El ensilado es un proceso fundamental en la ganadería moderna, diseñado para almacenar forraje y suministrarlo en tiempos de escasez. Su objetivo principal es conservar la calidad y palatabilidad del alimento a bajo costo, lo que permite aumentar el número de animales por hectárea o complementar los concentrados.
Este tipo de alimento se emplea para manejar ganado de forma intensiva, semi-intensiva o estabulada. El ensilaje es una excelente opción para la alimentación en las ganaderías, especialmente en regiones tropicales, debido a la gran variedad de granos y forrajes, la intensidad solar y el nivel de lluvias. Casos como el ensilaje de maíz se han convertido en una alternativa muy económica para los criaderos de ganado, dándoles a los animales más volumen corporal sin acumulación de grasa y con un mayor aumento de peso mensual.
A nivel mundial, el ensilaje es una práctica extendida. En Europa, agricultores de países como Holanda, Alemania y Dinamarca almacenan más del 90 por ciento de sus forrajes como ensilaje. Incluso en naciones con buenas condiciones climáticas para la henificación, como Francia e Italia, cerca de la mitad del forraje es ensilado. Se estima que 200 millones de toneladas de materia seca son ensiladas anualmente en el mundo. Las cosechas más importantes para el ensilaje son las de maíz, alfalfa y pastos, aunque también se ensilan trigo, sorgo y algunas legumbres.

El Proceso de Ensilaje: Fundamentos de la Fermentación
El ensilado es una técnica de preservación de forraje que se logra por medio de la fermentación láctica espontánea bajo condiciones anaeróbicas (sin oxígeno). Al generarse ácidos, el pH del material ensilado baja a un nivel que inhibe la presencia de microorganismos que inducen la putrefacción. Esta fase inicial dura pocas horas.
Durante este proceso, las bacterias epifíticas de ácido láctico fermentan los carbohidratos hidrosolubles del forraje, produciendo principalmente ácido láctico y, en menor cantidad, ácido acético. La fermentación ácida es una reacción de oxidación-reducción internamente balanceada, en la cual algunos átomos de la fuente de energía quedan reducidos y otros oxidados. Solamente una pequeña cantidad de energía se libera durante la fermentación de la glucosa; la mayor parte de la energía permanece en el producto de fermentación reducido. La energía liberada en la fermentación de la glucosa a ácido láctico se conserva por fosforilaciones a nivel de sustrato en forma de enlaces fosfato de alta energía en el ATP, con una producción neta de dos de esos enlaces en cada caso.
Además, hay actividad de varias enzimas vegetales, como las proteasas y las carbohidrasas, siempre que el pH se mantenga en el rango normal para el jugo del forraje fresco (pH 6,5-6,0).
Fases de la Fermentación en el Ensilaje
El proceso de fermentación se divide en cuatro fases principales:
Fase 1: Inicial y Aeróbica
Esta fase es la primera al ensilar el forraje, donde aún hay presencia de oxígeno. En condiciones aerobias, muchas especies de levaduras degradan el ácido láctico en CO2 y H2O, lo que eleva el valor del pH del ensilaje, permitiendo el desarrollo de otros organismos indeseables. La degradación proteica en esta etapa puede causar una reducción del valor nutritivo del ensilaje y generar compuestos tóxicos como aminas biogénicas y ácidos grasos de cadena múltiple.
Fase 2: Inicio de la Fermentación Láctica
Esta fase se inicia al producirse un ambiente anaerobio. Debido a la producción de ácido láctico y otros ácidos, el pH bajará a valores entre 3,8 a 5,0. Las bacterias que producen ácido láctico (BAC) pertenecen a la microflora epifítica de los vegetales. La mayoría de ellas son mesófilas, pudiendo crecer en un rango de temperaturas que oscila entre 5° y 50 °C, con un óptimo entre 25° y 40 °C. Son capaces de bajar el pH del ensilaje a valores entre 4 y 5, dependiendo de las especies y del tipo de forraje. Los componentes BAC asociados con el proceso de ensilaje pertenecen a los géneros: Lactobacillus, Pediococcus, Leuconostoc, Enterococcus, Lactococcus y Streptococcus.
Fase 3: Estabilización y Supervivencia
En esta fase, la mayoría de los microorganismos de la fase 2 reducen lentamente su presencia. Algunos microorganismos acidófilos sobreviven en estado inactivo; otros, como clostridios y bacilos, lo hacen como esporas. Solo algunas proteasas y carbohidrasas, y microorganismos especializados como Lactobacillus buchneri (que toleran ambientes ácidos), continúan activos pero a menor ritmo. Si el ambiente se mantiene sin aire, ocurren pocos cambios. Bacterias indeseables en esta fase incluyen las acidófilas, ácido-tolerantes y aerobias.
