El veganismo desde la perspectiva médica y sus implicaciones

El veganismo es una forma de entender el estilo de vida que rechaza cualquier tipo de explotación animal. Esta filosofía se opone con fuerza al especismo (discriminación de quienes no pertenecen a una cierta especie), lo cual se evidencia en la estricta dieta, la prohibición de cosméticos testados en animales y cierta vestimenta.

Beneficios del veganismo para la salud

Esquema de los beneficios del veganismo para la salud (reducción de enfermedades, ahorro económico)

Según diversos investigadores, si toda la población mundial adoptara el veganismo, el número total de muertes anuales debidas a derrames cerebrales, enfermedades cardíacas coronarias, cáncer y diabetes tipo 2 se reduciría en un 19%. Una dieta vegana tiene un gran valor nutricional. Varios estudios han informado que las dietas veganas, cuando se siguen correctamente, normalmente contienen más fibra, antioxidantes, potasio, magnesio y vitaminas A, C y E.

Numerosos estudios médicos realizados en las últimas décadas han mostrado los beneficios de las dietas vegetales en la salud humana, en concreto en la prevención y el tratamiento de la obesidad, de la diabetes, de las enfermedades cardiovasculares, la diverticulosis y de algunos tipos de cáncer. La adopción de una dieta vegana por parte de la población mundial evitaría 8.1 millones de muertes anuales y ahorraría a los sistemas sanitarios un billón de dólares al año, según cálculos de la Universidad de Oxford. "Las dietas vegetarianas han demostrado que ayudan a mejorar la salud cardiovascular. Este tipo de dieta beneficia también a personas que sufren enfermedades renales. “En los pacientes con enfermedad renal crónica, especialmente en las etapas pretratamiento de sustitución renal, hay que hacer una restricción proteica, en particular de las proteínas de origen animal, porque generan una mayor presión en el glomérulo, que es una de las estructuras más importantes del riñón.

Consideraciones nutricionales en dietas veganas

Tomando en cuenta que no se puede consumir ninguna forma de carne, es vital y muy importante asegurarse de seguir consumiendo proteínas de otras maneras. Una alimentación vegana variada contiene frutas y verduras lo más variadas posible, cereales integrales, frutos secos, legumbres y aceites vegetales. En la alimentación vegana hay que prestar especial atención al suministro de vitamina B12, ya que es esencial para la formación de los glóbulos rojos y el sistema nervioso. Por lo tanto, es recomendable por precaución atender a un suministro adicional de vitamina B12 a través de alimentos enriquecidos (zumos, leche de soja, cereales de desayuno) y tomar preparados dietéticos suplementarios que contengan B12.

Mitos sobre la leche y los lácteos

La publicidad ofrece una imagen de la leche y los productos lácteos como algo especialmente saludable. Pero la grasa de la leche contiene aproximadamente un 65% de ácidos grasos. A través del proceso de pasteurización (calentamiento) de la leche se desnaturalizan proteínas que pueden dar lugar a efectos negativos en la salud.

Impacto del veganismo en el medio ambiente y la sociedad

Infografía sobre el impacto ambiental de la ganadería vs. dieta vegana

Un mundo lleno de veganos reduciría las emisiones de gases de efecto invernadero debidas a la industria agrícola global en un 70%. Se ahorrarían 570 mil millones de dólares anualmente en costos del cuidado médico y los gastos asociados con el “cuidado informal y los días de trabajo perdidos”, ahorrando entre 700 mil millones y 1 billón de dólares al año.

Hambre mundial y uso de recursos

Según la FAO, se estima que hay 9,125,000 muertes anualmente causadas por hambre. Casi el 50% de la cosecha mundial de cereales y el 90% de la cosecha mundial de soja se destinan para dar de comer a los animales útiles de la industria cárnica y láctea. Tan solo para producir 1 kg de carne se necesitan, según el tipo de animal, hasta 16 kg de alimento vegetal. Se podrían salvar muchas vidas de inanición. El suizo Jean Ziegler, representante especial de la ONU para los derechos humanos, escribe acerca de la alimentación: “La agricultura mundial podría alimentar sin problemas a 12.000 millones de personas. Es decir, un niño que hoy en día muere de hambre, muere asesinado”.

