Receta de Mermelada de Higos Verdes con Piel

La elaboración de conservas de frutas en casa es una excelente manera de disfrutar de deliciosas mermeladas caseras durante todo el año. Si buscas una opción saludable y natural, preparar tu propia mermelada de higos es una alternativa fantástica a las versiones comerciales, que a menudo contienen grandes cantidades de azúcares añadidos. Los higos son frutos de origen mediterráneo, apreciados desde la antigüedad por su dulzura natural y sus beneficios nutricionales. La mermelada de higos tiene un lugar especial en muchas culturas culinarias, siendo un elemento tradicional en desayunos y meriendas.

Frutos de higuera con hojas verdes

La Mermelada de Higos: Una Receta Sencilla y Versátil

La temporada de higos es relativamente corta, por lo que es ideal aprovecharla al máximo para elaborar conservas que nos permitan disfrutar de su sabor durante meses. Con esta receta, podrás preparar mermelada casera sin complicaciones, ideal para quienes desean mantener un control sobre los ingredientes y evitar conservantes artificiales. La mermelada de higos casera es perfecta para untar sobre tostadas, acompañar tablas de quesos, patés, platos de carnes blancas, foie, o como relleno para tartas, pasteles, magdalenas y helados.

Una de las grandes ventajas de hacer mermelada casera es la posibilidad de ajustar el nivel de dulzor. En lugar de las proporciones habituales de azúcar, puedes añadir bastante menos si prefieres que no sea excesivamente dulce. Sin embargo, ten en cuenta que esto puede reducir el tiempo de conservación una vez abierto el frasco. Si buscas una opción aún más saludable, puedes sustituir el azúcar por miel, sirope de arce o canela.

Para esta receta rápida y sencilla, el tiempo total estimado es de aproximadamente 1 hora, incluyendo la preparación de ingredientes, cocción y envasado.

Ingredientes para la Mermelada de Higos

Para elaborar aproximadamente dos tarros medianos de mermelada, necesitarás:

  • 1 kg de higos frescos
  • 500 gramos de azúcar (o menos, al gusto)
  • El jugo de un limón
  • 1 cucharada de esencia de vainilla (opcional)

Preparación Paso a Paso de la Mermelada de Higos

1. Preparación de los Higos

Lava bien los higos y retira los tallos. Si la piel de los higos te resulta dura, puedes quitarla, pero si están muy tiernos, como suele ser el caso cuando están maduros, puedes dejarlos sin pelar. En esta receta, al triturar o colar posteriormente, la piel no será un problema. Corta los higos en trozos pequeños o cuartos.

Higos verdes cortados en cuartos sobre una tabla de cortar

2. Maceración (Opcional pero Recomendable)

Coloca los higos troceados en una cazuela de base gruesa. Añade el azúcar y el zumo de limón. Mezcla bien y deja reposar entre una y dos horas (con el fuego apagado). Este paso permite que los sabores se intensifiquen y que la pectina del limón actúe como espesante natural, contribuyendo a conseguir la textura deseada.

3. Cocción de la Mermelada

Pon la cazuela a fuego medio-bajo. Cocina la mezcla durante unos 30-40 minutos, removiendo de vez en cuando para evitar que se pegue al fondo. Los higos irán soltando su jugo y el azúcar se irá derritiendo, formando un almíbar.

A medida que la mermelada se va haciendo, es importante desespumar, retirando la espuma que pueda formarse en la superficie.

4. Comprobación del Punto de Cocción

Para saber si la mermelada está en su punto, coloca una cucharada en un plato y déjala enfriar. Si al inclinar el plato la mermelada se desliza rápidamente, necesita unos minutos más de cocción. Si se desliza lentamente, ya está lista. Recuerda que la mermelada espesará considerablemente al enfriarse.

Plato con una cucharada de mermelada de higos para comprobar la consistencia

5. Triturar (Opcional)

Si prefieres una mermelada sin trozos, puedes triturar la preparación con una batidora de mano antes de que se enfríe por completo. Si te gusta encontrar trocitos de fruta, puedes darle solo un par de toques para reducir los trozos más grandes o dejarla tal cual.

Envasado y Conservación de la Mermelada

Para poder disfrutar de tu mermelada casera durante todo el año, es fundamental conservarla adecuadamente. Esto implica el uso de tarros de cristal previamente esterilizados.

Esterilización de los Tarros

Para esterilizar los tarros y sus tapas, puedes introducirlos en una cazuela con agua hirviendo durante 10-15 minutos. Otra opción es, durante los últimos 15 minutos de cocción de la mermelada, poner los frascos con las tapas a hervir en una cazuela con agua.

Métodos de Envasado al Vacío

Existen varias maneras de conseguir el vacío para una conservación óptima:

  • Método 1 (Boca abajo): Rellena los botes previamente esterilizados con la mermelada caliente, justo hasta el borde. Ciérralos bien inmediatamente y colócalos boca abajo. Mantenlos así durante 24 horas para que hagan el vacío. Al día siguiente, dales la vuelta y ponles las etiquetas.
  • Método 2 (Baño María): Después de llenar los tarros calientes con la mermelada, déjalos enfriar un poco y tápalos, dejando aproximadamente 3 mm entre la preparación y la tapa. Introduce los tarros en una cazuela con agua hasta cubrirlos casi por completo (puedes poner un paño en el fondo y paredes de la cazuela para evitar golpes). Deja que hiervan durante unos 30 minutos desde que el agua rompa a hervir. Apaga el fuego y deja que los tarros se enfríen completamente dentro de la cazuela.

Una vez envasada correctamente, tu mermelada casera puede conservarse durante varios meses sin necesidad de refrigeración.

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Consejos Adicionales y Variaciones

Mejorar la Textura: Si prefieres una mermelada más espesa, puedes añadir a la cocción media manzana rallada en trozos muy pequeños. La pectina de la manzana actuará como un agente espesante natural.

Variaciones de Sabor: No dudes en experimentar con especias como canela, clavo, o incluso hierbas frescas. Un toque de licor también puede enriquecer el sabor de tu mermelada. Algunas recetas incluso combinan higos con jengibre y vainilla para un toque exótico.

Diferencia entre Mermelada y Confitura: La principal diferencia radica en la preparación. La mermelada se elabora a partir de fruta cortada o triturada cocida con azúcar, mientras que la confitura se prepara con la pulpa de las frutas cocida en almíbar, resultando generalmente más dulce y con mayor proporción de azúcar.

Uso de Higos Enteros: El hecho de emplear los higos enteros, sin pelar, facilita enormemente el proceso de preparación. Con una lavada rápida y la eliminación de los rabitos más duros, gran parte del trabajo está hecho.

Recetas con Thermomix: Para quienes disponen de este electrodoméstico, la preparación de mermeladas resulta aún más cómoda. Sin embargo, la receta tradicional aquí expuesta es igualmente efectiva y deliciosa.

Aprovechamiento de Fruta Madura: Hacer mermelada es una excelente manera de aprovechar aquellas piezas de fruta que están maduras y que de otro modo podrían desperdiciarse. Es importante que la fruta esté madura para necesitar una menor cantidad de azúcar.

Tabla de quesos variados con una porción de mermelada de higos

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