbo húmedo” alta, similar a la de un horno combi profesional, que crea temperaturas mucho más elevadas en la superficie de los alimentos por convección.

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Cocción Uniforme y Retención del Calor

Uno de los puntos fuertes de las cazuelas de barro es que logran calentar uniformemente todos los alimentos que contienen. De esta forma, se consigue controlar con mucha mayor precisión el grado de cocción del plato resultante y de cada uno de sus ingredientes. Además, al concentrar mucho el calor, estas cazuelas mantienen el calor en toda la superficie del recipiente y lo reparten muy bien, de forma uniforme, por lo que tardaremos más tiempo en tener que volver a calentar nuestras preparaciones. Incluso, es habitual que se retiren del fuego cuando aún les queda un poco para que el calor residual termine de cocinar el plato. Para recetas que necesitan cocinarse lentamente son la opción ideal, ya que una vez que el material toma calor, comienza a distribuirlo uniformemente por todo el recipiente, cocinando los alimentos en el tiempo estipulado y perfectamente en cada parte.

Versatilidad y Uso Tradicional

La versatilidad es otra ventaja clave de las cazuelas de barro, ya que se emplean para cocinar alimentos secos, pero también resultan altamente recomendables para platos de caldo. Todo dependerá del tamaño, la forma y la altura del recipiente en cuestión, algo que se debe prever, especialmente para platos de cuchara. Desde un pisto hasta un potaje, pasando por un asado de cordero, las ollas de barro no tienen limitaciones. Son imprescindibles en algunos platos y, además, les imprimen un sabor incomparable e inconfundible.

Las cazuelas de barro que se fabrican actualmente son aptas para su uso en microondas y para cocinar directamente sobre el fuego sin ningún inconveniente, aunque es recomendable colocarlas en su lugar antes de encenderlo para que vaya ganando temperatura gradualmente. También son excelentes para cocinar al horno.

Aspecto Ecológico y Artesanal

Las cazuelas de barro son ecológicas, ya que se fabrican con materiales -principalmente tierra y arcilla- y mediante técnicas sostenibles y respetuosas con el medio ambiente. Están muy ligadas a la tradición artesanal y adquirir piezas hechas a mano contribuye al comercio local. Cocinar en cazuelas de barro es una práctica llevada a cabo durante años, cuya misión es recuperar los sabores de antaño que tanto gustan.

Tipos de Cazuelas de Barro y Sus Usos Específicos

En las culturas gastronómicas, es muy común el uso de ollas de barro para preparar guisos o únicamente como presentación. En el mercado se encuentran diversas formas y tamaños de cazuelas de barro, cada una diseñada para optimizar la cocción de ciertos platos:

  • La cazuela redonda de barro es ideal para arroces al horno, calderetas y guisos.
  • La cazuela de barro honda con tapa es perfecta para guisos y estofados con caldo.
  • La cazuela de barro ovalada es excelente para carnes y pescados. Estas cazuelas de asas ovaladas son imprescindibles para los asados al estilo castellano (como los de Aranda de Duero, Sepúlveda o Segovia), así como para asados de pollo, vacuno, dorada a la sal o pasteles de carne.
  • La olla de barro con asas y tapa es esencial para cocidos, pucheros y platos de cuchara.
  • El plato asa-pollo es especial para cocinar pollo asado, con patatas y especias.
  • La cazuela de barro Tajine es ideal para elaborar recetas marroquíes y exóticas, especialmente al horno de leña.
Ilustración de diferentes tipos de cazuelas de barro y sus nombres

Consideraciones Importantes: Seguridad y Mantenimiento

Riesgos del Plomo y Cómo Evitarlos

En las gastronómicas, el uso de ollas de barro es común, no obstante, existe la preocupación de que el uso de estos enseres de cocina pueda resultar dañino para la salud, debido al desprendimiento de residuos de los propios materiales con los que se fabrican los utensilios. Se ha encontrado plomo en los utensilios de barro fabricados artesanalmente. El origen del plomo en estos utensilios está en el esmalte que se usa para recubrir o decorar los recipientes, y que contiene sílice y óxido de plomo. Su toxicidad se origina a través del consumo vía oral y se manifiesta a través de diferentes síntomas.

El plomo provoca efectos adversos en la salud humana. Durante el embarazo puede causar nacimiento prematuro y muerte espontánea del feto; en recién nacidos, bajo peso y retraso en el crecimiento; en niños, dificultades generales del desarrollo y malestar corporal, y en adultos, hipertensión, deficiencia renal e infertilidad, entre muchos otros malestares. Aunque existe una iniciativa para erradicar el uso del plomo en los esmaltes de utensilios de barro, aún circulan este tipo de utensilios en el mercado. Por ello, es recomendable comprar ollas o cazuelas de barro en lugares establecidos donde se certifique que el utensilio no contiene plomo. Otro consejo imprescindible es no comprar cazuelas o recipientes decorativos para darles uso en la cocina, ya que hoy día existe una estricta normativa sanitaria que implica el uso de materiales nocivos en el esmaltado para fines decorativos.

Gráfico mostrando los efectos del plomo en la salud humana

Cuidados y Desventajas

Al igual que con el hierro fundido sin esmaltar o curar, al principio el barro puede resultar algo engorroso. El inconveniente principal del barro es que no está diseñado para cambiar de temperatura rápidamente ni para cocinar a muy altas temperaturas. El choque térmico provocado por los cambios bruscos de temperatura puede agrietarlo. Algunos fabricantes recomiendan colocar la olla en un horno frío o a fuego lento y luego aumentar gradualmente la temperatura, lo que puede agregar 10 minutos al tiempo total de cocción. Esto implica que cocinar en barro es sinónimo de cocinar sin prisas, dándole tiempo al guiso o al asado.

