El significado bíblico de «no teman a los que matan el cuerpo»

La exhortación de Jesús registrada en Mateo 10:28 -«No teman a los que matan el cuerpo, mas no pueden matar el alma; sino, más bien, teman al que puede destruir tanto el alma como el cuerpo en el Gehena»- constituye uno de los pilares de la fe cristiana frente a la adversidad. Esta enseñanza no es una invitación a la parálisis, sino un llamado a redefinir nuestra fuente de seguridad y nuestro horizonte de esperanza.

Esquema conceptual que ilustra la diferencia entre el temor humano (pasajero) y el temor reverente a Dios (eterno)

¿Cómo enfrentar el miedo?

El miedo puede ser enfrentado de dos maneras: con valor y con seguridad. El valor no es la ausencia de miedo, sino la «gallardía bajo presión», como decía Ernest Hemingway. Se trata de una virtud que nos conduce a enfrentar con dignidad cualquier situación, por difícil que parezca. Sin embargo, la seguridad del cristiano no descansa en sistemas externos, sino en el reconocimiento de Cristo. Aquel que comprende que existe un fundamento del mundo y que es objeto de amor, encuentra la base para perder el miedo.

La naturaleza de los opresores

¿Quiénes son aquellos a quienes Jesús dice que no debemos temer? Son hombres mortales, igual que nosotros. A lo largo de la historia, muchos dictadores -política, militar o religiosamente poderosos- han intentado detener la predicación del Reino. Sin embargo, cada uno de estos opresores resultó ser, según la advertencia bíblica, «un hombre mortal que morirá», hecho como «simple hierba verde» ante la guadaña de la muerte.

Figura histórica Periodo de poder Final
Benito Mussolini 1922-1943 Ejecutado en 1945
Adolfo Hitler 1933-1945 Suicidio antes de ser capturado
José Stalin 1924-1953 Hemorragia cerebral en 1953

La historia enseña que estos poderes son temporales. Los seguidores de Jesús, lejos de levantar la mano contra ellos, mantienen su integridad confiando en que el juicio final pertenece a Dios, siguiendo el ejemplo de David, quien respetó la posición de Saúl y esperó el momento en que Jehová decidiera el desenlace.

El significado del «alma» y el poder de la resurrección

Jesús dijo que los hombres no pueden «matar el alma». Contrario a la interpretación de la inmortalidad innata del alma -concepto heredado de filosofías antiguas-, la Biblia enseña que el alma humana es mortal y destructible (Ezequiel 18:4, 20). Entonces, ¿qué quiso decir Jesús?

  • El ejemplo de Jesús: Los enemigos mataron el cuerpo de Cristo, pero no pudieron matar su derecho ni su título a la vida futura. Dios lo resucitó al tercer día, demostrando que la vida está más allá del alcance de los verdugos humanos.
  • La esperanza: Las palabras de Jesús fueron un poderoso llamamiento a creer en la resurrección. El cristiano no teme perder su vida física en el servicio a Dios porque sabe que existe un galardón eterno.
Infografía sobre la perspectiva bíblica de la esperanza en la resurrección frente al martirio

Temor reverente frente a la destrucción

Al decir que debemos temer a Aquel que puede destruir alma y cuerpo en el Gehena, Jesús no está promoviendo un miedo terrorífico, sino un temor reverente. El Gehena, en el contexto histórico, era el valle donde se desechaba la basura; Jesús lo utilizó como símbolo de una destrucción completa. Algunos estudiosos sugieren que esto implica la necesidad de morir al dominio del «alma carnal» para vivir según el Espíritu, sugiriendo que la verdadera pérdida es la exclusión del Reino.

En un mundo donde el cristianismo enfrenta persecución creciente, la advertencia de Jesús es un estímulo: debemos reservar nuestro temor para Dios, el único que tiene la autoridad final sobre la existencia. Si el mundo odió a Jesús, es natural que sus seguidores experimenten rechazo, pero la lealtad a Cristo asegura que nuestras almas están, en última instancia, en las manos del Todopoderoso.

Los primeros cristianos

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