Muñecos de Magia Negra y su Investigación a Través de la Historia

A pesar de las críticas vertidas en su contra, la obra de Sir James Frazer, autor de "La rama dorada", estableció un criterio epistemológico fundamental para comprender la magia, que aún hoy resulta práctico. La principal objeción a Frazer radica en su interpretación de los actos mágicos, a los que a menudo reducía a una "ciencia falsa" o primitiva, ignorando sus profundos aspectos simbólicos y expresivos. Ludwig Wittgenstein, por ejemplo, criticó a Frazer por obviar que actos como "arder en efigie" o "besar la imagen de la amada" no se basan en una creencia en un efecto directo sobre el objeto representado, sino en la satisfacción que procuran al individuo. Como señala Wittgenstein, el mismo "salvaje" que traspasa la imagen de un enemigo para matarlo, construye su choza de madera real y afila su flecha con arte, no en efigie.

No obstante, dejando a un lado estas consideraciones, la historia ofrece innumerables ejemplos de la aplicación de la magia simpática, definida por Frazer. Su manifestación más extendida consiste en la creencia de que es posible influir en una persona, para bien o para mal, a través de una representación de la misma. Este efecto se potencia si la representación incluye elementos que han estado en contacto con la persona, como cabellos, uñas, objetos personales o vestimenta. Esto evidencia la existencia de una creencia real en un vínculo mágico entre la representación y lo representado, además del contenido simbólico y emocional que señalaba Wittgenstein.

Los objetos antropomorfos utilizados para influir a distancia en un enemigo, aunque comúnmente asociados con los muñecos vudú, no son exclusivos de esta religión. Su uso se ha extendido por todo el mundo, empleando materiales tan diversos como plomo, cera, tela, madera o piedra. Estas figuras se empleaban tanto para causar daño a la víctima como para dominar su voluntad, especialmente en asuntos amorosos.

Representación de un muñeco mágico antropomorfo.

Evidencia Histórica del Uso de Muñecos Mágicos

Existen evidencias del uso de estos objetos en la Grecia antigua. La colección de Papiros Mágicos Griegos (PGM) contiene un conjunto de prácticas de sometimiento que abarcan tanto la vertiente maléfica como la erótica, a menudo entrelazadas. Algunas de estas instrucciones detallan la elaboración de una figurilla que puede representar a la divinidad o al daimon invocado, o bien a la víctima.

Un ejemplo paradigmático se encuentra en el papiro IV, conocido como "El Gran Papiro Mágico Parisino", datado en la primera mitad del siglo IV y hallado en Tebas. Este papiro describe cómo escribir sobre la figura de la mujer a seducir invocando nombres divinos y escribiendo fórmulas mágicas en diferentes partes de su cuerpo. Tras esto, se instruye en el uso de trece agujas de bronce, cada una con un propósito específico al ser clavada en la figurilla, con el objetivo de dominar la voluntad de la mujer y hacerla desear únicamente al conjurador.

Posteriormente, se graba una extensa fórmula mágica en una lámina de plomo que se ata a la figurilla. Esta se deposita en la tumba de alguien que haya muerto violentamente o de forma prematura, creyendo que su espíritu llevará a cabo el encantamiento. La fórmula reza:

"No desobedezcas, demon de muerto, mis mandatos y nombres; por el contrario, despiértate tú del ocio que te domina, tú, quienquiera que seas, varón o mujer, y dirígete a todo lugar, a todo camino y a toda casa, y tráeme a fulana; impide que coma y beba, y no dejes que fulana intente tomar a otro varón para el placer, ni al suyo propio, sino sólo a mí, fulano; por el contrario, arrastra a fulana por los cabellos, las entrañas, su alma, hacia mí, fulano, en cada momento de su vida, de noche y de día, hasta que venga a mí, fulano, y permanezca inseparablemente unida a mí, fulano."

Este hechizo presenta notables similitudes con una tablilla de maleficio o defixio egipcia, donde un individuo llamado Sarapamón realiza un encantamiento para enamorar a Ptolemaide. En este caso, la lámina de plomo con el conjuro envolvía una figurilla femenina, atada y con espinas clavadas en diversas partes, hallándose ambas piezas en el Museo del Louvre.

Recreación de una tablilla de maleficio egipcia con figurilla.

