La alimentación adecuada es fundamental para la salud y el rendimiento de los caballos. Idealmente, los caballos deberían tener libre acceso a heno o pastos, así como a sal y agua ad libitum. La mayoría de los caballos que se alimentan de forrajes de buena calidad requieren poca o ninguna suplementación con concentrados. Sin embargo, los caballos que trabajan intensamente o aquellos con acceso limitado a forraje de buena calidad (<2 % del peso corporal en materia seca del alimento) pueden ser una excepción a esta regla.

El Maíz como Alimento para Caballos
Beneficios del Maíz
El maíz es un alimento rico en energía, lo que lo hace muy útil para los caballos que realizan un trabajo intenso o que necesitan ganar peso. Aquellos equinos que realicen trabajos intensos y necesiten un mayor aporte de energía se benefician de este cereal, ya que proporciona energía de liberación rápida.
Riesgos y Consideraciones del Maíz
Aunque el maíz es una buena fuente de energía, su uso en la dieta equina debe ser cuidadosamente manejado. "Los caballos no deben de tomar maíz en grano porque no son gallinas", es una frase que resume una preocupación común. Los piensos suelen contener poco maíz debido a su alto contenido en almidón.
Dificultad de Digestión del Almidón del Maíz
La estructura del almidón del maíz es compleja, lo que lo hace particularmente más difícil de digerir antes de su llegada al ciego. Esto puede generar un "cóctel perfecto para tener problemas". El almidón de los alimentos llega al estómago y comienza a digerirse, luego pasa al intestino delgado, donde las enzimas digestivas actúan, transformando el almidón en glucosa, que es absorbida en la pared intestinal y pasa a la sangre para ser usada como energía o almacenada. Sin embargo, si la cantidad de almidón es muy alta, o si su digestibilidad es baja, el almidón, aún no digerido, llega al intestino grueso y comienza su fermentación. Este proceso reduce el pH, destruye la flora intestinal beneficiosa y libera toxinas que pueden pasar a la sangre.
El sistema digestivo del caballo.
Maíz Mohoso y Micotoxinas
El maíz mohoso puede causar leucoencefalomalacia, una enfermedad que suele ser mortal en equinos. Los preparados a partir de plantas enteras de maíz, comúnmente administrados al ganado vacuno, deben usarse con extrema precaución debido al riesgo de moho. Las micotoxinas son compuestos secundarios dañinos producidos por mohos que se encuentran en el suelo y material vegetal, incluyendo granos y forrajes. Pueden formarse en el campo antes y durante la cosecha, y continuar formándose en condiciones de almacenamiento subóptimas. Los efectos nocivos de las micotoxinas en caballos no son tan conocidos como en otras especies, pero pueden causar un amplio rango de signos clínicos, incluyendo problemas respiratorios, gastrointestinales, neurológicos y reproductivos. La zearalenona (presente en maíz, trigo, avena, centeno, cebada, heno, paja, pastoreo) puede causar prolapso vaginal y rectal, aborto y hemorragias uterinas e internas.
Procesamiento del Maíz para Mejorar la Digestibilidad
Si el maíz se muele, se mejora ligeramente su digestibilidad, alcanzando un 60-80%, pero sigue siendo relativamente baja. Esto significa que no solo se pierde el 20-40% del alimento, sino que esta porción no digerida puede generar problemas. El maíz inflado es el más digestible, seguido por el maíz en copos. Estos han sido sometidos a diferentes tecnologías alimentarias para mejorar su digestibilidad. Aún así, el almidón de maíz es menos digerible que el de avena y puede escapar más fácilmente de la digestión en el intestino delgado, lo que da lugar a cólicos o laminitis si se consume repentinamente en grandes cantidades. Por lo tanto, debe introducirse lentamente en la ración.
Consideraciones Generales sobre la Alimentación con Concentrados
La administración de más del 50 % de la ración de materia seca en forma de concentrados ricos en almidón/azúcar a caballos adultos sanos aumenta el riesgo de laminitis y cólico. No debería ofrecerse más del 0,5 % de su peso corporal como concentrados con niveles elevados de almidón o azúcar (p. ej., grano texturizado, granulados o extrusionados) en una única comida. Una cantidad superior a esta en una sola comida reduce la eficiencia digestiva y puede contribuir a la formación de úlceras gástricas y a la resistencia a la insulina, además de laminitis y cólicos. Si se suministran cantidades elevadas de concentrados basados en cereales, la cantidad total diaria debe dividirse en dos o más comidas. No deben ofrecerse comidas abundantes (>0,25 % del peso corporal) de concentrados a base de cereales menos de una hora antes de ejercicio intenso, transporte u otra causa de estrés, ni a caballos exhaustos con poca motilidad intestinal.
