¡Ah, las lentejas! Esas perlas terrosas que han protagonizado almuerzos, cenas, proverbios y discusiones familiares desde antes de que la rueda fuera cool. Llevan más tiempo entre fogones que la mayoría de las civilizaciones conocidas.
Un Alimento Milenario con Profundas Raíces
Las lentejas (Lens culinaris) tienen su origen en el Creciente Fértil, una zona que se extiende desde Mesopotamia hasta Egipto, hace más de 8.000 años. Se han encontrado restos en yacimientos neolíticos en Turquía, Siria y Palestina, e incluso en la ciudad bíblica de Jericó. La primera gran civilización que habría adoptado este alimento como base de alimentación habría sido la egipcia, cerca del 1200 a.C. En sus inicios, según un reportaje del diario La Vanguardia, las lentejas fueron administradas como un alimento exclusivo de la realeza, pero con el paso de los años su consumo se fue democratizando entre los ciudadanos egipcios.
El valor histórico y cultural de las lentejas se refleja también en textos antiguos. Las lentejas fueron nombradas en el Antiguo Testamento de la Biblia, donde se expresa que Esaú, hijo de Isaac, vendió su primogenitura a su hermano Jacob por un plato de lentejas (Génesis). Este pasaje resalta su valor como alimento fundamental en la antigüedad.
Las Lentejas en la Dieta Romana
Las legumbres eran habituales en la gastronomía mediterránea, especialmente entre las clases proletarias y rurales, desde tiempos inmemoriales. Su cultivo saltó pronto a Grecia y Roma.
El "Puls": Sustento del Pueblo y el Ejército
El plato elemental del pueblo llano y del ejército romano se denominaba puls y consistía en una especie de gachas de trigo o avena. Este plato también podía contener legumbres cocinadas con verduras de temporada, como las lentejas. Mientras que los elementos cárnicos o embutidos quedaban reservados para las clases favorecidas, siendo habituales más en días festivos que en la mesa cotidiana debido a su precio y disponibilidad.

Presencia en los Recetarios Romanos
Encontramos guisos de lentejas (Lens culinaris) en los tratados culinarios de la Antigua Roma. Por ejemplo, el gran "chef" de tiempos de Tiberio, Marco Gavio Apicio, incluye en su libro De Re Coquinaria una receta de lentejas con acanto, una planta hoy poco frecuente en la gastronomía actual, que ha sido desplazada por acelgas y espinacas. Esto demuestra que, aunque los romanos más gourmets preferían ostras o banquetes opulentos, no despreciaban las lentejas, incluyéndolas en sus recetarios junto a hierbas y salsas.
El consumo de lentejas en la época alto-imperial tuvo que ser muy elevado, ya que se sabe que una enorme nave oneraria que llevó a Roma un obelisco desde Egipto cargaba también en sus bodegas ochocientas toneladas de lentejas. Esta cantidad subraya la importancia de esta legumbre en la alimentación de la población romana.
Lentejas en la Cocina Cotidiana y Establecimientos Públicos
Para los romanos, el mediodía era a menudo una breve pausa para reponer fuerzas, y lo que hoy llamaríamos almuerzo era un tentempié que se liquidaba rápido. La comida en los locales públicos era simple pero variada. La palabra "thermopolium" (literalmente, "lugar donde se vende caliente") se utilizaba para referirse a locales de comida rápida, como las popinae y tabernae. En estos lugares se servía un menú que incluía legumbres, queso, fruta, huevos, aceitunas, verduras, tortas de farro o trigo, e incluso carne y pescado. Todo ello se condimentaba con salsas y aliños a base de miel, vino, vinagre y diversas especias, siendo el garum el condimento estrella.

Simbolismo y Tradición: De Roma a la Nochevieja
La costumbre de comer lentejas en la última noche del año, conocida como "lenticchie di Capodanno" en Italia, tiene sus orígenes en la Antigua Roma. En la época romana, este tipo de legumbres era un alimento preciado y también tenía un significado más profundo. Su forma redonda y achatada recordaba a las monedas, lo que las convirtió en un augurio de riqueza y buena fortuna. Los romanos, con la esperanza de atraer prosperidad, tenían la costumbre de regalar bolsas de lentejas al empezar el año, con el deseo de que se transformaran en dinero a lo largo del año entrante.
Esta tradición perdura y sigue viva en Italia, sobre todo en el sur del país, como un símbolo de prosperidad económica y una forma de evitar el mal fario. Este momento exacto, el tránsito entre el año viejo y el nuevo, es el idóneo para atraer la buena suerte, según las creencias populares.
Rituales de Año Nuevo
Métodos de Preparación y Percepción de la Salud
Un ejemplo de cómo se preparaban las lentejas en la antigüedad, aunque más tardío que el Imperio Romano clásico, proviene de Bizancio. Las lentejas eran consideradas "buenas cuando se lavaban y eran cocidas cuidadosamente en agua fresca". Se recomendaba "derramar el primer lote de agua a distancia" y, si era necesario, un segundo, pero sin excesos. Luego, hervirlas "lentamente en el fuego". Para condimentar, se añadía "un poco de vinagre" y "aquella especia que llaman zumaque sirio", espolvoreando una cucharada sobre las lentejas mientras aún estaban en el fuego y mezclando bien antes de retirar y servir.
Durante siglos, las lentejas fueron vistas como alimento de las clases bajas. En la Antigua Grecia, por ejemplo, eran plato común entre los ciudadanos menos afortunados. No obstante, figuras como Hipócrates, el famoso médico griego, ya recomendaban su consumo por sus virtudes digestivas, lo que evidencia el reconocimiento de sus beneficios para la salud desde la antigüedad.