Explotación animal y contaminación

La ganadería es una de las actividades que más consume agua; para 1 kg de carne se necesitan 20.000 litros de agua. ¡Con esta cantidad de agua alguien se podía duchar por todo un año! En Sudamérica se ha sacrificado en 40 años un estimado del 40% de la selva tropical para la ganadería. Los mares del mundo están siendo vaciados. Muchas especies marinas están al borde de la extinción. Se está abusando de los mares mundiales exageradamente y se han convertido en una mezcla de químicos y basura. La mayoría de los peces están considerablemente contaminados con sustancias tóxicas, de tal manera que el consumo de estos peces supone un riesgo importante para la salud humana.

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Algunas veces en la tele pasan documentales sobre las malas condiciones en las fábricas de animales, los mataderos o el transporte de animales, pero la mayoría de las veces tratan de quitarle importancia, haciéndole parecer que es una excepción o que la información es falsa con el propósito de que la gente siga consumiendo carne y no bajen las ventas. Esta sería una de las muchas razones por las cuales no hay tantos veganos como podría haber si se diera a conocer toda la información verdadera.

Veganismo en la adolescencia y sus particularidades

Un tema relacionado con el veganismo bastante polémico es si está mal ser vegano durante la adolescencia. Muchos padres, cuando sus hijos les dicen que quieren ser veganos, entran en polémica por si está mal ser vegano durante la adolescencia ya que el cuerpo todavía está en proceso de desarrollo. Sin embargo, una dieta vegana correctamente elaborada no afecta de manera negativa al desarrollo físico o mental de un adolescente. Ser vegano durante la adolescencia tiene algunos pros y contras:

Pros:

  • Aportan mayores niveles de fibra dietética.
  • Prevención de la obesidad.
  • Las dietas veganas en la niñez y adolescencia pueden contribuir al establecimiento de patrones alimentarios saludables para toda la vida.

Contras:

  • Menor contenido calórico. El aporte energético puede ser insuficiente dada la menor densidad calórica por unidad de volumen frente a las grasas animales.
  • La planificación de dietas nutricionalmente adecuadas para los veganos jóvenes puede requerir atención sobre algunos nutrientes.
  • Las necesidades proteicas de los niños veganos pueden ser ligeramente mayores (del 15% al 20%), para conseguir el crecimiento óptimo.

La percepción de los profesionales de la salud sobre las dietas veganas

Un estudio de investigadores de la Universidad de Cádiz sobre las actitudes de los médicos y enfermeros en España hacia las dietas veganas encontró que sus hábitos alimenticios personales influyen más en sus opiniones que su formación académica, siendo los veganos los más favorables hacia este tipo de dieta. La investigación, que analizó las respuestas de 208 médicos y enfermeros de atención primaria, reveló que la mayoría seguía una dieta omnívora (87%), mientras que solo un 3.4% era vegetariano o vegano. Aquellos profesionales con dietas veganas o vegetarianas mostraron actitudes significativamente más favorables hacia estas opciones alimentarias. En contraste, los profesionales omnívoros tendían a mostrar escepticismo y preocupaciones sobre posibles deficiencias nutricionales, como la falta de proteínas, hierro o calcio.

Sorprendentemente, los datos muestran que la formación en nutrición tiene un impacto limitado en las actitudes hacia las dietas veganas. Más de la mitad de los encuestados carecía de formación específica en esta área, y entre quienes sí la tenían, las opiniones no siempre eran más favorables. El estudio encontró que solo un 33% de los profesionales reconoce que las dietas veganas pueden ser adecuadas si están bien planificadas y suplementadas. La percepción de estas dietas parece estar más influenciada por las creencias personales y los hábitos alimenticios de los profesionales que por el conocimiento científico.