La mayoría de los granos y sus concentrados contienen >25 % de carbohidratos no estructurales, que se digieren rápidamente en azúcares y se absorben en el intestino delgado. Aunque son excelentes fuentes de energía rápida, las raciones altas en azúcar/almidón (>30 % de carbohidratos no estructurales) pueden inducir altas respuestas de insulina y estar asociadas con una mayor incidencia de vicios como la succión del viento y la masticación de madera, especialmente si representan más del 25 % de la ración total. Si no son necesarios para proporcionar calorías adicionales u otros nutrientes, no suelen hacer falta si se dispone de forraje o heno adecuados y el animal tiene una dentición normal. Todos los granos son deficientes en calcio, por lo que las raciones ricas en grano deben complementarse con suplementos de calcio adicionales (leguminosas o concentrados o suplementos comerciales).
Comparación con Otros Granos y Suplementos
Avena
La avena, uno de los granos más tradicionales para los caballos, puede suministrarse entera, enrollada, rizada o sin cáscara (pelada). Es la más alta en proteína (~12 %) y fibra, pero la más baja en Mcal/kg de los granos usados comúnmente si se incluyen las cáscaras. El procesamiento mejora la digestibilidad en aproximadamente un 10 %. La avena "descascarillada" o "desnuda" tiene mayor densidad energética que la avena normal y debe introducirse lentamente para reducir el riesgo de laminitis o cólico.
Cebada
La cebada es un buen cereal para los caballos, aunque no se usa comúnmente en muchas regiones. Es más alta en energía que la avena sin cáscara, pero más baja que el maíz, aunque causa una respuesta glucémica más baja que el maíz o la avena, por lo que es el grano de elección para los caballos resistentes a la insulina que necesitan suplementos. Puede administrarse como único grano además del forraje adecuado para los caballos con grandes necesidades energéticas. La cebada debe aplastarse o laminarse para aumentar su digestibilidad. Su palatabilidad no es tan buena como la de la avena o el maíz.
Salvado de Trigo y Salvado de Arroz
El salvado de trigo y el salvado de arroz son suplementos a base de subproductos del cereal frecuentemente usados. Ambos tienen un contenido muy alto de fósforo (>1,2 %), por lo que es crucial mantener una relación calcio:fósforo correcta en la ración total. El salvado de trigo, al contrario de la creencia popular, no es laxante. Es muy palatable y se ofrece para aumentar el consumo de agua o enmascarar el sabor de otros suplementos. Debido a su alto contenido de fósforo (cuyo fósforo se presenta como fitato, que bloquea la absorción de ciertos minerales), no se recomienda como componente principal o diario, a menos que el consumo de calcio se equilibre cuidadosamente. Un exceso de fósforo puede perjudicar la absorción de calcio, obligando al caballo a tomar calcio de sus propios huesos, lo que puede llevar a problemas de densidad ósea. Contiene aproximadamente un 30% de azúcares, conocidos como carbohidratos solubles, cuya cantidad debe limitarse en la dieta equina para evitar enfermedades metabólicas y trastornos digestivos. Tiene un nivel de energía similar a la avena y altos niveles de niacina, riboflavina y tiamina.
El salvado de arroz es un producto rico en grasa, añadido a las raciones de caballos que necesitan energía extra. Muchos productos de salvado de arroz incluyen calcio para contrarrestar el alto contenido de fósforo, pero están diseñados para ser suministrados en cantidades limitadas (<1 kg/día).
Pulpa de Remolacha
La pulpa de remolacha, un subproducto de la industria del azúcar, se añade como fuente de energía y fibra. Contiene cantidades moderadas de calcio y proteína y puede añadirse de forma segura a la ración diaria en mayores cantidades que los salvados. Las tiras de pulpa de remolacha deben remojarse en agua antes de dárselas a los caballos.
Prácticas de Alimentación en Pastos y Forrajes
Pastos
Los buenos pastos son una excelente fuente de nutrientes y ofrecen la oportunidad de hacer ejercicio. Deben mantenerse libres de malas hierbas mediante corte regular y el estiércol debe eliminarse para evitar una utilización desigual. Una mezcla de leguminosas y gramíneas ofrece buen aporte de nutrientes, persistencia y durabilidad. Las mezclas adecuadas varían regionalmente. Para un manejo intensivo (áreas pequeñas), se recomienda 0,4 hectáreas por caballo desde primavera hasta otoño, si no se usan otros suplementos aparte de sal y agua. Si se suplementa con heno o concentrados, se restringe el acceso o se practica la rotación de pastos, pueden permitirse poblaciones más densas. En propiedades extensivas, las recomendaciones pueden variar.
