La Mosca y la Sopa: Análisis Profundo del Quinto Álbum de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota

La Mosca y la Sopa es el quinto álbum de estudio de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, una obra que marcó un hito en la discografía de la banda argentina. Publicado el 27 de octubre de 1991, este disco fue presentado oficialmente en tres memorables conciertos los días 22, 23 y 24 de noviembre de 1991 en el Autopista Center.

Contexto Social y Político: El Caso Bulacio y su Impacto

El lanzamiento de La Mosca y la Sopa estuvo marcado por un trágico suceso que conmocionó a la banda y a su público. En abril de 1991, durante un show del grupo en el estadio Obras Sanitarias, una razzia policial resultó en el asesinato de Walter Bulacio, un joven menor de edad. Este lamentable evento, en el que el único "delito" de Bulacio era asistir a un concierto de su banda favorita, llevó a que la prensa estigmatizara a Patricio Rey, tildándolos de violentos. Ante esta situación, la banda optó por un profundo silencio y se recluyó para dedicarse a la grabación de su nuevo trabajo discográfico, un período de introspección que sin duda influyó en la atmósfera del álbum.

El año 1991 no había comenzado de la mejor manera para Los Redondos. La noche del trágico episodio en Obras Sanitarias, si bien dentro del recinto se desarrolló con normalidad, afuera surgieron inconvenientes habituales y nunca resueltos, como la confusión y el fantasma de la represión. Este contexto de tensión y dolor se percibe en la profundidad y el carácter reflexivo que caracterizan a las composiciones de este álbum.

Ilustración conceptual que representa la tensión y el dolor social, con elementos abstractos y oscuros.

Composición y Autoría

En cuanto a la autoría de los temas, la gran mayoría de las composiciones pertenecen a la dupla creativa de Beilinson/Solari. Una excepción notable es «Mi perro dinamita», en la que se suma el talento creador de Semilla Bucciarelli, aportando una dimensión adicional a la pieza.

El Arte del Disco: Simbolismo y Colaboraciones

El arte de La Mosca y la Sopa es tan enigmático y profundo como la música que contiene, y estuvo a cargo de Rocambole, colaborador histórico en la gráfica de la banda. El concepto visual se nutre de diversas inspiraciones, incluyendo el distanciamiento del grupo de Enrique Symns, ex monologuista de la banda y editor de la publicación "Cerdos y Peces". Rocambole utilizó esta temática para ilustrar el arte, representando al cerdo comiendo el pez como una alusión a los cruces entre Symns y Solari.

Una anécdota fascinante detrás de la tapa revela la meticulosa construcción de su simbolismo. Rocambole relata cómo, al ver noticias sobre jubilados comiendo gatos, recordó haber encontrado un gato momificado que guardaba. Este hallazgo se convirtió en un elemento central de la obra, incrustado en el cuadro, y se transformó en la icónica tapa del disco. El texto que acompaña el arte, cuya autoría corresponde al Indio Solari, añade una capa más de significado, explorando metáforas sobre la percepción, la realidad y la fugacidad de la existencia. Este texto, que forma parte del arte, incluye frases como:

  • "La mosca está en la sopa. Sentados a la mesa servida están nuestros héroes."
  • "El primero de los comensales rechaza de pleno el plato. El segundo quita la mosca del plato y toma la sopa."
  • "El tercero exprime la mosca dentro del plato hasta la última gotita y luego come con fruición."
  • "Queridos amigos, la franela no es como la gamuza."
  • "Puede que alguna de éstas noches no nos encontremos aquí ya. Puede ser cualquiera de nosotros el que se va al pasado."
  • "Allí, un chimpancé viejito atiza el fogón. Se llama Adán y es tu gran papito."

Rocambole, en su libro "Arte, diseño y contracultura" (2004), explica el proceso creativo: "Solía incluir chascarrillos sobre situaciones internas de la banda. El cerdo comiendo el pez es Enrique Symns (editor de la publicación Cerdos y Peces), en alusión a ciertos cruces que había tenido con Solari. pero hasta ese momento no pasaba nada, era un cuadro más, le faltaba algo. De repente veo entre las noticias un recuadro que decía que algunos periodistas habían visto jubilados comiendo gatos. Entonces recordé que, unos días atrás, y al levantar una chapa encontré un gato momificado. Habría comido una rata envenenada, parecía un cartón perfecto. Lo había guardado pensando: ‘esto me va a servir para algo’. Lo pegué directamente con poxipol, le saqué una foto al cuadro y esa fue la tapa”.