La presencia de Clostridium en el ensilaje altera la calidad de la leche, ya que sus esporas sobreviven después de transitar por el tracto digestivo y se encuentran en las heces, pudiendo contaminar la leche. El género Clostridium es anaerobio, forma endosporas y puede fermentar carbohidratos y proteínas, disminuyendo el valor nutritivo del ensilaje y creando problemas al producir aminas biogénicas. Los Bacillus spp son bacterias aerobias facultativas que forman esporas; fermentan un amplio rango de carbohidratos produciendo ácidos orgánicos. Estas son menos eficaces como productores de ácido láctico y acético comparado con el grupo BAC, y en la etapa final incrementan el deterioro aerobio.
Fase 4: Deterioro Aeróbico
Esta fase ocurre en todos los ensilajes al ser abiertos y expuestos al aire para su empleo, pero también puede ocurrir antes por daño de la cobertura del silo (por ejemplo, roedores o pájaros). La última etapa incluye la actividad de otros microorganismos aerobios, también facultativos, como mohos y enterobacterias. Esto aumenta el valor del pH, lo que permite el inicio de la segunda etapa de deterioro, en la que se constata un aumento de la temperatura y la actividad de microorganismos que deterioran el ensilaje, incluyendo los bacilos.
Los mohos son organismos aerobios cuya presencia en el ensilaje se detecta por la aparición de filamentos de diversos colores, de acuerdo a las especies presentes. Las especies que se presentan frecuentemente pertenecen a los géneros Penicillium, Fusarium, Aspergillus, Mucor, Byssochlamys, Absidia, Arthrinium, Geotrichum, Monascus, Scopulariopsis y Trichoderma. Los mohos disminuyen el valor nutritivo, la palatabilidad del ensilaje y son un riesgo para la salud de los animales y las personas.
proceso de elaboracion del ensilaje
Tipos de Silos para Almacenamiento
El ensilaje se guarda en una estructura llamada silo, cuya capacidad se determina de acuerdo a las necesidades. Existen diferentes tipos:
- Silo en montón: Es una pila cubierta y sellada con plástico y luego con tierra u otros materiales.
- Silo en trinchera o zanja: Es una zanja cubierta con plástico y luego con una capa de tierra; debe tener una canaleta para el escurrimiento de agua lluvia.
- Silo canadiense: Es una combinación del silo de montón y de trinchera. Se hace la pila y se cubre con plástico y tierra, sellándose lateralmente con barro.

Factores Clave para un Ensilaje de Maíz de Calidad
Selección del Híbrido y Momento de Cosecha
Cuando se decide establecer maíz para ensilaje, se busca tener un gran volumen de forraje de alta calidad, con una alta energía (alto almidón), a un precio competitivo. Para lograrlo, se debe elegir el híbrido que mejor se adapte a las condiciones del campo y cosechar en el estado fenológico correcto. Al cosechar con bajas materias secas (< 30%), debido a siembras tardías o elección incorrecta del híbrido, se obtendrán rendimientos menores. Al cosechar tarde es posible obtener mayor porcentaje de almidón, pero una menor digestibilidad de la planta entera.
Preparación del Terreno y Compactación
Uno de los aspectos claves es verificar con anticipación el lugar donde se ubicará el silo, el cual debe ser seco, limpio y firme. De preferencia, se debe confeccionar sobre una plataforma de cemento, o al menos de ripio, y con algún tipo de paredes laterales para mejorar la compactación. Además, el proceso de compactación será más difícil si la materia seca es baja, a veces no alcanzando la compactación adecuada de 240 kg MS/m3 (>650 kg en fresco/m3), lo cual afectará negativamente el proceso de fermentación.
Al momento del llenado, se debe distribuir el material sobre el silo en capas de 10-20 cm de forma homogénea para lograr una buena compactación. Otro factor importante es saber el peso total de la maquinaria dedicada a la compactación. En el caso del ensilaje de maíz, se utiliza un cálculo sencillo, la “regla del 270”, en donde se divide el peso total de la maquinaria destinada a compactar por 270.
Tamaño de Picado y Quebrado del Grano
Es crucial contar con la suficiente maquinaria en el momento en que el cultivo haya alcanzado el estado fenológico deseado. El tamaño de picado debe ser de 10-15 mm de largo, dependiendo del porcentaje de materia seca; a mayor humedad, el largo de picado puede ser mayor. El crackeado o molienda para rompimiento del grano es fundamental, buscando que más del 90% de los granos hayan sido rotos mecánicamente para que el almidón esté disponible al ser consumido por las vacas. Las máquinas procesadoras de forrajes son cada vez más eficientes, cosechando mayor superficie en menos tiempo.
