Nutrición y manejo metabólico en el paciente gran quemado

La nutrición es uno de los pilares fundamentales en el tratamiento de los pacientes con quemaduras severas. Debido a la naturaleza de la lesión, se desencadena una respuesta fisiopatológica caracterizada por un estado de hipercatabolismo e hipermetabolismo, que conlleva una pérdida secundaria de masa magra, tejido adiposo, vitaminas y oligoelementos, condicionando alteraciones graves en el funcionamiento orgánico.

Esquema de la respuesta metabólica hipermetabólica y catabólica tras una quemadura severa

Fisiopatología del paciente quemado

La quemadura grave induce estrés oxidativo severo, una respuesta inflamatoria sistémica y una disfunción orgánica que puede derivar en sepsis y mayor mortalidad. Este estado se define por un incremento en el consumo de oxígeno y una elevación de la tasa metabólica en reposo que puede aumentar del 40% al 100% en quemaduras con más del 40% de la superficie corporal total quemada (SCTQ).

  • Hiperglucemia: El estrés térmico genera resistencia a la insulina y un aumento en la producción de glucosa, lo cual se asocia con un retardo en la cicatrización.
  • Sarcopenia: El hipercatabolismo severo causa una degradación acelerada de proteínas, lo que se traduce en una pérdida de masa magra del 20-25%.
  • Disfunción mitocondrial: Se observa un desacoplamiento de la fosforilación oxidativa, lo que incrementa la termogénesis y perpetúa el estrés oxidativo.

Estrategias de terapia nutricional

El objetivo de la terapia nutricional es modular la respuesta inmunoinflamatoria y minimizar la malnutrición aguda. Es crucial evitar tanto la infraalimentación como la sobrealimentación mediante métodos matemáticos o calorimetría indirecta para calcular el gasto calórico real.

Nutrición enteral: la vía preferente

La nutrición enteral precoz (iniciada en las primeras 6 a 24 horas) está indicada desde el inicio de la fase de resucitación. Esta vía ayuda a mantener la integridad de la barrera intestinal, previene la translocación bacteriana y apoya la estabilidad hemodinámica. Se debe reservar la nutrición parenteral solo para casos donde la vía gastrointestinal no sea viable.

Nutriente Importancia en el quemado
Proteínas Necesidades elevadas (2.0 a 4.0 g/kg/día) para contrarrestar el catabolismo.
Glutamina y Arginina Fármaconutrientes que mejoran la cicatrización y la función inmune.
Micronutrientes (A, C, Zinc) Esencial su suplementación adicional debido a la gran pérdida tisular.
Omega 3 y 6 Modulan la respuesta inflamatoria; se recomienda una relación 4:1.

NUTRICIÓN ENTERAL Y NUTRICIÓN PARENTERAL

Recomendaciones para el post-hospitalario

Tras el egreso hospitalario, el cuerpo requiere menos calorías que en la fase crítica, pero la dieta debe seguir siendo equilibrada y rica en proteínas para completar la cicatrización.

  • Incluir proteínas en cada comida para mantener la fuerza muscular.
  • Evitar alimentos con bajo valor nutricional como azúcares refinados y grasas saturadas.
  • Mantener una hidratación adecuada con agua, evitando bebidas azucaradas.
  • Implementar ejercicio físico progresivo para evitar enfermedades crónicas a largo plazo.

El seguimiento del estado nutricional debe ser continuo, evaluando peso, balance nitrogenado y marcadores séricos (albúmina y prealbúmina) hasta la curación completa de las heridas.

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