El estudio subraya un problema recurrente: la formación insuficiente en nutrición que reciben los profesionales de atención primaria. Menos del 5% de los encuestados indicó haber recibido formación universitaria específica en nutrición. Solo un 37% afirmó haber participado en cursos de educación continua sobre este tema. El problema no es exclusivo de España. Un estudio similar realizado en Reino Unido reveló que el 79% de los dietistas consideraban que les faltaba formación sobre dietas basadas en plantas. Este estudio pone de manifiesto que, aunque existe un reconocimiento creciente de los beneficios ambientales y potenciales de las dietas veganas, persisten las dudas y barreras entre los profesionales de la salud respecto a las dietas basadas en plantas.

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Es esencial que nuestros profesionales de la salud puedan guiar a sus pacientes hacia decisiones informadas y equilibradas. Las dietas veganas, cuando se implementan correctamente, pueden ser una opción viable y beneficiosa para muchos. Ante esta realidad parece fundamental abordar estas brechas mediante programas de formación más completos y el desarrollo de guías clínicas claras que apoyen a médicos y enfermeros en la promoción de dietas veganas saludables y basadas en evidencias.

Industria alimentaria y resistencia al cambio

Cuando la evidencia científica es tan aplastante, ¿cómo se justifica que los médicos y otros profesionales sanitarios todavía no la acepten y no la incorporen a su práctica clínica? ¿Cómo se justifica que no solamente no animen a sus pacientes a adoptar dietas más vegetales sino que la mayoría de las veces intenten convencer a sus pacientes de que no se hagan vegetarianos o veganos, llegando incluso en algunos casos a las amenazas?

Tenemos que recordar que los médicos somos ciudadanos normales y como tales nos hemos educado y vivimos en una cultura carnista, una cultura que glorifica la carne y los demás productos animales y que considera que comer estos productos es “normal, natural y necesario”, como bien explicó la psicóloga Melanie Joy en el año 2001. Por tanto, a los médicos nos gusta comer carne, queso y alimentos azucarados y ultraprocesados como a cualquier otro ciudadano; y nos resistimos, como cualquier otra persona, a dejar de hacerlo. Y además, amparándonos en la autoridad de nuestra “bata blanca”, usamos cualquier excusa pseudocientífica para no renunciar a este privilegio.

Paralelismos con la industria tabacalera

Esta actitud de los médicos respecto a la alimentación recuerda bastante a lo que ocurrió con el tabaco hasta hace dos décadas. Incluso una vez que quedó demostrado más allá de toda duda que el tabaco produce cáncer y aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, muchos médicos siguieron no solo fumando, sino que lo hacían en sus consultas delante de sus pacientes e incluso en los hospitales. Aunque hay diferencias obvias entre el tabaco y la comida, la forma en que la industria alimentaria está actuando en este siglo tiene muchos paralelismos con la forma en que la industria tabaquera lo hizo el siglo pasado.

En los años 50 y 60, cuando empezaron a publicarse estudios científicos que mostraban los terribles efectos del tabaco en la salud humana, la industria tabaquera diseñó un plan con el fin de contrarrestar la mala imagen que el tabaco estaba adquiriendo y, por supuesto, evitar la disminución de las ventas. La finalidad era sembrar dudas, crear controversia y desacreditar a los científicos que alertaban de los peligros del tabaco. La industria gastó millones de dólares en esta campaña y causó millones de muertes prematuras en los países occidentales. En los años 80 lo intentaron de nuevo: Philip Morris creó el “Whitecoat Project” (“proyecto bata blanca”), campaña destinada a rebatir los perjuicios que sufren los fumadores pasivos y a evitar la promulgación de leyes que restringían el consumo de tabaco en espacios públicos.

La industria cárnica y la manipulación de la información

En el año 2015 la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró, tras estudiar la evidencia científica acumulada durante décadas, que la carne roja procesada (beicon, salchichas, embutidos…) está asociada de forma clara con un mayor riesgo de cáncer colorrectal, y que el consumo de carne roja en general podría también incrementar el riesgo de desarrollar otros tipos de cáncer. ¿Qué hizo la industria cárnica entonces? En un movimiento calcado de la industria tabaquera, la industria cárnica sacó toda su artillería para neutralizar este mensaje. En España, gracias a una filtración a la prensa, nos enteramos de que la industria cárnica reclutó a un grupo de médicos de diferentes especialidades, a los que envió a más de 50 entrevistas en medios de comunicación para que dieran su opinión favorable sobre la carne. Estos “expertos” no declararon que recibían “gratificaciones” por participar en estas entrevistas, y en consecuencia los ciudadanos pensaron que esa opinión “experta” era independiente. La industria gastó más de 100.000 euros en esta campaña. También “gratificó” a asociaciones médicas y de pediatría para que emitieran comunicados oficiales que explicaban a la población las bondades de la carne y la obligatoriedad de su consumo. Es obvio que se juegan mucho y han demostrado que van a poner todos los medios para proteger sus intereses económicos, aun a costa de la salud de la población.