Fotografía de la icónica tapa del álbum

Ediciones y Rediseños

La Mosca y la Sopa ostenta la distinción de ser el último trabajo discográfico del grupo que se editó en formato vinilo. Posteriormente, al ser publicado en formato CD, la tapa fue rediseñada, incorporando una fotografía de uno de los conciertos de la banda. El álbum se lanzó originalmente en vinilo, casete (sello Del Cielito) y CD (sellos Del Cielito y Patricio Rey Discos).

Con la fundación del sello discográfico propio, "Patricio Rey Discos", la tapa sufrió un nuevo rediseño, reemplazando la ilustración original por una imagen de un recital de la banda sobre un fondo rojo. Este cambio, si bien buscaba una nueva identidad visual para el sello, modificó la percepción del arte gráfico que había acompañado el lanzamiento inicial del álbum.

Proceso de Grabación y Autogestión

La grabación de La Mosca y la Sopa se extendió entre octubre de 1990 y agosto de 1991, un proceso que se vio interrumpido en varias ocasiones. Las interrupciones se debieron a las presentaciones en Obras Sanitarias, períodos vacacionales (incluyendo viajes de algunos miembros a España) y, de manera crucial, al caso Bulacio. Durante este tiempo, la banda enfrentó críticas por su supuesta "falta de participación" en el tema y su negativa a realizar declaraciones o unirse a marchas, a lo que el Indio Solari respondió en una entrevista con la revista Pelo en noviembre de 1991: "Pasa porque se quiere politizar el hecho y explotar a la banda en ese contexto".

El Indio Solari también se refirió a la elección del estudio Del Cielito: "Por lo general elegimos entre nosotros el lugar para ir a grabar y Del Cielito es un estudio que suele ofrecernos la posibilidad de estar tranquilos y pasándola bien". Destacó la mejora en la calidad de grabación de sus discos a lo largo del tiempo, señalando una evolución constante desde sus primeros trabajos.

La política de autogestión de Los Redondos, que surgió del "displacer de los músicos por las normas establecidas en el sistema", fue un pilar fundamental. Solari explicó la importancia de la independencia: "Nosotros nos vamos dando cuenta de la importancia de ser independientes después de todos estos años transitados de la comodidad envidiable que tenemos para hacer las cosas que queremos y de la manera que preferimos hacerlo con total libertad. Tampoco somos presos de nuestros propios dogmas, solo estamos presos de la libertad que tenemos. No hay nadie mejor que uno para defender lo que tiene para decir, para hacer y negociar".

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La Estética de la Banda y la Televisión

Una característica distintiva de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota fue su permanente abstinencia a presentarse en televisión. El Indio Solari argumentó que "la historia de Los Redondos tiene cierto dramatismo… Aún las más cómicas están llenas de crudeza y la televisión, estéticamente, no es el medio adecuado para nosotros". Mencionó a Pipo Cipolatti como una excepción, cuyo estilo se adaptaba mejor a la estética televisiva.

Esta decisión, considerada impropia para el negocio musical, llevó a que algunos tildaran a Los Redondos de marginales. Solari respondió: "Para ser marginal primero te tienen que marginar. Nosotros lo fuimos en algún momento pero en este momento no me considero un marginal. Si lo soy es solo a nivel del vecindario porque pongo a Hendrix a las diez de la mañana y rompo las pelotas con eso pero no me considero un peligro social".

Las Enigmáticas Letras de Solari

Las letras de Solari siempre se caracterizaron por su profundidad y su carácter abierto a la interpretación. Sobre este aspecto, el Indio declaró: "A las letras las pueden interpretar cada uno como quiera y no son para entenderlas. Los chicos están muy educados para entender cosas que en realidad tendrían que sentir. El objetivo fundamental es el sentimiento y no la comprensión, porque el sentimiento también es una forma de comprender más allá de que no haya una interpretación racional de las cosas. Tampoco queremos caer en un surrealismo vital".

Canciones Emblemáticas y Músicos Invitados

La Mosca y la Sopa contiene canciones que se convirtieron en verdaderos himnos y clásicos del repertorio de la banda, como «Mi perro dinamita» y «Un poco de amor francés». Otras composiciones destacadas incluyen «El pibe de los astilleros» y «Queso ruso», esta última con una lírica compleja que, según algunas interpretaciones, refleja la situación posterior a la Primera Guerra del Golfo.

La formación de Los Redondos en aquel momento estaba compuesta por:

  • Indio Solari: Voz
  • Skay Beilinson: Guitarras
  • Semilla Bucciarelli: Bajo
  • Sergio Dawi: Saxofón, armónica y piano
  • Walter Sidotti: Batería y percusión

Además, el álbum contó con la participación de músicos invitados:

  • Lito Vitale: Teclados en «Blues de la artillería»
  • Luis Robinson: Músico invitado (en ese momento en La Mississippi)
Infografía que muestra la discografía de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, destacando

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