Análisis de «La Sopa Derramada» de Luis Poirot

Las fotografías de Luis Poirot se han ido adaptando para transponer en ellas defectos y virtudes diversas, hasta convertirse en un campo imprescindible para el análisis de las prácticas artísticas actuales y su malestar semiótico. En este contexto, la imagen fotográfica es vista como la reproducción analógica de la realidad, careciendo de partículas discontinuas o aislables que puedan ser consideradas como signos.

La obra «La Sopa Derramada 1969-1973”, publicada por LOM Ediciones, es un compendio de imágenes del fotógrafo Luis Poirot. Este trabajo sitúa a ciudades como Nueva York (1961), Bolivia, Ecuador (1971) y Chile (1969-1973) en una serie de obras que son, a la vez, testimonio y recuerdo de un pasado que muchos desearían dejar atrás.

Fotografía de Luis Poirot de la campaña presidencial de Salvador Allende

El Contexto Histórico a Través del Lente

La Campaña de Salvador Allende

En su introducción personal, titulada «Desde mi Memoria» y en un tono confesional, Luis Poirot relata su experiencia a comienzos de 1970. En ese momento, Salvador Allende se presentaba por cuarta vez a las elecciones presidenciales, y la certeza de su triunfo era escasa. Poirot se ofreció voluntariamente y sin honorarios para ser el fotógrafo de su campaña.

Él recuerda los recorridos en un Peugeot 404, conducido por Eduardo «Coco» Paredes (amigo, doctor y guardaespaldas de Allende), con Allende a su lado y Poirot en la parte trasera con un par de cámaras. Era un enero caluroso, con mucha tierra y escasos árboles en las poblaciones que Allende visitaba lentamente, explicando por qué no se debía perder la esperanza. Poirot describe a Allende como un verdadero profesor, explicando las soluciones a ese presente ingrato. En esos inicios, la Unidad Popular aún no existía, y Allende era solo el candidato del Partido Socialista. Con el tiempo, se formó la coalición de partidos de izquierda y llegaron recursos y expertos en campañas electorales.

El «Tanquetazo» y la Documentación del Conflicto

Más adelante, Poirot, quien ha cumplido cincuenta y ocho años como profesional, rememora el 29 de junio, día en que se produjo la tentativa de golpe de Estado conocida como «El Tanquetazo», desarmada en persona por el general Prats. Esa mañana, Poirot llegó a La Moneda y "Coco" Paredes lo hizo entrar por la puerta de Morandé. Aunque no trabajaba en el gobierno, la idea de documentar esos momentos críticos le rondaba la cabeza, influenciado por el fantasma de la guerra civil española, relatado por un viejo dirigente anarquista refugiado en Chile.

La frustración y la ira acumulada por tres años de intentonas de la derecha habían rebasado los límites. La multitud gritaba «A cerrar el Congreso» y «Descabezar las fuerzas armadas». Era una fuerza, según Poirot, parecida a la del 14 de julio que en Francia terminó con la Bastilla y el régimen monárquico. Esa noche, en la Plaza de la Constitución, se quebró el largo diálogo entre Allende y su pueblo.

El libro “La Sopa Derramada 1969-1973” impone a la mirada otra escritura, una gramática cultural que desafía la ortodoxia. Por tanto, el catálogo no se expone como un espacio para el consenso, sino para el conflicto, ya que la violencia integra las estructuras imaginarias y simbólicas del fracaso intencionado de uno de los proyectos sociales y políticos más trascendentales de la vida republicana.

La diferenciación entre la fotografía visceral (que se ocupa de las apariencias), la conductual (que mira el placer y la efectividad del uso) y la reflexiva (que se centra en la racionalización de la imagen) tal vez explica la lectura de las motivaciones del golpe de estado de 1973 que ofrecen las imágenes.

El Recorrido Fotográfico y la Evolución de la Obra

«La sopa derramada» es un “ejercicio de la memoria”, según Ricardo Brodsky en la Introducción. La trayectoria de la obra comenzó con una exposición en 2013, seguida por un libro editado ese mismo año por el Museo de la Memoria. Posteriormente, se realizaron otras exposiciones y, finalmente, un nuevo libro editado por LOM en 2017.

Luis Poirot, quien en sus primeros pasos artísticos se movió entre el teatro y la fotografía, ofrece en 130 registros en blanco y negro su percepción de lo que él denomina “años en que las sociedades de Occidente experimentan fuertes sacudidas en sus convicciones y formas de vida”.

Etapas del Viaje Visual

  1. Nueva York (1969): El recorrido se inicia en 1969, en Nueva York, donde el autor descubre su propio lenguaje visual y es testigo del individualismo neoyorquino. El libro parte con estas fotos tomadas por Poirot en 1969.
  2. Bolivia y Ecuador (1971): La narrativa fotográfica continúa con la muestra de pobreza y degradación en Bolivia y Ecuador, una situación incluso peor a la que asolaba a Chile en ese momento. Una segunda sección del libro está constituida por estas fotografías de 1971.
  3. Chile (1969-1973): La obra culmina en Chile, documentando las esperanzas de cambio de 1970 y la frustración de estas con el golpe de estado de 1973, que instauró la dictadura cívico-militar que gobernó el país durante 17 años.

Iconografía y Legado Visual

Varias fotografías de este último periodo chileno se han arraigado profundamente en la cultura visual de los chilenos, incluyendo imágenes de figuras como Neruda, Allende, Víctor Jara, obreros, pobladores y la icónica Moneda bombardeada, entre otras. Estas imágenes, donde las personas y su entorno son el centro de la experiencia, sugieren e inspiran, mueven el recuerdo e impiden el olvido.

Pablo Neruda en un retrato de Luis Poirot

Contenido Detallado del Libro

El libro “La sopa derramada 1969-1973”, editado por LOM, reúne una serie de fotografías de Luis Poirot, algunas muy conocidas, para entregar un soberbio registro sobre un periodo intenso y agitado. Tras los preámbulos de Nueva York, Bolivia y Ecuador, la sección principal, “Chile, 1969 - 1973”, se inicia con una de sus famosas imágenes de La Moneda días después del golpe de estado. Esta sección se expande para incluir fotografías de la campaña de Salvador Allende, de Víctor Jara, y de diversas compañías, obras y actores de teatro, como el Teatro Ictus, el Teatro de la Universidad Católica y el Teatro de la Universidad de Chile, así como del Open Door y de diversas poblaciones.

La obra presenta el famoso y notable retrato de Poirot a un Pablo Neruda sonriente y luminoso, la primera aparición de Allende y Tencha en el balcón de la oficina presidencial de La Moneda, y fotos de Fidel Castro (una de ellas con Augusto Pinochet hablándole al oído). Finalmente, el recorrido visual regresa a La Moneda después del golpe de estado, con imágenes de ciegos, un vagabundo, militares en las calles y la propia La Moneda.

Impacto y Reflexión

Frente a la potencia, a veces arrolladora, de las imágenes, especialmente las de la campaña presidencial de Allende y sus partidarios, o las de los grupos de teatro (algunas muy hermosas, como la de La Remolienda con Víctor Jara y Alejandro Sieveking, o la de Héctor y Humberto Duvauchelle con Orieta Escámez, por mencionar solo dos), resulta perturbador el vacío -una especie de silencio- que dejan las fotos relacionadas al golpe de estado. El objeto artístico, en este caso, trasciende la simple carnaza que busca seducir la avidez consumista, convirtiéndose en un testimonio que desafía la memoria histórica y las colecciones de arte contemporáneo.

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