Masa para Pizza con Levadura Instantánea: Rápida y Deliciosa

Hacer masa de pizza casera es mucho más fácil de lo que parece y te permite disfrutar de una pizza con una base crujiente y fresca. Con solo unos pocos ingredientes básicos como harina, levadura seca y agua tibia, puedes preparar una masa perfecta para tus pizzas caseras.

La Versatilidad de la Levadura Instantánea

¿Qué hacer cuando nos entra antojo de pizza pero no tenemos suficiente tiempo para prepararla? La pizza con levadura instantánea es la respuesta a este problema. En pocos minutos la masa estará lista y, al ser una pizza con levadura seca, no será necesario esperar los largos tiempos de fermentación. Sabemos que las masas con levadura de cerveza y las con masa madre tienen cualidades insuperables, pero a veces hay que hacer compromisos, y si es un buen compromiso, ¡mejor todavía!

Foto de un sobre de levadura instantánea y otros ingredientes de pizza

Ingredientes para una Masa Perfecta

Para una o dos pizzas (dependiendo del grosor deseado), necesitarás:

  • 390 g (o 3 tazas) de harina de trigo todo uso
  • 240 ml (o 1 taza) de agua tibia
  • 1 sobre de 7 g de levadura seca instantánea (o levadura seca de panadería)
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharadita de azúcar moreno (opcional, para activar la levadura)
  • Sémola o polenta fina para la superficie de trabajo (opcional)

Preparación Paso a Paso de la Masa

Activación y Mezcla

En primer lugar, pon la harina en un bol grande y haz un hueco en el centro. Añade la levadura seca de panadería y el azúcar moreno en el centro del hueco. Esto ayudará a que la levadura se active más rápido, lo que hará que la masa suba bien. A continuación, añade una pizca de sal alrededor del borde de la harina, asegurándote de que no entre en contacto directo con la levadura, ya que puede interferir en su acción.

Incorpora el agua tibia de a poco al bol, mezclando gradualmente con los ingredientes secos con una cuchara de madera desde el centro hasta obtener una masa homogénea. Empieza con la cantidad indicada y añade más solo si la harina lo requiere. Es importante no apurarse en este paso para lograr una masa homogénea y pareja, sin grumos.

Foto de harina en un bol con un hueco en el centro y levadura

Amasado: La Clave de la Elasticidad

Una vez que hayas formado la masa, pásala a una superficie ligeramente enharinada. Si en este punto la masa se pega a tus manos o a la mesada, agrega poco a poco un poco más de harina hasta que ya no se pegue. No le añadas harina de más, ya que si se seca mucho no leuda tan fácilmente.

Agrega el aceite de oliva de a poco, como hiciste con el agua, una vez que ya hayas obtenido una masa elástica y homogénea. Comienza a amasar durante unos 8-10 minutos a mano, plegando la masa sobre sí misma hasta lograr una textura suave y elástica. Si usas una batidora, amasa durante 15 minutos con el accesorio de gancho a velocidad máxima. Este paso es clave para desarrollar el gluten, lo que dará a la masa una textura perfecta al hornearse.

Foto de manos amasando masa de pizza sobre una superficie enharinada

Primer Levado

Coloca la masa en un bol limpio y apenas aceitado. Tápala con un paño limpio y déjala reposar durante al menos 1 hora en un lugar cálido, sin corrientes de aire, hasta que duplique su volumen. Si tu masa estaba congelada, primero tiene que llegar a temperatura ambiente totalmente antes de que empieces a contar el tiempo de leudado. En total, debe leudar por lo menos 2 horas y un máximo de 4.

Foto de masa de pizza levándose en un bol cubierto

División y Boleado

Volca la masa en la mesada con cuidado para no desgasificar en exceso. Si vas a hacer pizzas personales de alrededor de 20 cm, divide la masa a la mitad primero. Si prefieres una pizza mediana, haz un bollito con la masa. Divide en 4 o 5 porciones según el tamaño deseado. Forma bollos plegando los bordes hacia adentro y colócalos en una bandeja aceitada o sobre una superficie limpia con un poquito de sémola o polenta abajo para que no se pegue. Encima pon un paño húmedo para que la masa no se seque.

Consejos Esenciales para una Pizza Casera Insuperable

Hidratación y Consistencia de la Masa

Es fundamental ir añadiendo el agua de a poco durante el amasado. Así podrás lograr una masa homogénea y elástica. Si la masa se pega a tus dedos o a la mesada, agrega un poco más de harina, pero sin excederte para no resecarla. La masa debe quedar muy blandita y agradable al tacto.