Muñecos Fetiches en Mercados y Tradiciones

Actualmente, en los mercados de México se comercializan pequeños muñecos, identificados como masculinos y femeninos, destinados a unir amorosa y sexualmente a una pareja. La explicación de estos fetiches o muñecos de trapo para realizar trabajos efectivos requiere un retrato o una prenda que haya pertenecido a la persona a cautivar. En una noche propicia, se enciende una vela roja y una verde, y mirando la llama, se llama a la persona deseada.

Esta práctica se enmarca dentro de la magia homeopática y contagiosa. Si bien estos muñequitos son a menudo denominados "fetiches", el término estrictamente hablando remite a un concepto distinto. Originalmente, un fetiche era un ídolo o genio adorado en Guinea e Isinoós, capaz de hacer el bien y el mal. Se elaboraba a partir de un palo, una rama de espino, un hueso o un diente de perro, y se colocaba en un altar para ofrecerle sacrificios y adoración.

El Diccionario enciclopédico de la lengua española (1853) de Gaspar y Roig amplió la definición a "Hechizo, amuleto de que usan los árabes. Relicario, adorno". En 1899, el Diccionario de la Real Academia Española lo definía como "Cada uno de los ídolos u objetos de culto supersticioso en tierra de negros", definición que, con la sustitución de "tierra de negros" por "pueblos primitivos", es la que registra la Academia actualmente. Por lo tanto, un fetiche, a diferencia del muñeco que representa a una persona, es o representa a un ser divino o sobrenatural con poderes mágicos al que se le rinde culto.

Esta superposición de conceptos probablemente ha dado lugar a la denominación de estos objetos como "muñecos vudú", aunque la creencia no provenga necesariamente de ese contexto ni implique lo mismo. Sin embargo, a veces coexisten ambas funciones: la del objeto como representación de la víctima (magia simpática) y la del fetiche.

Investigación sobre Brujería y Hechicería en Michoacán

Hace años, se inició un proyecto de investigación para catalogar casos de brujería y hechicería extraídos de los expedientes de la serie Inquisición del Archivo Histórico Casa de Morelos (AHCM) en Morelia. Esta serie consta de 160 expedientes del Obispado de Michoacán en el siglo XVIII, que abarcaba los actuales estados de Michoacán, Guerrero, Guanajuato y San Luis Potosí. De ellos, se identificaron 60 expedientes relacionados con hechicería o brujería, los cuales fueron transcritos íntegramente para facilitar el análisis de tópicos y motivos tradicionales.

Uno de los casos más notables es el proceso contra María Guadalupe. Fue denunciada en agosto de 1760 por Joseph Molina, mayordomo de la hacienda de San Antonio del Blanquillo. Molina entregó dos muñecos con espinas, asegurando que habían sido hechos por María Guadalupe, su comadre. Según Molina, la hija de María Guadalupe, María de Jesús, le había revelado que su madre poseía conocimientos sobre un tesoro enterrado en un cerro cercano. La muchacha también le confesó a Molina que su enfermedad se debía a que su madre había confeccionado un muñeco que lo representaba.

María Guadalupe corroboró este hecho en su primera declaración, confirmando la fabricación de un muñeco que representaba a Joseph Molina, cubierto de espinas, a causa de la enfermedad que padecía el mayordomo.

Casos de Muñecos Fabricados por María Guadalupe

A lo largo del extenso expediente, se documenta la fabricación de numerosos muñecos por parte de María Guadalupe para diversos fines:

  • Muñeco negro con vidrios: utilizado como guardián de un tesoro.
  • Muñeca con espinas en la cadera: para maleficiar a María Apolonia.
  • Muñeco en una cruz: para invocar a María de Jesús y encantar la Cueva de los Hábitos.
  • Muñeco con la boca cosida: para impedir que María de Jesús revelara la ubicación del tesoro.
  • Muñeco para Joseph Rosales: con el mismo propósito que el anterior, para que ambos dijeran mentiras coordinadas.
  • Muñeco de Joseph Molina con una hebra de oro en el cuello: para simbolizar que María de Jesús podría manipularlo por ambición.
  • Tres muñecos de hombres maleficiados: que resultaron en la muerte de las víctimas.
  • Muñeco completamente espinado: para maleficiar al padre Bernardino Lauriano, provocándole una erupción de granos.
  • Muñeco para sacar a Rosales de la cárcel.
  • Muñeco en el humo del fogón: para atarantar a quienes buscaban el tesoro.
  • Muñeco de Joseph Molina con cincho en la barriga y pellejos de víbora: para asegurar que nunca tendría dinero.
  • Muñeco que representa a María de Jesús con la barriga hinchada.
Ilustración de un muñeco con espinas, representando un maleficio.