El veganismo como estilo de vida

El veganismo es más que una dieta, abarcando un entendimiento y estilo de vida que rechaza cualquier tipo de explotación animal. Cada día más gente se entera de la verdad sobre los mataderos, etc. Entre más gente se entera de esto más gente se siente impulsada a volverse vegana. Según un artículo publicado en 2017 en México, actualmente el 9% de la población es vegana y el 19% vegetariana.

Diferencias entre vegano y vegetariano

Los vegetarianos pueden consumir productos de origen animal (que no sean carne). El vegetarianismo puede contener el veganismo, pero no al revés.

Facilidades y limitaciones

He escuchado a través de los años que gente se pregunta si el lugar donde estás facilita o dificulta ser un vegano. Según una lista que encontré en internet sí hay lugares donde es más fácil ser vegano, yo creo que esto se debe a un acceso más amplio a lugares para gente vegana específicamente, como restaurantes, supermercados, etc. La vestimenta para gente vegana igual se limita un poco, esto se debe a que los veganos no pueden usar ropa hecha de animal como zapatos de cuero, chaquetas de piel, entre otros. A lo largo de los años ha habido más acceso a veganos a usar chaquetas de piel o zapatos de cuero ya que se han logrado crear imitaciones muy parecidas. Estas imitaciones han llegado a ser muy exitosas ya que hasta gente no vegana las usa.

Un impacto integral

Según Noemi de www.viviendoconsciente.com, “Somos lo que comemos. Si comemos la carne de un ser que ha padecido durante su vida la falta de libertad, el maltrato, la inseminación forzada, la separación de sus crías y una muerte violenta… ¿qué energía estoy introduciendo en mi cuerpo?” Este párrafo comprueba cómo el veganismo puede llegar a tener un impacto tan drástico en la vida de una persona desde ayudar con su claridad mental hasta influir en cambios más físicos como la energía del cuerpo.

En el contexto actual, la preocupación por el cambio climático y el desarrollo sostenible impulsa a más personas a reducir o eliminar el consumo de productos animales, lo que sitúa a los profesionales de la salud en una posición clave para ofrecer asesoramiento nutricional de calidad. El auge de las dietas veganas y vegetarianas es una oportunidad para transformar la relación entre la alimentación, la salud y el medio ambiente.

Políticas de promoción de dietas basadas en plantas

A nivel internacional, algunos países están implementando políticas que promueven las dietas basadas en plantas. Por ejemplo, Dinamarca ha anunciado la introducción de un impuesto sobre las emisiones de CO₂ de la ganadería. Dinamarca se ha convertido así en el primer país en implementar una medida de este tipo, por lo que a partir de 2030 los ganaderos daneses pagarán un impuesto de 300 coronas (unos 40 euros) por tonelada de dióxido de carbono equivalente. Además, el país escandinavo ha dado un paso adelante al crear el mayor fondo europeo dedicado a impulsar la producción de alimentos basados en plantas, con una inversión inicial de 675 millones de euros. Este fondo busca fomentar la transición hacia una alimentación más sostenible. Para ello, apoya el desarrollo de alternativas vegetales que ayuden a mitigar el cambio climático y reducir el impacto ambiental del sistema alimentario.

Mes de la Conciencia Vegetariana

En octubre se celebra el “Mes de la Conciencia Vegetariana”, que inicia el 1 de octubre con el Día Mundial del Vegetarianismo y finaliza el 1 de noviembre con el Día Mundial del Veganismo. La lucha por la protección animal o la preservación del medioambiente son algunas de las razones por las cuales las personas optan por este estilo de vida.

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