Los recipientes de barro son relativamente frágiles, dado que el barro no aguanta golpes fuertes, requiere que seamos cuidadosos. Pueden ser piezas frágiles y tras el primer golpe posiblemente se agrieten. Pero, se puede evitar manteniéndolas en lugares donde no se choquen con otras ollas y manipulándolas con mucho cuidado. Es importante recordar que las cazuelas de barro pueden calentarse mucho, y si no se tiene cuidado, las quemaduras pueden ser considerables. Para su limpieza, se recomienda utilizar esponjas suaves y nunca estropajos metálicos.

El Barro en la Cocina Española: Tradición y Modernidad

En las culturas Mediterráneas, incluida la española, se tiene una gran tradición e historia de cocinar en barro. Hoy en día, aunque los recipientes metálicos han ido sustituyendo a todo lo demás en los hogares, las cazuelas de barro cuentan con ciertas ventajas que los sitúan por encima de estas.

Alfarería de Calidad: El Caso de Pontevedra y Pereruela

En Galicia, específicamente en Pontevedra, todavía se mantiene una tradición alfarera que desarrolla un barro de gran calidad. En un taller de cerámica se fabrican todo tipo de encargos, pero, sobre todo, recipientes de barro utilitario para la cocina. Entre los que se encuentran ollas, anguleras, viradeiras, merluceras, potas, potes, fuentes de horno, platos, queimadas y, por supuesto, cazuelas de barro. Esta alfarería, con una tradición familiar desde 1950, preserva los diseños tradicionales de los barros, siendo este uno de los encantos de esta cerámica. Sin embargo, en pequeños detalles los han modernizado, como por ejemplo en la adaptación de la base de los utensilios a la vitrocerámica para que estos sean más funcionales en la cocina.

Este barro de la comarca de Pontevedra es famoso por ser refractario; no se rompe cuando se somete a altas temperaturas, al contrario, se va endureciendo con el uso y esto le otorga las propiedades que lo hacen óptimo para cocinar. Estos alfareros usan arcillas o barros locales con los que a lo largo del tiempo han logrado mezclas óptimas. El barro rojo es el que usan para las cazuelas de barro, mientras que la arcilla blanca o el barro de manises se utiliza para detalles o piezas concretas. El barro gallego se diferencia de otros tipos por su color, la calidad de su composición de mezcla de arcillas con una técnica propia, y por su esmalte cerámico sin plomo.

Las piezas más demandadas son las ollas de barro que preservan su diseño tradicional y son idóneas para guisos a fuego lento. Otras piezas estrella son los potes (tanto grande para cocinar como individual para presentación) y las cazuelas de barro para cocidos y guisos con un sabor inigualable.

Las ollas de alfarería de Pereruela también son reconocidas por su calidad, permitiendo cocinar alimentos que concentran todo su sabor y que espesan mejor, siendo un matrimonio perfecto con el horno de leña, dotando de un sabor único a todo lo que se cocine: asados, guisos, carnes en salsa, castañas, platos típicos y tradicionales, calderetas o arroces.

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Proceso de Fabricación Tradicional

El método de fabricación de esta alfarería sigue un proceso tradicional en el que el barro pasa en primera instancia por la machacadora para mezclar, amasar y machacar. Tras esta, transita por la galletera o prensa donde se le extrae el aire para que no se agriete. A continuación, la cerámica se traslada en la roda (así se denomina al torno en gallego), que va girando lentamente para dar forma al utensilio. Todas las piezas de esta alfarería están hechas artesanalmente.

Tras crear el utensilio de barro, dependiendo de las dimensiones y grosor, tarda en secarse un día si es verano o está en un secadero, o varias semanas si se deja al natural y las condiciones climatológicas no acompañan. El secado debe ser lento para que la pieza de barro no se agriete. Una vez seca la pieza, se barniza y se cuece al horno a unos 1050ºC. Se hace a esta temperatura para que el barniz se vitrifique, creando un barro más duro y resistente. A esto se debe que estas cazuelas de barro aguantan el fuego directo y altas temperaturas a la hora de cocinar.

Receta Ejemplo: Arroz al Horno en Cazuela de Barro

El arroz al horno es un plato típico de la Comunitat Valenciana que se beneficia enormemente de la cocción en cazuela de barro. Aquí te presentamos una versión vegetariana y más ligera:

Ingredientes:

  • Caldo de verduras
  • Cúrcuma
  • Patatas
  • Boniato
  • Zanahoria
  • Pimiento
  • Ajos
  • Aceite de oliva
  • Arroz
  • Pimentón

Preparación:

  1. Calentar el caldo de verduras junto a la cúrcuma.
  2. Pelar y trocear todas las verduras: las patatas, el boniato y la zanahoria en rodajas no muy gruesas. El pimiento se puede trocear en juliana.
  3. Poner la cazuela al fuego con el aceite de oliva. Echar los ajos (sin pelar del todo) junto con las patatas y, cuando estén bien dorados, reservarlo todo.
  4. Hacer lo mismo con el boniato, el pimiento y la zanahoria.
  5. Verter el arroz junto con el pimentón, integrar bien ambos ingredientes y añadir el caldo vegetal hirviendo y el resto de los ingredientes reservados.
  6. El último paso es introducir la cazuela a media altura en el horno previamente precalentado a 180 grados. Se necesitarán al menos unos 25 minutos de horneado o hasta que ya no quede caldo y se vaya formando una ligera costra en la superficie del arroz.
Arroz al horno en cazuela de barro, con costra dorada en la superficie

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