Para María Guadalupe y los testigos en su contra, existía una relación causal directa entre lo que ocurría con la representación y lo que sufría el representado, como se evidencia en varios de los casos mencionados.

Por ejemplo, al interrogar a María de Jesús y Joseph Antonio Rosales Pichardo sobre el tesoro, sus respuestas eran evasivas. María de Jesús declaró que su madre había hecho dos muñecos, uno para ella y otro para Rosales, ambos con la boca cosida, impidiendo así que hablaran sobre el tema específico que María Guadalupe deseaba ocultar.

Cuando Joseph Molina, molesto por el engaño de Rosales con el dinero, lo encerró, este último deseó ser liberado por el Demonio. En ese periodo, María Guadalupe se le aparecía con un muñeco en las manos, discutiendo sobre cómo sacarlo de la galera y cómo encantar el cerro del dinero para que Molina no lo encontrara. En una ocasión, Molina se encontró en el cerro con María Guadalupe sin saber cómo llegó allí, lo que ella atribuyó a "arte diabólica".

En otra ocasión, Felipa, conocida de Rosales, relató que ella, junto con María Guadalupe y otras mujeres, "tenían puesto un muñeco en el humo de el fogón para que los que fuesen a vuscar el dinero se atarantasen". María Guadalupe, sin embargo, aclaró que el muñeco se colocó en el fogón de su cocina para que, con el humo, su amo Molina se ahogara.

María Guadalupe también confesó que "a tres hombres quitaron la vida con varios echizos, y superticiones, pues formaron tres muñecos todos clavados de espinas, y así los tuvieron hasta que murieron". Asimismo, ella y otra mujer, Ysabel, crearon un muñeco para el padre fray Bernardino Lauriano, cubierto de espinas, con la intención de acabar con su vida debido a que se habían aficionado a su rostro, provocándole dolores intensos.

La causa contra María Guadalupe se suspendió durante siete años, siendo reanudada en 1767 a raíz de una nueva denuncia de Joseph Molina. En esta etapa, María Guadalupe confesó haber sido engañada por el Demonio y sus compañeras, cometiendo actos graves y atroces.

Además, declaró ser la causa de la muerte de su hija María de Jesús, a quien mató porque le daba buenos consejos, informaba a su amo Molina sobre ella y fue la primera en denunciarla. El método empleado consistió en hacer una muñeca que simulaba el embarazo de su hija, de manera que se creyera que moría de parto, y así perjudicar su reputación y la de Molina, a quien ella misma atribuía falsamente el embarazo.

En estos casos, los muñecos se emplean para inducir efectos muy específicos. No obstante, María Guadalupe también era consciente del valor simbólico inherente a estos objetos. Aunque se mantiene la relación causa-efecto, en algunas situaciones el simbolismo es mucho más pronunciado.

Investigación histórica sobre muñecos de magia negra.

Una estatuilla humanoide con alfileres insertados era un método utilizado por chamanes para combatir espíritus malignos mediante medios mágicos.

Conceptos Clave: Magia Simpática y Fetiches

La magia simpática es una categoría analítica establecida por James Frazer en "La rama dorada", que se manifiesta en dos vertientes: la magia homeopática y la magia contagiosa.

El término fetiche, a diferencia del muñeco que representa a una persona, se refiere a un ídolo u objeto de culto supersticioso, a menudo asociado con divinidades o seres sobrenaturales en culturas de pueblos primitivos. Estos objetos se consideran poseedores de poderes mágicos y son objeto de veneración.

La religión vudú, a menudo cargada de historias oscuras ligadas a rituales y embrujos, proviene del término "Vodoun", que hace referencia a un grupo de divinidades y espíritus de la naturaleza. Los cultos vudú en América surgieron como consecuencia de la esclavitud de poblaciones africanas, presentando una organización espiritual compleja con sacerdocio, templos y rituales específicos.

El Bocio, el origen del Muñeco Vudu (Documental)

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