Especies Forrajeras a Evitar
Algunas especies forrajeras no deben usarse para pastos equinos. El trébol alsike (Trifolium hybridum) y el kleingrass (Panicum coloratum) son potencialmente hepatotóxicos. La hierba johnson (Sorghum halepense) y el pasto de Sudán (S. sudanense) contienen glucósidos cianógenos. Las poáceas (Cenchrus spp.), el mijo (Panicum spp.), la pangola (Digitaria decumbens), el kikuyu (Pennisetum spp.) y Setaria spp. contienen concentraciones de oxalatos potencialmente nocivas. Si estas especies están presentes, es esencial prestar atención a la ingesta de calcio.
Henos y Otros Forrajes Conservados
Los tipos de heno más usados incluyen henos de gramíneas como el timoteo, el bromo, la hierba Bermuda, la grama o el dactilo, y leguminosas como la alfalfa o el trébol común. Los henos de gramíneas suelen tener un contenido moderado de proteínas, energía y minerales. Si se cosechan tarde, el contenido de proteína puede ser inadecuado (<8,0 % de MS). Los henos cosechados en suelos ácidos pueden ser deficientes en calcio y/o selenio. La grama se ha relacionado con un aumento del riesgo de cólico por impactación, especialmente si se cosecha madura. El heno de avena, si se cosecha y empaca correctamente, es equivalente a otros henos de gramíneas de buena calidad.
Las hierbas de estación cálida, como el dactilo, la grama, Brachiaria y Setaria spp., se usan en algunas regiones y tienen menos almidón, azúcares y fructanos que los henos frescos, siendo una opción para caballos con problemas metabólicos como el síndrome metabólico equino y la disfunción hipofisaria. Sin embargo, pueden ser deficientes en calcio o contener altos niveles de oxalatos. No se recomiendan para yeguas en lactación y caballos jóvenes de crecimiento rápido, a menos que se complementen con calcio y proteínas.
Las leguminosas y las mezclas de leguminosas/gramíneas suelen contener más proteínas, minerales y vitaminas que los henos de gramíneas. Sin embargo, pueden ser más difíciles de henificar en climas cálidos y húmedos, y más propensas a enmohecerse. La alfalfa también puede estar contaminada con escarabajos vesicantes (mortales) si se cultiva en ciertas zonas. La alfalfa es una excelente fuente de nutrición y se recomienda para caballos con mayores necesidades de proteína y calcio.

Formas de Suministro de Forrajes Cosechados
Los henos secos (>90 % de MS), bien empacados en fardos pequeños (22-30 kg) o grandes (más de 200 kg), son los más utilizados. La alimentación con pacas grandes y redondas en los pastos puede ser ventajosa, pero aumenta el riesgo de botulismo y genera mucho desperdicio si no se protege con comederos. También se emplean henos y ensilados de alta humedad (65 % de MS o menos), especialmente donde es difícil cosechar henos secos. El ensilado de maíz mohoso causa leucoencefalomalacia mortal. Los forrajes aglomerados en cubos o picados se recomiendan como sustitutivos de henos enteros o para caballos con problemas para masticar. Puede ser necesario remojar en agua los cubos o gránulos para disminuir el riesgo de asfixia.
Raciones Completas y Concentrados Comerciales
Se han desarrollado raciones completas mezcladas a base de forraje y alimentos completos, que pueden contener concentrados. Estos pueden ser texturizados, granulados, en tacos o extrusionados. Sus ventajas incluyen una calidad uniforme, control total del consumo de nutrientes, ser apropiados para caballos con mala dentadura, causar menos polvo (reduciendo afecciones respiratorias) y un volumen reducido para almacenamiento y transporte. Las desventajas son un aumento del riesgo de asfixia y de la masticación de madera, especialmente si se administran como única fuente de alimentación. La mayoría de los productos texturizados, granulados y extruidos no están diseñados para ser administrados a libre disposición, por lo que, si son la única fuente de nutrición, deben proporcionarse en múltiples raciones más pequeñas o con algún tipo de forraje. La masticación de madera y el aburrimiento pueden reducirse proporcionando heno entero con estos productos o dividiendo la cantidad diaria suministrada en múltiples comidas pequeñas.
Los concentrados incluyen todos los granos y subproductos comerciales de grano ricos en energía o proteína destinados a ser administrados en 1 kg o más por día, además de los forrajes. A menudo, es deseable procesar los granos antes de suministrarlos para mejorar la disponibilidad de los nutrientes. Sin embargo, los granos troceados o aplastados son más propensos al enmohecimiento. Debido a las diferencias de densidad, los concentrados a base de grano deben medirse por peso, no por volumen.