La Importancia de la Harina

Para conseguir una masa más crujiente y aireada, es ideal usar una harina de fuerza, que tiene un mayor contenido de gluten y facilita el amasado. Sin embargo, también puedes utilizar harina común si no tienes harina de fuerza a mano. Conocer los tipos de harina que existen te ayudará a saber cuál se adapta mejor a cada receta.

Preparación para el Horno

En los últimos 30 minutos de levado, enciende tu horno a la temperatura máxima que tenga disponible, incluyendo el broiler (grill). Si te da miedo o no sabes cuál es el máximo, ponlo a 250°C. Adentro del horno, deja tu sartén de hierro fundido, piedra para pizza o bandeja de horno para que se caliente a la misma temperatura, muy cerca de la parte superior del horno.

Estirado y Horneado

Una vez leudada, estira la masa con tus dedos sobre una superficie con más sémola o polenta para que no se pegue. Primero presiona con tus dedos hacia abajo, dejando un pequeño borde que no va a tener toppings. Luego gírala y repite. Si la masa ofrece resistencia, déjala reposar unos minutos antes de continuar; de esta manera se relajará y será más fácil de estirar.

Si prefieres una pizza más crujiente, estira la masa lo más fina posible. Para mayor referencia, puedes ver videos sobre cómo estirar la masa manualmente.

Foto de masa de pizza estirándose a mano sobre una superficie

CÓMO HACER MASA DE PIZZA 🍕 | TRUCOS Y CONSEJOS | Muve Flavors

Temperatura Ideal del Horno

Es muy importante hornear la masa para pizza a máxima temperatura. Un truco para simular un horno de leña es poner la pizza en la base del horno con un papel de horno (sin bandeja ni nada) y cocinarla ahí hasta que la base empiece a tostarse. Luego, ya se coloca sobre una rejilla o pizzera, se baja un poco la temperatura del horno y se termina de cocinar en la parte alta. Las pizzas siempre son mejores mientras más alto sea el calor; en un horno de pizza, toma solo 2 minutos cocinarla porque llega hasta 425 grados centígrados. No te despegues del horno porque si calienta mucho se cocinará muy rápido.

Pre-hornear la masa para pizza también es un truco útil: mete la masa ya extendida pero sin ningún ingrediente de 5 a 6 minutos en el horno, lo justo para que pierda un poco de elasticidad.

Salsa y Toppings

Una vez estirada y delgada, pon la salsa de tomate, el queso mozzarella y un chorrito de aceite de oliva. La salsa de tomate puedes hacerla hasta 4 días antes para intensificar su sabor. Es mejor usar tomate fresco, buscando que la salsa sea lo más densa posible y tenga menor contenido de agua.

En cuanto a los ingredientes, cada persona siempre tiene sus preferidos, según los gustos, pero hay un aspecto clave: ¡menos es más! Es decir, es mejor que sean pocos ingredientes. El queso es muy importante que sea de fácil derretimiento; la mozzarella de búfala, por ejemplo, se derrite como si fuera crema de leche, llevando la pizza a otro nivel.

Si quieres hacer una pizza bianca que no lleva salsa de tomate, claro que también puedes hacerlo y ponerle encima jamón, albahaca y algo de queso.

Foto de una pizza recién horneada con queso derretido y salsa de tomate

Almacenamiento y Conservación de la Masa

Si te sobra masa o quieres prepararla con antelación, puedes guardarla:

  • Refrigeración

    En la nevera, en un recipiente hermético, por hasta 2 días. No es recomendable guardar esta masa de un día para otro si ya está estirada o con ingredientes.

  • Congelación

    Envuelve la masa ya fermentada en papel film y guárdala en el congelador por hasta 1 mes. Si tu masa estaba congelada, debe llegar a temperatura ambiente totalmente antes de que empieces a contar el tiempo de leudado.

La dificultad de esta receta es moderada. Como todo pan, hay que seguir las instrucciones al pie de la letra y tener mucho cuidado con los tips que se presentan en los procedimientos. Si sigues bien las instrucciones, no tendría por qué no salirte bien. Lo mismo con las cantidades: no las pases a tazas o cucharadas porque para las masas de pan se necesita precisión.

¡Listo! Puedes dejar que se enfríe y llevarla al congelador para usarla en otro momento, o ponerle el topping que quieras y hacerla en el momento. ¡A disfrutar!

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