Uso de Aditivos e Inoculantes
Los forrajes que contienen pocos azúcares solubles para fermentar o un bajo contenido de materia seca no producen un ensilaje de buena calidad. Por lo tanto, para inducir una buena fermentación es preciso aumentar el contenido de azúcares, ya sea agregándolos directamente (por ejemplo, usando melaza) o introduciendo enzimas que puedan liberar otro tipo de azúcares presentes en el forraje. Si el forraje ensilado posee niveles de humedad superiores al 70%, los aditivos aseguran que el nivel de azúcares solubles sea suficiente para realizar el proceso. En casos de ensilajes con alto contenido de materia seca y poca disponibilidad de agua, la presencia de un BAC que sea tolerante a la alta presión osmótica pasa a ser el factor crítico para una buena fermentación; sin embargo, este tipo de bacterias representan una porción muy pequeña de la microflora natural de los cultivos forrajeros.
Aunque la fermentación del ensilaje ocurre naturalmente debido a la población de bacterias en la planta, la velocidad y eficiencia en la fermentación (disminución del pH) es variable, dependiendo del número y tipo de bacterias productoras de ácido láctico en el cultivo. Los aditivos inoculantes contienen bacterias seleccionadas para dominar la fermentación. Un inoculante puede contener una o más cepas de bacterias productoras de ácido láctico. La especie homofermentativa más común es Lactobacillus plantarum, otras incluyen Lactobacillus o Pediococcus y Enterococcus faecium. No todas las cepas crecen a la misma velocidad o bajo las mismas condiciones (humedad, temperatura), por lo que es importante usar un producto específico para el cultivo a ensilar.
Al utilizar productos líquidos, hay dos aspectos clave: no usar agua con cloro para diluir el producto, ya que el cloro puede matar las bacterias productoras de ácido láctico si el nivel es demasiado alto (arriba de 1 ppm); si el agua con cloro es la única opción, un medidor de cloro de piscinas puede determinar si la concentración es menor a 1 ppm. Segundo, una vez diluido, el inoculante se debe usar dentro de un periodo de 24 horas. La mayoría de los inoculantes necesitan ser mantenidos en condiciones frías y secas antes de ser usados para mantener la actividad de las bacterias.

Sellado y Almacenamiento del Silo
Antes de comenzar con el sellado, es crucial verificar que el proceso de compactación ha sido el adecuado y que se han evitado espacios donde se pueda acumular aire. Lo más utilizado para el sellado de ensilajes es el plástico, el cual debe ser traslapado al menos 2 metros. También existen capas para sellado tipo Oxygen Barrier, que reducen aún más las pérdidas por ingreso de oxígeno. Para evitar el ingreso de aire, se utiliza peso sobre las capas sellantes o plásticos; la tierra es comúnmente usada, cumpliendo bien la función de evitar el ingreso de aire, pero es difícil de manejar una vez abierto el silo y puede contaminar el ensilaje, por lo que se debe tener precaución.
Se debe esperar, preferentemente, 2 meses antes de comenzar a utilizar el ensilaje. De hecho, el ensilaje de maíz ideal a consumir es el que tiene más de 6 meses de confeccionado, ya que hasta esos meses mejora la digestibilidad del almidón y de la fibra.
Extracción y Uso del Ensilaje
Una vez abierto el silo, se busca un avance de al menos 30 cm diariamente y que al momento de extraer el material, las pérdidas sean menores al 10%. La forma del silo debe determinarse de acuerdo al consumo diario, tratando siempre de extraer no menos de 30 cm por día de toda la pared expuesta. Por esto, es fundamental tener claro, antes de iniciar la cosecha, cuántos animales y qué cantidad de ensilaje de maíz serán consumidos diariamente. De esta forma, se podrá estimar el avance diario de al menos 30 cm de toda la cara expuesta.
Uno de los factores que más incide en la disminución de las pérdidas es tener un piso adecuado, de preferencia de cemento. Las herramientas utilizadas en el cargador frontal del tractor deben ser las adecuadas, es decir, que corten la cara expuesta del silo evitando el ingreso de oxígeno por mala manipulación. Para esto, lo ideal son muelas de corte, más que implementos que desgarren el material.
Valor Nutricional del Ensilado de Maíz
Como alimentación, el ensilado de maíz posee un elevado valor energético procedente de dos fuentes principales: el rastrojo (que es digerible entre un 40-80%) y la mazorca de maíz (que se digiere al 100%). Esto lo convierte en un alimento energético esencial para el ganado, contribuyendo al aumento de peso y al volumen corporal sin acumulación excesiva de grasa.
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