El chocolate es un alimento de origen prehispánico que merecía tener un templo en condiciones en el país en el que comenzó a consumirse. El Museo del Chocolate Nestlé, ubicado en la ciudad de Toluca, México, no solo funciona como un espacio de exhibición, sino que constituye un icono en la periferia industrial. Este proyecto, diseñado por el arquitecto Michel Rojkind y un equipo multidisciplinario, fue concebido como una escultura promocional habitable que manifiesta su voluntad de destacar en un entorno marcado por cables de alta tensión y la autopista.

Concepto arquitectónico y diseño
La naturaleza del encargo permitió explorar alternativas compositivas y formales divertidas y novedosas, dentro de parámetros de experimentación libres. La arquitectura se entiende aquí como espectáculo visual y una experiencia sensorial. El conjunto se desplanta sobre una serie de apoyos puntuales, reforzando el contraste entre la geometría compleja del museo y la simplicidad de la nave industrial preexistente, a la cual el museo sirve como anexo.
El proyecto es una arquitectura efectista y expansiva que refleja el instante congelado de un choque de trenes en el aire. Sus pliegues geométricos definen la fachada y el acceso principal, aprovechando la ubicación en esquina para proyectar su presencia hacia la avenida principal.
La experiencia del recorrido
El acceso al edificio se realiza por una escalera posterior que conduce a los visitantes a través de un prisma atrompetado y facetado. Los triángulos del caleidoscopio desplegado se presentan en diferentes tonos de blanco para acentuar las diferencias de planos. El recorrido es una secuencia continua, diseñada para ofrecer diversas calidades espaciales y vivenciales:
- Vestíbulo: Espacio de transición que da cabida a los grupos, entre el mostrador de atención y sofás en forma de tabletas de chocolate.
- Teatro: Encierra a los visitantes unos minutos para introducirlos virtualmente al líquido mundo de los dulces.
- Recorrido fabril: De ahí inicia el camino por pasillos, túneles y miradores sobre las salas de la fábrica.
- Conexión industrial: El diseño incluye un pasaje hacia un túnel ya existente, que permite el recorrido por toda la planta de producción.

Detalles constructivos y materiales
La materialidad juega un rol fundamental en la personalidad del edificio. La piel exterior se define mediante una textura acanalada y rugosa en color rojo, aludiendo a su naturaleza industrial. En el interior, el uso del blanco califica superficies tersas, jugando con la luz natural, artificial y los claroscuros para dramatizar la complejidad geométrica del recorrido.
| Característica | Detalle |
|---|---|
| Arquitecto principal | Michel Rojkind |
| Año de terminación | 2007 |
| Superficie | 634.00 m² |
| Longitud del recorrido | 300.00 m |
| Materiales principales | Vidrio y Acero |
El proyecto destaca como un ejemplo de sistemas formales que intentan aproximarse al caos, recurriendo a formas no matriciadas relacionadas con lo orgánico. Se trata de una estructura mutante y versátil que desafía los límites, habiendo sido proyectada y construida en un tiempo récord de tres meses.